Folia Dermatológica Peruana
- Vol. 10 • Nº. 2-3 Junio - Setiembre de 1999

Toxicodermias

Dres. Bertha Pareja (1), Anaya P. R.(2)

(1)Farmacéutico Clínico. Profesora emérita de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UNMSM
(2) Directora del Centro de Información, Control Toxicológico y Apoyo a la Gestión Ambiental (CICOTOX) de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UNMSM

Comentario

En el presente comentario, haremos algunas consideraciones acerca de los efectos de diferentes sustancias de naturaleza muy diversa que, al ponerse en contacto con la piel, pueden producir manifestaciones de naturaleza e intensidad muy variable y que las describiremos denominándolas «toxicodermias».

Podemos definir la toxicodermia como la reacción que aparece sobre la piel al absorber o entrar en contacto con sustancias químicas o medicamentos debido a sobredosificación, acumulación o depósito sobre la piel, intolerancia y efectos dismetabólicos o a la exacerbación de enfermedades preexistentes latentes, a trastornos inmunitarios o a fototoxicidad. Estas manifestaciones toxicodérmicas se presentan en forma de eritemas, exantemas o necrósis epidérmicas, derminando en descamación de la piel, pigmentación o despigmentación ocasionada por la alteración en la síntesis de melanina originada por causas como la exposición a metales (arsénico, bismuto, mercurio, plata, plomo, oro) como por principios activos que afectan las glándulas, las uñas y el pelo. La piel seca y caliente es producida en casos de intoxicación por anticolinérgicos y antihistamínicos. El síndrome vesiculoampuloso o epidermólisis se presenta en las intoxicaciones por algunas sustancias que pueden inducir al coma prolongado.

Los compuestos químicos que atraviesan la piel, casi siempre son líquidos; los polvos y los gases se disuelven en la humedad de la superficie de la piel. Los que se disuelven fácilmente en lípidos atraviesan la piel como por ejemplo, los insecticidas.

Los agentes agresores que pueden producir reacciones adversas y dar lugar a emergencias, - algunos de los cuales han sido observados en nuestro trabajo en CICOTOX – pueden agruparse de la siguiente manera:

-Cosméticos, que incluye las cremas faciales, los desodorantes sin alcohol, la pasta de dientes, el lápiz labial, los maquillajes, las sombras y cremas para protección solar, los líquidos para ondular el cabello, los tintes para el cabello, etc. Estos productos pueden producir toxicidad manifestándose por irritación de la piel y mucosas, con producción de ulceraciones, depresión respiratoria e inclusive pérdida de la conciencia.

De otro lado, la aplicación de ciertas sustancias como las sales de talio, empleadas en algunos depilatorios, pueden dar lugar al envenenamiento crónico, que produce pérdida de los folículos pilosos de la piel en nariz, mejillas, lesiones eczematosas, erupciones acneiformes en la cara, sequedad de la piel de la planta de los pies y palmas de las manos, alopecia no sólo del cuero cabelludo sino también de las pestañas, cejas laterales, brazos y piernas.

Los agentes que producen dermatitis alérgica: Esta se origina por un proceso inmunitario en el que

el tóxico actúa como antígeno originando una reacción localizada en el lugar de contacto. Así tenemos los antibióticos aminoglucósidos, el cobalto, el cromo, el formaldehído, los colorantes, el mercurio. Como por ejemplo el sulfato de gentamicina (aminoglucósido) puede producir dermatitis alérgica luego de su aplicación en la piel (sobre todo en forma de crema, utilizada en quemaduras), absorviéndose y alcanzando concentraciones en el suero de 1 ug/ml. El ungüento de gentamicina, se absorbe lentamente, sin embargo, las cremas tópicas pueden dar lugar a la absorción rápida y provocar dermatitis.

La exposición crónica a compuestos de cromo hexavalente, sobre todo el cromato, que es el alergeno de contacto más común implicado en la dermatitis por contacto, se manifiesta por irritación primaria, presencia de úlceras (reacciones corrosivas), que forman cicatrices o lesiones no ulcerativas, que predisponen a la dermatitis. También se observa hiperemia y formación de vesículas y pápulas. Sin embargo, los problemas mayores son la formación de úlceras, a menudo llamadas "heridas del cromo". Esta ulceración ocurre en obreros que tienen contacto con concentraciones altas de ácido crómico, cromato o dicromato de sodio o potasio, o dicromato de amonio. No se produce al tener contacto con compuestos de cromo trivalentes. Las úlceras pueden formarse si el compuesto de cromo, ya sea en forma de polvo o líquido, entra en contacto con cualquier lesión en la piel tales como abrasiones, arañazos, perforaciones o laceraciones. Las úlceras se desarrollan preferentemente en los pliegues de los nudillos, los tejidos digitales, las palmas de las manos y en antebrazos. El cromo hexavalente es el que ocasiona la irritación primaria y los problemas descritos, las sales de cromo trivalente se consideran menos peligrosas. La sensibilización se produce por una exposición de 6 a 9 meses pero puede ocurrir en menos de 3 meses. Aquellos pacientes que padecen de dermatitis superficial inducida por cromo son propensos a desarrollar una hipersensibilidad a otros metales, en particular, cobalto y niquel.

La exposición crónica a compuestos de cobalto es una causa frecuente de dermatitis por contacto a nivel ocupacional. La sensibilidad al cobalto también puede ser causada por la exposición a la joyería de fantasía, los botones de metal, los plásticos y detergentes domésticos. Puede haber una dermatitis asociada que puede extenderse más allá del sitio de irritación primaria. Las alergias simultáneas al cobalto y al níquel son frecuentes. La administración de disulfiram en el tratamiento del alcoholismo, puede conducir a una exacerbación de la dermatitis inducida por cobalto a causa del dietilditiocarbamato (un metabolito del disulfiram).

La urticaria por contacto es producida por medicamentos como la aspirida, el ácido ascórbico, compuestos del ácido benzóico, formaldehído, aldehído cinámico, bálsamo del perú, cloruro de cobalto y ésteres del ácido nicotínico.