RESTOS VEGETALES
DEL SITIO ARQUEOLÓGICO CASA VIEJA, CALLANGO (ICA)
José Roque1, Asunción
Cano1 & Anita Cook2
. RESUMEN
. INTRODUCCIÓN
. ÁREA DE ESTUDIO
. MATERIAL Y MÉTODOS
. RESULTADOS
. DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
RESUMEN
Se da a conocer los resultados de un estudio paleoetnobotánico realizado en el sitio
arqueológico Casa Vieja, situado en Callango (sector inferior del valle de Ica),
perteneciente al periodo Horizonte Medio. Se determinaron 23 especies, todas de la
división Magnoliophyta, 18 (78%) en las Magnoliopsida y 5 (22%) en las Liliopsida. La
familia Fabaceae resultó la mejor representada a nivel específico, con 6 especies. La
mayoría de las muestras analizadas correspondieron a semillas de Gossypium barbadense
"algodón". El setenta por ciento de las especies fueron probablemente
utilizadas para la alimentación; el 48% para la confección y construcción y el 52% para
atender necesidades de salud.
Palabras clave: paleoetnobotánica, restos vegetales, Ica, Casa Vieja, Callango,
Perú.
SUMMARY
A paleoethnobotanical study was carried out at the Middle Horizon archaeological site of
Casa Vieja, located in Callango within the Lower Ica Valley. A total of 23 species were
identified, all determined to be of the Magnoliopyta Division, 78 % (or 18 species) were
Magnoliopsid and 22% (or 15 species) Liliopsid. The Fabaceae are the best represented
family with 6 species. Most of the analyzed samples correspond to seeds of Gossypium
barbadense "cotton". Seventy percent of the species were probably used as food;
48% for artifact-making and construction and 52% for medicinal and curative purposes.
Key words: paleoethnobotany, plant remains, Ica, Casa Vieja, Callango, Peru.
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La identificación y análisis de
restos vegetales arqueológicos permite conocer las interacciones del hombre antiguo con
el mundo de las plantas. Este acercamiento arqueobotánico aporta información para
múltiples disciplinas, dado que estas interacciones proporcionan a la población humana
una serie de recursos que afectan y modifican el desarrollo cultural (Hastorf &
Popper, 1988; Johannessen, 1988).
El departamento de Ica ha sido una de las más notables regiones de la costa en cuanto al
desarrollo y asentamiento de pueblos y culturas precolombinos, cuyos más remotos indicios
datan de hace aproximadamente diez mil años, desde el periodo Lítico hasta el Horizonte
Tardío, con ocupación Inca y colonial (Cook, 1994, 1999; Rowe, 1961; Silverman, 1985).
Todas las culturas que se desarrollaron en esta zona utilizaron como medios de
subsistencia los recursos que les ofrecía la naturaleza, a la vez que aplicaban sus
conocimientos empíricos, de agricultura y domesticación de animales (Towle, 1961;
Yacovleff & Herrera, 1934).
Estudios con referencia a restos vegetales recuperados en sitios arqueológicos del Perú,
principalmente de la costa, documentan el papel de las especies vegetales en la vida del
peruano precolombino. En 1934, Yacovleff & Herrera, basándose en fuentes históricas,
botánicas y arqueológicas, nos informan acerca de las especies vegetales que interesaban
a nuestros antepasados antes de la Conquista y qué utilidad supieron darle a ellas; Towle
(1961) da a conocer los resultados de sus investigaciones realizadas con cerca de dos mil
especímenes depositados en la Universidad de Columbia, EE. UU., entre especies silvestres
y cultivadas procedentes de varios sitios arqueológicos del Perú, principalmente de la
costa. En la década de los ochenta, Ugent et al. (1982, 1983, 1984, 1986) identifican y
analizan los restos arqueológicos de tubérculos y raíces tuberosas encontrados en
varios sitios costeños, principalmente del norte del Perú. Sandweiss (1992) analiza el
sitio arqueológico denominado "Lo Demás" perteneciente al Horizonte tardío
(Inca) y situado en el extremo norte del valle de Chincha (Ica); en él discute acerca del
papel que las plantas desempeñaron en un pueblo con una alta especialización laboral.
Silverman (1993) hace un análisis de los restos vegetales recuperados en Cahuachi (Ica) y
los clasifica según la utilidad que tuvieron o podrían haber tenido. Sandweiss et al.
(1998, 1999), trabajando en Quebrada Jaguay, costa sur del Perú, descubrieron restos de
actividad pesquera que data desde hace trece mil años hasta aproximadamente 9000 años
antes del presente, en donde, junto con restos de recursos marítimos, aparecen restos de
Lagenaria siceraria y Equisetum sp., entre otros.
Entre 1988 y 1990, Cook (1994) dirigió una prospección arqueológica en el valle bajo de
Ica con la meta de completar el trabajo de reconocimiento de sitios prehistóricos
empezado en 1975 por el Instituto Nacional de Cultura (INC) y dirigido por Williams y
Pazos. Uno de los objetivos era evaluar la evidencia de una expansión costera del imperio
Wari y examinar ciclos de complejidad política y económica en el valle a través del
tiempo (Cook 1989a; 1989b; 1990a, 1990b, 1990c, 1992a, 1992b, 1994, 1999; De Leonardis
n.d.1, n.d.2, 2000). Entre los asentamientos identificados durante la prospección, el
sitio de Casa Vieja (PV62-D7) fue escogido para investigaciones más intensivas. Los
restos macrobotánicos presentados en este estudio es material recogido de las zarandas
durante las excavaciones.
El valle de Ica presenta un clima
muy árido, con temperaturas medias entre los 18 oC y 20 oC, en tanto que las temperaturas
mínimas extremas no bajan de los 8 oC durante el invierno (IGN, 1989; Peñaherrera,
1969). Las precipitaciones son inferiores a los 15 mm anuales o prácticamente no se
presentan; en general son de régimen de verano y en ningún caso, salvo durante la
presencia de eventos fuertes de El Niño, como el de 1998, se presentan las
precipitaciones de tipo invernal (julio-agosto).
El sitio arqueológico Casa Vieja (PV62-D7) se encuentra situado en el
distrito de Callango, en el sector inferior del valle (Fig. 1). Este yacimiento se extiende desde el río hasta
los 350 m al este, donde se encuentra ubicada una acequia moderna, lo que ha dificultado
definir hasta dónde se extendió el sitio originalmente. La ocupación del sitio es
principalmente Nasca tardío (fases 7-9), la que correspondería al fin del Intermedio
Temprano y el Horizonte Medio 1, vinculado con influencias serranas del Wari ayacuchano.
Los materiales y métodos empleados
en las identificaciones empezaron con la formación de una colección de referencia de
plantas actuales del valle, con la finalidad de servir como patrón de comparación.
Asimismo, se utilizaron muestras arqueobotánicas comparativas existentes en el
laboratorio de Florística del Museo de Historia Natural. Para la observación y
comparaciones respectivas se emplearon estereoscopio, microscopio compuesto, pinzas finas
y estiletes. Igualmente, se empleó bibliografía especializada, tanto de reconocimiento
de restos vegetales (Pearsall, 1989; Stephens, 1970; Towle, 1961) como catálogos
ilustrados de frutos y semillas de plantas actuales (Gunn & Ritchie, 1988; Martin
& Barkley, 1961).
Los restos vegetales de Casa Vieja procedieron de dos tipos de fuentes: 1) muestras de 5
litros de suelo que se separaron de cada contexto arqueológico excavado. Un litro fue
guardado para análisis futuros, dos litros fueron flotados y dos litros han sido
zarandeados en seco a través de distintos tamaños de malla (Cook & Parrish, en
prensa); 2) muestras que incluyeron todo el suelo excavado (menos las muestras de suelo).
Este material pasó por una zaranda en el campo y los restos retenidos fueron analizados
en el presente estudio. En otro artículo (Cook & Parrish, en prensa) se presenta los
resultados de la flotación de las muestras de suelo recogidas en Casa Vieja, para un
mejor entendimiento de los contextos arqueológicos.
En el
presente estudio se revisaron 118 catálogos provenientes de cinco sectores de
excavación. El total de las muestras botánicas correspondió a la división
Magnoliophyta, distribuidas en la clase Magnoliopsida, con 18 especies (78% del total) y
cinco especies (22%) en la clase Liliopsida (Tabla 1). Algunos otros restos fueron
identificados sólo hasta los niveles de familia y clase debido a la ausencia de
caracteres taxonómicamente significativos.
| Tabla 1.
Restos vegetales de las plantas vasculares encontradas en el sitio arqueológico Casa
Vieja. El signo ? indica alguna duda en la identificación a ese nivel taxonómico. |
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La mayoría
de las muestras analizadas (Figs. 2, 3, 4 , 5) correspondieron a semillas
sueltas de Gossypium barbadense "algodón" (72%), seguido de lejos por
fragmentos de frutos y semillas de Prosopis sp. "huarango" (8%), tusas de Zea
mays "maíz" (6%) y tallos de Phragmites australis "carrizo" (5%). La
familia Fabaceae resultó la mejor representada a nivel específico, con seis especies,
seguido por las Solanaceae, Cucurbitaceae y Poaceae, con dos especies cada una.
Si bien es cierto que se
determinaron 23 especies, existió un grupo de muestras que quedó identificado solamente
hasta los niveles de clase y familia. La identificación de los fragmentos de tallos,
frutos, semillas y hojas hasta niveles taxonómicos inferiores estuvo dificultada por la
ausencia de caracteres que permitieran una determinación más precisa y debido al estado
de conservación (varios estuvieron carbonizados). Es importante señalar que casi todos
los restos estudiados correspondieron a material fragmentado, siendo muy pocos los casos,
como frutos de Capsicum sp. y semillas de Gossypium barbadense, en donde el material se
conservó entero.
La totalidad de las especies identificadas poseen alguna utilidad para
el hombre. Las necesidades básicas de alimentación, vivienda, vestimenta y salud fueron,
aún lo son, cubiertas parcialmente por las plantas encontradas en Casa Vieja (Tabla 2). Dentro del
rubro alimentario se ubica la mayoría (70%) de las especies identificadas. En este grupo,
Zea mays "maíz " y Prosopis sp. "huarango" con sus restos de tusas y
legumbres, respectivamente, destacan por ser las especies más constantes en aparición en
los catálogos estudiados. Otras especies presentes en menor grado son Lagenaria siceraria
"mate" (fruto), Cucurbita maxima "zapallo" (semilla), Phaseolus
lunatus "pallar" (legumbre y semilla) y P. vulgaris "frejol" (legumbre
y semilla). Las raíces tuberosas y tubérculos han sido relativamente escasos, debido
probablemente a que son precisamente estos órganos las partes comestibles. Un estudio
más detallado de estos restos podría confirmar la presencia de Bunchosia sp.
"ciruelo del fraile" y Schoenoplectus californicus "totora", aunque
este último parece haber sido utilizado como alimento sólo en el altiplano
peruano-boliviano (Heiser, 1979).
| Tabla 2.
Uso probable y/o potencial (r=raíz, rt=raíz tuberosa, h=hoja, t=tallo, d=tubérculo o
rizoma, f=fruto, s=semillas, g=granos) de las especies vegetales encontradas en el sitio
arqueológico Casa Vieja. |
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El segundo rubro en
importancia es el industrial. Dentro de esta categoría están ubicadas aquellas plantas
que sirvieron para la fabricación y manufactura de bienes que ayuden a cubrir
determinadas necesidades. En este grupo se ubican 11 especies (48%). Las semillas de
algodón, G. barbadense, se constituyen como los restos de mayor abundancia y frecuencia,
no sólo de este rubro sino de todo el grupo de restos recuperados de Casa Vieja. Esto no
viene sino a confirmar el papel preponderante que cumplió esta especie en las culturas
prehispánicas peruanas, fundamentalmente por el empleo de sus fibras (Stephens &
Moseley, 1974; Towle, 1961). Además del algodón, el huarango y el carrizo aparecen como
las dos especies más importantes en este rubro. Restos de corteza y ramas, así como de
madera carbonizada de huarango nos pueden dar una idea del papel que cumplió como fuente
de combustible, de la misma manera que los troncos sirvieron como soporte de las viviendas
y demás construcciones (Horkheimer, 1973). Un papel análogo lo cumplió el carrizo,
representado principalmente por sus cañas huecas, al servir como materia prima para la
construcción de las paredes de los edificios y, en menor medida, como combustible. Otras
especies que pudieron tener una función industrial son Inga feuillei "pacae"
(madera), Lagenaria siceraria "mate" (recipientes) y Zea mays "maíz"
(fibras). La caña brava, Gynerium sagittatum, pudo haber sido utilizada de manera similar
que el carrizo, en tanto que los frutos del choloque, Sapindus saponaria, por su contenido
en saponinas, podrían haber sido aprovechados para la higiene personal, lavar las
vestimentas y demás, así como las semillas en adornos u objetos lúdicos de los niños.
Los tallos de algunas ciperáceas, tales como Schoenoplectus sp. "junco", se
utilizaron para la confección de cuerdas, de la misma manera como se realiza en algunos
sitios en la actualidad (Heiser, 1979; León, 1993).
El tercer rubro considerado lo constituyen aquellas plantas que pudieron satisfacer
necesidades referentes a la salud, aunque en este caso el análisis puede entrar en el
terreno especulativo. El empleo actual que se les da a algunas de las especies vegetales
encontradas en Callango nos puede dar cierta idea acerca del uso que pudieron tener
(Sejuro, 1990; Soukup, 1987; Yacovleff & Herrera, 1934). En este grupo se encuentran
algunas plantas ya nombradas anteriormente, tales como Capsicum sp., Cucurbita maxima,
Gossypium barbadense, Lagenaria siceraria, Phaseolus lunatus y Zea mays, entre otras.
Es necesario indicar que casi todas las especies identificadas en los
restos vegetales del sitio Casa Vieja están presentes actualmente, en menor o mayor
grado, en el valle (Tabla
3). No se ha logrado documentar la presencia de cultivos de Annona cherimola
"chirimoya", Canavalia spp. "pallar de los gentiles" y Manihot
esculenta "yuca", aunque por la distribución de estos cultivos y las
características geográficas y climáticas del valle, es posible que existan más en
menor escala. Otras especies, de las que no se posee ningún dato sobre su presencia y se
presume su ausencia en el valle, son Arachis hypogaea "maní", Schoenoplectus
californicus "totora" y Lagenaria siceraria "mate".
En cuanto a las especies de "huarango" Prosopis juliflora y P. chilensis, cabe
señalar que no están registradas para el departamento de Ica (Brako & Zarucchi,
1993), donde se encuentran los sitios arqueológicos Cahuachi, Nasca y Huaca del Loro,
lugares en donde han sido encontrados, según Yacovleff & Herrera (1934) y Towle
(1961); en lugar de aquéllas, las especies P. pallida y P. affinis sí están registradas
y en algunos lugares forman relictos de bosques, como en Nazca (León et al., 1997). Los
frutos recuperados en Casa Vieja no constituyen datos suficientes para determinar la
especie, dado que las claves de identificación se basan principalmente en caracteres
foliares, ausentes en este yacimiento.
La revisión del material vegetal comprendió dos especies que han sido consideradas
intrusivas. La primera fue una semilla entera y un fragmento de la testa de otra de
Mangifera indica "mango". Al parecer, este árbol frutal fue introducido al
Perú recién en el siglo XIX (Soukup, 1987) y no existe ningún indicio arqueológico o
documentario acerca de su presencia en las culturas prehispánicas peruanas. La segunda
comprendió fragmentos de cáscara de Citrus sinensis "naranja". Según Cobo,
citado por Soukup (1987), los primeros naranjos, junto con otros cítricos, llegaron al
Perú con los primeros españoles, a inicios del siglo XVI.
Finalmente, se debe indicar que el 61% de las especies encontradas en el sitio
arqueológico Casa Vieja ya eran cultivadas por entonces (600-1000 años d. C.), mientras
que el 39% restante (Bunchosia sp., Gynerium sagittatum, Parkinsonia aculeata, Phragmites
australis, Pluchea chingoyo, Prosopis sp., Sapindus saponaria, Schoenoplectus sp. y S.
californicus) crecía silvestremente, como lo siguen haciendo muchas de ellas en la
actualidad, a lo largo de todo el valle del río Ica (Roque & Cano, 1999).
AGRADECIMIENTOS
Debemos expresar nuestros sinceros agradecimientos a la arqueóloga Susana Arce, directora
del Museo Regional de Ica y al C. P. C. Jorge Ramos, director en ese entonces del
Instituto Nacional de Cultura-Ica, por brindarnos las facilidades del Museo Regional para
el estudio de los restos vegetales. Igualmente, a Guillermo "Piro" Morón, por
su valioso apoyo en el Museo Regional de Ica. A la Dra. Elida Carrillo por permitirnos
revisar las colecciones depositadas en el Herbario San Marcos (USM). Por la revisión
crítica del manuscrito y por sus acertados comentarios queremos finalmente agradecer al
Dr. Daniel Sandweiss.
Bibliografía
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1 Museo de
Historia Natural, Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Apartado 14-0434, Lima 14,
Perú. e-Mail: peperoque@yahoo.com
2 Department of Anthropology, The Catholic University of America.
Washington, D. C. 20064. e-Mail: cook@cua.edu
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