| ETS Y RETROVIRUS Origen y estructura de los retrovirus
Drs. José del Carmen (1), Melina Aguinaga y César
Gutiérrez (2)
El estudio de los trasposomas por los biólogos se inicia
a comienzos de siglo, y ello mostró el camino para el conocimiento de los Retrovirus,
pues en la estructura genética de los primeros está el fundamento del genoma de los
segundos. Rous, en 1911, orienta sus investigaciones a los retrovirus patógenos en los
animales (1). Casi medio siglo después, en 1970, fue
descubierta la transcriptasa reversa, y gracias a ella avanzó notablemente el estudio de
los retrovirus patógenos, comenzando por el "sarcoma", que Rous había
estudiado en el pollo (2,3).
En 1980 se aisla el primer retrovirus infectante en humanos, en un paciente con linfoma
cutáneo y en las formas adultas de leucemias a células T, y por ello, a éste se le
llamó "virus linfotrópico a células T humanas" (HTLV) (4).
Pronto se encontró que este retrovirus era también el causante de la paraplejia
espástica, considerada como degenerativa (5).
Al mismo tiempo se aisló otro, con características genómicas y respuestas
inmunológicas semejantes al primero, denominándose a uno HTLV-I y al segundo HTL-II; a
este último aún no se le atribuye ninguna patología.
El interés por los retrovirus fue notablemente incrementado cuando, en 1983, es aislado
-en el Instituto Pasteur de París por Luc Montaigner (6) y
en el Instituto del Cáncer de EE.UU. por Robert Gallo- el agente etiológico del SIDA, el
"virus de inmunodeficiencia humana" (VIH), al que Gallo, al comienzo, le
denominó HTLV-III.
Estos retrovirus se caracterizan porque al fusionarse con las células en las que se
hospedan, producen "infecciones lentas". Se conoce el HTLV-I, HTLV-II, y el VIH
(VIH-1 y VIH-2); éste último posee una mayor semejanza al virus de inmunodeficiencia
simiana (VIS) y su patogenicidad es casi nula en el hombre. Por ello, recomendamos a las
autoridades pertinentes insistir en este deslinde que debe hacerse en nuestro país.
A la familia Retroviridae también se le ha dividido en tres géneros según su
patología. El género Oncovirus, que comprende los retrovirus oncógenos y que en el
hombre son el HTLV-I y en menor intensidad el HTLV-II; el género Spumavirus, que hasta
ahora no se ha demostrado su patogenicidad y finalmente los Lentivirus, que originan la
enfermedad muchos años después de la infección e incluyen el VIH-1 y el VIH-2 (7,8).
Sobre su forma, en el más breve resumen, recordamos que los viriones maduros de los
retrovirus patógenos humanos son esféricos y poseen una envoltura externa de carácter
lipídico, con 72 proyecciones compuestas de proteínas de envoltura (gp 120), unida a la
proteína de trans-membrana (gp 41). Al interior de la nucleocápside se encuentran las
dos cadenas de ácido nucleico y las enzimas asociadas: proteasa, integrasa y
transcriptasa reversa. El ácido nucleico es de tipo ARN, con dos moléculas lineales,
9200 nucleótidos para el VIH-1 y 9600 para el VIH-2 (7).
Las variaciones genotípicas del VIH son las reglas, rápidas y muy extensas, por lo que
es posible que coexistan, al mismo tiempo y en el mismo huésped, una mezcla de
"cuasi especies". Éstas son generadas en los errores de la transcriptasa
reversa durante la replicación viral.
Esta particularidad especialmente del VIH, que se modifica y evoluciona continuamente
dentro del mismo individuo, es la causa de la aparición rápida de variantes resistentes
a la neutralización por los linfocitos, así como a la pérdida de acción de los
antirretrovirales. Ello, asociado a la existencia de distintas cepas en las diferentes
partes del mundo y las disposiciones genéticas de los receptores, no permite hasta ahora
la vacuna (9).
Por estas razones, una mayor aproximación al deslinde de los serotipos, sobre todo del
VIH-1 y del VIH-2 en nuestro medio, se hace indispensable; así como la investigación de
los receptores para la mejor comprensión del comportamiento epidemiológico de estas
infecciones en nuestro país.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1. Rous P A sarcoma of the fowl transmissible
by an agent separable from the tumor cells. J
Exp. Med 1911; 13:397-411.
2. Baltimore D. RNA-dependent DNA polymerase in virions of
RNA tumor viruses. Nature.
1970; 226:1209-11.
3. Temin HM, Mizutani S. RNA -dependent polymerase virions of Rous
sarcoma virus. Nature.
1970; 226:1211-13.
4. Poiesz BJ, Ruscetti FW Gazdar AF, Bunn PA, Minna JD, Gallo RC.
Detection and isolation of
type C retrovirus particles from fresh and cultured
lymphocytes of a patien with
cutaneous T cell lymphoma. Proc. Natl. Acad. Sci. USA.
1980; 77: 7415-19.
5. Kalyanaraman VS, Sarngadharan MG, Robert?Guroff M, Miyoshi I, Golde
D, Gallo RC. A
new subtype of human T cell leukemia virus (HTLV-II)
associated with a T cell variant of
hain, cell leukemia. Science. 1982; 218:571-73.
6. Barre-Sinoussi F Chermann JC, Rey E Nugeyre MT Chamaret S, Gruest J,
Dauguet C,
Axler-Blin C, Vezinet?Brun E Rouzioux C, Rozenbaum W.
Montagnier L Isolation of a
T-lymphotropic retrovirus from a patient at risk for
acquired immune deficiency syndrome
(AIDS). Science. 1983; 220:868-71.
7. Borrel T Les virus. Diversité et organization du monde viral.
Interactions avec le vivant. Ed. Nathan. Paris 1996.
8. Ferreira OC Jr, et al. Human T-cell leukemia viruses: epidemiology,
biology, and
pathogenesis. Blood Rev. 1997; 11:91-104.
9. Morlat R Strategies enteretrovirales. Une seule certitude: la
necessaire porsuite d'une
recherche clinique diversifiee. Revue de presse SIDA
1998; 9(9): 675-678.
10. Huang Y, et al. The role of a mutant CCR5 allele in HIV-I
transmission and disease
progression. Nat Med. 1996; 2:1240-3.
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(1) Hospital Nacional "Daniel Alcides Carrión"
(2) Groupe d'étudiants en Médecine lié la culture française.
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