Folia Dermatológica Peruana.
     Vol. 13 • Nº 3 • diciembre  de 2002

 

Editorial

 

PREVENCIÓN DERMATOLÓGICA ANTE EL FENÓMENO DEL NIÑO: 
El bañito Salvador

 

Los servicios de metereología, tanto del Perú como del extranjero, pronostican que el fenómeno del Niño se repetirá, como estamos acostumbrados, en forma cíclica, en el verano del 2003. Las altas temperaturas se harán más evidentes a partir de febrero.

Teniendo en cuenta las repercusiones que este fenómeno tiene sobre la salud de la población peruana en general, es necesario que la comunidad dermatológica plantee algunas estrategias de prevención, ya sea en forma de educación o de adecuación de los servicios, ante la posibilidad de un aumento de la demanda de atención en la consulta dermatológica, o incluso de la aparición de epidemias en las zonas más afectadas por el fenómeno.

El Niño de 1998 se manifestó claramente en la incidencia de algunas condiciones dermatológicas, tal como fue determinado y publicado por W. Bravo en esta revista. La primera condición que manifiesta un claro aumento en su incidencia es la miliaria o sudamina. El trabajo en cuestión nos muestra un aumento espectacular en el número de casos de miliaria atendidos en el Hospital Nacional Cayetano Heredia, sobre todo en la población pediátrica. Sólo cuatro casos se atendieron en el verano 1997 (sin Niño) mientras que en el año de 1998 (con Niño), los casos llegaron a 97, es decir, un aumento del 2600%. Este aumento en el número de miliarias no queda solo como un factor numérico, pues, aunque el estudio mencionado no lo determinó con exactitud, muchos de estos casos de miliaria fueron más complicados, requirieron más consultas para resolverse y demandaron muchas más horas de atención, en desmedro de las de otros pacientes. Este mismo aumento en la incidencia de miliarias se observó en la consulta privada y en conversaciones con colegas de otras instituciones; se infiere que la alta incidencia afectó a muchos servicios de dermatología de Lima.

Adicionalmente, es interesante anotar que muchas de estas miliarias, con una mayor maceración de piel, se sobreinfectaron y dieron origen a estreptodermias y estafilodermias que requirieron, muchas veces, antibióticos por vía tópica u oral. El factor infeccioso tiene, a nuestro modo de ver, una estrecha relación con la incidencia de miliaria. En lo que respecta a etiopatogenia, hoy en día se postula que uno de los mecanismos desencadenantes de la miliaria es una oclusión ductal inducida por la substancia Polisacárida Extracelular del Stafiloccoco epidermidis. Se puede, así mismo, postular que proteínas similares, producto de otras bacterias piógenas, podrían jugar un rol similar.

Es conocido que en los años del Niño, en las zonas de mayores desastres, lluvias e inundaciones, la incidencia de impétigos es mucho mayor. Debería ser motivo de estudio cuánto de esto es producto del hacinamiento y cuánto producto de miliarias complicadas. Sería muy interesante estudiar la microbiología de la piel durante las épocas de marcado calor. Cambios en la tasa de colonización, tanto de piel sana como de la afectada por miliaria, por gérmenes como Stafiloccoco aureus, Stafiloccoco epidermidis y Streptoccoco, podrían explicar este carácter epidémico del impétigo en las zonas rurales más afectadas por el fenómeno climatológico.

Nuestra experiencia al examinar biopsias de algunos de estos casos severos de miliaria, vistos durante el fenómeno del Niño del 98, fue el hallazgo de marcada espongiosis a nivel del acrosiringio, que podría ser consecuencia de un fenómeno de sobrehidratación de las paredes del ducto, o provocada por las proteínas bacterianas de una piel hipercolonizada.

¿Como prevenir la miliaria? La estrategia más simple que se puede adoptar es educativa. Consiste en difundir en la población en general y, sobre todo en las madres a cargo de lactantes, la costumbre del baño repetido del niño varias veces al día, no necesariamente con jabón. Asimismo, educar a los padres acerca de no abrigar en exceso al niño durante las horas de sueño, y proponer el uso de un pañal como única prenda durante la noche. Esta información puede ser difundida a nuestros colegas pediatras para que ellos, a su vez, la trasmitan a los padres, o mediante afiches en ambientes hospitalarios o incluso a través de campañas en los medios de comunicación masivos. Los resultados podrían ser evaluados al final del periodo del fenómeno, cuando se determinen incidencia de miliarias, morbilidad de las mismas, así como cambios en la incidencia de estreptodermias y estafilodermias. Obviamente, esta estrategia educativa funcionará en la medida en que los servicios de agua y desagüe no colapsen por la gravedad del fenómeno.

El fenómeno del Niño plantea un desafío para toda la comunidad médica, no sólo por el aumento de enfermedades dermatológicas prevenibles, como la miliaria, sino de muchas otras que afectan la salud de la población, como las enfermedades diarreicas. Los médicos peruanos se han desempeñado con singular eficiencia en situaciones difíciles. Basta recordar la extraordinariamente baja mortalidad asociada a la epidemia del cólera que afectó al país al inicio de los años noventa. Medidas simples de prevención, como las bolsitas salvadoras, o en nuestro caso, los bañitos salvadores, pondrían en evidencia el ingenio de los médicos peruanos, aplicado al ejercicio de la mejor de las medicinas, la medicina preventiva.


Francisco Bravo



Referencias:

Bravo W, Bravo F. El efecto del Fenómeno del Niño en las enfermedades dermatológicas. Fol Dermatol Per 2001; 12 (3): 29-36.

 


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