Antonio Guzmán
Dermatol Per 2001; 11 (Suppl 1): 13-19.
Introducción
Muchas lesiones que
ocurren en las membranas de la cavidad bucal son similares a las
encontradas en la piel y, esencialmente, las mismas técnicas
quirúrgicas son utilizadas en su tratamiento. Pero, la suficiente
variación en los tipos de lesiones encontradas y en su manejo
justifican consideraciones separadas. El contenido de este artículo
persigue demostrar cómo algunos de los procedimientos terapéuticos
usados ordinariamente en la cirugía dermatológica deben ser
modificados por las diferencias anatómicas y fisiológicas de la
cavidad bucal. También se menciona particularidades de la anestesia en
la mucosa bucal y aspectos especiales en el cuidado postoperatorio.
Finalmente, se tratan las opciones terapéuticas quirúrgicas de
procesos patológicos que ocurren sólo en la boca y se presenta la
clasificación topográfica de John Sexton con una modificación
personal(1).
Se define como cirugía
bucal a toda intervención quirúrgica en dicha región que pueda
practicarse bajo anestesia local y en pacientes ambulatorios. En 1850,
la cirugía bucal fue establecida como una especialidad médica. James
Garretson, cirujano maxilofacial, odontólogo y médico, que impartía
docencia en el Dental College de Filadelfia es considerado como el
precursor moderno de esta disciplina(2).
Consideraciones
anatómicas en cirugía bucal
Áreas quirúrgicas
peligrosas
Hay sólo unas pocas
estructuras anatómicas en las que se debe tener un cuidado especial
cuando se ejecutan cirugías en la boca: los grandes vasos en el
paladar, lengua y la región del foramen mentoniano; los nervios
mentoniano y lingual; y los conductos parotídeo y submaxilares.
Grandes vasos
sanguíneos
La boca tiene una alta
vascularización y una excelente circulación colateral. Por lo general,
no suelen haber grandes problemas con la interferencia quirúrgica del
aporte sanguíneo y la producción de necrosis tisular. Si ello ocurre,
raramente sucede como condición única cuando se corta inadvertidamente
a los grandes vasos arteriales y venosos.
Estos vasos son
encontrados en el paladar duro (arteria anterior palatina), la lengua y
el piso de la boca (arteria lingual y vena renina) y en la región del
agujero mentoniano (arteria mentoniana)
Cuando es posible, las
incisiones deben planearse evitando el corte de estos vasos. De otra
manera, ellos deben ser aislados y ligados antes de iniciar el corte.
La cauterización es
generalmente inadecuada para controlar el sangrado y su uso incrementa
la oportunidad de hemorragia secundaria.
Nervios sensitivos
Cuando durante la
cirugía oral se corta las ramas menores de los nervios sensoriales, se
originan problemas no reconocibles por el paciente. En cambio, la
injuria de los nervios sensoriales mayores origina parestesias o
anestesias considerables muy molestas. Estos síntomas pueden ocurrir
durante procedimientos quirúrgicos en las regiones vecinas al agujero
mentoniano y en el piso de la boca.
Cuando el corte se da
en las regiones vecinas al agujero mentoniano, el paciente experimenta
adormecimiento, disminución o alteración de la sensibilidad en la
mitad del labio inferior y en el mentón; y, cuando se da en el piso de
la boca, el daño en el nervio lingual causa cambios sensoriales a un
lado de los dos tercios anteriores de la lengua
Como es muy frecuente la estimulación
sensorial de los labios y la lengua, la disminución de la sensibilidad
en estas estructuras es extremadamente desagradable para los pa
cientes. Cuando se
opera en estas áreas, el nervio debe ser aislado, separado y retirado
del campo quirúrgico utilizando una cinta umbilical.
Como la simple
tracción de un nervio sensitivo, por sí sola, puede producir un
déficit sensorial transitorio, el paciente debe ser advertido de esta
posibilidad y que la disminución de la sensibilidad es más seria
cuando la cirugía es realizada en las regiones neurales mentoniana o
lingual.
Conductos de las
glándulas salivales
La localización de los
conductos glandulares de las parótidas y glándulas submaxilares debe
ser tomada en consideración cuando se operan las mejillas y el piso de
la boca. Si cortamos el conducto, este puede ser anastomosado mediante
un pequeño tubo de polietileno colocado en el lugar por siete a diez
días.
Un procedimiento más
simple, es sin embargo, dejar la herida suturada sin tracción en el
lugar afectado, así se permite que en la extremidad o cabo proximal del
conducto se cree una nueva apertura en dicho punto.
Cuando las incisiones
son hechas en la región de los conductos parotídeos o submaxilares, a
menudo, si estos no están comprometidos en el procedimiento
quirúrgico, hay que cuidar de no incluirlos cuando se cierran las
heridas; porque se pueden ligar los conductos y causar una obstrucción
de la glándula.
Influencia de la
tracción muscular en las
incisiones intraorales
El hacer incisiones
paralelas a la dirección de la tracción muscular es sólo considerado
en la lengua y los labios. En las mejillas, donde la tracción muscular
es también un importante factor, el entrecruzamiento de las fibras del
músculo buccinador distribuye la tensión relativamente en todos los
lados, y permite, de este modo, que las incisiones puedan ser hechas en
cualquier localización y dirección deseada. La presencia del músculo
buccinador, sin embargo, provee un plano anatómico delineado y claro
donde dirigirse en profundidad cuando se van a escindir lesiones
benignas localizadas en las mejillas.
En el labio, cuando la
incisión es muy grande, consideraciones cosméticas pueden hacer
necesario violar el principio de la incisión paralela a la dirección
de la tracción muscular. Si la incisión vertical se extiende a través
de la unión mucocutánea, la sutura de piel a piel y de membrana mucosa
a membrana mucosa es esencial para producir una línea labial nivelada o
igual. Una aproximación adecuada es asegurada cuando se coloca la
primera sutura superficial precisamente en la unión mucocutánea.
Influencia de la
interrelación entre
tejidos blandos y hueso
La proximidad muy
estrecha de una gran área de la mucosa bucal al hueso maxilar
subyacente es otro factor modificante en el manejo quirúrgico de las
lesiones orales. En la escisión de lesiones benignas que se levantan o
elevan por encima de los tejidos blandos, el periostio y el hueso
proveen los limites anatómicos para determinar la profundidad apropiada
de las heridas.
En el paladar y en los
repliegues o rebordes alveolares, la proximidad de la mucosa al hueso
también influye en el método de cierre de las heridas. La falta de
elasticidad de la delgada submucosa en estas regiones resulta en una
capacidad limitada para estrecharse y las incisiones a menudo no pueden
ser cerradas cuando son empleadas determinadas técnicas. Y es así que
generalmente permiten en cierre o curación por segunda intención.
Si se desea cubrir
hueso o si la hemostasia es un problema, pueden ser usados el Surgicel,
el cemento quirúrgico, las membranas, los apósitos o las gasas
colocadas sobre la herida y mantenidas en su posición por unos cuantos
puntos o suturas transmucosas.
Cuando es importante
cubrir un área con mucosa, esto puede cumplirse con el uso de una
combinación de una incisión relajante y la disección libre o suelta
de parte de la mucosa vecina y subyacente de modo tal que permita un
transporte medial de los tejidos.
En otros lugares de la
boca, exceptuando la lengua, la mucosa es muy elástica y grandes
defectos pueden ser cerrados por la disección y aproximamiento de la
membrana mucosa adyacente. Aunque esto no es posible en la lengua, el
músculo subyacente puede estrecharse lo suficiente como para permitir
el cierre primario en las heridas.
La muy estrecha
proximidad del maxilar con la mucosa oral también ejerce influencia en
los tipos de lesiones vistas en la cavidad bucal. En suma a estas
entidades que aparecen en las membranas mucosas, los tejidos submucosos,
y en las glándulas salivales menores, hay otras lesiones de los tejidos
blandos y lesiones óseas que pueden aparecer alrededor del hueso
adyacente; estas lesiones se elevan dentro de la cavidad oral y semejan
a lesiones mucosas. Incluyen varios tipos de quistes odontogénicos y no
odontogénicos, ameloblastoma, fibroma central, granuloma reparativo de
células gigantes, histiocitosis x, sarcoma osteogénico y carcinoma
metastásico.
Las radiografías del
área afectada pueden ayudar a reconocer el compromiso óseo y prevenir
su manejo quirúrgico inadecuado.
Interrelación entre
los dientes y
el manejo de las lesiones orales
La presencia de dientes
juega un rol determinante en la manera de cómo las lesiones orales
deben ser tratadas. Algunas de las patologías que aparecen en las
encías, actualmente se conoce que tienen como fuente de origen al
ligamento periodontal o al hueso alveolar adyacente. En algunas
instancias, la remoción del hueso, del tejido blando y algunas veces,
la extracción de una raíz o diente son necesarios para erradicar
completamente una lesión y prevenir su recurrencia.
En su observación, el
dermatólogo también debe conocer el hecho de que una infección
alrededor de ciertos dientes, puede perforase, comunicarse
extraoralmente y producir lesiones en la piel. Muchas lesiones pueden no
ser manejadas adecuadamente si no es extraído el diente afectado o
tratado por endodoncia.
Consideraciones
fisiológicas
Aporte sanguíneo
Como habíamos
mencionado anteriormente, la excepcional vascularización de los tejidos
bucales proporciona un ambiente favorable para las reparaciones
posquirúrgicas. Raras veces hay alteraciones en la reparación y
curación tisular como resultado de interferencias en el aporte
sanguíneo. La excelente irrigación también hace a los tejidos bucales
muy resistentes a la infección. A pesar que la boca es una cavidad
contaminada, las infecciones postoperatorias son raras, a menos que haya
un traumatismo excesivo o que gérmenes extraños sean introducidos
inadvertidamente por el cirujano.
Por estas razones, la
administración profiláctica de antibióticos posteriores a la cirugía
oral es raramente indicada. También debe evitarse el uso de colutorios
y antisépticos.
Porcentaje de
curación de los tejidos orales
Otro de los factores
favorables en la curación de lesiones producidas por cirugías en la
cavidad oral, de la mano con la excelente resistencia de los tejidos a
la infección es el porcentaje de reparación de heridas de la cavidad
bucal.
Estudios han comprobado
que el recambio epitelial en las membranas mucosas es más rápido que
en la piel. Clínicamente esto es reflejado en una más rápida
curación de los defectos quirúrgicos, lo cual hace menos importante el
cierre completo de las heridas bucales que las de la piel.
Otro problema que
ocurre en el tegumento cutáneo, pero no en las membranas mucosas, es la
formación de cicatrices hipertróficas o queloides. Las heridas
intraorales generalmente curan con mínima cicatriz y cuando ésta
eventualmente aparece casi siempre empieza a ser flexible a los pocos
meses. Desde el punto de vista cosmético, la presencia de cicatrices
dentro de la cavidad oral obviamente no es un problema.
Influencia de la
saliva
La presencia de saliva
debería producir un efecto adverso en la cicatrización de las heridas
bucales, pero en la actualidad se sabe que ocurre lo contrario. La
saliva no sólo tiene una acción limpiadora, sino que también contiene
sustancias antibacterianas que pueden ayudar a prevenir la infección.
Por otra parte,
experimentalmente se ha demostrado que muchas heridas curan más rápido
cuando están secas. El ambiente húmedo, sin embargo, tiene efectos
particulares que influyen en los métodos de tratamiento; así por
ejemplo, las heridas producidas por cauterización o
electrocoagulación, a menudo tienen la tendencia a macerarse; por esta
razón, la escisión de lesiones con escalpelo o por electrodisección
debe ser preferida. La presencia de saliva también influye en el tipo
de sutura que debe ser utilizada en el cierre final de una herida. La
sutura con catgut tiende a ser blanda y los nudos se aflojan
fácilmente. La seda proporciona buenos nudos, muy seguros cuando es
bien tolerada por los tejidos del huésped; sin embargo, tiene la
tendencia a acumular desechos y a absorber fluidos, que en algunos
casos, debido a un efecto "mecha" puede convertirse en una
excelente transportadora de bacterias dentro del tejido reparado. Las
suturas con ácido poliglicólico son mejor toleradas por los tejidos
bucales. Actualmente existen suturas de polifilamento semejantes a la
seda, pero con poca tendencia a transportar microorganismos a los
tejidos(3).
Anestesia
Muchas lesiones de los
tejidos blandos en la cavidad bucal pueden ser tratadas
satisfactoriamente usando anestesia local. Sin embargo, en
procedimientos extensos o en pacientes no cooperadores como infantes o
niños la anestesia general puede ser necesaria. En estas instancias la
intubación endotraqueal es preferida ya que permite remover el tubo
endotraqueal del campo quirúrgico y la colocación de un paquete de
gasa en la orofaringe que impida la aspiración de sangre o material
extraño. Cuando se usa la cauterización, debe ser elegido un agente
anestésico no explosivo.
La técnica de
infiltración o el bloqueo de campo pueden ser usados para la anestesia
local. Cuando la inyección es aplicada en la lesión o muy próxima a
ella, un bloqueo regional neural es lo indicado si no se desea la
distorsión de los tejidos. Por lo general, se emplea una solución de
lidocaína o mupivacaína al 1% con mínima concentración de epinefrina
al 1:100 000 (0,01 mg/mL) ó al 1:200 000 (0,005 mg/mL).
El vasoconstrictor no sólo es
necesario para la hemostasis sino también para prevenir la absorción
del agente anestésico. Debido a la extrema vascularidad de los tejidos
orales, la absorción de las soluciones anestésicas puede ser muy
rápida y pueden ocurrir reacciones tóxicas si inyectamos grandes
cantidades del anestésico o si no usamos un vasoconstrictor(4,5).
| Tabla
1. Técnicas quirúrgicas según tipo de patología |
| Sitio
anatómico especial |
Patología |
Técnicas
quirúrgicas |
| Labios y mucosa
intrabucal |
Papiloma
escamoso
Verruga vulgar
Condiloma acuminado
Mácula melanótica
Queratoacantoma
Fisuras labiales
Queilitis solar
Hiperplasia fibrosa:
fibroma
Granuloma piógeno
Lago venoso
Hemangioma
Quiste mucoso
Cálculo salival
Adenoma pleomórfico
Fístulas odontocutáneas
Carcinoma epidermoide
Carcinoma verrugoso
Carcinomas salivales
|
Escisión, láser
Escisión, láser, crioterapia
Escisión, láser, crioterapia
Escisión
Escisión
Escisión
Bermellectomía o vermellectomía
Escisión
Escisión, radiocirugía, crioterapia
Láser, radiocirugía
Escisión, láser, crioterapia
Escisión, láser, crioterapia
Escisión
Escisión
Endodoncia, exodoncia, escisión
Escisión, radioterapia, quimioterapia
Escisión, quimioterapia, crioterapia
Escisión, radioterapia, quimioterapia
|
| Lengua |
Glositis romboidal
media
Quiste dermoide
Quiste epidermoide
Hiperplasia fibrosa: fibroma
Granuloma piógeno
Mioblastoma de células granulosas
Neurofibroma
Linfangioma
Lago venoso
Hemangioma
Leucoplasia
Quiste mucoso
Lipoma
Carcinoma epidermoide
Carcinoma verrugoso
Carcinomas salivales
|
Escisión
Escisión
Escisión
Escisión
Escisión, radiocirugía, crioterapia
Escisión
Escisión
Escisión, láser, radiocirugía
Láser, radiocirugía
Escisión, láser, crioterapia
Escisión, crioterapia
Escisión, láser, crioterapia
Escisión
Escisión, radioterapia, quimioterapia
Escisión, quimioterapia, crioterapia
Escisión, radioterapia, quimioterapia
|
| Vestíbulo, encías
y región retromolar |
Granuloma
periférico
Fibroma periférico
Granuloma piógeno
Hiperplasia gingival por drogas
Hiperplasia granulomatosa gingival
Granuloma central de células gigantes
Fibroma
Hiperplasia paraprotética
Hiperplasia papilar inflamatoria
|
Escisión y curetaje
de hueso alveolar
Escisión y curetaje de hueso alveolar
Escisión, láser, crioterapia
Escisión y plastia
Escisión y curetaje del alvéolo
Escisión y curetaje de hueso alveolar
Escisión
Escisión
Escisión con fresa odontológica
|
| (mucoabrasión) |
Epulis congénito del recién nacido
Parulia
Pericoronitis
Absceso periodontal
Quiste periodontal
Quiste gingival
Quiste erupcional
Fístulas odontogénicas
Carcinoma epidermoide
Carcinomas salivales
|
Escisión
Endodoncia, periodoncia
Escisión
Drenaje
Escisión y curetaje
Escisión y marsupialización
Escisión y
marsupialización
Endodoncia
Escisión,
radioterapia, quimioterapia
Escisión,
radioterapia, quimioterapia
|
| Piso de la boca |
Papiloma escamoso
Verruga vulgar
Condiloma acuminado
Lipoma
Quiste dermoide
Quiste epidermoide
Fibroma
Granuloma piógeno
Lago venoso
Hemangioma
Ránula
Cálculo salival
Adenoma monomórfico
Carcinoma epidermoide
Carcinomas salivales
|
Escisión, láser
Escisión, láser,
crioterapia
Escisión, láser,
crioterapia
Escisión
Escisión
Escisión
Escisión
Escisión,
radiocirugía, crioterapia
Láser, radiocirugía
Escisión, láser,
crioterapia
Escisión y marsupialización
láser, crioterapia
Escisión
Escisión
Escisión,
radioterapia, quimioterapia
Escisión,
radioterapia, quimioterapia
|
| Paladar duro y paladar blando |
Papiloma
escamoso
Verruga vulgar
Condiloma acuminado
Torus
Lipoma
Fibroma
neuroma
Quiste epidermoide
Fibroma
Sialometaplasia necrotizante
Granuloma piógeno
Lago venoso
Hemangioma
Adenoma pleomórfico
Adenoma monomórfico
Carcinoma epidermoide
Carcinomas salivales
|
Escisión, láser
Escisión, láser,
crioterapia
Escisión, láser,
crioterapia
Escisión, osteotomía
Escisión
Escisión
Escisión
Escisión
Escisión
Conducta
expectante
Escisión,
radiocirugía, crioterapia
Láser, radiocirugía
Escisión, láser,
crioterapia
Escisión
Escisión
Escisión,
radioterapia, quimioterapia
Escisión,
radioterapia, quimioterapia
|
Consideraciones
postoperatorias
Algunas consideraciones
en el manejo postoperatorio de pacientes que han tenido procedimientos
intraorales no son aplicables cuando las cirugías son realizadas en
otras partes del cuerpo. Estos cuidados están relacionados
principalmente con el mantenimiento de una dieta e higiene oral
adecuadas. El dolor y el malestar que acompañan a la masticación y
salivación posteriores a la cirugía oral hacen que la dieta
normalmente recibida sea difícil de aceptar. Muchos pacientes pueden
realmente deshidratarse y su salud ser comprometida. Es por eso
importante que la atención adecuada incluya el mantenimiento apropiado
de los nutrientes y el balance correcto de líquidos y electrólitos. En
el paciente hospitalario esto se consigue con la administración de
fluidos endovenosos que suplan la alimentación oral recibida. En el
paciente ambulatorio, deben darse instrucciones especificas en cuanto al
tipo y consistencia de alimentación que debe ser recibida. La dieta
blanda, liviana y que no requiera masticación es la mejor tolerada y lo
ideal es aportar porciones frecuentes de ella, que proporcionen las tres
raciones diarias habituales. Inmediatamente después de la cirugía, una
dieta de líquidos claros puede ser preferible por unos pocos días.
El mantenimiento de la limpieza de la
herida es otra consideración importante para promover las condiciones
necesarias para una cicatrización adecuada. La boca debe ser enjuagada
como mínimo cuatro veces al día y particularmente después de comer,
con una solución que contenga una medida de media cucharadita de té de
sal común disuelta en un vaso de agua tibia. Muchos enjuagues bucales
con
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| Figura 1.
Instrumental quirúrgico básico en cirugía bucal. |
tienen alcohol, el cual
puede irritar las heridas quirúrgicas. Si usamos agua oxigenada de 10
volúmenes, deberá diluirse a la mitad de su concentración con agua. Los
pacientes deben ser instruidos, siempre que sea posible, en cepillar sus
dientes como de costumbre. La sequedad de los labios que suele presentarse
frecuentemente, es evitada si se utiliza aceite mineral, glicerina, labiales
o geles con petrolato.
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Figura 2.
Neoplasia benigna de la mucosa de la pared lateral de la boca.
A. Antes de la cirugía B.
Sutura de la mucosa.
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Figura 4.
Fibroma periférico.
A. Antes de la intervención quirúrgica.
B. Resección de la lesión y
liberación de colgajos de la mucosa gingival previos a curetaje
del hueso alveolar.
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La contextura blanda de
muchos de los tejidos orales y su alto grado de vascularización hacen
en particular que sean muy susceptibles al sangrado postoperatorio. El
sangrado no solo se suma a la dificultad para tragar sino que también
puede causar dehiscencia de la herida. Sin embargo, como los vendajes
compresivos no pueden ser aplicados directamente en la cavidad oral, los
vendajes compresivos externos pueden ser usados para limitar el sangrado
en las mejillas, labios y tejidos gingivales. La aplicación de paquetes
de hielo en la cara, durante 30 minutos cada hora, en las primeras 24 a
48 horas posteriores a la cirugía, también puede ayudar a controlar el
sangrado(1,3).
Problemas especiales
En la mayoría de los
casos, las lesiones de la cavidad bucal se tratan adecuadamente mediante
su exéresis con el bisturí o por medio de la electrodisección; el
cierre de las heridas se efectúa con el empleo de la sutura simple,
cuando los bordes puedan afrontarse directamente; con el uso de
colgajos, en casos en que no se pueda hacer el cierre borde a borde o
por la curación de los defectos quirúrgicos por segunda intención
cuando haya hueso expuesto, defectos muy grandes o pacientes poco
cooperadores o que no soporten grandes cirugías. En estos casos se
utilizan con excelentes resultados el cemento quirúrgico, las gasas con
yodoformo o membranas hidrocoloides especiales por un tiempo promedio de
21 días(1,6-9).
Al tratar lesiones
vecinas a la encía, muchas veces se requiere curetear el hueso
alveolar. Además, debe dedicarse especial atención al cuidado dental
como parte integral del manejo adecuado de estas lesiones(1-3).
En el campo de la
cirugía oral, más que en ningún otro, se requiere el trabajo
multidisciplinario del odontólogo, cirujano maxilofacial y cirujano
dermatólogo para garantizar el éxito en el manejo de estas entidades
nosológicas.
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En: Pueyo S, Máximo J. Dermatología Infantil en la Clínica
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