Folia Dermatológica Peruana. Vol. 13 Nº 2
agosto de 2002 |
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TRABAJOS ORIGINALES
HISTORIA NATURAL DE LA FASE ERUPTIVA DE
LA VERRUGA PERUANA Y LA IMPORTANCIA DE LA PRUEBA DE WESTERN BLOT, REPORTE PRELIMINAR
Ciro Maguiña(1,2),
Iván Romero(3) , Noymi Soto(3),
Nelson Solórzano(4), Augusto Tarazona (4), Robert
Gilman(5), Yanina Arana(5)
RESUMEN
Este es el primer estudio prospectivo nacional sobre la historia natural de las lesiones
cutáneas de Verruga Peruana. Se estudiaron once pacientes (la mayoría pediátricos),
todos procedentes de comunidades rurales de la provincia de Caraz, quienes presentaban
lesiones típicas de Verruga Peruana. Todas las lesiones fueron positivas para Bartonella
bacilliformis en la prueba de Western Blot. Un hallazgo importante es que 4/11 tuvieron
historia de haber padecido años antes lesiones de Verruga Peruana, dos de los cuales
tenían evidencia documentada. Solo 4/11 recibió tratamiento a base de RFP y el resto no
recibió tratamiento alguno. Todos estos pacientes han sido evaluados en forma continua a
lo largo de su evolución. Se observó que, en la gran mayoría de ellos, la verruga
desapareció sin dejar cicatriz. Las principales complicaciones se vieron al inicio del
cuadro clínico y fueron hiporexia, artralgia, sangrado de la lesión, y prurito. Durante
el seguimiento posterior la gran mayoría permaneció asintomático; las lesiones
eruptivas desaparecieron espontáneamente. Dos pacientes que persistieron con artralgias e
hiporexia desarrollaron cierto grado de desnutrición. Este estudio además demostró la
gran utilidad de la prueba de Western Blot para confirmar el diagnóstico de Verruga
Peruana, lo que permite prescindir de la biopsia de piel.
PALABRAS CLAVES: Bartonellosis, Verruga Peruana, Enfermedad de Carrión, Western Blot
SUMMARY
This is a report of the natural history of eleven patients, most of them children, with
typical cutaneous lesions of Verruga Peruana. All patients were from the district of
Caraz, Ancash, in the Peruvian Andes. 100% had a positive western blot test for
Bartonellosis. Four of eleven had the antecedent of «Verruga Peruana» in their past
medical history. Only 4/11 received treatment with rifampicin and the others seven of
eleven did not received any treatment at all. All patients were followed for several
months and at the end of this period the lesions healed without scarring. The most
important complications were observed in the early phase of the lesions, including
arthralgia, hyporexia, bleeding from the lesion and pruritus. During follow up most
patients were asymptomatic except for two patients that developed persistent arthralgias
and anorexia leading to malnourishment. This study also demonstrated the usefulness of
western blot test in diagnosing «Verruga Peruana», avoiding the need for more invasive
procedure such as skin biopsy.
Keywords: Bartonellosis, Wart Peruvian, Western Blot
INTRODUCCIÓN
La enfermedad de Carrión (EC), enfermedad histórica de la medicina peruana(1), se
presenta en forma endémica de los valles interandinos del Perú, Ecuador y Colombia(2,3);
sin embargo, en los últimos años, ha emergido en nuevas regiones, incluyendo zonas de
selva alta de Cajamarca (San Ignacio), Amazonas (Churuja) y Cusco (Quillabamba)(4,5).
Actualmente, hay descritas en total veinte Bartonellas, de las cuales son patógenos para
el ser humano B. bacilliformis (Fiebre de la Oroya), B. henselae (Arañazo del gato,
endocarditis), B. quintana (Fiebre de Trincheras, Angiomatosis Bacilar), B. clarridgeiae
(Arañazo de Gato); B. elizabethae (endocarditis), B. Grahammni (neuroretinitis) y B.
vinsonii (endocarditis)(4,5,6,7). El agente etiológico de EC, Bartonella bacilliformis,
es una bacteria aeróbica Gram negativa, pleomórfica, móvil, que mide 2-3 µm de largo y
0.2 - 0.5 µm de ancho. Este microrganismo penetra y parasita glóbulos rojos,
observándose formas cocoides o cocobacilares en frotices de sangre periférica teñidos
con coloración de Wright, Giemsa o Leishman(2).
Desde hace años se han publicado diversos trabajos sobre EC, pero casi todos se han
referido a la fase aguda hemática, incluyendo estudios microbiológicos,
epidemiológicos, patológicos, etc.(5,8,9,10,11). Prácticamente no existen trabajos
sobre la historia natural de la fase eruptiva de la Verruga Peruana (VP).
En 1993, los autores, con el apoyo de Knoblock, usaron con éxito la técnica de Western
Blot, tanto en pacientes en fase aguda como en fase eruptiva(9,10). Posteriormente
Malqui(12) y colaboradores publicaron un interesante trabajo, en el que demostraron el
valor de la Prueba del Western Blot en pacientes con EC, provenientes de diversas zonas
del país.
En fecha posterior, durante el brote en Churuja (Amazonas)(13), se realizó un estudio de
la historia natural de la B. bacilliformis en una zona endémica. Ese trabajo validó la
técnica de Western Blot y se demostró la gran utilidad que tiene esta prueba en ambas
fases de la enfermedad, siendo más útil en la fase eruptiva.
Desde 1997, en el Hospital Nacional Cayetano Heredia, se viene estudiando con esta misma
técnica en forma prospectiva a diversos pacientes con VP (con hallazgos compatibles en la
biopsia de piel). En ellos se ha obtenido una positividad de más del 96% en la prueba de
Western Blot.
Laughlin y colaboradores, en un estudio en la provincia de Caraz(15), demostraron que, los
pacientes en fase eruptiva eran los principales reservorios ambientales de la Bartonella
bacilliformis; un 23% de estos pacientes fueron positivos en la prueba de PCR y en el
cultivo. Esto demuestra la importancia que los pacientes en fase eruptiva tienen en la
epidemiología de la enfermedad, haciendo más relevante su tratamiento.
Una dificultad, que los pacientes provenientes de estas zonas de Ancash (con alta
incidencia de formas eruptivas) enfrentan, es la poca accesibilidad a los servicios de
salud. La gran mayoría procede de áreas rurales donde les es muy difícil acudir a los
establecimientos sanitarios, menos aún ser sometidos a procedimientos diagnósticos como
biopsias de piel.
Casi todos los estudios sobre la fase eruptiva son de larga data y se hicieron en
pacientes hospitalizados provenientes de zonas endémicas.
En el presente estudio se evaluó in situ a los pacientes con VP, buscándose un correlato
entre la evolución clínica y la prueba de Western Blot.
MATERIAL Y MÉTODOS
Se decidió realizar el presente estudio prospectivo descriptivo a fin de conocer mejor la
historia natural de VP en una zona endémica para EC, de junio 2001 a la fecha, en la
provincia de Caraz, coordinándose para ello con las autoridades de salud de dicha área.
Una vez identificada la provincia de Caraz como zona de trabajo, se captó a los pacientes
mediante la búsqueda activa, casa por casa. Luego de explicarles el protocolo de
investigación y de su aceptación, se les incluyó en el presente estudio.
Los criterios de inclusión fueron:
- Pacientes nativos provenientes de algún distrito de la provincia de Caraz, que
presentaran un cuadro típico de Verruga Peruana (miliar, mular, nodular). Dicha
evaluación clínica fue hecha por un clínico experto, documentándose fotográficamente
las lesiones.
- Pacientes mayores de un año.
- Pacientes sin evidencia de severa hemolítica propia de fase aguda.
A todos los pacientes se les ofreció la biopsia dérmica (no obligatoria).
A todos los pacientes se les tomó muestras de suero de 5cc (obtenido de sangre venosa)
para estudios serológicos de Western Blot, a realizarse en Lima, en el laboratorio de
Biología Molecular de R Gilman (según referencia).
Se elaboró una ficha clínica epidemiológica para cada paciente con anotaciones de la
visita inicial y todas las evaluaciones posteriores.
Todos los pacientes, luego del examen inicial, fueron evaluados en forma integral a los
siete días, quince días, y luego en forma mensual hasta un tiempo de dos años,
tomándose nota de los resultados de la terapia, de la evolución clínica de las lesiones
dérmicas, y de las complicaciones.
RESULTADOS
Desde junio 2002, se recolectaron once pacientes captados en las zonas rurales de la
provincia de Caraz: tres del caserío de Cruz Viva, tres del caserío Shocsha, uno del
caserío de Allanca, uno de Tunsycaico, uno del Fundo el Carmen y uno del Fundo Cabina,
todos ellos ubicados entre uno a cinco kms. de la capital de Caraz.
Todos los pacientes fueron evaluados periódicamente. La totalidad de ellos rehusó la
biopsia, ya sea por razones personales o culturales; todos en cambio, aceptaron ser
sometidos a la prueba serológica (Western Blot).
De los once pacientes, 7/11 (63,6%) fueron del sexo femenino, con rangos de edad entre 2 y
17 años; 3/11 (27,2%) refirió tener otro familiar afectado por la Verruga Peruana (Tabla
I). Dos pacientes fueron hermanos afectados en forma coincidente (pacientes 1 y 2).
10/11 de los pacientes refieren haber tenido un proceso infeccioso general agudo semanas o
meses atrás. Dicho episodio podría haber correspondido en algunos casos a la fase aguda
hemolítica de la fiebre de la Oroya.
De los once pacientes, cuatro informaron haber tenido años antes lesiones compatibles con
VP; dos de ellos tenían este dato documentado en el Centro de Salud de Caraz.
Con relación al tipo de lesiones eruptivas, la mayoría de los pacientes presentaron las
lesiones típicas descritas, en especial la forma miliar. Dos casos tuvieron lesiones
subcutáneas, uno tuvo lesiones mulares, uno tuvo lesiones micromiliares tipo varicela y
otro paciente tuvo lesiones de tipo pseudo melanoma (Tabla II y fotografías 1,2,3,4,5).
La mayoría de los pacientes presentaron más de diez lesiones eruptivas (múltiple).
Sólo 4/11 recibieron terapia del programa del Ministerio de Salud en base a rifampicina
(diez mg x kg x día) vía oral por catorce días, lo cual produjo una disminución de las
lesiones eruptivas. El resto de los pacientes no recibió terapia por no acudir al Centro
de Salud o por no desearla.
TABLA I
DATOS EPIDEMIOLÓGICOS DE 11 PACIENTES CON VERRUGA PERUANA
|
| PACIENTES |
SEXO |
EDAD |
PROCEDENCIA |
FAMILIA CON VP |
TUVO CERRIGAS ANTES |
TUVO. PIG |
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11 |
M
F
F
F
F
F
F
F
M
M
M |
13(Cruz viva)
15(Cruz viva)
8(Shocshsa)
4(Shocshsa)
9(F Cabina)
17 (F Carmen)
7(Tunshycaico)
4(Allanca)
2(Chingal)
4(Shocshsa)
5(Cruz viva) |
CARAZ
CARAZ
CARAZ
CARAZ
CARAZ
CARAZ
CARAZ
CARAZ
CARAZ
CARAZ
CARAZ |
sí
sí
NO
NO
NO
NO
SÍ
NO
NO
NO
NO |
sí
sí
NO
Sí
NO
NO
Sí
Sí
NO
NO
NO |
Sí
Sí
Sí
NO
Sí
Sí
Sí
Sí
Sí
Sí
Sí |
TABLA II
VERRUGA PERUANA TERAPIA Y WESTWRN BLOT
|
| N.° Pacientes |
Lesión |
Lugar |
Terapia |
Curado |
Western Blot |
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11 |
mular/miliar
miliar
miliar
melanómica
mular
miliar
subcutáneo
miliar varicélica
mular
subcut/miliar
miliar |
M inferiores
M inferiores
M inferiores
Lumbo-Sacro
Cara
M inf/sup.
M inf/sup.
M inf/sup.
M inf/sup.
M inferiores
M inferiores |
RFP
NO
RFP
NO
NO
NO
NO
RFP X 14 d.
NO
RFP
NO |
14 días
sí
sí
sí
sí
sí
sí
sí
sí
sí
sí |
sí+++
+++
+++
+++
+++
+++
+++
+++
+++
+++
+++ |

|
Fotografía 1: Varón de trece años, co lesión mular, recibió Rifampicina
|

|
Fotografía 2: Lesiones milires múltiples, no recibió tratamiento
|

|
Fotografía 3: Varón de siete años con forma subcutánea y miliar; no recibió
tratamiento
|
En el seguimiento posterior, todos los pacientes presentaron remisión de las lesiones en
períodos variados de tiempo, de uno a cuatro meses, sin dejar cicatriz.
Durante el seguimiento, se observó que 3/11 persistieron con algunas molestias
importantes. El paciente 1 tuvo al inicio artralgias severas de miembros inferiores que
persistieron hasta el sexto mes, aunque en menor magnitud.
El paciente 8 desarrolló inicialmente hiporexia severa, artritis severa de codo derecho e
impétigo. En el seguimiento a tres meses desarrolló artralgias bilaterales, hiporexia y
desnutrición.
El paciente 10, al inicio, presentó artralgias, hiporexia, y sangrado de las lesiones; al
noveno mes persistía con hiporexia, a la que se sumaron desnutrición y artralgias.
| Paciente T. enf |
Síntomas y signos iniciales |
N.° visitas |
Tiempo seguim. |
Síntomas y signos Evolución |
| 1 |
2 mes |
Artragia severa de miembros inferiores y
superiores con limitación severa hiporexia leve, prurito adenopatia inguinal |
4 |
6 meses |
Artralgia parsist. en miembros inferiores |
| 2 |
|
Palidez leve, prurito |
4 |
6 meses |
Asintimático |
| 3 |
|
Artalgia bilat. de Minf hiporexia, sangrado,
prurito. |
3 |
8 meses |
Asintimático |
| 4 |
|
Palidez leve hiporexia adenopatia inguinal
bil y cervical |
5 |
3 meses |
Adenipatías |
| 5 |
|
Hiporexia, artralgia M inf. petequias
adenopatia inguinal bilateral |
4 |
3 meses |
Asintimático |
| 6 |
|
prurito sangrado |
3 |
3 meses |
Asintimático |
| 7 |
|
Hiporexia artralgia bilt prurito. |
3 |
3 meses |
Asintimático |
| 8 |
|
Hiporexia severa, artralgia bilt Minf,
artritis codo derecho con limitaciuones sangrado verrugas, impétigo adenopatia |
3 |
3 meses |
Astralgia bilat persistente minf hiporexia
desnutricción |
| 9 |
|
hiporexia palidez leve |
5 |
8 meses |
Asintimático |
| 10 |
|
Artralgia severa minf, hiporexia adenopatia
inguinal sangrado, fiebre artralgia, hiporexia adenopatia |
6 |
9 meses |
Hiporexia desnutrición |
| 11 |
|
Artralgia, hiporexia, adenopatia |
6 |
9 meses |
Asintimático |
DISCUCIÓN
La enfermedad de Carrión ha re-emergido en forma importante en muchos departamentos del
Perú. El departamento de Ancash continúa ocupando el primer lugar en incidencia, según
datos de la Oficina General de Epidemiología del Ministerio de Salud, para el período
comprendido entre 1943 al 2000; el 71% de los casos de EC son del departamento de Ancash;
10,4% de Cajamarca, 6,5% de Amazonas; 4,5% de Lima; 3,3% de Cusco y 4,3% de otros
departamentos (Comunicación personal Dr. Pachas (16))
La mayoría de las publicaciones sobre la enfermedad de Carrión se han realizado en
pacientes en fase aguda hemolítica, pero son pocos los estudios prospectivos de campo en
pacientes en fase eruptiva(14). Entre los últimos estudios destacan los realizados en
Caraz, entre 1997-2000(15,16). En esa oportunidad se estudiaron 690 pacientes, en los
cuales se detectó bacteremia en un 23% de pacientes en fase eruptiva(16).
La fase crónica eruptiva conocida como Verruga Peruana (VP), es muy frecuente a nivel
pediátrico; particularmente en edades preescolares y escolares son frecuentes las
lesiones en cara, extremidades superiores e inferiores.

|
| Fotografía 4: Forma
micromliar severa. Recibió Rifampicina por 14 días. |

|
| Fotografía 5: Forma micromiliar y
miliar |
Las formas clínicas descritas se denominan Miliar (pequeña), Mular (grande) y Nodular
(subdérmica); ellas remiten en forma espontánea en tres a seis meses. Ocasionalmente se
ha detectado presencia de bartonellas en sangre en algunos pacientes (13%) con VP, sin
desarrollar anemia severa. Los signos y síntomas asociados a la fase eruptiva incluyen
sangrado de la lesión cutánea, palidez leve, fiebre, malestar, prurito, dolor articular
y linfoadenomegalia. La letalidad es excepcional en esta fase.
Las lesiones eruptivas se confunden con tumores cutáneos tales como: Granuloma
Piogénico, Angiomatosis Bacilar, Varicela, Molusco Contagioso, Sarcoma de Kaposi,
Hemangioma, Tumor de Spitz, Fibrosarcoma, etc (10,11).
En el pasado el tratamiento de la fase eruptiva incluyó el uso de Estreptomicina; sin
embargo, se ha demostrado que la Rifampicina logra disminución y desaparición de las
verrugas en tiempos más cortos, tal como se confirma en los casos reportados. La
Ciprofloxacina se ha usado recientemente con éxito en el tratamiento de las mismas
lesiones.
No existen estudios prospectivos de los pacientes en fase eruptiva, especialmente de las
zonas endémicas. Clásicamente la fase eruptiva se ha descrito en dichas zonas, afectando
predominantemente niños. Esta población acostumbra a no buscar atención médica ni
tratamiento, esperando que las lesiones involucionen en forma espontánea.
Entre 1970-1992, en el Hospital Nacional Cayetano Heredia se estudiaron 145 pacientes con
EC(17), de los cuales 77 pacientes fueron de fase eruptiva; de ellos, solo un 5% (4/77)
tuvo previamente un proceso infeccioso general. Otros síntomas incluyeron sangrado de la
lesión en 66%, fiebre en 57%, artralgias en 47 %, anorexia en 40%, mialgias en 26% y
cefalea en 25%. Se encontró palidez leve en 47%, linfoadenomegalia en 29%, hepatomegalia
en 9%, y esplenomegalia en 6%.
La lesión miliar fue la predominante (69%), afectando especialmente los miembros
inferiores. Entre las complicaciones destacan el sangrado en 51/77 (66%) e infección
secundaria en 9/77 (12%).
En el presente estudio prospectivo de la historia natural de la EC en fase eruptiva, se
detectaron once pacientes con las clásicas lesiones de Verruga peruana, todos ellos
procedentes de las zonas rurales del distrito de Caraz; la mayoría de ellos fueron
captados en la búsqueda pasiva realizada. Lamentablemente ninguno deseó someterse a la
biopsia. Ello se explica por el hecho de que no es costumbre del paciente de zona rural
acudir a los Centros de Salud, salvo cuando están afectados por complicaciones graves.
Además, se suma a esto el rechazo natural de dicha población a procedimientos invasivos
como la biopsia de piel, menos aún si se llevan a cabo en niños.
La Verruga peruana/Fiebre de la Oroya es una enfermedad endémica y muy antigua en Ancash,
donde sus habitantes la saben reconocer, aceptándola como algo «natural», especialmente
las lesiones de fase eruptiva; para ellos no es un problema de salud. Hasta hace unos
años no se conocía el reservorio de la enfermedad de Carrión. Durante años se postuló
a algunos animales domésticos y silvestres como los principales reservorios(8). Gracias a
los últimos estudios sabemos que son los seres humanos los reservorios principales y
especialmente los pacientes en la fase eruptiva.
En este estudio se observó que la enfermedad afecta parientes cercanos; dos hermanos
fueron afectados simultáneamente. Casi la totalidad de los pacientes refirió haber
padecido en semanas previas un proceso infeccioso general agudo de grado leve. Es probable
que algunas de estas fiebres hayan sido de la fase aguda hemática. Desde hace años se
conoce que algunos pacientes que pasan por la fase hemática aguda, reciban o no
tratamiento, presentan luego la fase eruptiva. En un estudio prospectivo, en proceso desde
1970, de más de 110 pacientes con fiebre de la Oroya, en el seguimiento posterior se
observaron cinco casos que desarrollaron lesiones de Verruga peruana.
En relación a la presentación clínica de los once pacientes, los síntomas y signos
encontrados de alguna manera coinciden con otros trabajos(2,14,23,24), así el tipo de
lesión predominante fueron las lesiones miliares, afectando miembros inferiores y fueron
múltilpes (mayor de 10), se acompañaron de prurito, artralgias, hiporexia y sangrado de
las lesiones eruptivas. Llamó la atención un paciente con artritis de codo derecho que
remitió posteriormente. Otro dato es la infección secundaria piógena, la que solo
detectamos en un paciente, a diferencia de nuestra serie anterior, donde 12% presentaron
piodermitis(16).
Otro hallazgo, no descrito anteriormente, es la persistencia de las artralgias en tres de
once pacientes, así como la hiporexia y posterior desnutrición. Estos hallazgos
clínicos son muy importantes y merecen estudiarse a profundidad.
La persistencia de las artralgias, a pesar de disminuir las lesiones dérmicas, podría
estar relacionada a un síndrome de artralgias reactivas, tal como se ha descrito en otra
enfermedad infecciosa , la Brucellosis. Desde hace años se conoce que muchos pacientes
con EC de zonas endémicas han referido molestias reumáticas de algunas articulaciones
medianas y grandes (Comunicación personal).
En relación a la terapia antibiótica, solo cuatro de once pacientes recibieron la
terapia usual de Rifampicina (RFP), con lo cual mejoraron más rápido, hecho ya
publicado(18). En otro estudio, en proceso en Lima, hemos tenido ocasiones de fallas a
esta droga, utilizando otras alternativas tales como eritromicina, ciprofloxacina y
azitromicina(23).
En el grupo de pacientes no tratados, las lesiones dérmicas demoraron más semanas en
cicatrizar, pero sin dejar secuelas.
Desde hace varios años se han usado diversas técnicas serológicas (Elisa, IFI, HI,
Western Blot, etc.), en las dos fases clásicas de la enfermedad de
Carrión(7,9,18,19,20,21). En cuanto a otros métodos diagnósticos, la búsqueda de
anticuerpos contra la Bartonella, usando técnicas de ELISA e IFI, encuentra positividad
en más del 60% en pobladores nativos asintomáticos. Otra ayuda diagnóstica parte de la
biología molecular, a través de técnicas moleculares, como la Reacción en Cadena de la
Polimerasa o PCR(19). De todas ellas parece ser que la técnica de Western Blot es de
mayor utilidad en ambas fases, en especial para la fase eruptiva, hecho demostrado por
Kosek M (12,13), en el departamento de Amazonas.
Ante la negativa comprensible de los pacientes a someterse a la biopsia dérmica,
basándose en los anteriores trabajos, decidimos realizar el estudio serológico del
Western Blot, el cual dio alta positividad (100%) a las bandas 17K y 18K de la Bartonella
bacilliformis. Ello confirma los anteriores estudios y hace de este estudio una técnica
de gran ayuda diagnóstica.
Desde 1997 venimos usando esta misma técnica en el Hospital Nacional Cayetano Heredia. En
más de cincuenta pacientes con VP confirmados por biopsia cutánea, la positividad del
estudio de Western Blot para Bartonella bacilliformis ha sido del 98%. Muchos de estos
pacientes han sido seguidos hasta tres años mostrando persistencia de títulos positivos
en Western Blot, solo que en algunos ha disminuído el número de bandas.
VER
BIBLIOGRAFÍA
Dirigir la correspondencia a: cirom@upch.edu.pe
____________________________________________
(1) Instituto de Medicina Tropical Alexander Von Humboldt de la UPCH
(2) Departamento de Enfermedades Transmisibles y Dermatológicas del Hospital
Nacional Cayetano Heredia
(3) Centro de Salud de Microrred Monterrey, Región de Salud Ancash
(4) Hospital de Caraz, Región de Salud Ancash
(5) Department of International Health, Johns Hopkins School of Hygiene and
Public Health, Baltimore, Maryland.
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