Folia Dermatológica Peruana - Vol. 11  Nº. 3 diciembre 2000


DERMOFARMACIA

LOS TINTES PARA EL CABELLO


Dra. Bertha Pareja (1)

Consideraciones generales

La práctica de cambiar el color del cabello data de tiempos inmemoriales. En los libros de historia de la farmacia se menciona que, desde los antiguos egipcios y sus sucesores -hereditarios de su cultura- como los griegos, hebreos, asirios, persas y muchos otros como los antiguos chinos y los hindúes, el cambio de color del cabello era una práctica generalizada, ya sea por razones guerreras, religiosas o simplemente para exaltar la belleza.

La evolución de los tintes para el cabello ha seguido el esquema tradicional, iniciándose con el empleo de materiales simples, usualmente de origen vegetal, como la hena, el nogal, la manzanilla, pero también con algunos compuestos metálicos como los sulfuros y óxidos o mezclas de estos. Esta práctica se extendió hasta fines del siglo XIX. El descubrimiento de algunos compuestos orgánicos sintéticos, para el teñido de fibras animales en la industria textil, dio inicio a la investigación de materiales aplicables al teñido del cabello; sin embargo, ha sido recién a mediados del siglo XX que se ha obtenido colorantes que llenan las condiciones para ser aplicados al cabello, tanto en los salones de belleza como para su aplicación en el hogar.

Según las estadísticas, el empleo de tintes para el cabello ha aumentado de manera significativa desde 1960, que era de 43% en la población (1) de Norteamérica, hasta el presente que, con el advenimiento de tintes especiales para la población masculina y el aumento del consumo doméstico, ha alcanzado cifras entre el 80 y 90%. Esto también es debido a que en el grupo de los tintes se incluyen los decolorantes y los enjuagues cuyo empleo es cada vez mayor.

La pigmentación natural

La naturaleza ha dotado a los seres humanos de una inmensa gama de colores en el cabello que varían según una serie de factores, el genético principalmente. Así, por ejemplo los tonos de rubio que caracterizan a los habitantes de los países escandinavos varían desde el casi blanco hasta los diferentes tonos de castaño, e inversamente el negro y sus tonalidades casi azulinas se encuentran en los habitantes del lejano oriente y de algunos países de Norte y Sudamérica. Sin embargo, es interesante destacar que esas múltiples tonalidades están producidas por un número limitado de pigmentos (Gráfico 1) (3) que son las FEOMELANINAS, que producen colores rojizos y amarillos y la EUMELANINA, que produce la gama de los marrones hasta el negro. En ambos casos la DOPAQUINONA, que es una forma oxidada de la DOPA, es el intermediario clave. Esta reacciona intramolecularmente para producir la EUMELANINA, o lo hace con la CISTEINA para iniciar el proceso de formación de la FEOMELANINA. Son las múltiples combinaciones de esos pigmentos, las cantidades presentes, así como el tamaño y distribución de los gránulos del pigmento en la fibra capilar, los que dan origen a la gran variedad de colores de cabello producidos por la naturaleza, los cuales son cambiados o modificados por las demandas de la moda o por razones estéticas, dando lugar a que haya surgido la importante rama de los tintes capilares dentro de la industria cosmética.

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Gráfico 1:Reacciones que producen
las diferentes coloraciones del cabello

Tintes para el cabello

Desde el punto de vista tecnológico, los tintes o tinturas capilares, son preparaciones destinadas a dar color al cabello, ya sea para producir un cambio de tonalidad o restituir el color a los cabellos canos (2).

En el comercio se presentan en diferentes formas de aplicación: así tenemos las barras, los polvos, los líquidos, las emulsiones y las cremas, que ha dado lugar a que se les clasifique desde diferentes puntos de vista. La clasificación, que incluimos en esta revisión, es la de Bryan P. Murphy, (3) que consideramos es la más completa. Esta clasificación considera los siguientes grupos: a) tintes temporales, b) tintes semipermanentes (tintes directos), c) tintes graduales (autooxidantes y colorantes metálicos), d) colorantes naturales, e) colorantes semipermanentes (colorantes de oxidación). En cada uno de estos grupos se considera un gran número de variables según los aditivos que empleen, como por ejemplo los espesantes, los tensoactivos, los solventes y los colorantes, con sus factores como la concentración, el pH y la influencia y características del mismo. De otro lado, la distribución del colorante sobre la fibra capilar así como la duración, las propiedades cobertoras y la técnica de aplicación son factores que deciden la bondad del producto final.

Otros autores, dividen los tintes, de acuerdo a su durabilidad y consideran los tintes temporales, los semipermanentes y los permanentes, aunque también es factible dividirlos según su grado de penetración en la fibra capilar y considerar los de coloración superficial y los de penetración profunda, parámetros que están en relación con la composición y características de la formulación.

Entre los tintes capilares más empleados están los tintes de oxidación o instantáneos por su calidad estética y persistencia; de manera general se formula en dos partes, ya sean en crema emulsión o solución, en la primera parte llevan el llamado «intermedio» de color, casi siempre en solución, y en el segundo el oxidante.

La mezcla de las dos partes produce el colorante aplicable (2) a la fibra capilar. Para obtener el color deseado, se deben seguir las instrucciones indicadas por el fabricante, ya que se presentan muchas variaciones en el cabello, aún en la cabeza de una misma persona, debido a que existen zonas con diferente grado de porosidad, longitud y humedad así como del estado de conservación de la fibra capilar, según los hábitos de higiene como el cepillado, la frecuencia del lavado, el tipo de shampoo y otros cosméticos empleados en la higiene diaria.

La siguiente es una fórmula típica de tinte capilar cuya composición es similar a la de un gran número de fórmulas comerciales y que nos da una idea de su complejidad (gráfico 2).

Por el empleo habitual de los tintes para el cabello, en ciertos casos se presentan manifestaciones no deseadas que a veces causan alarma al usuario, como enrojecimiento del cuero cabelludo o de zonas vecinas, como el cuello, formación de pequeñas ampollas, hinchazón, escozor, ardor, que no solamente se manifiestan en la cabeza sino en otras regiones, según sea la sensibilidad particular de la persona por lo que es recomendable realizar el ensayo del parche abierto la primera vez que se utiliza un tinte o cuando se cambia.

De manera general, para la aplicación de los tintes para el cabello, se recomienda que el cabello esté sucio para que esté menos poroso, también se debe evitar el cepillado antes de la aplicación de un tinte capilar para no alterar la integridad de la fibra.

Gráfico 2
FÓRMULA TÍPICA DE TINTE CAPILAR(2)
TINTURA CAPILAR - FÓRMULA TIPO
A) Intermediarios de color:
1. p-fenilendiamina                                 1,56 g.
2. m-diaminoanisol sulfato                       0,78 g.
3. 4-nitrofenilenilendiamina                      0,02 g.
4. o-aminoferol                                       0,48 g.
5. modificador: resolcinol                         0,48 g.
6. alcalinizante                                        c.s.
7. estabilizadores: sulfito de sodio             0,40 g.
8. EDTA (secuestrante)                             0,20 g.
9. Veh{iculo: ácido oleico-alcohol elítico
agua                                            c.s.p.    100g.

B) Agua oxigenada 20 vol.

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