Ciencia e Investigación: Enero - Junio 2000

 

IN MEMORIA

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01 de marzo 1910 - 06 de mayo 2000


AL MAESTRO JUAN DE DIOS GUEVARA

El silencio triste de la muerte ha callado su voz... el brazo frío de la muerte ha detenido su mano... el poder de la muerte nos ha privado de su presencia. Un sábado 06 de mayo, fue el día de la gran pérdida para todos los Químicos Farmacéuticos peruanos, él partió a la eternidad y nos sumió en honda tristeza, porque supusimos que nos iba a acompañar por siempre.

Hoy, tal vez, deberíamos ordenamos ¡silencio!... el Maestro ha partido, sentamos alrededor de sus recuerdos y arrojar al mar cuanta lágrima salga impulsada por nuestra tristeza por la nostalgia de su partida. Sin embargo, el Maestro nunca fue un hombre triste ni transmitió nostalgias... sólo tenía actitudes y palabras de esperanza y de apoyo... nunca quiso que fuéramos seres tristes y sin esperanza. Fue, en todas las facetas de su ilustre vida, líder innato, comprometido con su patria, su profesión, su comunidad e instituciones, unidos a grandes dones de maestro, esposo y padre extraordinario.

Durante toda su vida, con honestidad y sencillez prístina, predicó con el ejemplo, siendo el modelo de muchas generaciones de Químicos Farmacéuticos. ¡Qué gran fortaleza intelectual y de espíritu le otorgó Dios!, para que pudiera volcarla a todos sus alumnos, para que fuera un forjador de triunfadores y sobre todo ejemplo vivo de entereza, de ética y de profesionalismo. Cómo admiramos todo aquello que fue capaz de poseer y nunca guardó para sí. Cómo es de grande, que jamás conoció el egoísmo.

Muchos de sus discípulos y alumnos, sentimos muy de cerca su incondicional apoyo, su preocupación porque lleguemos a ser tanto o más importantes que lo que él fue.

 Hoy que reflexionamos sobre su figura, que anhelamos más su presencia, no sabemos cuándo será el momento de llorar por él, porque no queremos pensar que haya emprendido el viaje sin retomo, sentimos que él no espera nuestras lágrimas, quiere que cosechemos su siembra que ahora florece cual manantial constante de pureza, de energía y de vida, que sigamos expandiendo los campos que él nos ha dejado.

Maestro Juan de Dios Guevara, tu partida te ha llevado a un lugar de privilegio... nosotros quedamos contemplando como tu figura se agiganta, como lo hacen los árboles más nobles con el paso de los años!
Hasta pronto... Maestro Juan de Dios Guevara.

 Sus Antiguos Alumnos

 

DESPIDIENDO AL MAESTRO

Es muy difícil, tal vez casi imposible, hablar cuando son los sollozos, y no las palabras, los que afloran a nuestra garganta, y cuando los ojos nublados por las lágrimas, nos impiden leer lo que escribimos, al no tener la valentía de improvisar en una circunstancia como esta. Es muy difícil también hablar en representación de las instituciones a las que más quiso el Maestro, a quien venimos a acompañar a su morada definitiva. Hablo, primero, en representación de nuestro común plantel, el Primer Colegio Nacional de la República "Nuestra Señora de Guadalupe", a cuya valiosísima Promoción G-30 perteneció Don Juan de Dios. Represento también a la Academia Peruana de Farmacia, fundada en 1952 por nuestro Maestro. Y hablo, especialmente, en nombre de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, su Facultad de Farmacia y Bioquímica y de la Sociedad Química del Perú que fueron las instituciones a las que el Dr. Guevara consagró gran parte de su vida y a las que hizo progresar con su talento, con su inteligencia, su capacidad de trabajo y por el amor que puso en toda su obra. Y hablar en nombre de todas esas organizaciones, solamente nos impulsa a agradecerle y a renovarle las seguridades que, mientras podamos, no dejaremos que sus realizaciones se pierdan o que sus instituciones dejen de avanzar. El mejor compromiso y homenaje que podemos hacer al Maestro, es esta, nuestra firme decisión, de hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que sus organizaciones sean cada día mejores.

Por eso es que todos hoy venimos a celebrar la vida y la obra del Maestro Juan de Dios Guevara sí, digo bien, a celebrar su paso por la vida y la trascendencia de sus logros. A rendir homenaje de reconocimiento al sabio, al santo, al ejecutivo, al profesor, al esposo ejemplar y al padre de familia, al amigo y consejero que siempre supo ser. Pero también al hombre enérgico y valiente, cuando las circunstancias así lo aconsejaron. Y también venimos a celebrar la pluma de este gran literato, faceta posiblemente no conocida por todos los que lo trataron, pero cuando se leen, o releen, las páginas escritas por Juan de Dios, tenemos que reconocer en él al dueño de una pluma ágil, pero enérgica y al mismo tiempo tierna y decidida. Nuestro amigo, el Dr. Alberto Escobar, gran lingüista, decía que don Juan de Dios "tenía valores literarios propios los que eran excelentes" y, ayer no más, el distinguido Dr. Virgillo Roel, aquí presente, alababa al gran literato Juan de Dios Guevara.

Y además, por encima de todas esas cualidades, Juan de Dios Guevara tuvo siempre una virtud superior a todas las que hemos mencionado: Su ética a toda prueba, su corrección en todos los actos de su vida, la transparencia con que actuaba porque sabía que siempre procedía bien y correctamente. Por eso hoy celebramos jubilosos su paso por la vida, tal vez con un dolor egoísta por que no vamos a tener de cerca sus consejos oportunos, o sus llamadas de atención ante cualquier error o falta. Anoche el Decano de la Cuatricentenaria Facultad de Teología, nos decía que no debemos llorar a Juan de Dios, por que él va a resucitar muy pronto, a renacer a la diestra de Dios, a continuar haciendo obra.

Qué gran dolor nos causa su partida, bienamado Maestro Juan de Dios, y cómo agradecemos a Dios que le haya llamado a su lado, para que pueda usted continuar, desde el más allá, esa gran obra que inició y desarrolló mientras estuvo entre nosotros. Siga trabajando Maestro Juan de Dios, los discípulos que todavía tenemos que quedamos acá, seguiremos aguardando mucho de su capacidad y amor por la Humanidad. Gracias por haber vivido, Maestro!.

Parque del Recuerdo, Lima, 08 de mayo del 2000.

Extracto de la Oración Fúnebre pronunciada por el Dr. Fernando Quevedo, en el acto de sepelio del Dr. Juan de Dios Guevara

 

HOMENAJE AL PROF. DR. JUAN DE DIOS GUEVARA ROMERO

Conocí a don Juan de Dios Guevara hace 30 años, con motivo de mi incorporación, en el año 1969, a la Comisión Reorganizadora de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y tuve el honor de trabajar con él, posteriormente, como integrante del Consejo Ejecutivo, compuesto por un grupo de distinguidos profesores universitarios que, bajo su Rectorado, asumieron la dirección de los destinos de la Universidad más antigua de América, en uno de sus momentos históricos más trascendentes y difíciles.

La personalidad particular de este científico de formación químico farmacéutico, con especial dedicación a la docencia y la investigación, le permitió ejercer por nueve años la conducción de esta universidad, con una admirable corrección, equidad y elevado nivel académico, logrando que el Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada, que gobernaba al país, respetara los fueros y autonomía universitarios que nunca fueron invadidos.

El Consejo Universitario de ese entonces, liderado por el doctor Guevara, se propuso llevar a cabo un Proyecto de modernización y reforma universitarias, misión que se vio interferida por la falta de asignación de recursos económicos, por el destructivo ataque de la fanática posición extremista irracional de un grupo universitario que, con complicidad externa, atentó, incluso físicamente, contra las autoridades universitarias, del que fue víctima el mismo Rector al sufrir un atentado terrorista incendiario en su domicilio, sin que esto perturbara su tradicional tranquilidad. Al respecto, deseo recordar aquí unos párrafos de su Memoria correspondiente a 1971, que dicen "Quiero subrayar solamente, con la más cristalina convicción que aún estamos a tiempo para no ceder ante la intolerancia, para no doblegarnos ante la amenaza de violencia, para no claudicar como universitarios". Otro factor que complotó en contra de la materialización de todos los objetivos iniciales fue la infiltración advenediza de personajes que, con ambiciones de poder, carcomieron y minaron el proyecto hasta lograr su objetivo.

Juan de Dios Guevara pasa a la historia universitaria peruana como un ejemplo de la imagen de honradez, seriedad, honorabilidad, austeridad y sanos propósitos, que caracteriza el ideal del académico universitario de conducta intachable, representante de una universidad en un país desarrollado, en donde los valores morales estén vigentes.

Mi homenaje póstumo a la memoria de este distinguido maestro universitario, que mantuvo hasta el fin de sus días, pese a la dolorosa dolencia que lo condujo a la muerte, la serenidad, la postura y el equilibrio de esos espíritus privilegiados que viven en armonía consigo mismos y al servicios de los demás, constituyendo un ejemplo de honorabilidad y calidad académica y humana.

Dr. Zuño Burstein
Prof. Emérito de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos

 

RECORDANDO AL MAESTRO
JUAN DE DIOS GUEVARA

Tuve el privilegio de conocer al Dr. Juan de Dios Guevara, desde la época en que yo empezaba mi carrera docente en la U.N.M.S.M. y luego desde el año 1967 de compartir responsabilidades como miembros del Consejo Universitario.

Posteriormente, desde el año 1969, me cupo el honor de colaborar con el maestro Guevara en la conducción de nuestra Alma Mater, San Marcos, oportunidad que me permitió aquilatar la calidad humana de un hombre honesto, maestro de maestros, con una trayectoria académica, científica y moral inmaculadas.

Considerado por sus colegas, respetado por sus discípulos, querido por los que tuvimos la gracia de gozar de su amistad, el profesor Guevara, como profesor, Decano de la Facultad de Farmacia y Bioquímica o Rector de la U.N.M.S.M. tuvo la virtud de saber escuchar, observar y luego evaluar los problemas que nunca faltan en la difícil actividad docente y administrativa, para darle las adecuadas soluciones. Por estas y otras virtudes, hacer una semblanza de la vida del Maestro Guevara, requeriría escribir muchas páginas, sin embargo quisiera resaltar dos virtudes que siempre admiré en él. Quiso y amó con devoción a su esposa e hijos y sirvió con verdadera entrega a su profesión así como a la Universidad de San Marcos. Esta vocación de servicio, al segundo amor de su vida, se puso en evidencia cuando declinó oportunidades que le hubieran permitido gozar de bienestar económico, para continuar viviendo en la austeridad del profesor y dirigente universitario.

Para terminar, quisiera expresar que del Dr. Juan de Dios Guevara Romero tenemos los hombres de ahora, así como los del futuro, mucho que aprender y que el mayor tributo a su memoria será imitar siempre su ejemplo.

Dr. Elmo de la Vega D.
Presidente de la Academia Peruana de Ciencias Veterinarias

 

PROF. DR. JUAN DE DIOS GUEVARA

Dice una canción popular española que "algo se muere en el alma cuando un amigo se va" y éste fue mi primer sentimiento cuando me comunicaron el fallecimiento del Prof. Guevara. El desgarro de lo que el corazón no entiende, pese a que la vida física reconoce unos límites.

Conocí a Juan de Dios y a su distinguida esposa Dña. Anita en el otoño de 1982, en Puerto Rico. Componía una delegación peruana en que también figuraban Leonidas y Carmen Unzueta entre otros. Fueron días amables que me dieron oportunidad de conocer la ciencia y el saber ser del Perú. Desde aquel momento, conté con el afecto y la amistad del Prof. Guevara. Él, además, contó con mi admiración.

Me resultó sumamente importante su señorío de caballero distinguido y su sencillez de hombre de bien, siempre amable y dispuesto.

Poco a poco, fui conociendo su obra, imponente, en la química, e internacional, su trabajo en la Universidad de San Marcos, desde el puesto más importante de Rector, al de profesor. Todo lo hacía con dedicación, competencia y humanidad.

Entre sus trabajos, me llamó especialmente la atención su dedicación a la Sociedad Química del Perú y a la publicación de su revista. En momentos delicados, económicamente, sacar adelante y mantener esta iniciativa me pareció de un esfuerzo simplemente magnífico.

Los últimos años tuve la oportunidad de tratar su faceta de amigo, siempre atento y preocupado porque todos nos encontrásemos a gusto en este Perú que tanto quería.

Dice el clásico "cuando tu naciste todos reían y tú llorabas, procura que al morir, todos lloren y seas tú el que rías" y esto, ni más ni menos, es lo que ha pasado con el Profesor Guevara. Él en el cielo disfruta de una vida eterna, aquí su familia y sus amigos lo echamos de menos.

Dr. Antonio Monge Vega,
Director CIFA, Navarra, España

 


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