La Crónica Médica: Junio 30 de 1884

 

REVISTA NACIONAL

Estado Sanitario de Lima en Mayo de 1884

Señor Presidente de la Junta de Sacridad.

Cumpliendo con nuestro deber tenemos el honor de elevar a US. El informe sobre el estado sanitario de la población en el mes de mayo último.

 

CONSTITUCIÓN ATMÓSFERICA

Durante todo el mes, las oscilaciones termométricas, notables por su frecuencia, lo han sido más aún por la gran separación entre el máximum y el mínimum.

La temperatura media que, el día 1.° era de 25 centígrados, bajo, el 2 a 19.° cifra ue que se mantuvo por tres días.

El día 5 subió a 20 y el 6 a 23, continuando así en una  serie no interrumpida de vacaciones bruscas, comprendidas entre 25.° (el 1.°) y (17.°) (el 14 y el 26) que arrojan una temperatura media mensual de 19.° 78 c.

Tales variaciones aunque no tan notables, corresponden en Lima a la estación de Otoño y sirven, por decirlo así para caracterizarla.

El barómetro Fortín, ha oscilado entre 745 y 748, dando media mensual de 743, 65. m.

El higrómetro ha denunciado menos vapor acuoso en la atmósfera que el mes anterior, siendo notar que esta época del año al aire debería hallarse casi saturado. Las oscilaciones este apartado están comprendidas entre 40 y 75 centésimas.

De las trece lluvias ocurridas durante el mes, sólo cinco, las de los días 3,11,20,27 y 31, han sido sensibles al pluviómetro, acusado para la mayor 32 milímetros.

Los vientos casi constantemente de S. O., han alcanzado una velocidad máxima de 13 m por seg.

El cielo por lo general cubierto de nieblas, ha impedido muchos días la observación de las nubes.

Dos temblores de tierra se han dejado sentir, uno el 4 a las 5 y 55 h,  cuya dirección fue de norte a sur y otro el 27 a las 13 h y 45 min, de igual dirección.

En el cuadro respectivo de hallan anotados con minuciosa  todas las vicisitudes meteorológicas observadas. 

 

Constitución Médica

La inconstancia de la temperatura y demás elementos de la constitución atmosférico, ha producido  necesariamente una constitución médica mal definida, en la que se confunde los caracteres de la constitución propias a los extremos estacionales, con un elemento insólitos: a la fiebre amarilla.

Esta afección, que con harta frecuencia nos hemos ocupado por sus constantes amenazas de hacerse epidémicas, continúa aún haciendo sus estragos; bien es cierto, que hasta ahora, en pequeña escala, pues la cifra total de sus defunciones esta distante de ser considerable.

De ocho enfermos atacados de dicho mal, sólo uno ha salvado; la enfermedad N. N.; los otros siete fallecieron y son los siguientes: M. B. de 17 años, raza india, soltero domiciliado en la calle de los descalzos, falleció en el Hospital de San Bartolomé el 1.° de mayo.

J. A. asiático, de 45 años, domiciliado en la calle de capón; falleció el día 11, en el mismo hospital de Santa Ana, el 25.

I. E. de 19 años de canta, vecina de la calle de las cruces; falleció el 28 en el mismo hospital.                                                                 

F. F. De 15 años, de Yauyos, domiciliada en la calle del Patrocinio, murió el día 5 en el hospital Santa Ana.

A. C. De M. de 24 años, Italiana residente 4 años en Lima, falleció el 24 en su casa calle de San Carlos.

S. R. De 23 años, de Huanuco, recién llegada  a la capital, falleció el 29 en la calle de los Gallinasitos (de San Carlos).

Llama la atención de los infrascritos y debe llamar de la junta, la circunstancias de que estas siete defunciones, cinco hayan tenido lugar en los hospitales comunes, y no en el Lazareto, donde debieron tener asistencia los cinco enfermedades, si en cumplimiento de un deber muy sagrado se hubiera dispuesto la traslación correspondiente, toda vez que así estaba ordenada, y que ese establecimiento especial, se encuentra desde hace tiempo, debido a los esfuerzo de la Honorable  Municipalidad, en perfecto estado de servicio.

Por esta razón, no nos ha sido posible la historia de muchos casos y ni aún practicar alguna autopsia, lo cual implica un verdadero perjuicio para la prosecución de los estudios que tenemos emprendidos acerca de la mencionada fiebre.

El último de los casos apuntados nos proporcionó, sin embargo, una oportunidad. El doctor don J. C. Castillo, tan ávido de ciencia como infatigable para adquirirla, deseoso de comprobar por la autópsia el diagnóstico que había formulado, nos invitó a ella. Las lesiones cada véricas encontradas fueron de las más características: la cavidad de un líquido negro como el concho de café; el hígado ofrecía la coloración especial de café con leche; la vejiga urinaria casi completamente vacía contenía apenas unos 15 gramos de orina fuertemente albuminosa, etc.

El examen microcópico no nos ha permitido descubrir la presencia del microbio específico; pero la experimentación fisiológica, llevada acabo gracias a la amabilidad y entusiasmo científico del reputado Farmacéutico señor Bignon, ha confirmado lo que sabiamos sobre la contagiosidad del mal.

Como se desprende de las observaciones meteorológicas, el predominio de las bajas temperatura correspondientes al fin del otoño, se ha hecho notar en la constitución médica ocasionando un gran número de afecciones inflamatorias.

Así: de parte del sistema nervioso, tenemos las meningitis, que con una rara frecuencia se ha presentado durante este mes, ocasionando doce fallecimientos;(cuatros de meningitis simples y ocho de tuberculosis).

En el aparato respiratorio, donde con más frecuencia se observan las enfermedades de esta naturaleza, ha sido notable su número en el mes último, causando la neumonía quince defunciones, cinco de bronquitis, dos de laringitis y uno la broco-neumonia: cifras en que no van comprendidas las defunciones por la diátesis tuberculosa que alcanza a la de cincuenta y cuatro por tuberculosis pulmonar y uno por la mesentérica.

También han sido muy frecuentes las inflamaciones del aparato digestivo, como disenterias, enteritis, entero-colitis francas. Las defunciones por estas causas suman 42 (enteritis 25, disenteria 14 y entero-colitis 1)

No han faltado hepatitis, como lo revelan los seis fallecimientos por esta enfermedad.

El tétanos de los recién-nacidos una defunción.

Las alternativas de lluvias y, relativamente, fuertes calores, han producido una gran epidemia palúdica bajo todas sus formas; pero predominando siempre la perniciosa, cuyo número ha sido tan considerable que, a pesar del oportuno y eficaz tratamiento con sus consiguientes curaciones, el número de los fallecidos por la malaria en el curso del mes, ha excedido en una cuarta parte al correspondiente al mes anterior: en mayo 20. Se ha observado también algunas disenterias y neumonias palúdicas.

Pero más que todas las enfermedades citadas y las defunciones que ellas han causado, impresiona el número de víctimas producidas por la fiebre tifoidea, que da una idea de la frecuencia con que se ha presentado.

Dadas las condiciones especiales para el desarrollo de esta enfermedades, es notable su aparición hoy, en Lima, y tan grande número, cuando ni las condiciones atmosféricas aparentes, ni las telúricas locales podrían explicarlas.

Hay sin embargo en nuestro concepto un motivo, una razón etiológica que tener en cuenta; y es la siguiente:

Los campos de las últimas batallas, el como es sabido quedaron casi insepultos algunos millares de cadáveres, vuelven hoy a ser cultivadas, previa su consiguiente remoción y labranza, lo cual da lugar al desprendimiento y dispersión en la atmósfera de gran cantidad de miasmas, dependiente de la descomposición cadavérica y que han permanecido allí incubados. El mal estado sanitario actual de la villa de chorrillos es una prueba de esta aserción; pues público hace meses que reina en ella una epidemia de fiebres, que sin ser la amarilla, la tifoidea, ni el tifus axantemático, revisten no obstante caracteres que asemejan, algunos de sus caso, a cada una de estas enfermedades, además del sello infeccioso que todas  representan.

Lima esta a un paso de esos focos de infección, y recibe y aspira ese aire viciado, porque sus vientos dominantes siguen la dirección S. O.; no es de extrañar por lo tanto, se encuentran como chorrillos o en condiciones análogas.

Durante el mes que nos ocupa, se han presentado varios casos de hemorragias, algunas muy violentas, notándolas de preferencia en las vías respiratoria, y en las vías genito-urinarias; y ateniéndonos a la autorizada palabra de una de nuestras más acreditadas obtetrices los casos de aborto han sido numerosos.

Es este un hecho insólito en la estación que comenzamos y que no podría hallar explicación en el estado atmosférico, sino por los rigores del verano pasado y la inconstancia de la columna termométrica.

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