Ciencia e Investigación: Diciembre 1999

EDITORIAL

LA CIENCIA EN LA INDUSTRIA

En los paises donde la industria está altamente desarrollada se conoce bien la importancia de la investigación científica para el mantenimiento de la eficiencia industrial.

Se ha demostrado ampliamente que una industria no puede competir con éxito sino se perfecciona continuamente sus procedimientos de fabricación a fin de reducir los costos de producción, mejorar la calidad de sus productos y elaborar otros nuevos que respondan a necesidades no satisfechas.

Esta renovación no puede hacerse con eficacia sino se aplican conocimientos científicos. La era del empirismo industrial ha terminado, para dar lugar a la era de la tecnología fundamentada en la ciencia. Es pues, necesario comprender la necesidad de aplicar la ciencia si se quiere tener una industria vigorosa y próspera.

La investigación científica es la fuente de todo progreso industrial. Los procedimientos empíricos desempeñan un papel cada día menos importante en el esfuerzo continuo de mejorar los métodos de fabricación. Para conseguir un adelanto de algún valor, es indispensable el estudio sistemático y profundo, hecho por quienes están especialmente capacitados para ello.

La Universidad es la madre de la eficacia y del progreso industrial, pues le provee el personal técnico, los investigadores que le hacen adelantar y no pocos descubrimientos de gran provecho. De aquí surge el interés de la industria que haya una Universidad próspera y vigorosa. En los paises de desarrollo industrial incipiente los hombres de la industria y los de la Universidad no suelen tener cabal comprensión de la mutua convivencia de conocerse y ayudarse; sin embargo, es en este período de la vida de una comunidad cuando es de mayor importancia la colaboración.

Una acción en común inteligente reportará grandes beneficios a la industria, a la ciencia y a toda la sociedad.

El hombre de ciencia y el tecnólogo con una educación científica, además de conocimientos especializados aplicables a los procedimientos industriales, tiene la capacidad de enfocar los problemas industriales desde un punto de vista científico para resolverlos. Es bien conocido el episodio de Pasteur deteniéndose en casa de Henri Fabre (entomólogo) para aprender algo sobre los gusanos de seda, pues nunca los había visto y se dirigía al Sur de Francia a fin de de buscar las famosas investigaciones sobre la enfermedad que diezmaba a esos gusanos que estaba arruinando la industria de la seda. Y es bien sabido también como el hombre de ciencia, que lo ignoraba todo de la sericicultura y aún de la entomología, halló la solución que restableció la prosperidad de una vasta región. Pasteur llega a la patología por sus estudios sobre las enfermedades de las orugas de la seda, en las cuales demuestra la acción importante que tienen los microorganismos.

Para resolver cada uno de los múltiples problemas que se presentan diariamente en la industria es el dominio del método y los hábitos mentales adquiridos en el curso de una educación científica son poderosos auxiliares en la búsqueda de soluciones, no sólo de asuntos de orden técnico sino aún de otra indole. No se quiere decir con esto que la industria debe ser dirigida exclusivamente por hombres de ciencia y tecnólogos, pero su colaboración es indispensable para dirigirla con eficiencia.