| Enfermedades del Torax.
Vol. 44 Nº 2 2001 |
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INFLAMACION Y APARATO RESPIRATORIO
Dr. Alberto Matsuno Fuchigami (*)
Introducción
En recientes años, el avance científico ha permitido aclarar los mecanismos celulares y
moleculares responsables en el desarrollo de la inflamación (1).
La "razón de entre" del pulmón es realizar el intercambio gaseoso y lograr su
transferencia. Desde el punto de vista mecánico, requiere de un instrumento simple que
permita repetir seriadamente los ciclos de inspiración y espiración; esta coordinación
esta dada por la denominada Matriz de Tejido Extracelular (ECM), que entrega la fuerza
mecánica y permite su recuperación elástica, pero al mismo tiempo da la forma y
estabilidad al tejido. Otro hallazgo esencial del pulmón es su localización geográfica,
aunque el pulmón es un órgano interno está directa y extensamente unido al mundo
exterior. Esta situación geográfica implica exposiciones constantes y riesgos
potenciales de injuria, permitiendo que el pulmón responda con una inflamación
respiratoria esencial para su sobrevida.
La inflamación se ha definido y descrito en numerosas formas, pero podemos decir que es
una reacción programada destinada a luchar contra el intruso con un costo mínimo para el
mismo. Se debe entender que el termino de lucha es sinónimo de daño tisular, y por lo
tanto; debe existir el concepto de reparación para mantener en orden la función del
pulmón. Se entiende también de que el pulmón debe estar preparado para que estos
procesos se repitan en diferentes ciclos.
El proceso inflamatorio debe ser necesariamente guiado y orquestado, en algunas ocasiones
muy complejas, que muchas veces no están completamente conocidas, ya que compromete a
interacciones múltiples celulares con señales para el comportamiento celular que en
otras condiciones jamás ocurrirían. Existe una respuesta inmediata, la cual está
mediada por neuropéptidos y filetes nerviosos los cuales se encienden automáticamente.
Luego existe una respuesta muy temprana, que ocurre en minutos que son mediadas por los
mensajeros, como los mediadores lípidos, prostaglandinas y leucotriénos, factor
activante de plaquetas (PAF) y óxido nítrico. Las respuestas tempranas que se
desarrollan en horas son mediadas por proteínas o péctidos conocidas como citoquinas,
pero no todas ellas llenan el requisito de cumplir el rol de productos pro-inflamatorios y
ellas permiten un control superior sobre el endotelio y el epitelio. Finalmente las
respuestas que ocurren en horas y días están mediadas por dos diferentes tipos de
señales: un grupo de señales solubles compuestas de proteínas llamadas como factores de
crecimiento, y otros grupos de señales insolubles llamadas proteínas de matriz
extracelular (ECM). (2,3,4,5).
La realización del proceso inflamatorio es altamente complejo, como hemos podido
señalar. El tejido afectado está infiltrado por numerosas células, como linfocitos,
neutrófilos, eosinófilos y basófilos, es decir células del sistema inmune; pero
también participan células recidentes pulmonares como el macrófono alveolar, las
células endoteliares, fibroblastos, etc. (6).
Regulación fisiológica del neutrofilo y las moléculas de adhesión
Los leucocitos polimorfonucleares participan activamente y forman parte de los mecanismos
de defensa contra los organismos agresores (bacterial, virus, hongos, etc.); pero al mismo
tiempo, estos mismos agentes pueden producir un extenso daño en los tejidos de huésped,
cuando estos células son activadas durante las condiciones de inflamación.
Esta célula participa en una serie de eventos patológicos que ocurren en la
microcirculación. Se ha demostrado que el leucocito se adhiere al endotelio venular
post-capilar como una primera etapa crítica del proceso inflamatorio. Esta adherencia es
tan firme que se hace básicamente sobre las células que ruedan sobre el endotelio. (7).
El pre-requisito del rodamiento del leucocito sobre el capilar endotelial es establecer
una adhesión firme y es promovido por unas sustancias llamadas selectinas (sobretodo
Selectinas E y P), ya que cuando se administran anticuerpos que bloquean esta unión
pueden disminuir la injuria pulmonar. Existen también algunas moléculas que atraen los
leucocitos, que son llamadas quimioquinas (C5A,FMLP); mediador lipídicos (LTB4, PAF), o
sustancias que introducen a la adherencia del leucocitos que son llamadas citoquinas
inflamatorias (TNF, IL-1) (8).
La adhesión del neutrófilo en la vénula postcapilar , es un fenómeno fisiológico bien
controlado, que está influenciado por fuerzas físicas y químicas que actúan sobre las
superficies de ambas células. Además de ese factor existe una influencia directa la
expresión de moléculas de adhesión sobre los leucocitos que expresan CD11b/CD18 y sus
ligantes sobre las células endoteliales llamadas moléculas de adhesión intercelular 1
(ICAM 1), el cual también está influenciada por TNF alfa y IL-1.
Estos estímulos quimiotácticos, inducen a que el leucocito atraviese las uniones
intercelular endoteliales y migren hacia el espacio perivascular debido a un grandiente
quimiotáctico.
Inflamación en el asma
Este proceso está regulado por citoquinas las cuales actuando sobre las diferentes
células perpetúan el proceso inflamatorio de las vías áreas de los pacientes
asmáticos.
La inflamación en esta enfermedad es única ya que las vías aéreas están infiltradas
por linfocitos T, eosinófilos, macrófagos/monocitos y mastocitos, en algunas ocasiones
se presentan los neutrófilos también. (9,10).
Existe un fenómeno conocido como remodelamiento de las vías aéreas que son cambios en
las células residentes, como un engrosamiento de la capa subepitelial por depósito de
colágeno en la lámina reticular, etc. (11).
Lógicamente estos cambios inflamatorios agudos y crónicos se deben a un resultado de
excesiva liberación de muchos tipos de citoquinas ya reconocidas en los diferentes
investigaciones. (12,13).
No es simple clasificar a las diferentes citoquinas que están comprometidas en asma, pero
en la actualidad con la excesiva documentación al respecto; se pueden agrupar en:
1.-Linfoquinas: IL-2, IL-3, IL-4, IL-5,
IL-13, IL-15, IL-16, IL-17.
2.-Pro-inflamatorias: IL-1, TNF, IL-6, IL-11, GM-CSF, SCF.
3.-Anti-inflamatorias: IL-10, IL-1ra, IFN-Gamma, IL-12, IL-18
4.-Quimiotácticas: RANTES, MCP-1, MCP2, MCP-3, MCP-4, MCP-5, MIP-1.
Alfa, eotaxin, IL-8.
5.-Factores de crecimiento: PDGF, TGB-Beta, FGF, EGF, IGF .
La célula que comanda el proceso inflamatorio en asma es el linfocito T, específicamente
linfocito CD4 +, y por las citoquinas que producen son la T helper 2 (TH2) (IL-3, IL-4,
IL-5, IL-10, IL-13). (14).
El signo que activa a estas células
parece ser el antígeno reconocido por las células presentadora (célula dendrítica o
macrófago) que mediante la presencia de moléculas en su superficie (B7.2/CD28), lleva a
la proliferación de las células TH2. Con la expresión de IL-4, síntesis de IGE por
linfocito B, la activación se produce.
Las citoquinas así juegan un rol muy importante en la presentación del antígeno, pueden
aumentar o suprimir la habilidad del macrófago de actuar como una célula presentadora de
antígeno. GM-CSF e IFNgamma, aumentan la habilidad del macrófago a presentar el
alérgeno y expresan HLA-AR (15). Los macrófagos así son importantes como una primera
línea productora de citoquinas, como IL- 1 TNF alfa, e IL-6, los cuales pueden ser
liberados por exposición a alérgenos inhalados vía receptores Fc e RII. Estas
citoquinas actúan sobre las células epiteliales para liberar una segunda línea de
citoquinas, que incluyen GM-CSF, IL-8, RANTES, los cuales amplifican la respuesta
inflamatoria llegando el influjo de células secundarias como eosinófilos, que ellos
liberan múltiples citoquinas que caracterizan al proceso asmático.
Muchas citoquinas de estas maneras están comprometidas en el desarrollo del estado
atópico y del proceso inflamatorio crónico del asma, últimamente también contribuyen a
la liberación de mediadores como instaminas, cys-LTs, remodelamiento de la vía aérea,
brococonstricción e hiperrespuesta broquial. Por tal motivo, las drogas con propiedades
anti-inflamatorias usadas en asma, pueden desarrollar una inhibición específica de cada
citoquina tanto en su producción como en sus efectos.
Injuria pumolnar por radicales libres de oxidación
Uno de los ejemplos clínicos más importantes en los procesos inflamatorios causados por
reacciones químicas oxidativas, es la injuria pulmonar por exposición de asbestos.
Asbestos causa fibrosis pulmonar progresiva (asbestosis), enfermedad pleurar (efusión y
placas pleurales), desarrollo de enfermedades malignas como carcinoma, broncogénico y
mesotelioma maligno. (16,17)
Asbestos es un término genérico de un grupo de fibras naturales salicilaras que están
presentes en numerosos productos de construcción e industriales. Los efectos tóxicos de
estas sustancias depende de las dosis acumulada y del tiempo desde la primera exposición.
La enfermedad relacionada a asbestos tiene un periodo de latencia de 15-40 años.
Hasta más o menos 2 décadas las intensas investigaciones han revelado algunos mecanismos
patogénicos de las enfermedades pulmonares por asbestos, estos estudios han permitido
conocer también los mecanismos responsables de otros procesos de fibrosis y enfermedades
malignas.
Asbestos es una agente genotóxico que puede inducir a daño del DNA, transcripción
genética, expresión proteica importante que modula las proliferación celular, muerte
celular e inflamación. (18, 19).
Las vías patogénicas que conducen a enfermedades pulmonares que incluyen:
a).-Las propiedades químicas y estructurales de las fibras.
b).-Localización de las fibras en el pulmón.
c).-Captación de las fibras por las células epiteliales pulmonares.
d).-Reacciones de oxidación catalizados por Fe.
e).-Daño de DNA.
f).-Citoquinas y factores de crecimiento.
g).-Tabaco.
Notablemente un solo mecanismo no explica
todo el fenómeno inflamatorio causado por la exposición, a asbestos, por tal motivo nos
limitaremos a explicar la hipótesis de radicales libres especialmente la producción de
especies reactivas de oxigeno catalizadas por Fe. (ROS).
Asbesto produce ROS por dos mecanismo principales. El primer mecanismo se debe al
contenido de Fe en la fibra que aumenta la formación del radical hidroxyl (Ho). El
segundo mecanismo implica la liberación de ROS por activación de las células
inflamatorias como los macrófagos alveolares y neutrófilos (20). Recientes estudios han
demostrado que asbestos también genera especies reactivas de nitrógeno (RNS), así como
óxido nítrico (NO) y peroxynitrito (ONOO). Estas especies reactivas pueden alterar
macromoléculas biológicas que incluye a las proteínas, daño de la membrana lipídica,
DNA y RNA; resultando disfunción celular, citotoxicidad y posible transformación
maligna.
Respuesta pulmonar inflamatoria en infecciones
En condiciones normales, el macrófago alveolar (AM), son las principales células que
responden frente la presencia de una bacteria en las vías respiratorias. Sin embargo, si
este inóculo presenta un número apreciable de gérmenes o la capacidad patogénica o
virulencia es muy grande, que sobrepasa a la capacidad del AM en detener la infección,
estas células reclutan PMN del comportamiento vascular hacia el alveolo. Esta atracción
del PMN está basada por la producción de citoquinas del AM (TNF alfa, IL-1 beta, IL-6,
IL-8) y tratar de defenderse contra la infección. En algunas ocasiones el exceso de
producción de citoquinas tiene efecto perjudicial, produciendo una respuesta inflamatoria
sistémica, sepsis, y falla de múltiples órganos, que pueden producir la muerte del
paciente.
El primer mecanismo de defensa es la fagocitosis del microorganismo, cuando llegan al
alveolo la Ig G Ig A, aumenta la fagocitosis por medio del reconocimiento de receptores de
membrana. Este proceso se denomina opsonisación específica. La organización no
específica mediada por componentes de complemento, fibronectina y de Surfactante,
facilitan también la fagocitosis. Una vez captada la bacteria e ingerida con la presencia
de lisosomas se forman los falolisosomas intracitoplasmáticos que destruyen a la bacteria
mediante el proceso de oxidación. El otro mecanismo no oxidativo se debe a la liberación
de enzimas tipo proteasas, lisozimas e hidrolasas. Si el AM es incompetente estas células
liberan citoquinas pro-inflamatorias (TNF alfa, e IL- 1 Beta) que atraen los PMN y activan
citoquinas como IL-8 y G-CSF, e inician el proceso inflamatorio pulmonar. (21,22,23).
Estas investigaciones han sido capaz de realizarse tanto en animales de experimentación
como por observaciones clínicas en humanos, mediante el estudio de lavado
bronquiolo-alveolar (BAL). Estos estudios han demostrado que la respuesta inflamatoria es
medible y tiene diferente intensidad dependiendo de la respuesta sistémica para muchas
citoquinas. También se conocen las células principales de la respuesta inflamatoria en
el pulmón son los neutrófilos o PMNs. (24).
Injuria pulmonar aguda y Sindrome de dificultad respiratoria del adulto
El término de injuria pulmonar aguda (ALI), ha sido usado principalmente en el área de
investigación clínica, y se refiere a un cambio agudo en la función y estructura del
pulmón, que conducen a hipoxemia y edema pulmonar de alta permeabilidad de etiología no
específicas.
El pulmón puede ser inducido a esas condiciones de anormalidad mediante diferentes
estímulos, el principal es la producción de endotoxinas o lipopolisacáridos (LPS),
citoquinas y otras sustancias que dañan el tejido blanco. Ahora se acepta, que ALI es un
término general que representa a un proceso de enfermedad clínicamente observable en los
pacientes que cursan con ARDS o Síndrome de Dificultad Respiratoria Aguda. (25). El
Concenso Americano- Europeo sobre ARDS en 1994 define, a ALI como un síndrome clínico
que forma parte de la patofisiología de ARDS. (26). Esta conferencia además concluye es
necesaria continuar con la investigación para encontrar los mecanismos causales de este
desorden y encontrar el tratamiento óptimo y aumentar la sobrevida de los pacientes. Gran
cantidad de trabajo se han publicado alrededor del mundo, y aún después de casi 30 años
de la definición original de Ashbaugh y et al, todavía se mantiene los criterios
diagnósticos intactos. (27):
1. Factor de riesgo apropiado.
2. Inicio agudo.
3. Hipoxemia Refractaria.
4. Pérdida de la Conpliance pulmonar.
5. Infiltración difusa en la radiografía de tórax.
6. Pulmones previos normales.
7. No evidencia de insuficiencia cardíaca.
El mayor sitio de injuria pulmonar en
pacientes con ARDS es en las células endoteliales y epiteliales. El aumento de la
permeabilidad endotelial produce un movimiento de fluidos dentro del intersticio,
alterando la relación ventiloperfutoria y como consecuencia de ello se traduce en severas
anormalidades del recambio gaseoso. (28).
Para el inicio de ALI varios mediadores son liberados dentro de los pulmones y algunos de
ellos dentro de la circulación periféricas. Unos de los pacientes estudiados, se obtiene
cambios en la concentración del mediador en el edema pulmonar causado por re-expansión.
IL-8 y LTB4 están aumentadas en el fluido pulmonar, sobre todo en la fase muy temprana de
la injuria pulmonar, la elastasa del PMN subsecuentemente su concentración aumenta. (29).
Este incremento subsiste hasta que la infiltración radiológica desaparece. También
existe una correlación entre el número de PMN en el edema de fluido y el grado de
hipoxemia. Las concentraciones plasmáticas de IL-8, elastasa del PMN y P selectina fueron
elaborados durante la fase aguda.
Todo esto hace suponer que las citoquinas están comprometidas en generar las respuesta
inflamatoria que contribuye a la injuria en el pulmón afectando a la célula endotelial y
epitelial. Estas citoquinas son proteínas que transmiten señales para el reconocimiento
celular, activando a ellos y desarrollan el proceso de la cascada inflamatoria. El
contacto celular con la bacteria y sus productos también están basados en una señal de
reconocimiento y que también producen citoquinas.
La respuesta inflamatoria es un claro ejemplo de acción y reacción, es por tal motivo
que debe de existir un balance entre el grupo de citoquinas pro-inflamatorias con el grupo
de citoquinas anti-inflamatorias (30.31), para poder atenuar la respuesta inflamatoria.
Otros han considerado que modulando la acción del neutrófilo puedan detener la cascada
inflamatoria y evitar la injuria pulmonar aguada y el síndrome de dificultad respiratoria
del adulto. (32,33).
Ver
bibliografía
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(*) Médico Neumólogo
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