Folia Dermatológica Peruana - Vol. 12  Nº. 1 Abril 2001

DERMATOLOGÍA TROPICAL

Publicación de un caso
Dermatitis infectiva
asociada a HTLV-1 en adultos

Martín Salomón, Lindon Maquera, Manuel Del Solar, Francisco Bravo(1)
(1) Servicio de Dermatología, Hospital Nacional Cayetano Heredia

 

INTRODUCCION


El virus linfotrófico humano asociado a las células T tipo 1 (HTLV-1), descubierto en 1980(1), fue relacionado con una forma agresiva de leucemia de células T del adulto en Japón (2). Subsecuentemente , el cuadro fue asociado a paraparesia espástica tropical (3), encontrándose posteriormente asociación entre el virus HTLV-1 y múltiples patologías como son hiperinfección por Strongyloides, sarna noruega y dermatitits infectiva(4).

La dermatitis infectiva (DI) fue descrita inicialmente en 1966 por Sweet (5 ) en niños jamaiquinos como una forma particular de eczema. En publicaciones posteriores, Walshe (6) denominó al cuadro dermatitis infectiva. Es recién en 1990 que La Granade (4)describió a la dermatitis infectiva como un marcador temprano de infección por HTLV-1. Estudios posteriores de caso-control confirmaron esta asociación (7).

Dermatitis infectiva es un cuadro clásicamente descrito en niños. Hemos tenido la oportunidad de observar esta condición en un paciente adulto, motivo de esta publicación.

CASO CLINICO

Paciente varón de 41 años de edad, natural de Ancash, procedente de Lima, comerciante, quien inicia su enfermedad hace ocho años con placas eritematosas y descamativas en el cuero cabelludo, por detrás de las orejas, por fuera de las alas nasales, en axilas e ingles así como una erupción eritematosa papular diseminada, ambas de curso crónico (fotografías 1 y 2). Además el paciente presentaba rinorrea serosa crónica e inyección conjuntival, por los que consultó en múltiples ocasiones. Al paciente se le indican diferentes terapias antibióticas con las que se lograba mejoría temporal. El paciente refería como antecedente no tener una pareja sexual estable y más bien múltiples contactos con trabajadoras sexuales. No hay historia ni de transfusiones ni de intervenciones quirúrgicas.

En cuanto a pruebas de laboratorio, el hemograma fue normal, y un examen directo de piel para hongos y parásitos dio resultados negativos. El examen coproparasitológico fue negativo, así como las pruebas de VDRL y VIH. La serología para infección por HTLV-1 dio resultado positivo.

 

Fotografía 1. Aspectos clínicos general del pacientes, mostrando el marcado compromiso inguinal.

 

Fotografía 2. Lesiones faciales con la distribución de una dermatitis perioral impetiginizada

 

Fotografía 3. Hiperplasia epidérmica, no psoriasiforme, con infiltrado inflamatorio perivascular, linfoplasmocitario. H/E, X 100


En la biopsia de piel se observó ligera hiperplasia epidérmica, no psoriasiforme, sin paraqueratosis, y un infiltrado inflamatorio perivascular superficial con linfocitos y células plasmáticas (fotografía 3).

El paciente recibió terapia antibiótica con cirprofloxacina y clindamicina, con resolución del cuadro clínico, aunque requiriendo una administración continua para mantener la remisión.

DISCUSION

El HTLV-1 es un retrovirus de la subfamilia oncovirinæ que infecta los linfocitos CD-4. Los primeros casos de infección por este virus fueron detectados simultáneamente en Japón y EEUU en 1980, en pacientes con leucemia-linfoma de células T.

En EEUU su incidencia es de 0,025% en la población general. En zonas endémicas la prevalencia va del 5% al 30%. Son zonas endémicas ciertas regiones del Japón, Jamaica, oeste de la India, y el sudeste de EEUU. En América del sur se han reportado casos en Colombia, Brasil y Perú.

Sus vías de transmisión son similares a las del VIH, es decir, a través de transfusiones sanguíneas y productos derivados, por contacto sexual, por lactancia materna y por vía transplacentaria.

El HTLV-1 se encuentra asociado a múltiples entidades clínicas como son la espástica tropical, linfoma-leucemia de células T del adulto (ATLL), sarna noruega, hiperinfección por Strongyloides stercoralis, alveolitis pulmonar, uveitis, el síndrome de Sjögren, artropatía, vasculitis, ictiosis, crioglobulinemia, gammapatías monoclonales, ulceras crónicas, tiña extensa, infecciones por gérmenes oportunistas tales como el Criptococo y Pneumocistis, además de ser señalada como el factor etiológico más importante en la dermatitis infectiva(8-10).

En relación a la dermatitis infectiva (DI), fue inicialmente descrita en niños jamaiquinos en 1966 por Sweet(5), quien notó en una población infantil un cuadro característico de eczema con exudación y descamación alrededor de la nariz, orejas y cuero cabelludo, con eventual aparición de erupción papular generalizada fina; todo el cuadro remitía temporalmente con antibióticos y corticoides tópicos. Casos adicionales fueron reportados por Walshe en 1967(6), quien sospechó alguna forma de inmunosupresión por las frecuentes recaídas. En 1990, se notificaron los primeros 14 casos de niños jamaiquinos con dermatitis infectiva que eran a su vez HTLV-1 positivos. A partir de esta fecha son muchas las publicaciones referentes a DI en niños, pero son pocas las que hacen referencia a casos de DI en adultos. Hoy se sabe, además, que la DI es un factor de riesgo para el desarrollo posterior, luego de 12 a 25 años después, de ATLL y paraparesia espástica tropical.

Lois La Grenade (7,11) ha propuesto los siguientes criterios diagnósticos en relación a Dermatitis infectiva asociada a HTLV-1:

Como criterios mayores:

1. Eczema del cuero cabelludo, axilas, ingle, oído externo, área retroauricular, margen de párpados, piel paranasal y cuello.
2. Descarga nasal acuosa crónica sin otros signos de rinitis y/o descamación de las narinas.
3. Dermatitis crónica recurrente con pronta respuesta a una apropiada terapia antibiótica, pero con pronta recurrencia al abandono de la misma.
4. Inicio usual en la niñez temprana.
5. Seropositividad para HTVL-1.

Como criterios menores:

 

1. Cultivos de piel o narinas positivos para estafilococo áureo y/o estreptococo betahemolítico. 2. Erupción papular generalizada fina (en los casos más severos).
3. Linfadenopatia generalizada con linfadenitis dermatopática.
4. Anemia.
5. Velocidad de sedimentación globular alta.
6. Hiperinmunoglobulinemia (IgD e IgE).
7. Elevación de Linfocitos CD4,CD8 y CD4/CD8.

De los cinco criterios mayores, cuatro son requeridos para el diagnóstico, siendo el 1, 2 y 5 obligatorios. Para completar el criterio mayor 1, deben estar afectadas por lo menos dos de las siete localizaciones. Como se puede apreciar, nuestro paciente cumple los criterios para el diagnóstico de DI asociada a HTLV-1.

Hemos querido presentar este caso porque, a la luz del conocimiento de este no tan nuevo virus, estamos encontrando con mayor frecuencia casos de Sarna Noruega, strongiloidiasis masiva, paraparesia espástica tropical, dermatofitosis extensas, en relación a infección por HTLV1. Los casos de DI por lo general deberían verse con una frecuencia relativamente mayor tanto en niños como en adultos. Una explicación posible es que estos casos existen en nuestra población, pero están siendo erróneamente diagnosticados como eczema o psoriasis.

Recomendamos sospechar este diagnóstico en aquellos pacientes con cuadros de psoriasis de cuero cabelludo, psoriasis inversa, dermatitis seborreica, intertrigos severos y eczema atópico que no respondan de manera adecuada a tratamientos convencionales, o que requieran terapia antibiótica para una respuesta favorable.

 

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