Revista Peruana de Epidemología - Vol. 7 Nº 1 Julio 1994

LA CALIDAD DE VIDA Y EL PROCESO SALUD-ENFERMEDAD

Chirinos  J*, Arredondo A**, Shamah T***

 

RESUMEN: Es muy complejo definir el grado mínimo en que las necesidades humanas deben ser satisfechas y depende de las características de las mismas, de su variación histórica y cultural. Es Importante por lo tanto tener claras definiciones como las de calidad y satisfacción de vida, salud o proceso salud-enfermedad, necesidades de salud y sistema de salud. El propósito del presente ensayo es realizar una revisión de estas definiciones y plantear una relación estrecha entre la calidad de vida y el proceso salud-enfermedad con la elaboración de una propuesta de modelo explicativo sobre los determinantes y condicionantes del proceso salud-enfermedad, en un intento por aproximamos a la realidad, integrando las relaciones entre las causas biológico-sicológico-sociales y señalando el grado de relatividad de la salud, su dinámica, el grado de objetividad, perspectiva temporal e integridad de la salud. Se concluye, además, que la calidad de vida es un concepto amplio y complejo que Incluye la satisfacción de una serie de necesidades y que es necesario investigar sobre indicadores e índices de la misma y evaluar la calidad de vida de la población en sus diferentes niveles para dar un paso mas hacia el análisis de su relación con el proceso salud-enfermedad.

 

Palabras claves: necesidades humanas, calidad de vida, satisfacción de vida, salud, proceso salud--enfermedad, necesidades de salud, sistema de salud.

SUMMARY: Itis very complex to define the minimum grade tha thuman necessities should be satisfacied and it depends on their characteristics and historic and cultural variance. Thus it is important to have clear definitions about quality and satisfaction of life, Health or health-disease process, Health necessities and health system. The purpose of this paper is to review those definitions and to establish a narrow relationship between quality of lifeand the health-disease process, elaborating a proposal of explicative model about the determinants and conditionants of the health-disease process intending to approach to the reality, integrating the relationships among the biologic-psychologic-sodal causes and reporting the relativity grade of health, its dynamic, objectivity grade, temporal perspective and integrity. In conclusion, the quality of life is a wide and complex concept that includes the satisfaction of series of necessities and it is necessary to research about its indicators and indexes and to evaluate it in the population at different levels in order to advance a step to the analysis of its relation with the health- disease process.

Key Words: human necessities, quality of life, satisfaction of life, health, health-disease process, health necessities, health system.

 

 

 

Introducción

El hombre como un ser individual y social, tanto como la vida humana misma, es un proyecto inacabado y se presenta como esencialmente necesitado en el orden físico, biológico, psicológico, familiar, social y ambien-tal. Su realización como proyecto requiere de una multitud de satisfactores y derechos humanos social e históricamente determinados.

Los orígenes del derecho a la salud se remontan a la antigüedad y los primeros registros se inician en el siglo XVI, sin embargo, dos siglos mas tarde, el estado inicia el control sanitario de las comunidades (la poli-cía médica). En Alemania se desarrollan complejos sistemas de medición de la salud de las poblaciones. En Inglaterra, en 1 875, Chadwick propone y recibe la aprobación de la Ley de la Salud Pública. Luego Bismark, en Alemania, impone el Seguro Social Obli-gatorio (1 880) y Beveridge, en Inglaterra, la Seguridad Social.

La compatibilización de los modelos estructurales, sugeridos por Donabedian en 1 973, con los modelos epiden-dológicos propuestos por Blum en 1 974, cons-tituyen desafíos que se requieren vencer a través de diferentes perspectivas y formas o mecanismos de financiamiento. De acuerdo al modelo de Blum, los gastos en salud, deberían tener los siguientes porcen-tajes: en estilo de vida 43%, en herencia 27%, en medio ambiente 19% y en servicios de salud 11 %. La OPS señala que tan solo para poner en funcionamiento los 13 000 hospitales de la región (América Latina y el Caribe), se calculan necesidades mayores de 100 mi millones de dólares anuales, sin considerar otros elementos.

Se ha logrado ya un gran avance en la reconceptualización de la salud y la enfermedad, con siderándolas como un proceso, y en el reconocimiento de que tanto el tipo de enfermedades como su posibi-lidad de prevención y recuperación dependen, fun-damentalmente, del acceso de la población a satisfacer las necesidades básicas de alimentación, vivienda educación, trabajo e ingreso, siendo estos dos últimos grandes determinantes de los demás, tanto esenciales como secundarias y superfluas.

El derecho a la salud se traduce en el aumento o la prolongación de la vida, en la disminución de las alteraciones del equilibrio fisiológico, en la reducción de los malestares, en la limitación de las incapacidades, en el mayor bienestar, en el equilibrio y satisfacción con el medio ambiente y, por último, en el aumento de la capacidad de reserva individual hacia las enferme-dades, a un costo compatible, con las posibilidades de la comunidad.

En 1 974, Blum consideraba cuatro factores fundamen-tales para lograr estos derechos: estilo de vida con el control de las drogas sociales e ilegales, deporte y esparcimiento, así como hábitos nutricionales saluda-bles; herencia con énfasis en la investigación para el seguimiento genético humano y control genético de las enfermedades; control ambiental a través de me-didas limitantes de la contaminación química o tóxica de las poblaciones; y sistema de salud eficiente, eficaz y equitativo.

Donabedian al clasificar la atención médica en tres modelos, nos señala en su último modelo que éste se debe orientar a la comunidad caracterizado por la representación política de las aspiraciones sociales, el respeto a los valores culturales locales, la buena coor-dinación interinstitucional, la articulación intersectorial en áreas como la vivienda, el saneamiento, el transporte, la producción de alimentos y la educación en la salud.

Este modelo requiere que el estado sea sólo un inter-mediario y es la comunidad la que debe manejar el reconocimiento de las necesidades de salud y mante-ner las condiciones de salud adecuadas para ella, respetándose su visión tradicional de salud y su aproximación hacia la enfermedad (llámese medicina tradicional).

Es muy complejo definir el grado mínimo en que estas necesidades deben ser satisfechas y la razón depende de varios hechos: a) las necesidades son tanto cualitativas como cuantitativas, algunas de ellas es posible medirlas directamente, pero en su mayoría no así como a sus satisfactores, sólo pueden establecerse algunos indicadores de carácter indirecto y muchas veces como un ensayo-error para la validación teórico-metodológica de técnicas propuestas; b) las necesidades, aún las básicas, varían de humano a humano, dentro de ciertos límites por lo que no es posible dar validez e> acta a los indicadores que aprecian su sa-tisfacción y c) las necesidades varían histórica y culturalmente, de manera que lo que hoy en determinada cultura se considera básicamente necesario puede no haberlo sido en otra época o no serlo hoy en otro ambiente cultural.

 

Definiciones y Conceptos Básicos.

Prescindiendo de las limitaciones de carácter social que tiene la definición de salud de la OMS, puede afirmarse que es correcto considerar al proceso salud--enfermedad como resultante de un conjunto de factores o necesidades no satisfechas y algunas veces no percibidas, los cuales reflejan, en términos generales, las condiciones de vida de la población dependiendo en última instancia de la estructura económica y de la organización social del país.

Para aproximarnos al tema de calidad de vida debe-mos hacer algunas definiciones como calidad y satis-facción de vida, salud proceso salud-enfermedad, ne-cesidades de salud y sistema de salud.

La calidad de vida incluye el grado de adecuación del individuo a su entorno, principalmente al entorno físico (condiciones de vida como se mencionó ante-riormente), y a la opinión que éste tiene respecto al mismo.

 

La satisfacción de vida se refiere a la evaluación sub-jetiva de la condición de un individuo, comparada con algún estándar externo de referencia o bien con sus propias expectativas.

La salud-enfermedad es el equivalente a la vida del ser humano en todos sus aspectos, siendo preciso el con-cepto de ser un proceso continuo de salud-enfermedad que en el lado positivo debería dar un sujeto bien integrado en su estructura física como en su fisiología y funciones sociológicas. Este proceso adapta y mantiene en equilibrio al individuo tanto con el medio físico como al social .

En el concepto de "necesidades de salud", luego de haber definido las necesidades básicas o condiciones de vida, la determinación de las condiciones de salud no tienen una finalidad en sí, sino que cobra sentido si, enmarca ya sea en un estudio científico en el que se analicen sus factores determinantes y/o consecuencias, o bien con fines de planeación, programación y eva-luación de la respuesta social organizada ante las necesidades de salud de una población, esta última afirmación se basa en la definición de "necesidades" de Donabedian como una condición de salud que requiere ser atendida . Lo anterior implica que las necesidades se puedan medir ya sea en términos de salud o bien de equivalentes de servicio , existiendo necesidades que pueden ser atendidas sin acudir a los servicios.

Bradshaw en su análisis del concepto de necesidad social, lo define en cuatro formas:

1) necesidad normativa: es aquella definida por los expertos y que resulta al comparar una situación deseable con una real de una persona. Es el resultado de un juicio de valor;

2) necesidad sentida: es la necesidad de un servicio cuando la gente así lo percibe; no refleja la necesidad real ya que está limitada por las percepciones indi-viduales;

3) necesidad expresada o demanda: es una necesidad sentida traducida en una acción concreta. Sin em-bargo, no toda necesidad percibida se traduce en demanda y puede ser satisfecha a través de la uti-lización de servicios o no;

4) necesidad comparativa: resulta del análisis de las características de personas que reciben servicios y de la identificación de personas con las mismas características pero que no reciben servicios, las cuales por definición están necesitadas.

Alderson clasifica las necesidades de salud en: nece-sidades percibidas que son condiciones identificadas como anormales por el individuo o su familia, a partir de lo cual se derivan acciones. Necesidades no mani-fiestas, que son condiciones no reconocidas por el individuo o sus familiares, pero que pueden ser iden-tificadas por los expertos, la demanda de servicios no satisfecha, es una necesidad expresada por el individuo pero no atendida, debido a problemas tales como la disponibilidad o la accesibilidad de los servicios; y la demanda satisfecha que son condiciones identificadas y atendidas por el sistema de salud.

Sistema de Salud se puede definir como un conjunto de elementos que se encuentran relacionados entre sí, que mantienen una dinámica interna, una estrecha relación con su entorno y cuyo objetivo fundamental es promover, prevenir, curar y/o rehabilitar el buen equilibrio dentro del continuo salud-enfermedad.

Como se podrá observar, a través de los siglos el hombre ha elaborado diferentes aproximaciones con-ceptuales sobre la salud y la enfermedad, acordes con el nivel científico y tecnológico alcanzado y con la forma de organización social predominante en cada época y cultura. En el Cuadro 1 (tomado de Arredondo A, 1991) se observan, en forma resumida, los diferentes modelos así como sus hipótesis, variables, ventajas, desventajas, época y representantes.

En dicho cuadro, se puede observar que el hecho de que cada modelo presente hipótesis y variables de análisis diferentes, de alguna manera es indicativo tanto de la falta de consenso entre ellos, como de la gran dificultad que enfrenta el desarrollo de propuestas teórico-metodológicas que permitan analizar los de-terminantes y condicionantes, del proceso salud-enfermedad.

Por otra parte, es interesante reconocer, pues las limi-taciones teóricas y epistemológicas del componente del modelo médico hegemónico subsidiario del cono-cimiento científico alcanzado por la medicina, en la medida que la sacralización de éste se esgrime como argumento de autoridad en su discurso.

 

Propuesta de un Modelo Integrador Explicativo del Proceso Salud-Enfermedad.

Ahora bien, en un intento por aproximamos a la rea-lidad y a partir de los antecedentes referidos, se elaboró un modelo explicativo del proceso salud-enfermedad (Figura 1) , que permite la visión general de las nece-sidades del individuo en especial, con relación a la dinámica poblacional, con el medio ambiente y el origen de las necesidades inherentes. Se trata de incor-porar las diferentes relaciones entre las causas biológi-co-sicológico-sociales, y tiene como atributos el grado de relatividad de la salud (discreto-continuo), su dinámica (estado-proceso), grado de objetividad (subjeti-vo-objetivo), perspectiva temporal (presente o poten-cial del futuro) e integralidad de la salud (física-mental).

Se describe el modelo en diferentes niveles y se consi-deran los esquemas de la «necesidad y sus equivalen-tes» y la «clasificación base para determinar las necesidades y las necesidades no satisfechas», siguiendo lo planteado por diferentes autores, (Figuras 2 y 3).

 

Este es el esquema general de necesidad (modificado de Donabedian) que nos permite visualizar la secuencia entre necesidad, servicio y recursos.

Gráfico 2 (pág. 58)

Nuevamente, el esquema ha sido tomado de Donabedian, modificado para apoyar nuestro modelo y observar la pers-pectiva del individuo, las interacciones (intersectorial y multidisciplinario, siendo el aspecto más importante) y la perspectiva profesional enmarcado dentro de necesidad en general, demanda y recursos, teniendo en cuenta, además, las necesidades no satisfechas.

 

Este modelo conceptual tiene un enfoque integracionista-epidemiológico-social que puede ser desagregado en sus diferentes niveles en busca de necesidades, determinantes, hipótesis, índices, indicadores y variables. Con el uso de estos tres últi-mos, que pueden ser medidos y analizados, en un esfuerzo de síntesis explicar el proceso salud-enfer-medad, si bien, no en toda su magnitud, por lo menos en su mayor parte y con un enfoque holístico.

Es preciso mencionar que quizás, este modelo puede ser aplicado en cualquier espacio y momento histórico y nos permita predecir, prever y promover acciones de salud tanto en el aspecto biomolecular, epidemiológico-social como ecológico. Si partimos en un nivel micro encontramos como el inicio o el centro del modelo el proyecto del genoma humano (nivel biomolecular o génico), el que se encuentra inmerso en el individuo quien forma parte, todavía, de una fami-lia, siendo ésta la célula fundamental de la sociedad que a su vez se encuentra organizada con la sociedad civil y el estado y otras instituciones políticas y organi-zaciones socio-políticas, las que interactuan en los diferentes niveles, con jerarquías variadas y con diversos grados de respuesta, de acuerdo a la visión cosmogónica que tengan. También interactúan las ciencias y las disciplinas que deben intervenir en for-ma coordinada y conjunta en la toma de decisiones y lograr evaluar y en lo posible satisfacer las necesidades esenciales como cultura y educación, salud, nutrición, vivienda y trabajo y las necesidades o determinantes sociales y las necesidades de salud, que en ese espacio y tiempo correspondan, buscando un equilibrio en el proceso salud-enfermedad, que si observamos con detenimiento, se presenta en todos y cada uno de los niveles y esto nos va a llevar a establecer la calidad de vida a nivel social y el estilo de vida a nivel individual.

 

Propuesta de un Marco Referencial para orientar el Análisis de la Relación Salud-Enfermedad y Calidad de Vida.

 

Parafraseando a Donabedian, para evaluar la calidad de vida se debe empezar por descifrar un misterio: el significado de lo que es la calidad misma. Falta por ver si esto se puede hacer cardando pacientemente varias hebras o debe uno, ya desesperadamente, usar una daga para cortar el nudo gordiano.

Se puede comenzar por lo obvio y decir que la calidad es la cualidad que se puede poseer en grados variables. Lo que no es claro es si la calidad es un atributo único, una clase de atributos funcionalmente relacionados, o una combinación heterogénea reunida en un paquete por uso establecido, mandato administrativo o prefe-rencia personal. Es más, si los atributos pudieran ider tificarse, aún sería necesario traducirlos a los criterios y normas que pueden emplearse para hacer juicios consistentes. El grado de calidad es la medida en que se es capaz de alcanzar el equilibrio más favorable entre riesgos y beneficios. La relación orgánica-indi-vidual, individual-familiar, sico-social-ambiental de-ben llenar normas, valores, expectativas y aspiracio-nes individual, social y ecológicamente definidos, que gobiernen las interacciones en los diferentes niveles y en situaciones particulares.

Estos postulados nos llevan a un concepto unificador de la calidad de vida que fue el que definimos previa-mente. Una pregunta que se presenta desde el princi-pio de una búsqueda del significado de calidad es su relación con la cantidad y poder resolver si es deficien-te la calidad debido a su insuficiencia cuantitativa.

Por lo anteriormente expuesto, que es un marco con-ceptual amplio, debemos ir introduciéndonos en el mundo de la cuantificación para, dentro de lo hegemónico, hacer válidas nuestras opiniones sobre la calidad de vida en Latinoamérica, lo que conlleva a ir desagregando en los diferentes niveles, constructor, índices, indicadores y variables, para apoyar a los diferentes investigadores que se interesen en este campo en sus proyectos explicativos del proceso salud-en-fermedad.

Nuestro trabajo intenta buscar o plantear diversas alternativas para la medición de indicadores de cali-dad de vida incluyendo las necesidades de salud, tomando como eje el análisis realizado de los concep-tos calidad de vida y proceso salud enfermedad, que reflejo del estilo y condiciones de vida.

En los últimos años se han realizado importantes revi-siones críticas y esfuerzos por sistematizar tanto las definiciones del proceso salud enfermedad existentes como la operacionalización y desarrollo de instru-mentos para su medición.

En el Cuadro 2 se presenta la propuesta de un marco conceptual para la clasificación de las medidas de condiciones de vida y de salud. El diagrama está dividido en cuatro secciones de acuerdo con el nivel de análisis que se pretende: individual, familiar, social y ambiental. El eje horizontal representa el continuo salud-enfermedad. Las columnas a los extremos re-presentan los factores de riesgo y los «factores restitutivos» y las columnas intermedias las variables que están relacionadas teórica o empíricamente con las condiciones de vida y de salud.

A nivel individual, el daño a la salud incluye a la morbilidad y a la incapacidad. La enfermedad es un fenómeno repetitivo y con características variadas, lo que da cabida a múltiples definiciones operacionales. Un registro sistemático y completo es imposible.

La salud negativa puede ser medida a través de dife-rentes variables como tipo de enfermedad, frecuencia, gravedad, duración, prognósis, dolor e incapacidad.

Respecto a la incapacidad, ésta se ha medido a través de indicadores como son el número de días de activi-dad restringida, número de días en cama, entre otros. También estos indicadores están influenciados por la atención médica proporcionada. Así, por ejemplo, una mayor accesibilidad a los servicios puede resultar en un mayor número de días en actividad restringida ordenados por el médico. Por otro lado, un incremento en la población incapacitada para trabajar puede ser debido en parte, a cambios en las políticas laborales.

Por otra parte la malnutrición que es el problema humano más persuasivo, especialmente en los países en vías de desarrollo, no solamente por los efectos adversos en la calidad de vida sino también en el desarrollo socioeconómico. Aproximadamente el 25% de las mujeres embarazadas en los países en vías de desarrollo sufren malnutrición energético proteica, contra el 4% en los países en desarrollo. Esta y otras formas de malnutrición provocan en los niños bajo peso al nacer y consecuentemente altas tasas de morbilidad y mortalidad infantil y limitan el desarrollo del niño. La malnutrición también afecta la fertilidad de la mujer. Diversos estudios han demostrado que la malnutrición severa, durante los primeros 6 meses de vida y posiblemente hasta los dos años de edad, limita el crecimiento adecuado del niño y su desarrollo in-telectual.

En Tailandia se incluyeron varios componentes en un programa de atención primaria a la salud y para eva-luar la calidad de vida: educación para la salud; alimentación y nutrición; salud materno infantil y planificación familiar; potabilización del agua y saneamien-to básico; inmunización; tratamiento a enfermedades y daños; provisión de medicinas esenciales; prevención y control de las enfermedades endémicas locales; mantener la salud mental y prevenir y controlar el abuso de drogas; y coordinación intrasectorial; participación comunitaria y promoción de su desarrollo; salud en el trabajo; recolocación de recursos financie-ros, movilización de recursos sociales; uso de tecnología adecuada; investigación y desarrollo en el área de atención primaria a la salud y en necesidades básicas y en modelos de calidad de vida; mejoría de la salud a través de la planeación; y la identificación y definición de las necesidades mínimas básicas y establecer los indicadores para medir todas las anteriores.

En 1 984, se adoptó por consenso en México el Plan de Acción para la Población Mundial en términos de mujer, familia, así como lo concerniente al adolescente y el énfasis en las necesidades y derechos del individuo. Deben hacerse esfuerzos en forma activa para integrar :población y desarrollo. El desempleo primario y la iniquidad en las relaciones económicas internaciona-les persisten lo que mantiene en la misma condición la salud, el status y la nutrición de la mujer.

La mujer debe ser integrada «totalmente en el proceso de desarrollo incluyendo planeación, política y toma de decisión». Son necesarias acciones mas agresivas para mejorar los derechos legales de la mujer y remover las barreras para su cuidado de la salud. Los datos deben ser separados y publicados por sexo, así como otras variables demográficas, sociales y económicas. Se deben tomar decisiones reproductiva de una ma-nera mas responsable. Hacer recomendaciones en los problemas complejos de la migración interna e inter-nacional y también reducir la morbilidad y la morta-lidad.

El Plan de Acción Mundial de Población propuso ciertas políticas que puedan mejorar los niveles de vida y elevar la calidad de vida de la gente. Esta meta se dificulta debido al incremento tan acelerado de la población, un ingreso de crecimiento lento, la tecnología inadecuada y la falta de alimentos. En la actualidad la tasa de crecimiento es de 70 a 90 en los países pobres, el doble de su ingreso percápita, por lo cual se consi-dera imperante y a corto plazo concretar medidas que mejoren la calidad de vida independientemente del ingreso percápita. Las variables demográficas asocia-das' con el mejoramiento de la calidad de vida son incrementar la expectativa de vida, disminuir las tasas de mortalidad en todos los grupos de población, dis-minuir las tasas de morbilidad y de fecundidad.

En muchos países en desarrollo se encuentra una distribución no balanceada de la población y una sobrepoblación, lo que además motiva la integración. Se debe proponer una jerarquía urbana racional y el diseño involucra una redistribución de la población.

Es necesario delinear la distribución espacial de las poblaciones y considerar clasificarlas como rural o urbana y evaluar la correlación entre el bienestar de la población y el tamaño de su población urbana, la transición demográfica y factores involucrados en el crecimiento demográfico Y económico. Así mismo es importante alcanzar y mantener un balance entre la población y los recursos naturales disponibles.

Los indicadores sociales del bienestar humano son, especialmente, la alimentación, el vestido y el amparo. Se considera que la migración es un indicador social territorial que ilustra la calidad de vida.

Existen estudios sobre el desarrollo intelectual y las características de la personalidad con la calidad de vida en países en desarrollo y cuyos resultados son similares a los de los países desarrollados.

También deben considerarse las implicaciones de la edad en el cuidado de la salud, considerando el en-vejecimiento de la población, tomando en cuenta la duración y la calidad de vida de los gerontes.

Un estudio estadístico presenta en una tabla los datos de la tasas de esperanza de vida al nacer y de alfabetismo para 100 países que tienen un producto bruto interno percápita de menos de $3000 para 1 977. La entrada de los datos es longevidad que es un indicador mas básico que la pobreza.

 

Discusión y Conclusiones

Definitivamente la calidad de vida es un concepto amplio y complejo y aparece incluido con la satisfac-ción de necesidades sociológicas y emocionales y de las aspiraciones sociales, valores culturales y estéticos, vida familiar apropiadamente ajustada, provisión de varios beneficios, servicios y distracciones sociales, satisfacción de las necesidades esenciales como ali-mentación y nutrición, vestido, vivienda, un proceso de salud física y mental adecuados y recreación. Varios de estos componentes están interrelacionados, parti-cularmente la satisfacción de necesidades materiales que son dependientes de los ingresos familiares y de la manera en que la familia gasta o consume.

 

En consecuencia el empleo y la capacidad de consumo de los miembros de la familia llegan a ser relevantes. El tamaño de la familia tiene una influencia no sólo en varios, sino en todos, los aspectos de la calidad de vida, pero la relación puede no ser tan obvia comparativa-mente con las familias pobres rurales. La relación se considera en términos de necesidades familiares, ali-mentación y nutrición, salud, vivienda, educación y recreación.

El factor básico mas importante que afecta el ingreso familiar es si los miembros adultos de la familia tienen un trabajo lo cual les posibilita el tener una ganancia o un ingreso. El ingreso familiar también depende de la estructura socioeconómica de la sociedad. Cada familia tiene ciertas necesidades básicas que son indispensa-bles para una vida decente. La alimentación y la nutrición son muy básicos, vestido es la siguiente y vivienda es la tercera. Otras incluyen servicios como salud, educación y cultura. Las prioridades deben ser reajustadas de acuerdo al crecimiento del tamaño de la familia que tienen una influencia negativa en niveles de dieta y nutricionales, en la salud de la madre y de los infantes.

La calidad de vida es también medida por la examinación del clima, las condiciones urbanas y la calidad ambiental. Es importante hacer notar que la calidad de vida en algunas áreas de la fuerza laboral es relevante en términos de morbilidad, reclutamiento laboral y duración en el trabajo. La satisfacción de las necesidades esenciales como alimentación y nutrición, vestido, vivienda y así sucesivamente repercuten en un determinado estado de salud física y mental. Varios de estos componentes están interrelacionados, parti-cularmente la satisfacción de necesidades materiales que son dependientes de los ingresos familiares y de la manera en que la familia gasta o consume. El empleo y la capacidad de consumo de los miembros de la familia llegan a ser relevantes.

 

Por otra parte, el tamaño de la familia tiene una influencia, no en varios, sino en todos los aspectos de la calidad de vida y del estado de salud. La relación puede no ser tan obvia comparativamente con las familias pobres rurales, en este caso la relación se considera en términos de necesidades familiares, ali-mentación, salud, vivienda, educación, cultura y re-creación. Por lo tanto, en este tipo de familias, las prioridades deben ser reajustadas de acuerdo al creci-miento del tamaño de la familia que tiene una influen-cia negativa en niveles de dieta y nutricionales, en la ,,salud de la madre y de los infantes.

En relación al mejoramiento del cuidado a la salud, particularmente a nivel familiar, es un reflejo de la de vida, pudiéndose observar cómo el increm-ento la fertilidad en los países en desarrollo, afecta adversamente la calidad de vida en dos ámbitos: en la salud materno infantil y en el desarrollo socio-económico.

Finalmente es importante resaltar que tanto la propuesta de un modelo integrador para el análisis del proceso salud-enfermedad así como la propuesta de marco Referencial para la medición de la calidad, de vida y de] proceso salud -enfermedad, más bien es un intento por realizar un ensayo-error de aspectos teórico-metodológicos que permiten afinar y aproximarnos cada vez mas al entendimiento de la relación entre salud-enfermedad y calidad de vida. Lo anterior pone de manifiesto que la necesidad no es únicamente es-tablecer políticas, sino investigar y evaluar indicadores e índices de calidad de vida de la población en sus diferentes niveles como son el individual, familiar, social y ambiental o ecológico y, proponer programas de intervención eficientes, eficaces y efectivos.

 

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