Revista Peruana de Cardiología : Setiembre - Diciembre 1997

 

PREVENCIÓN DE HIPERTENSIÓN ARTERIAL MODIFICACIÓN DEL ESTILO DE VIDA

 DR. JOSÉ MANUEL DRAGO SILVA*

 


Rev. Perú Cardiol. 1997; XXIII (3): 76-9

 

La mejor solución para cualquier enfermedad en general es la prevención. Siempre el tratamiento de una determinada dolencia y sus secuelas es más complicado que evitarlas. Este concepto ha funcionado cabalmente en las enfermedades infecciosas y se ha aplicado a las enfermedades cardiovasculares, existiendo actualmente numerosos estudios exitosos de prevención primaria y secundaria de enfermedad coronaria1,2 e incluso de hipertensión arterial (HTA)3,5. El VI Reporte del Comité Nacional Conjunto (JNC) de prevención, detección, evaluación y tratamiento de HTA de los Estados Unidos de Norteamérica otorga notable importancia al manejo no farmacológico, asignándole 4 de las 9 opciones de tratamiento en pacientes con HTA (ver más adelante en esta edición). Esta determinación se fundamenta en una serie de ensayos empleando modificaciones del estilo de vida (dieta, ejercicio, etc,) que demostraron efectividad para disminuir la presión arterial (PA.), la mortalidad y el compromiso de órganos blanco3,4. Algunos de estos estudios comprobaron adicionalmente que este enfoque terapéutico reduce la PA inclusive en pacientes con valores normales altos3,5, siendo este último hallazgo la base para elaborar una estrategia preventiva de la HTA. Para abordar el tema de la Prevención de HTA y la modificación del estilo de vida como medida terapéutica se revisará la literatura disponible, aplicando y adaptando la información a la realidad de nuestro medio.

 

REDUCCIÓN DE PESO

La reducción de peso es la modalidad terapéutica no farmacológica más efectiva. El ensayo de prevención de HTA -Trials of Hypertension Prevention (TOHP-I)- fue el estudio más grande y mejor controlado que comparó los efectos individuales de la mayoría de maniobras no farmacológicas en la PA5. En la figura N°1 se muestran los cambios de la PA, notándose que la reducción de peso produjo las mayores disminuciones. Es conocida la asociación entre obesidad -especialmente la denominada tipo androide -y la elevación de la PA, así como otros trastornos metabólicos derivados del aumento de la resistencia a la insulina6-8. Se considera obesos a los sujetos con un peso corporal por encima del 20% del peso ideal para la talla y contextura o al paciente con un índice de masa corporal (IMC = Peso Kg / Talla2 mt) mayor de 30 Kg/m2. El retorno al peso ideal produciría una reversión de estos trastornos metabólicos así como una disminución de la actividad simpática, todo lo cual contribuiría al descenso de la PA. Una reducción de peso entre 5 a 7 Kg puede ser suficiente para prevenir la aparición de HTA o para mejorar el control de la PA9.

 

RESTRICCIÓN DE SODIO

La restricción de sodio (Na) es la segunda medida más efectiva de estas modalidades terapéuticas, aunque se requiere de al menos 5 semanas para observar su efecto10. Los ancianos responden mejor a esta medida, probablemente porque su HTA depende más del volumen debido a sus niveles bajos de renina (ver figura 2). Se debe administrar sólo 100 mmol de Na por día en la dieta - lo cual equivale a 2.4 gr de Na ó 6 gr de sal - para obtener efecto sobre la PA9,10. En casos de Insuficiencia Cardíaca o Renal se necesitan mayores restricciones, que difícilmente son toleradas por los pacientes con HTA no complicada. Se ha documentado que la restricción de Na es necesaria para evitar la hipokalemia durante la terapia con diuréticos y que incrementa el efecto de los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA)10.


ACTIVIDAD FÍSICA

La actividad física aeróbica regular puede mejorar la reducción de peso y reducir el riesgo de mortalidad cardiovascular9,10. Los individuos sedentarios tienen un 20 a 50 % de riesgo de desarrollar HTA en comparación con los físicamente activos11. Se recomienda realizar de 30 a 45 minutos de ejercicio moderado (v.gr.: caminar a una velocidad de 3 a 5 Km/hora) por día9. El ejercicio continuado permite alcanzar un estado de condicionamiento físico que produce reducción de la PA, básicamente por un incremento en la complacencia arterial, una disminución de la actividad simpática y una mejoría en el metabolismo de la glucosa y la insulina10.

 

SUPLEMENTO DE POTASIO

Las dietas con alto contenido de potasio (K) pueden prevenir el desarrollo de HTA y mejorar el control de la PA en pacientes hipertensos12. Incluso se ha reportado que un incremento en la ingesta de potasio de 10 mmol/día se asoció con una reducción de 40 % de la mortalidad por accidente cerebrovascular (ACV, 13). Se cree que el beneficio de una dieta baja en Na se debe al aumento del contenido de K de ésta, aunque el mecanismo más aceptado es la producción de natriuresis10. No se recomienda el uso rutinario de suplementos de K o de sustitutos de sal común por sal potásica, sino cambiar los alimentos procesados con alto contenido de Na y bajo de K por los alimentos naturales bajos en Na y altos en K14 (ver figura 3).

figura 3 figura 4


SUPLEMENTO DE CALCIO

Las publicaciones respecto al valor del suplemento de calcio (Ca) en el tratamiento y la prevención de HTA son confusas9. En la mayoría de estudios epidemiológicos la ingesta de dieta baja en Ca se asocia a un aumento de la prevalencia de HTA (JNC). Tres meta análisis de ensayos randomizados y controlados concluyen que la administración de 1 a 2 grs de Ca por día durante semanas o años produce una pequeña e inconsistente reducción de la PA10 y en algunos casos puede elevarla9. Existe además el riesgo de desarrollar urolitiasis cálcica, con sus respectivas complicaciones renales. Por ello se sugiere asegurar una razonable ingesta diaria de Ca en la dieta y no administrar suplementos, sea para prevenir o tratar HTA10.

 

MODERACIÓN DE LA INGESTA DE ALCOHOL

La ingesta excesiva de alcohol -más de 1 a 2 onzas de etanol por día- está asociada a una prevalencia incrementada de HTA15 y se ha demostrado que provoca resistencia a la terapia antihipertensiva16 y aumenta el riesgo de ACV17. Se recomienda no excederse de los límites antes mencionados, los que equivalen a 24 onzas (720 ml) de cerveza, 10 onzas (300 ml) de vino o 2 onzas (60 ml) de whisky. Las mujeres y las personas delgadas deben reducir estos límites a la mitad, por la mayor absorción de alcohol y la mayor suceptibilidad a sus efectos que los caracteriza9,10.

 

SUPLEMENTO DE MAGNESIO

Hay evidencias de estudios realizados en animales que la ingestión elevada de magnesio (Mg) disminuye la PA, pero esto no ha sido demostrado en estudios controlados en humanos5. Al momento no está indicado el suplemento de Mg para el tratamiento de HTA y sólo se recomienda mantener un nivel adecuado en la dieta18.

 

CESACIÓN DEL TABACO

Se ha observado que al fumar cada cigarrillo se produce una elevación significativa de la PA19. Por ello aquellos que continúan fumando no reciben la protección completa de la terapia antihipertensiva y estarían más expuestos a presentar síndromes coronarios agudos o ACV10. Por ello la suspensión del tabaco es una medida necesaria para el mejor control de la PA. Se puede recurrir a los parches de nicotina, pues no elevan la PA9. Si no fuese posible dejar el cigarrillo, el uso de bloqueantes de receptores alfa 1 adrenérgicos atenúa la respuesta presora inducida por el tabaco19.

 

PROGRAMAS DE RELAJACIÓN

Se han empleado diversas técnicas de relajación para reducir la PA, pero los estudios han mostrado un efecto similar en los grupos tratados y los controles. El Dr. Moser recomienda una técnica de relajación que puede coadyuvar al control de la PA y que su aplicabilidad no es difícil ni costosa9.

Finalmente, cabe comentar el estudio Enfoque dietético para detener la HTA (Dietary Approaches to Stop Hypertension, DASH), el cual demostró que una dieta rica en frutas, vegetales, alimentos lácteos bajos en grasas y con reducción de grasas totales y saturadas disminuyó la PA tanto en sujetos hipertensos como en aquellos con PA normal alta (130-139/85-89 mm Hg), siendo este efecto independiente de la reducción de peso y de la restricción de Na y de mayor efectividad que otras dietas3 (figura 4). Esta dieta, que además es baja en colesterol, alta en fibra dietética, potasio, calcio y magnesio y moderadamente alta en proteínas, ha sido adoptada por el VI Reporte del JNC y está indicada como coadyuvante en el tratamiento de la HTA, así como en la prevención en sujetos con valores de PA normales altos.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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