Cirugía y reconstrucción de
los labios
Benjamín Golcman, Ronaldo
Golcman
Dermatol Per 2001; 11 (Suppl 1): 20-25.
Generalidades
La región labial, de
característica impar y posición mediana, está compuesta por los
labios superior e inferior, los cuales constituyen la pared anterior de
la cavidad bucal. Los labios son dos pliegues musculomembranosos,
blandos, depresibles, móviles, que fácilmente pueden ser evertidos
para la inspección de sus caras internas o tomados entre los dedos y
sometidos a palpación.
Presentan variaciones
en el espesor, protrusión y grado de retracción, según las
características raciales y de edad. En cada labio se describe una cara
cutánea y otra mucosa, estando el bermellón entre las dos. La
transición entre la cara mucosa y el bermellón y la cara cutánea
tiene una demarcación muy nítida, el límite cutáneo-mucoso, punto de
fundamental referencia en la manipulación quirúrgica.
El labio inferior es la
parte más frecuentemente comprometida por el carcinoma espinocelular,
cuya incidencia global llega al 27,04%. El labio superior, en cambio,
presenta una incidencia más reducida el 2,91%.
En relación al
carcinoma basocelular, la incidencia de compromiso del labio superior es
del 4,22% y del 1,11% para el labio inferior. En este capítulo vamos a
abordar el tratamiento de los carcinomas baso y espinocelulares a
través de su escisión quirúrgica y las posibles formas de
reconstrucción labial, dependiendo de la extensión y elementos
resecados en la cirugía de los tumores.
El carcinoma
espinocelular siempre debe ser resecado con amplios márgenes de
seguridad, principalmente en profundidad, con resecciones de espesor
total (cuñas) y posterior reparación, dependiendo de la extensión
resecada.
Carcinoma
basocelular
El carcinoma
basocelular es el menos agresivo de los tumores malignos de la piel.
Está constituido por células que se parecen a las células basales de
la epidermis. Sus metástasis son raras, relacionándose más bien con
los tipos histológicos metatípico y basoescamoso. Generalmente se
producen en los ganglios regionales y más raramente a los pulmones y
huesos.
Este carcinoma posee
malignidad local, pudiendo invadir y destruir tejidos adyacentes,
inclusive los huesos.
Es la más frecuente de
las neoplasias epiteliales con el 65% del total. En la cara llega a
representar el 80%, en tanto que en los labios representa el 5,33%
(4,22% en el labio superior y 1,11% en el labio inferior).
El tipo clínico más
comúnmente encontrado es el llamado carcinoma basocelular
noduloulcerativo. Al inicio, es una pápula violácea, perlada, que
crece progresivamente, formando una ulceración central cubierta por
costras. La lesión puede ser típica, con bordes cilíndricos,
translúcidos, mostrando formaciones perláceas, y a veces, finas
telangiectasias.
Con la progresión del
cuadro puede haber extensión en superficie, a veces con cicatrización
central (forma plano-cicatricial), o en profundidad, con invasión y
destrucción de músculo, cartílago, hueso y otras estructuras (forma
terebrante), o proliferación central (forma vegetante).
Existen también las
formas esclerosantes, superficiales o pagetoides y pigmentadas.
El carcinoma
basocelular pigmentado debe diferenciarse clínicamente del melanoma
maligno, sin embargo, su historia es más larga y el examen
histopatológico es concluyente.
Tratamiento por
escisión quirúrgica
El índice de cura es
alto; es una oportunidad para un tratamiento en un tiempo único, a
nivel ambulatorio u hospitalario, sin requerir, la mayor parte de las
veces, internamiento en el hospital; morbilidad baja, por tener un
mínimo de lesión tisular, sin dejar restos necróticos; oportunidad de
confirmación diagnóstica y de márgenes de seguridad; posibilidad de
biopsia de los linfonodos sospechosos contiguos; sin interferencia con
la posible reconstrucción inmediata y buenos resultados cosméticos y
funcionales.
Estas son las ventajas
de la escisión tumoral, la cual debe respetar un margen de seguridad de
4 mm de los bordes tumorales (en superficie y en profundidad), seguido
del examen histopatológico.
A veces el límite
macroscópico de la lesión no es nítido. Podemos, en estos casos, usar
el curetaje como auxiliar terapéutico, ya que va a remover solamente
tejido tumoral; enseguida se practica la demarcación clásica de la
resección, con margen de seguridad alrededor del área ulcerada,
determinado por el curetaje y se produce a la escisión.
Carcinoma
espinocelular
El carcinoma
espinocelular o epidermoide es un tumor maligno constituido por
proliferación atípica de las células espinosas, de carácter
invasivo, pudiendo dar metástasis locorregionales y a distancia.
Este tumor es
responsable del 15% de las neoplasias epiteliales malignas, presentando
elevada incidencia en la cara (64%); en el labio inferior representa el
27,04% y en el superior el 2,91%.
En la mucosa puede
iniciarse a partir de una queilitis actínica, por área de
infiltración, o lesión vegetante. La irritación crónica por el humo,
los dientes irregulares y las prótesis juegan un importante papel en la
génesis del cuadro.
La biopsia y el examen
micológico son fundamentales para la exclusión del carcinoma
basocelular, la queratosis solar y algunas micosis. Histológicamente se
observan células espinosas atípicas y la formación de centros
córneos. De acuerdo a la proporción de esas células, el tumor se
clasifica en orden progresivo de malignidad en los grados I, II, III y
IV (clasificación de Broders).
Tratamiento por
escisión quirúrgica
Debido a su carácter
más invasivo y a la posibilidad para provocar metástasis, el
tratamiento quirúrgico es la primera elección. La resección debe
respetar un margen de 0,5 a 1 cm de seguridad, tanto en lateralidad como
en profundidad. Esto implica resección en forma de cuña (englobando
piel, músculo y mucosa), seguido del examen histopatológico.
Vaciamiento
ganglionar
Ya que la incidencia de
metástasis en los linfonodos regionales es pequeña (entre el 5 y el
10%), la disección linfática terapéutica está más indicada que la
disección profiláctica. Ganglios persistentes aumentados de tamaño en
un paciente con carcinoma espinocelular primario del labio constituyen
indicación de vaciamiento ganglionar.
En caso de sospecha de
compromiso ganglionar se debe hacer inicialmente biopsia del ganglio y,
posteriormente, en caso que tal sospecha se confirme, proceder al
vaciamiento ganglionar cervical clásico.
Reconstrucción de
los labios
Como los labios
desempeñan una función importante en la contención de la saliva, la
alimentación y la fonación, siempre que sea posible, debemos practicar
la reparación en el mismo tiempo quirúrgico de la resección tumoral.
La indicación y utilización de las técnicas de reconstrucción del
labio deben ser consideradas y realizadas por cirujanos experimentados
en las mismas. En caso de duda con relación a los márgenes de
resección tumoral se debe optar por la reparación de la herida a
través de la sutura de los bordes remanentes (mucosa y piel), dejando
la corrección definitiva para un segundo tiempo quirúrgico.
En los tipos y formas
de reconstrucción de los labios, se debe, como todo dentro de la
medicina, partir de lo más simple a lo más complejo.
Muchas veces, después
de la resección tumoral, podemos practicar la reparación mediante un
simple uso, recordando siempre la disposición radial de las líneas de
tensión en relación con los orificios naturales.
Pequeñas pérdidas de
sustancia mucosa pueden ser reparadas mediante colgajos por
deslizamiento de la vecindad (despegamiento de la mucosa adyacente con
sutura directa). Cuando la pérdida es de mayor extensión, se puede
utilizar el injerto mucoso (siendo el área donadora, por ejemplo la
región yugal), o colgajo bipediculado mucoso del labio no comprometido.
El mismo raciocinio es válido para las pérdidas cutáneas, ya que en
éstas debe evitarse el injerto, realizándolo sólo en caso extremos y
respetando las unidades anatómicas.
Debido a la movilidad
propia de la región se debe optar, siempre que sea posible, por la
curación de Brown para los injertos cutáneos.
Con frecuencia se utilizan colgajos de
pedículo subcutáneo (al azar) para la reparación de las pérdidas
cutáneas. Cuando las pérdidas son de espesor total (piel, músculo y
mucosas) y no sobrepasan un tercio de la extensión del labio (superior
o inferior), pueden ser reparadas directamente,
o sea, se regulariza los bordes en forma de cuña y se sutura
directamente, siempre con un punto de reparo inicial en el límite
cutáneo mucoso, con especial atención a la reparación del tejido
muscular.
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Figura 1. A.
Carcinoma basocelular del labio superior.
B. La resección
tumoral ha sido practicada hasta el músculo orbicular.
C.
Demarcación del colgajo de pedículo cutáneo. El punto central
corresponde l pedículo del colgajo.
D. Demostración
intraoperatoria del pedículo del colgajo.
E y F. Esquema del
pedículo del colgajo seguido del avance en v-y.
G.
Postoperatorio tardío. |
Cuando la pérdida se
da a nivel de la comisura labial, se recurre a la gran movilidad del
tejido de la región geniana vecina y se practica una sutura primaria en
tres planos del tejido remanente y se procura respetar la anchura del
orificio bucal. Si se procede así, se tendrá una reparación
satisfactoria en relación al conjunto labial y será menos
satisfactoria la calidad estética de la comisura labial propiamente
dicha. En un segundo tiempo (entre tres y seis meses), podemos practicar
un retoque (plastia de la comisura), obteniendo así un resultado
satisfactorio.
Pérdidas que
sobrepasen en un tercio la extensión de los labios (superior o
inferior) requieren la utilización de colgajos locorregionales o a
distancia con las técnicas de Abbe, Webster, Gilles, von Bruns,
Estlander, Camille Bernard, Dieffenbach, Hagentorn o colgajos libres
(microquirúrgicos).
Vamos a describir
solamente las técnicas de reconstrucción que utilizamos con mayor
frecuencia, ya que posibilitan grandes reparaciones, provocan pequeña
alteraciones de la mímica facial y cicatrizan en forma estéticamente
razonable.
Los colgajos a
distancia o microquirúrgicos, ya sean cutáneos, miocutáneos o hasta
osteomiocutáneos, son utilizados generalmente para reparaciones más
extensas, comprendiendo no solamente los labios, por lo que tienen menor
importancia en este capítulo.
La bermellonectomía
asociada a cuña del labio
Indicada en tumores
pequeños, asociados a queilitis.
Técnica
a. Demarcación del
huso transversal en toda la extensión del labio y cuña con márgenes
de seguridad en el local del tumor.
b. Resección
profunda del bermellón, asociado a cuña (englobando piel, músculo y
mucosa), determinando el margen de seguridad en profundidad.
c. Síntesis de la
cuña en tres planos, seguida por síntesis cutáneo mucosa.
El colgajo de Abbe
(Estlander-Abbe)
Indicado en pérdidas
moderadas de sustancia del labio superior.
Técnica
a. Regularización de
la pérdida de sustancia en el labio superior.
b. Confección del
colgajo cuneiforme del labio inferior, de espesor total, pediculado en
uno de sus miembros en la arteria orbicular (a nivel del límite
cutáneo mucoso).
c. Rotación del
colgajo 180º
d. Reconstrucción
por planos del área donadora y receptora, y de los labios,
preservándose el pedículo.
e. Sección del
pedículo entre los días catorce y veintiuno del postoperatorio y
restablecimiento del límite cutáneo-mucoso.
La técnica del
Estlander-Abbe también puede ser utilizada, con ciertas limitaciones,
para reparar el labio inferior, pues el labio superior no proporciona
tanto tejido como el inferior; otras técnicas pueden producir
eventualmente resultados mejores y en un solo tiempo quirúrgico.
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| Figura 2. A.
Carcinoma basocelular del labio superior. B. Postoperatorio
tardío de la resección en cuña, seguida de reconstrucción
con colgajos de Estlander-Abbe. C. Técnica de Estlander-Abbe;
en el recuadro, la arteria orbicular. |