EDITORIAL
UNA PIZCA DE PREVENCIÓN
Un fenómeno nuevo y significativo es la aparición cada vez más frecuente de afecciones como la hipertensión arterial y la cardiopatía coronaria en nativos de regiones del Perú consideradas tradicionalmente "libres" de estas enfermedades. Tal situación ha sido detectada por observa-ciones clínicas en Cuzco, Huancayo y otras ciudades. La población peruana globalmente considerada, hace 25 años ingresó a un proceso de urba-nización. La vida en ciudad impone patrones culturales que son prestamente asimilados por los migrantes y tienden a repetir estilos de vida foráneos. Como resultado de la poderosa influencia que ejercen los medios de comunicación masivos, las poblaciones de todo el mundo están siendo penetradas por el estilo de vida llamado "occidental". Este estilo de vida juega un rol preponderante en el desarrollo y la expresión clínica de ciertas enfermedades cardiovasculares. La incidencia creciente de este tipo de enfermedades, antes no detectadas en magnitud apre-ciable en las regiones altas del Perú, debe atribuirse -en parte al menos- a un cambio, en el estilo de vida de subgrupos de individuos nativos; y paralelamente con la expansión y profundización del cambio cultural debe esperarse un incremento de dicha patología. El estudio Framingham puso en evidencia los factores de riesgo que gravitan en la patogenia de las cardiopatías adquiridas. A partir de los primeros resultados concluyentes de dicho estu-dio, se inició una intensa campaña para reeducar a los norteamericanos en cuanto a hábitos de vida nocivos: dietas ricas en grasas, tabaquismo, consumo, excesivo de alcohol y sedentarismo, entre otros. Si bien segmentos grandes de la población norteamericana -los menos educa-dos- persisten en dichos hábitos nocivos, se ha logrado una importante reducción en la morbi-mortalidad por cardiopatía coronaria a partir de la década de los 70's, especialmente en los varones. La diseminación de información y educación a cargo de la American Heart Association ha contribuido poderosamente a este resultado. Es decir, las campañas destinadas a la preven-ción han sido eficaces. En el caso del Perú, salvo estudios epidemiológicos aislados que se han hecho por cardiólogos investigadores, no existe hasta la fecha una política de epidemiología cardiovascular, sin em-bargo las observaciones clínicas así como el registro de causas de muerte en las ciudades mas populosas del país, indican un incremento constante en la morbimortalidad por enfermedades cardiovasculares, especialmente entre los adultos. Esta situación plantea un reto, al cual debemos responder los médicos institucional o individualmente. La Sociedad Peruana de Cardiología, por iniciativa de su Presidente se propone efectuar un estudio epidemiológico que permita establecer la prevalencia de enfermedades cardiovasculares en ciudades representativas de las diferentes regiones del Perú. Tal estudio, es indispensable para emprender una campaña de prevención de alcance nacional. Al mismo tiempo los médicos, y en particular los cardiólogos, podemos y debemos contribuir a esta cruzada de educación. Los profesionales de la salud estamos en posición privilegiada para influir positivamente en el cambio de actitudes; y de hábitos que conducen a la adopción de estilos de vida saludables. Esperemos pues que mediante este esfuerzo concertado, la prevención de las enfermedades deje de ser una "pizca" en el conjunto del cuidado de la salud, y que alcance la. expansión y la eficacia que la creciente incidencia de las mismas exige.
Dr. Ricardo Subiria Carrillo
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