TRABAJOS
ORIGINALES
Manifestaciones oftalmológicas de
la Rosácea
Drs. Daniel Haro (1), Juan Huamaní
(2), Jorge Yoshivama (3)
RESUMEN
Los autores hacen la evaluación de 30 pacientes, la mayor parte del Hospital A.
Loayza, con diagnóstico de Rosácea cuyas edades oscilan entre los 22 y 65 años; 20 de
sexo femenino y 10 de sexo masculino y estudian las manifestaciones oftalmológicas de
esta entidad demostrando que la Rosácea, enfermedad cutánea crónica con exacerbaciones
y remisiones, no tiene una relación directa con la enfermedad ocular, pudiendo, esta
última presentarse sin el antecedente dermatológico.
Palabras Claves: Rosácea, Rinofima, Queratitis, Pannus.
SUMMARY
The authors have been evaluated 30 patients, most of them are from the A. Loayza's
Hospital, with Rosácea. Their ages were benveen 22 and 65 years old, twenty of them were
female and ten were male. The authors studied the ophthalmic manifestations of this
sickness. Those studies have showed that this Chronic Sickness have exacerbation and
remission and sometimes did not have direct relation between the Cutaneous and ocular
sickness and the ocular sickness should appear without dermatological precedents.
Key Words: Rosácea, Rinofima, Queratitis, Pannus.
INTRODUCCIÓN
La Rosácea es una enfermedad cutánea de etiología desconocida, localizada en
la cara y que afecta principalmente la piel de las mejillas, la nariz y la frente. Tiene
además manifestaciones oftalmológicas de las cuales hemos hecho un estudio en 30
pacientes portadores de esta afección; tomando en consideración 2 grupos de pacientes,
el primero con manifestaciones cutáneas y oculares y el segundo que sólo presenta las
manifestaciones oftalmológicas típicas de la Rosácea.
MATERIAL Y MÉTODOS
Hemos estudiado retrospectivamente las historias clínicas de 30 pacientes con
diagnóstico de Rosácea; 20 de sexo femenino y 10 de sexo masculino. La mayor parte de
ellos fueron evaluados en el Hospital A. Loayza.
La edad de nuestros pacientes fluctúa entre los 22 y los 65 años; todos con la
característica de tener piel muy delicada, 4 de ellos terminaron con Rinofima.
En cada uno de los pacientes se realizó exámenes dermatológicos y oftalmológicos,
haciendo la distinción entre los que tenían los componentes cutáneo y ocular (24
pacientes) y aquellos que eran portadores únicamente de las manifestaciones
oftalmológicas (6 pacientes).
RESULTADOS
En los Cuadros siguientes presentamos los resultados de nuestra evaluación
oftalmológica:
DISCUSIÓN
La Rosácea es una enfermedad cutánea conocida desde la antigüedad, crónica y
recurrente, llamada también "Vasoneurosis", que se localiza en la cara de
personas con piel Seborreica. Su frecuencia es mayor en la raza blanca y muy rara en la
raza negra. Las lesiones corresponden al segundo y tercer segmento de la parte medial del
núcleo terminal del Nervio Trigémino en la médula.
Se ha demostrado que la mayor parte de los pacientes portadores de esta entidad tienen
lesiones eritematosas al inicio (Rosácea Eritematosa), luego aparecen las lesiones
papulosas (Rosácea Papulosa) y más tardíamente las lesiones telangiectásicas (Rosácea
Telangiectásica). Aunado a todo este cortejo sintomático, presentan además hiperplasia
e hipertrofia de las glándulas sebáceas y la esclerosis periglandular en las zonas
afectadas. Con mayor frecuencia se presentan en pacientes de sexo femenino, algunos
terminan con el llamado Rinofima, caracterizado por una marcada hipertrofia de la piel de
la nariz que la deforma.
En su etiopatogenia se consideran varios factores entre ellos: vasculares, endocrinos,
inmunológicos, infecciones recurrentes, problemas gastrointestinales y herencia.
En los pacientes con Rosácea las lesiones cutáneas son
las que priman, y se localizan en la piel de las mejillas, nariz, frente y a veces
barbilla, pudiendo coincidir con estas lesiones las oculares, aunque en algunos casos,
ellas pueden no ser coincidentes.
En otros casos puede haber queratitis rosácea típica sin el componente cutáneo, o sea
que la enfermedad ocular puede no ser secundaria a la dermatosis como lo demostró
Triebenstein.
De los 30 pacientes estudiados hemos tenido sólo 6 pacientes con manifestaciones
oftalmológicas típicas de la Rosácea en los que no se ha encontrado el antecedente
cutáneo. En los 24 restantes lo más importante ha sido la sintomatología dermatológica
y todos con manifestaciones oftalmológicas.
Las manifestaciones oftalmológicas de la Rosácea que hemos comprobado en nuestros
pacientes son bilaterales, pero no de igual intensidad en ambos ojos.
Afectan a los párpados, la conjuntiva y la córnea; sólo 2 pacientes presentaron
escleritis y epiescleritis nodular.
Los hallazgos en los párpados en la totalidad de nuestros pacientes son blefaritis y
meibomitis con engrosamiento y enrojecimiento de la piel y presencia de telangectasias.
Pueden aparecer Chalazion así como infección de las glándulas palpebrales especialmente
por estafilococo.
A nivel conjuntival los vasos se dilatan al igual que los de la piel produciéndose una
marcada congestión conjuntival, principalmente en la región interpalpebral. Se observa
conjuntivitis nodular en un alto porcentaje que se puede confundir con la conjuntivitis
flictenular, pero en estos casos se trata de pequeñas elevaciones de la conjuntiva bulbar
de color gris que produce una marcada sensación de cuerpo extraño y deformación de la
superficie conjuntival con producción de Dellen.
La córnea puede afectarse produciendo congestión Periquerática, dolor, fotofobia y
sensación de cuerpo extraño debido a algún tipo de queratitis o úlcera corneal. La
queratitis más común es de tipo superficial punteada localizada mayormente en la zona
inferior de la córnea.
Habitualmente empieza por el margen y luego se infiltra hacia el centro de la córnea
acompañándose de neovascularización (pannus corneal) y opacificación del estroma
corneal con la consiguiente pérdida progresiva de la visión.
La queratitis marginal se extiende periféricamente llegando a abarcar los 4 cuadrantes de
la córnea; la infiltración es subepitelial y conlleva paralelamente la
neovascularización como continuación de los vasos conjuntivales dilatados alrededor de
la córnea. En esta etapa se puede producir adelgazamiento de la córnea y úlcera, que
cuando se infecta representa riesgo de perforación y la consiguiente pérdida del ojo.
Cuando la úlcera cicatriza deja como secuela una mayor opacidad y leucoma que se adhiere
al iris (Leucoma adherente) y quedan muchas irregularidades en la superficie corneal,
debido a la proliferación de tejido subepitelial, infiltrados nodulares y
vascularización que, aunado a las secuelas de las úlceras pasadas, produce sensación de
cuerpo extraño, dolor ocular y fotofobia.
En todos nuestros casos la progresión de la afección ocular fue hacia el agravamiento de
los síntomas y signos con una serie de crisis intermitentes, remisiones y exacerbaciones
que en la mayoría de nuestros pacientes se producen con independencia del curso de la
enfermedad cutánea.
Al final, las áreas de pannus corneal son muy amplias formándose cicatrices densas y
blancas (nubéculas y Leucomas) con intensa vascularización; en otros casos se produce
adelgazamiento progresivo de la córnea y úlcera con posibilidad de perforación,
especialmente cuando se ha utilizado corticoesteroides tópicos. Uno de nuestros pacientes
requirió de Queratoplastía penetrante para salvar el ojo debido a una úlcera corneal
perforada.
El paciente con Rosácea debe obligatoriamente estar bajo control conjunto del
dermatólogo y oftalmólogo. El tratamiento más eficaz es el de la tetraciclina
sistémica, desconociéndose la razón por la que esta afección responde a esta terapia y
a otros antibióticos como la eritromicina y las ampicilinas.
El tratamiento de las manifestaciones oculares es controvertido. Los corticoesteroides
pueden reducir la inflamación, la neovascularización y la infiltración corneal.
Nosotros preferimos el uso de cortisona de acción prolongada por vía subconjuntival.
Siendo la afección corneal de la Rosácea crónica, con exacerbaciones y remisiones, el
deterioro de la visión se acentúa permanentemente y el tratamiento se hace más
difícil. En nuestra casuística, 8 pacientes perdieron totalmente la visión en un ojo y
la gran mayoría terminaron con una pobre visión menor de 20/100.
CONCLUSIONES
La Rosácea es una dermatosis en la que puede producirse
una morbilidad ocular significativa con una afección cutánea grave o leve y rara vez
ausente. Es crónica y tiene exacerbaciones y remisiones; en la forma más avanzada
deviene la Rinofima. Afecta en mayor grado a pacientes de sexo femenino y se inicia
alrededor de la segunda década de la vida.
Se desconoce su causa así como la relación entre la enfermedad cutánea y la enfermedad
ocular pudiendo esta última presentarse sin el antecedente de enfermedad dermatológica
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1952.
9. WISE G. Ocular Rosacea. Am J Ophtalmol. 1946, 26.
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(1) Profesor Principal de Oftalmología, Univ. Peruana Cayetano
Heredia.
(2) Ex Asistente de Oftalmología del Hospital Dos de Mayo
(3) Ex Asistente de Oftalmología del Hospital Arzobispo Loayza
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