| DERMATOLOGÍA PERUANA -
VOL. 11, Nº 1, ENERO - JUNIO 2001 |
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El Dolor y la Piel
Chalela-Mantilla Juan
RESUMEN
En el presente trabajo se efectúa una revisión del dolor a nivel cutáneo. Después
de definir el dolor y de describir brevemente los diferentes tipos de receptores nerviosos
que se hallan en la piel se revisa los aspectos clínicos del dolor cutáneo así como el
papel que juegan los neuropéptidos en él, circunscribiéndose a tratar sobre el dolor
neuropático específicamente. Describe a continuación sucintamente diversos síndromes
cutáneos relacionados con el dolor neuropático: tumores cutáneos diversos, síndrome
disestésico cutáneo, eritromeralgia, notalgia parestésica, disestesia acral
neuropeptidérgica y neuralgia herpética, para finalmente abordar el tratamiento de dicha
modalidad dolorosa de la piel.
Palabras clave: dolor cutáneo, neuropéptidos, dolor neuropático, síndromes dolorosos
cutáneos, neuralgia herpética.
SUMMARY
This is a revision of cutaneous pain. After defining and briefly describing the
different types of nervous receptors at skin level. The clinical aspects of cutaneous pain
are revised as well as the role played by neuropeptides, specifically focusing on
neurophatic paint. Additionally, several cutaneous syndromes related to neurophatic pain
are succinctly described, such as some cutaneous tumours, skin dysaesthesia syndrome,
eritromeralgia, notalgia paresthetica, neuropeptidergic acral dysaesthesia and herpetic
neuralgia; all this previous to finally getting into treatment of such painful skin
affection.
Key words: cutaneous pain, neuropeptides, neurophatic pain, painful cutaneous syndromes,
herpetic neuralgia.
INTRODUCCIÓN
Existen numerosas definiciones de dolor y hoy en día este síntoma, que se ha convertido
en una enfermedad, forma parte muy importante de los estudios y las investigaciones, en el
mundo moderno. De todas las definiciones que hemos revisado, hemos tomado la que hace
Gímenez Arnau en su artículo sobre tumores cutáneos dolorosos y que dice: dolor
es la sensación desagradable y penosa experimentada en cualquier parte del
organismo1. Esta definición involucra a la piel como parte muy
importante de ese organismo, siendo ésta un órgano muy sensible al mismo por el
sinnúmero de receptores de dolor y temperatura en ella existentes.
Existen varias condiciones para el dolor y varios pasos que siguen el organismo, para
sentirlo: la nocicepción o percepción y codificación del estímulo doloroso; el
reconocimiento o percepción del estímulo nociceptivo que podría ser el dolor verdadero
y; el sufrimiento o respuesta al dolor1. En la piel puede haber a veces
dificultad por parte del paciente para percibir el dolor porque éste puede ser confundido
con el prurito, ya que el prurito puede ser una sensación alterada del dolor, o
viceversa. El prurito es la sensación desagradable de la piel, que induce a la
respuesta mecánica del rascado y para esta respuesta se requieren varios receptores
neurales que están localizados en la vía del dolor2.
Los dermatólogos, desde Vater en 1741 y Paccini en 1835, hemos dejado de lado el dolor
cutáneo y les hemos descargado este cuadro a los anestesiólogos o a los
expertos en dolor. Pues bien, el dermatólogo debe recordar que la piel está inervada por
más de un millón de fibras nerviosas aferentes que se derivan, o poseen axones de los
ganglios dorsales de la raíz medular posterior, las cuales penetran a la dermis y al
tejido celular subcutáneo dividiéndose en nervios de menor tamaño, los cuales están
compuestos por fibras mielínicas y amielínicas, corpúsculos nerviosos y no nerviosos y
terminaciones nerviosas encapsuladas y no encapsuladas revestidas de células de Schwann;
todas estas fibras van acompañadas de vasos sanguíneos de diversos tamaños, formando
glomus y formando los llamados paquetes vasculonerviosos cutáneos1. La
mayoría de estas fibras terminan en la dermis, en algunas zonas del organismo están en
la membrana basal y solo en forma ocasional en la epidermis. Cabe anotar que los
receptoras terminales muestran especialización morfológica incluyendo vesículas y
filamentos en matrices receptores y membranas axonales, que en algunas áreas los hacen
capaces de distinguir los más mínimos estímulos dolorosos3.
Los receptores cutáneos son de tres tipos: mecanorreceptores o sea especializados en el
tacto, en el sonido, en la fuerza y la percepción muscular; termorreceptores, o sea
receptores de calor y frío y; nociceptores o sea receptores al dolor3. Estos
receptores cutáneos además, tienen ciertas características que vale la pena anotar: son
amielínicos, los tejidos neurales se relacionan con tejidos no neurales, hay receptores
específicos que hacen el papel de transductores de mensajes, como serían los receptores
de las células de Merkel y además suelen localizarse en corpúsculos nerviosos
específicos como en el caso de los corpúsculos de Meissner en la piel glabra1.
MECANORRECEPTORES
Los mecanorreceptores, receptores de tacto y sonido, más estudiados, son los llamados
mecanorreceptores intraepidérmicos, de los cuales el más conocido es el sistema de las
células de Merkel3.
Las células de Merkel, descritas en 1868, forman unas unidades muy características en la
epidermis de los mamíferos y están presentes en piel glabra y en piel pilosa, siendo en
los pulpejos de los dedos, en los labios y en la mucosa oral donde más se han estudiado4.
Son células de gránulos densos neurosecretorios que contienen cromogranina,
neuropéptidos del tipo VIP y enolasas neurales4. Penetran fibras de mielina antes de
penetrar la membrana basal de la epidermis hasta formar verdaderos discos de complejos
nerviosos, llamados los discos de Merkel3. En correlaciones electrofisiológicas y
morfológicas, estudiadas en gatos, se ha establecido que la función más importante de
las células de Merkel es la adaptación lenta de los mecanorreceptores a los estímulos y
también ha adaptación lenta de unidades nerviosa tipo I, relacionadas con estímulos
táctiles3.
Existen mecanorreceptores en la dermis los cuales son encapsulados. Estos receptores son
los corpúsculos de Meissner cuya estructura y funciones son muy debatidos y están
relacionados con fibras tipo I y tipo II de estímulo táctil, dependientes de las
células de Merkel y de los corpúsculos de Ruffini. Al parecer son adaptadores rápidos
hasta el punto que se piensa que los llamados adaptadores rápidos de respuesta
mecanorreceptora, son todos corpúsculos de Meissner. Son también receptores de
estímulos vibratorios y pueden ser responsables de respuestas psicofisiológicas y
electrofisiológicas sensoriales llamadas mediadoras de vibración y aleteo.
Las terminaciones de Krause en sus formas cilíndricas y esféricas, muy bien descritas en
genitales, especialmente en genitales femeninos, cuyas funciones no están bien
establecidas pero parecen ser las responsables de adaptación rápida de los estímulos
vibratorios y de tacto en genitales3.
Los mecanorreceptores de la hipodermis mas conocidos son los corpúsculos de
Golgi-Mazzoni, las terminaciones de Ruffini, los corpúsculos de Pacinian los corpúsculos
de Herbst y los corpúsculos de Grandry. Todos ellos se localizan en la hipodermis aunque
pueden tener fibras y terminaciones en la dermis. La función de todos ellos es la de ser
adaptadores rápidos de estímulos3.
Dentro de los mecanorreceptores existen algunos receptores que son encapsulados como las
fibras colágenas, los receptores de células de Schwann, receptores desmielinizados y los
nervios terminales, entre otros. Existen receptores específicos de los folículos pilosos
como son los folículos pilosos, simples, los folículos faciales y los folículos
sinuosos.
TERMORRECEPTORES
Los termorreceptores3 para calor o frío son diferentes para los reptiles y
para los mamíferos. Estos últimos han sido estudiados para receptores de frío en piel
del rostro de los gatos y son fibras mielinizadas y terminaciones nerviosas muy bien
definidas que van penetrando hasta la capa basal de la epidermis acompañadas por células
de Schwann. Hay receptores para el frío que son invaginaciones de la capa basal que miden
1 a 2 micrómetros de diámetro, son aferentes no muy bien conocidas, desmielinizadas.
NOCICEPTORES
Si es muy poco el conocimiento que hay de los termorreceptores, es aún más corto el
conocimiento que hay de los nociceptores. Por estudios electrofisiológicos se sabe que
estos receptores son una clase separada que en general tienen pequeños axones
mielinizados y desmielinizados o son ganglios de la raíz dorsal3.
NEUROPÉPTIDOS
En la última década se han descrito más de 40 polipéptidos activos que en el sistema
nervioso central y en el periférico se convierten en neurotransmisores, contribuyendo a
varios componentes de la inflamación, del prurito, del dolor y de la cicatrización.
Todas estas funciones forman parte de la llamada inflamación neurogénica que se
relaciona en forma muy importante, también a la respuesta de vasodilatación y
vasoconstricción, (triple respuesta de Lewis) y al fenómeno de Raynaud de varias
enfermedades. Los neuropéptidos coexisten en las neuronas y forman parte del sistema de
modulación neurotransmisora de las mismas y juegan un papel importante en las funciones
neuroendocrinas y mitogénicas de estas neuronas5,6.
Las fibras nerviosas responsables del dolor expresan numerosos neuropéptidos, entre los
que incluyen la sustancia P (SP), el péptido relacionado al gen de la calcitonina (CGRP),
neuroquinina A o sustancia K (SK), neuromedina K, somatostatina (SOM), péptido vasoactivo
intestinal (VIP), colecistoquinina (CCK), dinorfina, neurotensina y galanina (GAL). Todos,
especialmente la SP, tienen expresión en fibras C y fibras delta que modulan las
respuestas de dolor en la piel mediante estímulos de receptores de dolor, vibratorios o
de temperatura. Las interacciones de las diferentes fibras y corpúsculos cutáneos ya
descritos en este artículo, necesitan interactuar con factores de crecimiento celular y
con neuropéptidos, para dar las respuestas de dolor, lo cual se ha podido reproducir en
experimentación y en el humano al utilizar antagonistas de neuropéptidos como la
capsaicina, para detener el dolor6,7.
ASPECTOS CLINICOS DEL DOLOR CÚTANEO
En este artículo nos limitaremos a revisar el dolor cutáneo de tipo neuropático
exclusivamente. Para entender el dolor neuropático hay que iniciar por algunas
definiciones que deben ser muy claras: Aloquiria: dolor desencadenado a lo largo del
tiempo por estímulos no nocivos, lo que sugiere un proceso de origen central; alodinia:
dolor desencadenado por el tacto, lo que sugiere un dolor de tipo periférico; acuadinia:
dolor estimulado por el contacto con el agua6,8
El dolor neuropático se describe como una sensación ardiente de base, con paroxismos
superpuestos de dolor punzante o eléctrico presentando cambios en la sensibilidad como
alodinia, hiperalgesia y parestesias. Una vez producido el daño nervioso, las
terminaciones nerviosas, los mecanorreceptores y los receptores polimodales, asociados a
fibras C no mielinizadas con terminaciones axonales en la piel, responden a un dolor agudo
punzante llamado primer dolor, que luego se convierte en una disestesia ardiente que se
aumenta en forma de paroxismos producidos por fibras de respuesta lenta, lo que conforma
el aspecto más característico del dolor neurítico, llamado segundo dolor5. Algunos
autores dividen el dolor neuropático en cuatro etapas: estimulación directa de neuronas
sensibles al dolor, disparo automático de nervios lesionados, desaferentación
(interrupción de la cadena nerviosa: por ejemplo en neuralgia herpética, miembro
fantasma), y dolor mediado por vía simpática.
El diagnóstico de dolor neuropático debe tener ciertas características: clínica, ya
definida; calidad y tiempo del dolor, el dolor neuropático empeora en al noche; tipo de
dolor: disparo, punzada, lancetazo, ardor, quemadura; distribución del dolor: en media,
guante, dermatomas o mielopatías. Los signos físicos más importantes están en la
inspección de la distribución del dolor, la textura de la piel, si hay o no alodinia,
(el signo tal vez más importante para saber sí el dolor va mejorando o no)1,8.
SÍNDROMES CUTÁNEOS DOLOROSOS
Varios son los síndromes cutáneos relacionados con el dolor neuropático:
Tumores cutáneos dolorosos
No todos los tumores cutáneos dolorosos se deben a factores neuropáticos ya que en
muchos de ellos están implicados factores de tipo vascular. De todas formas los tumores
cutáneos dolorosos más importantes son: leiomiomas; angiomas; leiomiosarcoma;
glomangioma o tumor glómico; neuromas; neurinoma o schwannomas; espiradenoma ecrino;
hidradenocarcinoma de glándulas sudoríparas; angiolipoma; endometriosis cutánea y
neurofibrosarcoma, que son los tumores relacionados con dolor neuropático1.
Síndrome disestésico cutáneo
Con este nombre se ha querido reunir una serie de enfermedades relacionadas con dolor
neuropático que tienen características comunes y que se relacionan con situaciones
externas específicas comprobadas en algunos casos y multifactoriales en otros. A este
grupo pertenecen varias entidades que sólo serán nombradas, por lo extenso que sería
describir cada una de ellas.
La disestesia de las pantimedias o disestesia del jean9; las disestesias localizadas en la
piel cabelluda, región anal o región genital; el síndrome de boca dolorosa (burning
mouth syndrome10); la vulvodinia; la escrotodinia y la disestesia orofacial son entidades
que forman parte del llamado síndrome doloroso crónico. Este síndrome se
caracteriza por dolor neuropático clásico, acompañado a veces de prurito, y que se
exacerban con factores de tipo emocional. Son síndromes dolorosos sin hallazgos
cutáneos, posiblemente alodinia o aloquiria en la mayoría; se han relacionado con una
enfermedad de base, como la diabetes en el síndrome de boca dolorosa o en la vulvodinia,
con la enfermedad de Sjögren o con situaciones externas, como la dermatitis de contacto
en el caso de la disestesia de las pantimedias o del jean. La disestesia de la piel
cabelluda se encontró en pacientes con arteritis temporal; y las disestesias localizadas,
incluyendo la de la piel cabelluda, se asocian a un equivalente depresivo coadyuvante.
Eritromeralgia
La eritromeralgia, llamada también eritromelalgia, eritermalgia, eritroprosopalgia (si es
en rostro) y aritralgia, es una entidad caracterizada por una tríada de piel roja, calor
y dolor en extremidades. Es la antítesis del fenómeno de Raynaud ya que en la primera,
el dolor es aumentado por el calor y mejora con el frío.
Existen criterios para su diagnóstico que son: dolor o quemadura en extremidades, dolor
agravado por el calor, mejoría con el frío, eritema en piel afectada con aumento de
temperatura de la misma. El diagnóstico es clínico, no tiene exámenes de laboratorio de
ayuda y clínicamente hay dos tipos: uno que mejora con ácido acetilsalicílico,
generalmente relacionado a desórdenes mieloproliferativos y otro de tipo idiopático que
no mejora con ácido acetilsalicílico.
Existen factores agravantes tales como vivir en cuartos calientes, extremidades cerca de
áreas calientes, dormir con calentadores eléctricos, uso de ciertos zapatos, medias o
guantes, y utilizar cosas que produzcan presión en miembros inferiores. En cuanto a la
etiología o patogenia se han descrito varias: hipoxia tisular, mala perfusión,
redistribución vascular, angiogénesis, aumento de flujo sanguíneo e hipermetabolismo11.
Notalgia parestésica
Con este nombre se refiere a una entidad neuropática que envuelve las divisiones dorsales
primarias de los nervios espinales. Aunque este nombre se dio en primera instancia, en
1934, a una entidad localizada en la espalda, hoy en día se sabe que hay entidades
similares localizadas en mano (queiralgia parestésica), en zona del femorocutáneo
(meralgia parestésica), el síndrome de la incisura escapular y en zona del nervio safeno
(gonialgia parestésica).
La notalgia parestésica clásica es una enfermedad de origen hereditario que afecta el
terreno inervado por T2 a T6 que se caracteriza primariamente por la sensación de prurito
en la parte media de la espalda, en una zona de muy difícil acceso al rascado, que es
definida por los pacientes como la sensación de picazón o de quemadura e hiperalgesia,
localizada en parte media de espalda.
Al examen suele encontrarse un sitio de pigmentación café oscuro ocasionalmente
relacionado con un lugar de trauma o de presión previa o a veces de compresión
radicular. El diagnóstico diferencial se hace con amiloidosis macular, pigmentación
postinflamatoria, erupciones fijas por drogas, enfermedad de Hansen o liquen simple
crónico. No existe diagnóstico histológico específico ni exámenes de laboratorio
característicos para hacer el diagnóstico12.
Disestesia acral neuropeptidérgica
En 1992 Torello Lotti describe una observación personal de cuatro pacientes entre los 47
y 74 años, con un cuadro promedio de 12 años de evolución de prurito y dolor crónico
en miembros inferiores, que al examen físico no presentan ninguna alteración y que por
exámenes de laboratorio no se encuentra nada especial, no hay alteraciones neurológicas,
ni alérgicas ni psiquiátricas pero el examen de IFD, presentan un aumento del número de
neuropéptidos en la piel afectada.
Estos pacientes mejoraron con el uso de capsaicina tópica al 0,25%. En 1929 Toomey
describió un síndrome similar que llamó puncta prurítica que mejoraba con
sustancia antipruriginosas y que por consiguiente difiere de esta nueva entidad que
solamente mejora con bloqueadores de neuropéptidos13.
Neuralgia herpética
Cuando una persona que ya ha tenido varicela se pone en contacto con este virus, puede
hacer un herpes zoster, y si es mayor de 45 años corre el riesgo de dejar como secuela en
neuralgia severa. No se sabe a ciencia cierta, el mecanismo por el cual un individuo hace
esta enfermedad pero se sabe que una reactivación del virus herpes varicela-zoster, puede
dejar como secuela un dolor neuropático que es la consecuencia de una injuria directa al
nervio periférico propio de este virus neurotropo, dejando inflamación de ganglios
dorsales, aumento de la actividad neuronal y reducción de la inervación cutánea,
produciendo muy dolorosas descargas neuronales.
Desde el punto de vista clínico se encuentran varias etapas:
Enfermedad subclínica
Se define como la replicación viral sin evidencia de dolor, déficit neuronal o rash En
esta etapa el diagnóstico sólo se hace por PCR o cultivo del virus.
Neuralgia preherpética
Hay dolor radicular, prurito y parestesias que anteceden a la aparición de la primera
lesión.
Zoster sine herpética
Síndrome agudo en el que el dolor se acompaña de la aparición de algunas lesiones
eritematosas y vesículas mínimas.
Herpes zoster agudo
Hay signos y síntomas clásicos de herpes con la demostración y la aparición de
lesiones activas.
Neuralgia posherpética
Se define como el dolor persistente en la región de presentación de la lesión cutánea,
siguiendo un dermatoma, que puede durar hasta tres meses después de la desaparición de
las lesiones agudas. No se conoce la etiología concreta de este cuadro pero puede ser el
resultado de un aberrante funcionamiento del sistema nervioso como consecuencia de la
inflamación persistente sobre el nervio5,8,9,14-17
TRATAMIENTO DEL DOLOR NEUROPÁTICO
Lo primero una vez hecho el diagnóstico, es buscar la causa de la enfermedad, como en el
caso de la diabetes, de una neoplasia, una comprensión nerviosa, virus de la
inmunodeficiencia humana, herpes zoster o la enfermedad de Lyme, y tratarla según lo
indicado para cada caso.
El manejo sintomático es con terapia tópica y sistémica. En el primer caso los agentes
tópicos más usados son la capsaicina, anestésicos tipo EMLA, los bloqueos regionales
simpáticos, el bloqueo epidural, intratecal, el bloqueo selectivo de las raíces
nerviosas, la acupuntura, la estimulación medular y los masajes. Se pueden hacer
estimulaciones eléctricas (tens) o ablaciones nerviosas con fenol o alcohol y en casos
severos, cordotomía8,5,15,16. En el tratamiento sistémico se emplea anticonvulsivantes
tipo gabapentina, lamotrigina, carbamazepina, acido valproico; antidepresivos tricíclicos
tipo amitriptilina o doxepina. La eficacia de los antidepresivos serotoninérgicos no es
tan buena como la de los tricíclicos. Se han utilizado otras terapias como los
diazepínicos, los corticosteroides, los opioides, la hipnosis y la relajación, entre
otros, con resultados menos favorables que los anteriores7,16.
Con todo lo anterior se ha querido dar un vistazo rápido del dolor neuropático cutáneo
con sus manifestaciones más importantes, con la esperanza de crear un motivo más de
estudio para los dermatólogos.
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