| Boletín Cultural de
la Sociedad Peruana de Cardiología
: Agosto-Setiembre 2000 |
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A UNA FLOR
Shakespeare, cuestiona la relación del
Ser
Calderón de la Barca, hace lo propio con la verdad y la ficción,
Tanto en lo percibido, como en lo gozoso de la vida.
Sin embargo.... estas preguntas bíblicas,
Podemos, nosotros mismos hacérnoslos,
Cuando descubrimos la belleza por doquier,
aún, dentro de los tiempos limeños,
con sus ambientes tristones,
a veces, acariciados, con esplendores de luminosidad,
es que estamos bordeando Agosto,
hace frío, pero no tanto,
llovizna mezquinamente,
el clima, ... no es tan acogedor
Decía que la belleza está allí o allá, como si verosímilmente fuera una mujer,
desgreñado,
Que recién se hubiera levantado con hidalguía de vida y,
Que seguramente hubiera plasmado en el lienzo Sérvulo Gutiérrez.
Pero, es el caso, que el Taumaturgo del tiempo,
Con toques invisibles ha transformado aquella mujer;
En una flor, en una flor amarilla, redondeado, atractivo, algo olorosa,
Que cuelgo de las ramos, como si fueran cabellos desordenados de un ángel del
paraíso.
Su vida es efímero.
Quizás nos quiera regalar su presencia,
Llamar un poquito nuestra atención y,
Embelesado me pregunto: ¿será verdad tanto belleza? Y,
parece que escuchara a Yasunari Kawabata, diciéndome:
La Belleza es verdad, la verdad es belleza.
Parece que todo fuera un sueño.
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