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Rev. peru. biol 2003;
10 (2) : 155 - 162
FLORA SILVESTRE DE LOS ANDES CENTRALES DEL PERÙ: UN
ESTUDIO EN LA ZONA DE QUILCAS, JUNÌN
Genaro Yarupaitán y Joaquina Albán *
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RESUMEN
El presente trabajo es un estudio taxonómico de la flora fanerogámica silvestre del distrito de Quilcas, Junín, en los Andes centrales del Perú. Se reporta la presencia de 214 especies de plantas comprendidas en 140 géneros y 52 familias. Las familias con mas diversidad son las Asteraceae con 55 especies y Poaceae con 22 especies. Se dan a conocer 32 nuevos registros de distribución para el departamento de Junín. El análisis de afinidades florísticas permite concluir que la zona de Quilcas es semejante a otras áreas de los Andes peruanos.
Palabras claves: Quilcas, florística, biodiversidad, Andes centrales, Perú. |
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SUMMARY
This work is a taxonomic study of the wild flora from Quilcas, Junin, in the central Andes of Peru. There are reported 214 species of plants in 140 genera and 52 families. Highest diversity is on Asteraceae with 55 species, and Poaceae with 22 species. There were reported 32 species as new for Junin. Floristic affinity analysis us may conclude similarity of Quilca with others regions of Peruvian Andes.
Key Words: Quilcas, floristics, biodiversity, Central Andes, Perú.
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Diversos estudios han descrito la flora y vegetación de los Andes del Perú (Weberbauer, 1945; Cerrate,1979; Smith, 1988; Tovar, 1990). En estos trabajos se enfatiza la diversidad de ambientes que proporciona la abrupta topografía de los Andes y que influiría en su florística. También la zona andina ha sido modificada desde hace milenios por el hombre, lo cual sumado a lo anterior nos llevaría a suponer diferencias florísticas entre las diversas zonas andinas.
El propósito del presente trabajo es comparar la flora fanerogámica silvestre de Quilcas con otras áreas andinas equivalentes; teniendo en cuenta que existe una marcada heterogeneidad florística entre las dos vertientes y la zona interandina (Young & Valencia, 1992).
Área de estudio
El presente estudio se realizó en el área que comprende el distrito de Quilcas, situado en la margen izquierda del río Mantaro, entre las coordenadas 11º56' - 11º47' S y 75º16' - 75º04' W. Políticamente pertenece a la provincia de Huancayo, departamento Junín, con una extensión de 15 934,58 ha y altitudes comprendidas entre los 3 300 hasta los 5 000 m sobre el nivel del mar. En el área se reconocen dos tipos de vegetación: un monte bajo ralo con gramíneas y arbustos dispersos, entre 3 300 a 3 900 m y una la vegetación de puna, generalmente con estepas de gramíneas; por encima de los 3 900 m.
La recolección de ejemplares botánicos se realizo en cuatro viajes de colecta, en enero, febrero y abril de 1994 y junio de 1995. Cada viaje tuvo un promedio de siete días de trabajo efectivo.
Las colectas se realizaron en distintos puntos de la zona de estudio de tal manera que estos fueran representativos
(Fig. 1). El trabajo de campo contó con la ayuda de miembros de la comunidad de Quilcas, quienes fueron nuestros guías. Además fueron colectados datos sobre los nombres vernaculares de las especies. Las plantas colectadas fueron herborizadas de acuerdo a Cerrate (1969) y Young y León (1990).
Los siguientes datos fueron tomados para cada ejemplar: localidad, altitud, forma de crecimiento, hábitat y nombre vernacular (si lo hubiera). La colección completa se depositó en el Herbario San Marcos (USM) del Museo de Historia Natural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. La especies fueron determinadas con bibliografía especializada y la comparación con ejemplares existentes en el USM. Se utilizó el sistema de clasificación de Cronquist (1988) para las dicotiledóneas y monocotiledóneas, con excepción de la familia Leguminosae que fue considerada en sentido amplio: Caesalpinaceae, Mimosaceae y Papilionaceae. Los nombres científicos siguen las pautas de el Catálogo de Gimnospermas y Angiospermas de la Flora Peruana (Brako & Zarucchi, 1993). La clasificación de las formas de crecimiento está basada en el trabajo de Whittaker (1975).
Se encontraron un total de 214 especies de fanerógamas, comprendidas en 140 géneros y 52 familias. De estos el 85,5% de las especies son Dicotiledóneas (Magnoliopsida) y 14,5% Monocotiledóneas
(Liliopsida). (Tabla 1 y Anexo 1)
Las familias con mayor número de especies son: Asteraceae, 25,7%; Poaceae, 10,3%; Leguminosae, 5,1%; Solanaceae, 4,2%; Rosaceae y Scrophulariaceae, 3,7% cada una, Lamiaceae, 3,3%; Gentianaceae, 2,8%; Caryophyllaceae y Valerianaceae, 2,3% cada una
(Tabla 2). Del resto de familias es interesante anotar que 21 están representadas por una sola especie.
Las Asteraceae y Poaceae, en conjunto, contribuyen con el 30,9% de los géneros y el 36,3% de las especies de la flora fanerogámica de Quilcas. Los géneros con mayor número de especies son Senecio (10), Baccharis (7), Werneria (6) y Calamagrostis (5).
En cuanto a formas de crecimiento, el 69,2% de las especies son hierbas, el 24,3% arbustos, 4,2% trepadoras y 2,3% árboles
(Tabla 3). A nivel de géneros las hierbas representan el 67,1%, arbustos 22,1%, trepadoras 5,0%, árboles 2,9% y el restante 2,9% corresponde a hierbas y arbustos.
El 92.1% de las especies colectadas son nativas y 7.9% son introducidas (Tabla 3). Entre las especies nativas predominan las herbáceas con 67,0%, luego están los arbustos con 25,9%, trepadoras con 4,6% y árboles con 2,5%. Entre las especies introducidas predominan las hierbas con 94,1%, el restante 5,9% está conformado por arbustos.
De las 214 especies, 32 no están citadas por Brako y Zarucchi (1993) para el departamento de Junín. Nuestros resultados muestran que el área de Quilcas es florísticamente semejante a otras zonas equivalentes de los Andes del Perú en relación al porcentaje de familias, géneros y especies compartidas; así como también a las familias dominantes. Estos resultados concuerdan con lo expresado por Cano (1994), quien concluye que las zonas altoandinas del Perú son florísticamente semejantes.
Estas semejanzas se deben a que la flora andina pudo tener un mismo origen y evolución, esto es, haber pasado por los mismos acontecimientos históricos y climáticos, además de prevalecer en condiciones ecológicas muy similares (Raven y Axelrod, 1974; Gentry, 1982; Monasterio y Vuilleumier, 1986; Van der Hammen, 1982). Este ultimo factor es el mas importante, dada la escasa oportunidad para la diversificación. Además, la vegetación aquí documentada es más o menos continua, así que factores de aislamiento o divergencia ecológica no peden haber ocurrido.
Se encuentra semejanza en la composición de los porcentajes de especies de dicotileóneas y monocotiledóneas con otros lugares de los Andes centrales, así mientras que en la flora de Quilcas, las dicotiledóneas constituyen el 85,5% y las monocotiledóneas el 14,5%, en la quebrada del río Shullcas (Huancayo) es el 85,0% y el 15,0% respecitivamente(Barrón, 1982). En el Parque Nacional Huascarán, las dicotiledóneas constituyen el 80,0% y las monocotiledóneas 20,0% (Smith, 1988). En la flora del distrito de Chincheros el 84,0% son dicotiledóneas y el 16,0% monocotiledóneas. Asimismo, porcentajes similares tambien se obtienen en la flora altoandina del Parque Nacional del Manu (Cano, 1994; Young & Cano, 1994), 84,0% para las dicotiledóneas y 16,0% para las monocotiledóneas.
La diferencia a nivel de especies entre la flora de Quilcas y las otras localidades es de gran importancia. La flora de Quilcas comparte 43,2% de especies con el Parque Nacional Huascarán, 40,8% con la quebrada del río Shullcas, 40,8% con el distrito de Chincheros y 19,7% con la puna del Parque Nacional del Manú
(Tabla 4).
La poca similitud con la flora del Parque Nacional del Manú puede estar relacionada a que esta zona esta a menor altitud y a condiciones de mayor humedad que otras áreas con similar tipo de vegetación en los Andes del Perú (Young & Cano, 1994). Ademas el Parque Nacional del Manú muestra gran afinidad con la flora de Bolivia, a pesar de ser fitogeográfica y climáticamente distintas.
Por otro lado, la diferencia que se observa con respecto al porcentaje de especies compartidas se debería a que las especies del área de Quilcas no están protegidas en unidades de conservación como son el Parque Nacional Huascarán y el Parque Nacional del Manú Esto evidencia que las altas montañas tropicales en el Perú no se encuentran adecuadamente representadas aún.
El mayor porcentaje en las formas de crecimiento corresponde a las hierbas (69,2%). Esto se debe a que en la vegetación de puna, las hierbas comprenden casi la totalidad de las formas de crecimiento, a excepción de algunos arbustos de los géneros Loricaria, Baccharis y Chuquiraga (Weberbauer, 1945; Tovar, 1990). De igual modo las áreas bajas de Quilcas, que según el mapa ecológico del Perú (ONREN, 1976) corresponden al bosque húmedo montano, concuerdan con los datos obtenidos por Cano y Valencia (1992) y Young et al. (1992), donde para los bosques montanos de la vertiente occidental y oriental, respectivamente, predominan las hierbas.
Con respecto a la flora introducida, las hierbas representaron el 94,0% de estas. Esto se debe a que muchas de las semillas que fueron introducidas en los Andes del Perú, correspondieron a plantas herbáceas consideradas forrajeras. Sin embargo, en la actualidad, algunas son consideradas malezas, siendo difíciles de erradicar y por lo tanto constituyen un serio problema para la agricultura. Tales son los casos del "kikuyo" Pennisetum clandestinum y "achote-achote" Rumex acetosella.
| AGRADECIMIENTOS
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Nuestro especial agradecimiento al Museo de Historia Natural por las facilidades brindadas, al grupo Yanapai por su apoyo durante el trabajo de campo, el agradecimiento póstumo al Dr. Hernando Bazalar por sus sugerencias y sincera amistad. Al Dr. Oscar Tovar y Dr. Maximilian Weigend, por el valioso aporte en la revisión del manuscrito.
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* Departamento de Etnobotánica y Botánica Económica. Museo de Historia Natural. Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Apartado 14-0434-Perú.
Email: Joaquina Albán jalbanc@unmsm.edu.pe
Tabla de contenido
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