REVISIONES BIBLIOGRÁFICAS CALCIO-ANTAGONISTAS Y MORTALIDAD EN PACIENTES CON ENFERMEDAD CORONARIA CALCIUM ANTAGONIST AND MORTALITY !N PATIENTS WITH CORONARY ARTERY DISEASE Shimon Braun, MD, Valentina Boyko, MS,
Salomon Behar, MD y cols. J Am Coll Cardiol 1996; 28: 7-11.
Este estudio tratará de establecer el riesgo de mortalidad asociada a uso de calcio antagonistas, en una población de enfermedad coronaría.
Antecedentes Recientes reportes han sugerido que el uso de nifedipino de acción corta puede causar un incremento en la mortalidad total, en pacientes con enfermedad coronaria y que un efecto similar se puede producir por otros calcio-antagonistas, en particular los del grupo de las dihidropiridinas.
Métodos Los datos de mortalidad fueron obtenidos de 11 575 pacientes del estudio de Prevención del infarto con Bezafibrato (5843 con y 5732 sin calcio-antagonista) después de un periodo de seguimiento de 3.2 años.
Resultados Hubo 495 muertes (8.5%) en el grupo de calcio-antagonistas comparado con 410 en el grupo control (7,2%). El riesgo de muerte ajustada a la edad, fue de 1.08 (confidencia del 95%, intervalo de 0.95 a 1.24). Después de considerar la edad, el sexo y la prevalencia de IMA previo, angina pectoris, hipertensión, clase funcional de NYHA, diabetes, tabaco, el riesgo declinó a 0. 97. Luego, si se toma en cuenta la medicación el riesgo fue estimado en 0.94.
Conclusiones El análisis actual no sostiene la denuncia de la terapia calcioantagonistas en pacientes con enfermedad coronaría, si sobrevivirán al infarto al miocardio, y otros albergan un riesgo incrementado en la mortalidad.
Comentario: por el Dr. José Manuel Drago. El debate surgido posteriormente a las publicaciones de Psaty (JAMA 1995; 274: 620-5) y Furberg (Circulation 1995; 92: 1326-31), sobre las implicancias pronósticas del uso de calcio antagonistas (CAA) en Hipertensión Arterial (HTA) y Enfermedad Coronaria (EC), ha dado lugar a una serie de estudios como el presente. En este articulo se reportan los resultados de una muestra evaluada prospectivamente, no incluida en el estudio BIP encontrándose que no hay mayor mortalidad en pacientes con EC tratados con CAA. Hay que resaltar que lo mismos autores hacen referencia a la limitación del estudio ya que se trata de un análisis observacional y no un ensayo prospectivo randomizado, el cual tendría mayor valor científico. Otras publicaciones, como las de Kloner (Circulation 1995; 92: 1074-8), Opie & Messerl (Circulation 1995; 92: 1068-73) y Silvestri & Kimmel (Curr Op Cardiol 1996; 11: 434-9) puntualizan que lo CAA no deben emplearse en eventos coronarios aguda, y pueden usarse en HTA con o sin EC estable, sobre todo aquellos de segunda o tercera generación (Toyoka & Nayler, Blood Press 1996; 5: 206-8), como el nifedipino GITS, isradipino o arrilodipino, diltiazem SR o veraparnil SR. El recientemente publicado estudio STONE (J Hyper 1996; 14: 1237-45) es un estudio prospectivo que muestra efectos benéficos sobre morbimortalidad en pacientes con HTA tratados con CAA. Habrá que esperar nuevas publicaciones para poder tener más conclusiones sobre este tema. |