EDITORIAL
Creo que el presente número nace como respuesta a la inquietud del dermatólogo por actualizar el conocimiento de la forma en que los fotones no ionizantes interactúan con los sistemas biológicos y la patofisiología originada por las reacciones fotoquímicas resultantes, pues en su experiencia sabe dos hechos: que no hay estadísticas de la prevalencia de fotodaño y sus consecuencias en la población y que los pacientes que acuden a consulta por reacción adversa a la radiación lumínica no ionizante, no son raros, son mas bien un motivo frecuente de solicitud de atención. Hemos procurado traerles artículos de revisión de fotobiología y de la utilización por el hombre de esta radiación no ionizante, para usarla como arma terapéutica en muchas dermatosis. Asimismo se consideró editar artículos originales de investigación de prevalencia del prúrigo actínico, presentando el concienzudo reporte del Dr. O. Tincopa y colaboradores sobre este tema que dará lugar, estoy seguro, a nuevos trabajos en otras regiones del país y pronto tener un conocimiento de cual es la prevalencia de estas patologías y la importancia de las medidas de protección que adoptemos, así como el reporte de ensayos terapéuticos utilizando fuentes de luz artificial. Deseo agradecer a los autores por sus excelentes contribuciones, así como a la Sociedad Peruana de Dermatología, a través de su Presidente, Dr. Gadwin Sánchez Félix; al Director de la revista, Dr. Arturo Saettone, que me confiaron tan importante encargo. Mencionar también al Dr. Leonardo Sánchez Saldaña y al Dr. Robert Knobler quienes junto a los que ahora conforman el Capítulo de Fotobiología Cutánea impulsaron su reciente creación.
Dr. Luis Valdivia Blondet
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