| Folia Dermatológica
Peruana - Vol. 12 Nº. 2 |
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Editorial
EL ROL DE DERMATÓLOG0 EN EL
MANEJO DEL CÁNCER CUTÁNEO
El cáncer en general se hace día a día una patología más común en nuestra sociedad.
En la actualidad ocupa el tercer lugar como causa de muerte en la población peruana.
Conforme nuestra pirámide poblacional se asemeja más a una torre, nuestra población
adulta aumenta en proporción, y las patologías neoplásicas pasan adelante en las
prioridades de nuestros servicios de salud.
En la actualidad, algunos tipos de cáncer en los que cabe la posibilidad de detección
temprana, como es el cáncer de cérviz y el cáncer de mama, aún ocupan lugares
importantes en las estadísticas de incidencia. La capacidad de que las políticas
generales de salud puedan tener un impacto sobre las cifras de cáncer estará dada en la
medida en que dichas políticas se basen en la descentralización de su manejo, que
permita que un mayor número de pacientes sea diagnosticado en estadios más tempranos, y
que pueda ser sometido a tratamientos más simples. El Instituto de Enfermedades
Neoplásicas ha cumplido, sin lugar a dudas, un rol muy importante en el desarrollo y la
investigación de dicha enfermedad. Sin embargo, su propia existencia ha fortalecido una
imagen centralista, que puede hacer colapsar su capacidad de atención. Hoy en día, por
lo menos en el ámbito de hospitales de la red del Ministerio de Salud, es muy común que
los servicios médicos se desentiendan del manejo del paciente canceroso, alegando falta
de experiencia o carencia de la infraestructura necesaria para su tratamiento. Esta
conducta repercute en la educaci6n de los médicos para el manejo de neoplasias, actuando
como un circulo vicioso donde mientras menos pacientes se ven, menos se sabe de la
enfermedad más pacientes son derivados a los centros o al centro especializado (en este
caso el INEN).
Tomemos por ejemplo el cáncer de piel, una patología importante que ocupa ya el cuarto
lugar en cifras de incidencia del registro de Lima Metropolitana. A diferencia de otras
especialidades, la formación médico quirúrgica del dermatólogo peruano, permite que,
en muchas ocasiones, se ocupe no sólo del diagnóstico de la enfermedad sino también de
su tratamiento. Creo no equivocarme al afirmar que la mayoría de dermatólogos tiene
conocimiento de las técnicas quirúrgicas simples empleadas en el tratamiento de
neoplasias cutáneas, tales como el epitelioma basocelular Para neoplasias de este tipo,
de tamaño pequeño, en localizaciones no consideradas como de alto riesgo, la capacidad
curativa de un curetaje y desecación o de una crioterapia es aceptable y suficiente. ¿
Qué es preferible para el paciente? ¿Qué reciba el tratamiento adecuado en el estadio
más temprano, incluso al momento del diagnóstico, o que al contrario, en aras de recibir
un tratamiento en el centro especializado, se retarde su terapia por meses, con el riesgo
de que se pierda en el camino y luego aparezca años después, con una enfermedad
avanzada, y lamentablemente incurable?
Creo que los dermatólogos estamos haciendo un buen papel de prevención con iniciativas
tales como El Día del Lunar. El propósito de estas campanas no es solo detección
temprana, que no es nada despreciable, sino educación de la población general y de la
comunidad Médica, en lo que es el cáncer de la piel. En países como Australia, con
altas tasas de incidencia, esta probado que esa descentralización de la que hablábamos
rinde sus frutos. Médicos generales están allí entrenados para manejo de los tumores,
desde el diagnóstico hasta el tratamiento. Esto repercute, en el fondo, en un mayor
número de casos detectados en estadios iniciales, logrando así el impacto deseado en las
estadísticas.
Esta labor de descentralización debe estar basada en una comunicación fluida entre los
centros de atención primaria, llámense postas y centros de salud, con los servicios de
dermatología de los hospitales públicos de la región. Asimismo, seria saludable, para
el éxito de dicha tarea, el intercambio fluido de información a nivel de las propias
instituciones, donde dermatología se integra a oncología, cirugía y patología, en los
llamados Tumor Boards, algo así como Consejos Oncológicos, donde se discute el manejo
interdisciplinario de los casos más difíciles.
Creo que en este tema en particular, son los dermatólogos los llamados a plantear dichas
iniciativas, porque es nuestra especialidad la que mejor domina, tanto los aspectos
clínicos, como terapéuticos del cáncer de piel. Esto es, sin afán de protagonismo ni
de figuración, sólo movidos por el genuino interés de brindar la mejor atención al
paciente, en la forma mas humana y, a su vez, rápida y eficientemente.
Francisco Bravo Puccio
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