SISTEMATIZACIÓN DE LA ATENCIÓN
INICIAL DEL Dr. Carlos Mendoza Euwing *
El traumatismo de tórax es una eventualidad que
se presenta en la vida doméstica, en las actividades profesionales, industriales y de
servicio, en los desplazamientos a pie, en vehículos motorizados y otros medio de
locomoción y ocurren en cualquier época de la vida. Muchas veces el traumatizado de
tórax es un politraumatizado y requiere de un manejo complejo. Cuando el paciente llega a
la Emergencia muchas veces no puede suministrar información por compromiso de conciencia,
schock y no siempre tienen familiares ó informantes. En la emergencia, la atención de¡
traumatizado grave de tórax debe ser inmediata por las profundas alteraciones
fisiopatológicas de la función respiratoria, circulatoria y como consecuencia en la
función cerebral. Una demora de atención puede significar la insuficiencia
cardiorespiratoria y muerte.
Es importante apreciar mucha similitud con las
lesiones y porcentajes encontrados en las autopsias.
Sobre la base de los expuesto, si bien nada sustituye al criterio que tenga el profesional que atiende a UN TRAUMATIZADO DE TÓRAX, proponemos como una orientación perfectamente fundamentada, primero ubicar al paciente en una de las 3 formas clínicas señaladas, cada una ya exige una conducta determinada, y segundo teniendo conocimiento que las lesiones a esperar son en su mayoría el Hemotórax, fracturas costales, en mucho menor porcentaje (10%) las heridas de grandes vasos y laceraciones pulmonares, son estas lesiones las que debemos saber manejar en primera instancia. Las lesiones que requieren una atención muy especializada son las de menor frecuencia (5%) como las de miocardio, esófago y diafragma. Es importante a tener en cuenta a pesar de la baja incidencia (3% las heridas abdominales directas o a través del tórax que pueden presentarse en el mismo paciente, estas no deben ser descuidadas como una forma de sistematizar la atención inicial de estas lesiones y de otros cuadros clínicos que deben ser resueltos, enumeraremos los síndromes que creemos cubren el 100% de los casos, cada uno con la indicación de sus efectos en el paciente y su manejo. Estos síndromes pueden ser únicos o presentarse varios en forma simultánea aunque cada uno mantiene su forma de manejo especial: 1. HEMOTÓRAX.- El acúmulo de sangre en la cavidad pleural por su presión positiva produce compresión mecánica del pulmón. Si el volumen que ocupa es mayor del 25% de la capacidad de un hemitórax (Control clínico o radiológico), debe inmediato y según volumen de sangrado se hace la reposición de sangre. Sangrado masivo y continuo indica TORACOTOMIA. 2. NEUMOTORAX.- El aire que escapa del pulmón y produce Neumotórax tiene presión positiva y comprime al pulmón. Si la cámara aérea es mayor del 25% de la capacidad de un hemitórax, debe drenarse. Pérdida abundante de aire sin control indica Toracotomía y sutura de laceración pulmonar. 3. DOLOR.- El dolor intenso provoca en el traumatizado de tórax una respiración superficial que de mantenerse produce retención de C02, acidosis, insuficiencia cardiorespiratoria y muerte. El tratamiento de elección es la infiltración anestésica intercostal y la fijación parcial del tórax. 4. MOVIMIENTO PARADOJAL.- Se produce por múltiples fracturas costales con pérdida de la estabilidad de la caja torácica y MALA VENTILACIÓN. El tratamiento es fijar la pared torácica por almohadillado y fijación, cuando el desplazamiento de la pared torácica es mínimo o moderado; en casos de importante movimiento paradojal el manejo consiste en ventilación con máscara o intubación traqueal; otro recurso es la tracción de la pared torácica que se deprime como consecuencia de las lesiones costales. 5. ASPIRACIÓN TRÁQUEO BRONQUIAL.- El paciente puede venir con disnea por ocupación parcial de la vía aérea por sangre, secreciones, vómito o un cuerpo extraño. Debe hacerse una inmediata exploración bucal por un cuerpo extraño como una prótesis rota y aspirada durante el trauma; se debe aspirar por la nariz y boca y si hay obstrucción bronquial por coágulos con atelectasia pulmonar, se requiere de una broncoscopía. Cuando lo aspirado se profundiza se llega a una neumonía aspirativa, insuficiencia respiratoria si es de gran extensión. Luego de una limpieza endoscópica puede ser necesario en estos casos, la aspiración y ventilación continua a fin de mantener la vía aérea permeable y hacer una traqueostomía. 6. ENFISEMA MEDIASTÍNICO.- Significa aire a tensión en el mediastino, un espacio de muy poca capacidad y que se encuentra entre las dos pleuras, el diafragma por abajo y el cuello por arriba. La presión positiva del aire comprime el corazón y grandes vasos venosos como las cavas que tienen presión mínima cercana al 0, impidiendo el llenado adecuado de las cavidades cardíacas, llevando a la insuficiencia cardíaca y muerte. El aire mediastinal procede de ruptura de un órgano mediastinal como el esófago, la tráquea o grandes bronquios, también de ruptura de pulmón y donde el aire que escapa penetra al mediastino por una fisura de la pleura mediastinal o por desplazamiento de las burbujas de aire en sentido inverso por las vainas de los vasos o bronquiolos y bronquios. El mediastino se comunica en su parte superior directamente con la región anterior del cuello, delante de la traquea, por ello el tratamiento inicial es una incisión supraesternal que se profundiza hasta la superficie anterior de la traquea y la inserción de un drenaje de tórax o un penrose. 7. ENFISEMA SUBCUTÁNEO.- Puede acumularse el aire en el subcutáneo de la pared torácica o extenderse a la cara y cuello o al abdomen. Se origina a partir de neumotórax o de enfisema mediastínico. Si es progresivo y sin control debe investigarse las causas señaladas. El tratamiento inmediato es aspirar directamente el aire del subcutáneo con agujas gruesas o por pequeñas incisiones de la piel al subcutáneo colocando drenes de penrose que se fijan al borde de la incisión. Finalmente, para sistematizar la atención inicial del traumatizado de tórax, recomendamos seguir además las siguientes indicaciones:
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