Folia Dermatológica Peruana. Vol. 13 Nº 2
agosto de 2002 |
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DERMOFARMACIA
EL GENOMA HUMANO
Comentario
Jaime Descaillaux (1)
En junio del año 2000, exactamente 100
años del redescubrimiento del trabajo pionero de Gregor MENDEL, el Presidente de los
EE.UU., Bill CLINTON, conjuntamente con el Primer Ministro Británico Tony BLAIR,
anunciaron al mundo que los científicos del Consorcio Internacional del Proyecto del
Genoma Humano, y de la compañía privada Celera Genomics Corporation, habían concluido
el primer borrador de la secuencia nucleotídica completa del material genético del
hombre, y en febrero del año 2001, las Revistas Nature y Science dedicaron sus números
de ese mes a la publicación de los resultados obtenidos sobre la secuencia total de bases
nitrogenadas del material hereditario del hombre. Nature incluyó la secuencia obtenida
por el Proyecto del Genoma Humano liderado por Francis COLLINS, mientras que Science
focalizaba en el borrador reportado por la compañía privada Celera Genomics bajo el
liderazgo de Craig VENTER.
Al conocerse la secuencia completa de las unidades nucleotídicas que conforman cada una
de las veinticuatro moléculas de ADN en el varón (XY) y veintitrés en la mujer (XX)(2),
¿qué podemos esperar de este resultado? Es indudable que la determinación de esta
secuencia por si sola no representa la piedra roseta que algunos habrían imaginado
permitiría descifrar todos los misterios que encierra la Biología Humana, pero, ¿qué
duda cabe? que conforma una base de datos extraordinaria que serviría para la
averiguación y descubrimiento de muchas incógnitas sobre la regulación de la expresión
génica durante las próximas décadas.
Consideramos particularmente importante, referirnos brevemente a algunos aspectos
interesantes surgidos de este gran proyecto biológico que ha marcado toda una etapa en la
búsqueda del conocimiento científico. Así, en referencia al número de genes que se
presume existen en nuestro genoma, según las últimas cifras y luego de varios reajustes,
han sido estimados entre 30, 000 - 35,000; esto es aproximadamente la tercera o cuarta
parte del número inicialmente calculado (80,000 - 140,000). Es importante resaltar el
hecho que, inclusive a nivel molecular, somos más que la suma de nuestros 30,000 genes.
Es decir, la complejidad humana reside no en el número de genes (que resulta ser el doble
que en el Caenorhabditis elegans), sino en la forma como los genes o sus partes son
regulados para elaborar la gran variedad de moléculas proteicas, en una serie de procesos
bioquímicos que ocurren al inicio, durante o después de la transcripción del RNA,
incluyendo el «splicing alternativo», sin olvidar la existencia de otras fuentes de
complejidad adicional resultantes de las decenas de modificaciones químicas post lectura
que ocurren en las cadenas polipeptídicas.
El 99.9% de las bases nitrogenadas son exactamente las mismas en todos los individuos, y
en contraste, se señala la identificación de 1.4 millones de diferencias a nivel de una
única base que conforman un polimorfismo a este nivel (Single Nucleotide Polymorphism,
SNPs) y que en los casi 3 200 millones de bases, convierte al Homo sapiens en una especie
en altamente polimórfica. Esta situación promete revolucionar los procesos relativos a
la ubicación cromosómica de genes relacionados a enfermedades y el seguimiento de la
vía evolutiva y migratoria de la humanidad.
El porcentaje del genoma que contiene información genética para codificar una proteína
es menor al 2 y es de secuencia única, lo que significa que la mayor parte del ADN humano
carece de información para codificar una proteína o cadena polipeptídica, y, por lo
tanto, las secuencias de ADN que no codifican proteínas son secuencias altamente
repetidas, representan por lo menos el 50% del ADN total, y conforman el ADN denominado
«junk DNA».
Las secuencias repetitivas del ADN que no tienen una función conocida, podrían estar
relacionadas con la estructura y la dinámica del cromosoma, cada cierto tiempo entrarían
en una sesión de arreglos y rearreglos que las llevaría a crear nuevos genes,
modificaría los genes existentes y reformularían el genoma.
La porción del genoma humano que porta la mayor densidad de genes, está compuesta
predominantemente por un ADN construído en bloques ricos en bases CG, replica
precozmente, y en los cromosomas metafísicos o prometafísicos se visualizan como bandas
R positivas; y, contrariamente, las zonas pobres en genes están conformadas por un ADN en
bloques ricos en bases AT, replican tardíamente, y corresponden a las bandas G positivas.
La ubicación de los genes a lo largo del cromosoma, sugiere que se distribuyen
aleatoriamente como concentrados en ciertas áreas en toda la longitud del genoma, entre
amplias regiones de ADN con codificante.
Se ha localizado zonas por encima de 30,000 bp (pares de bases) del tipo CG, que se
repiten muchas veces adyacentes en las zonas ricas en genes, y conforman una barrera entre
los genes y el «Junk DNA». Se piensa que estas islas CpG están orientadas a la
regulación de la actividad génica.
El trabajo de secuenciamiento de los 3,200 millones de bases nitrogenadas del hombre, ha
sido realizado en un tiempo menor al estimado inicialmente, y esta reducción ha sido
posible gracias al aporte de las nuevas tecnologías de análisis introducidas por dos
vías principales: por un lado la utilización de técnicas de secuenciamiento cada vez
más potentes, rápidas y de mayor resolución, representadas por la introducción de la
electroforesis capilar y la lectura de las bases por medio de rayos láser, la
utilización de microtécnicas como los micro chips y la automatización de las lecturas
para el secuenciamiento a gran escala, que han convertido al Laboratorio tradicional de
Genética Molecular en verdaderas fábricas de Secuenciamiento de bases, y que,
adicionalmente, han logrado no solo disminuir el tiempo de análisis sino también el
costo por base, y de otro lado, como consecuencia de la inmensa cantidad de información
proveniente de la lectura de estos resultados, la utilización de la informática, con la
construcción de softwares (programas) y hardwares (equipos), especialmente diseñados
para almacenar organizadamente la información obtenida en Bancos de Datos, ha permitido
el acceso a la información y el análisis automático de los mismos para facilitar su
interpretación.
Consideramos que la humanidad será favorecida con los resultados de este gran proyecto,
fundamentalmente en el campo de la salud y de la alimentación; en el primero, algunas de
las aplicaciones más importantes están relacionadas con la detección de portadores de
genes mutantes que, precozmente detectados, podrán modificar sus hábitos de vida para
evitar sufrir la enfermedad o tener descendencia afectada, en otros casos se podrá acudir
a la terapia génica y en un futuro próximo. Estamos convencidos que las prescripciones
médicas, antes de ser formuladas, deberán verificar la constitución genómica del
paciente para evitar generar acciones incompatibles, es decir estamos ad portas de la
medicina personalizada que busca el remedio justo, para el paciente justo y en la dosis
justa. Podemos considerar que estamos asistiendo al nacimiento de una nueva disciplina que
se denomina FARMACOGENÓMICA y tiene sus orígenes en la Fármaco Genética.
Finalmente, deseamos destacar que estos avances han permitido verificar que el conjunto de
moléculas que actúan en un organismo es determinante desde el inicio de los procesos
fisiológicos que conforman un individuo adulto, que un único gene no actúa en el
vacío, sino dentro de una serie de genes en un conjunto de acciones e interacciones
genéticamente programadas. Si bien es verdad que los mecanismos de regulación de la
expresión génica, son los de más difícil elucidación, es también verdad que las
moléculas proteicas han ido cobrando cada vez mayor importancia en la medida que resultan
moléculas de mayor complejidad que los ácidos nucleicos, y sorprendentemente, una
molécula proteica puede tener distintas funciones en diferentes tejidos, y,
consecuentemente, podría jugar un rol importante en la determinación de la
susceptibilidad a la enfermedad. De esta forma, podemos estar asistiendo al inicio de una
nueva etapa biológica, que los autores han denominado como la etapa de la Proteómica, es
decir, el rol desempeñado por el total de las proteínas en el difícil campo de la
diferenciación celular, la histogénesis, la organogénesis y la homeostasis.
Lo curioso de todo ello es que, el Siglo XX, que acaba de finalizar, científicamente se
inauguró con el redescubrimiento del brillante trabajo de Mendel, que rápidamente se
convirtió en el nuevo paradigma orientador del pensamiento científico de las décadas
siguientes, ocasionando la génesis de una nueva disciplina científica que fue bautizada
con el nombre de Genética, y que, básicamente ha intentado responder a tres
interrogantes fundamentales:
1. ¿Cómo se transmite el material genético?, 2. ¿Cuál es la naturaleza química del
material hereditario?, 3. ¿Cuáles son los mecanismos de regulación de la expresión del
gene?. Mendel respondió a la primera, el trabajo de Avery, Mac Leod y Mc Carty de 1944 a
la segunda, y en los últimos años una serie de científicos están intentando responder
a la tercera pregunta, que sin duda alguna es más compleja y difícil de dilucidar, un
siglo después, al tomar conocimiento de la secuencia total de nucleótidos del material
genético del hombre, nos encontramos ante la aparición de una nueva disciplina que es la
Proteómica. En síntesis, hemos pasado de la Genómica Estructural a la Genómica
Funcional y nos encaminamos de la Genómica Proteómica a la Proteómica, y creemos que en
los próximos años la humanidad transitará por estas vías.
Correspondencia: jdescailleaux@unmsm.edu.pe
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(1) Profesor Principal D.E., Laboratorio de Genética Humana, Facultad de Ciencias
Biológicas, UNMSM.
(2) En cada cromosoma existe una molécula de ADN, en el varón deben existir veinticuatro
moléculas diferentes; veintidos corresponden a los cromosomas autosómicos, una al
cromosoma X y una al cromosoma Y. En cambio, en las mujeres, existen solo veintitres
moléculas de ADN, veintidos que corresponden a los cromosomas autosómicos y una que
corresponde al X.
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