A partir de este número y como consecuencia del cambio de directiva del hoy Círculo Dermatológico del Perú, asumimos la dirección de la Folia Dermatológica, actualmente en su Volumen 11. Tantos años han pasado desde el inicio de esta publicación que si pensamos en un niño, un compañero de juegos que hubiera venido al mundo en la misma fecha, éste ya estaría haciendo sus pininos en biología escolar, podría empezar a desarrollar los signos de la adolescencia, hasta podría presentar algún signo de acné. Creo que, a diferencia de nuestro coetáneo imaginario, la Revista no pasará por periodos de inseguridad o de incertidumbre propias de nuestra adolescencia. Sufriremos, quizá, de cierta rebeldía intelectual, es decir, acogeremos ideas que rompan los moldes y estereotipos que afectan la práctica de la medicina. Bienvenidos sean a estas páginas los espíritus iconoclastas, las teorías nuevas, los conceptos originales. En estos días se habla mucho de la medicina basada en evidencias. Esto es, la medicina basada en hechos científicos, en pruebas comparativas de esquemas de tratamiento, en estudios de doble ciego, randomizados y cruzados. Reconocemos en ello un afán de limitar la charlatanería, el abuso, el afán consumista y comercial que afecta a nuestra profesión. En el campo de la dermatología, donde la belleza, la autoestima y la percepción de nuestra imagen juegan un rol tan importante, es muy fácil vender un producto que "mejorará el aspecto de nuestra piel", aunque no haya ni siquiera un solo argumento teórico para que ello suceda. Somos científicos y debemos basar nuestros tratamientos en ideas con un sustento científico. Sin embargo, el querer pasar todos nuestros esquemas terapéuticos por el tamiz de rigurosos estudios choca con la real escasez de financiamiento. ¿No sería interesante hacer un estudio comparando la eficacia clínica de dicloxacilina administrado tres veces por día versus cuatro veces por día para el tratamiento de las piodermitis? ¿Es realmente necesario administrar tratamiento tópico en acné, si uno está dando tratamiento con antibióticos orales? ¿Son realmente efectivas las vitaminas antioxidantes en el tratamiento de vitiligo? ¿el ácido fólico o la vitamina B 12? ¿Y si todas las tiñas capitis responden a dosis altas de griseofulvina? Todos los días alumnos de pregrado se acercan a nosotros a pedir ideas para sus tesis. Esto quiere decir que el material humano, el cerebro investigador está allí, disponible, listo para emprender la tarea. Pero el problema surge cuando queremos financiamiento para dichos proyectos. ¿Qué compañía va a estar dispuesta a financiar un estudio que concluya que necesitamos no más, sino menos de sus medicamentos? Quizá deberíamos alentar al Estado a dar dicho financiamiento, vendiendo la idea de que los resultados tendrán una influencia en el rendimiento económico de programas de asistencia social, como el Seguro Escolar. Hoy por hoy, y aún teniendo en cuenta los esfuerzos de organismos como Concytec, este apoyo económico para el desarrollo de investigación clínica del alumno de pregrado es escaso, por no decir inexistente. La Folia Dermatológica Peruana abre sus páginas a estos trabajos, a los alumnos de medicina y ciencias que aportan día a día gran cantidad de información nueva, relevantes a la dermatología y la infectología. Los invitamos a que publiquen sus tesis de grado, difundiendo así una información valiosa, muchas veces relegada a un rincón de nuestras bibliotecas. Esperamos también, convertirnos en el vocero de aquellos interesados en el campo de la dermatología tropical. Acogeremos en nuestra revista a todos nuestros colegas dermatólogos e infectólogos, con sus nuevas ideas, sus trabajos, sus observaciones sobre las llamadas enfermedades emergentes, ya sean las infecciones redescubiertas o las recientemente descritas. Para el amigo lector que por primera vez abre estas páginas, la más calurosa bienvenida a nuestra especialidad, donde la observación, no la pregunta, es la base del diagnóstico. Ve en esta revista una muestra de lo que se hace hoy en nuestros hospitales y en nuestras universidades. Porque en el Perú de hoy, a pesar de todas las dificultades presentes, estamos haciendo ciencia.
Dr. Francisco Bravo |