HISTOLOGÍA DE LA
MACA, LEPIDIUM MEYENII WALPERS (BRASSICACEAE)
Manuel Marín-Bravo1
. RESUMEN
. DISCUSIÓN
RESUMEN
Se presenta el estudio histológico de Lepidium meyenii Walpers "maca", enfocado
principalmente en la caracterización del órgano reservante. El estudio se realizó en
macas de color amarillo, procedentes de Junín, y comprendió la caracterización
histológica del órgano reservante subterráneo y detalles adicionales de la estructura
interna foliar, a partir de muestras fijadas en FAA y empleando la técnica de inclusión
en parafina.
Los resultados muestran en el órgano reservante las características de una región de
transición entre la raíz, de estructura secundaria lignificada, y el tallo primario
reducido, con el desarrollo de una amplia zona medular. Presenta además un tipo peculiar
de actividad cambial secundaria en la forma de haces conductores corticales. Entre los
detalles histológicos adicionales está el desarrollo de una cubierta suberificada de
células corticales en el órgano reservante y la presencia de tricomas cónicos
unicelulares en las hojas.
Palabras clave: maca, Lepidium, histología vegetal, Perú.
SUMMARY
The histological study of Lepidium meyenii Walpers "maca" is focused mainly on
the characterization of the underground storage organ. The study was carried out with
yellow macas from Junín, and it comprises the histological study of the storage organ and
additionally details of internal structure of the leaves from samples fixed in FAA and
using the inclusion in paraffin technique.
The results show in the storage organ the characteristics of a transitional region among
the root of a lignified structure and a reduced primary stem, with the development of a
wide medullar area. Additionally, there is a characteristic secondary cambial activity in
the cortical area. Likewise, among the additional histological details reported for this
plant, is the development of a suberized lining of cortical cells in the storage organ and
conical unicellular trichomes in the surface of the leaves.
Key words: maca, Lepidium, Plant Histology, Peru.
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La Maca, Lepidium meyenii
Walpers, es una especie nativa de los Andes Peruanos que se cultiva principalmente en la
zona de la meseta de Bombón, en el departamento de Junín, entre los 3 700 y 4 500 msnm,
región que presenta un clima agreste y bajas temperaturas extremas. Conocida y empleada
desde los tiempos precolombinos principalmente como una planta medicinal y/o alimenticia,
la medicina tradicional peruana hace mención de sus principales propiedades como
estimulante de la reproducción y energizante o revitalizadora (León, 1964; Tovar, 2001).
Numerosos trabajos han descrito ampliamente la morfología externa de esta planta (León,
1964; Tello et al., 1992; Chacón, 1990; Obregón, 1998). La maca se describe
morfológicamente como una planta típica de la puna andina, de porte arrosetado, que
presenta una corona de hojas basales que surgen por encima de un eje carnoso en el suelo.
El cultivo es considerado bianual y presenta una fase vegetativa en la que se produce el
crecimiento y expansión del órgano de reserva y una fase reproductiva, caracterizada por
la producción de flores y frutos. Sin embargo, durante los años de condiciones
climáticas favorables (ausencia de heladas y abundante humedad) las plantas pueden
completar su ciclo reproductivo en un año (Quiroz y Aliaga, 1997).
Desde el punto de vista taxonómico, la maca, única representante de la familia
Brassicaceae cultivada en la Puna, fue primeramente determinada como Lepidium meyenii
Walpers (Obregón, 1998). Chacón (1990), en una revisión botánica de los ejemplares de
maca cultivados en los Andes Centrales, la describió como una especie nueva, Lepidium
peruvianum. Al menos siete especies silvestres del género Lepidium han sido reportados
para el Perú por Brako y Zarucchi (1993), desde Áncash hasta Puno; asimismo, otras
especies de Lepidium han sido colectadas en Ecuador, Bolivia y Argentina. Se sabe muy poco
acerca de estas especies y de su posible relación con la maca cultivada; las especies
silvestres de Lepidium han mostrado un bajo polimorfismo en estudios de marcadores
moleculares (DNA polimórfico amplificado aleatoriamente, RAPD) y por tanto estar alejadas
de la maca cultivada (Quiroz y Aliaga, 1997). La verificación de su actual nombre
científico requeriría de mayores investigaciones taxonómicas (Quiroz y Aliaga, 1997).
Una revisión taxonómica de las especies del género Lepidium existentes en el país
podría esclarecer este tema.
Los diferentes autores al referirse al órgano reservante de la planta responsable de las
propiedades terapéuticas, lo han descrito unos como hipocótilo (León, 1964; Chacón,
1990; Tello et al., 1992; Quiroz y Aliaga, 1997; Genyi et al., 2001) y otros como raíz
(Baquerizo, 1968; Lama et al., 1993; Obregón, 1998). El problema, lejos de ser resuelto,
ha sido simplificado al punto de ser considerado agronómicamente como una raíz (Aliaga,
1995; Obregón, 1998). Los trabajos publicados sobre el tema no muestran los detalles
histológicos que evidencien claramente la naturaleza anatómica del órgano reservante.
El importante aporte realizado por León (1964), en el que da cuenta de características
anómalas en el desarrollo de los tejidos no fue revisado apropiadamente (Baquerizo,
1968). Sin embargo, Metcalfe y Chalk (1950) en la revisión de los aspectos anatómicos de
la familia Cruciferae (Brassicaceae) revelan detalles histológicos del género Lepidium
(e.g. presencia de haces corticales anómalos) que no han sido verificados para la maca.
Los estudios botánicos realizados (Obregón, 1998; Chacón, 1990; León, 1964), carecen
además de una adecuada evidencia e interpretación de los tejidos, por lo que se
requeriria completar el estudio de la estructura interna del órgano reservante.
El presente estudio tiene por objetivo la caracterización histológica del órgano
reservante y estructura interna foliar de la planta.
El material colectado (macas amarillas) fue dividido en sus partes apical, media y distal
y fijado en FAA (formaldehido, ácido acético glacial y etanol). La inclusión de las
muestras en parafina fue llevada a cabo según Marín (1998), para la obtención de cortes
seriados transversales y longitudinales, de las partes distal, media y apical. En la
coloración y montaje permanente de los cortes se empleó la tinción cuádruple
(Johansen, 1940) y Entellan respectivamente.
Las hojas fueron fijadas en FAA. Se efectuaron secciones transversales y superficiales de
las muestras, a nivel de la parte media. Las secciones superficiales fueron aclaradas con
hidróxido de potasio 3% (D´Ambrogio de Argüeso, 1986) y esquematizadas a 100 y 400
aumentos por medio de una Cámara Clara Zeiss. Las secciones transversales fueron
aclaradas con hipoclorito de sodio 50%, teñidas con Safranina y montadas temporalmente en
glicerina fenicada. Adicionalmente se realizaron cortes transversales al estado fresco de
la parte subterránea (1,0 mm de espesor) para la caracterización macroscópica de los
tejidos.
Descripción de la estructura interna del órgano reservante
Vista en sección transversal, la maca presenta en su parte media un
característico cilindro vascular central ramificado, en forma de estrella (Fig. 1), rodeado por
un cámbium vascular de contorno sinuoso de un encendido color amarillo; hacia el interior
los vasos del xilema se disponen radialmente en medio de abundante parénquima reservante
mientras la zona floemática, también parenquimatosa, presenta un color opaco frente al
xilema. La mayor parte de la estela constituye la zona medular, conformada por células
parenquimáticas reservantes de almidón; éstos son de tipo simple, de formas redondeadas
o elipsoidales. En la zona medular se registró las mayores dimensiones
del almidón así como de las células del parénquima reservante (Tabla 1).
En la periferia se aprecia una serie de células ligeramente
rectangulares y suberizadas, de las cuales las más externas son de
aspecto aplanado y dispuestas en estratos de apariencia desorganizada (Figs. 2 y 3). En ejemplares
jóvenes de maca se ha podido apreciar, a nivel de la parte media, una capa epidérmica
cutinizada. Las células corticales vecinas presentan paredes engrosadas. Cuando es
posible distinguir las células epidérmicas, éstas son de forma ligeramente cuadrada y
más grandes que las corticales. No es clara la distinción de un felógeno y más bien
las células corticales exteriores presentan un aspecto alargado y aplanado, semejando
células suberosas, rectangulares y aplanadas. En macas de color amarillo y morado, la
coloración se presenta en éstas células periféricas. Fue positiva la reacción
ácido-base para la presencia de antocianinas aplicada en esta zona.
En la zona cortical se observa haces conductores, de
aspecto circular (Figs. 3, 4 y 5), con los vasos del xilema dispuestos radialmente hacia
el centro mientras que el floema se distingue por su color opaco, opuesto al xilema. Entre
ambos se aprecia una delgada capa meristemática de aspecto parecido a un procámbium.
Estos haces conductores concéntricos se presentan en toda la zona cortical, especialmente
en la zona media y apical, en número de cuatro, cinco o más, y se encuentran ampliamente
separados por parénquima reservante (Fig. 1). En las zonas apical y subapical, en
contacto con las trazas foliares, se distingue en la parte central una zona medular parenquimatosa, delimitada por vasos del xilema
primario (Figs. 6
y 7).
En sección longitudinal, se aprecia el contorno aovado del cilindro vascular que va
estrechándose en diámetro de la parte superior hasta la zona distal, dejando en ambos
lados una amplia zona cortical; varios haces conductores concéntricos particularmente en
sus partes media y superior se distinguen principalmente por el aspecto del xilema en
cortas bandas longitudinales. El cámbium vascular delimita la zona superior (yema apical)
frente a los primordios foliares y florales. En el interior, en la zona medular, los vasos
xilemáticos se presentan radialmente dispersos entre las células parenquimáticas
reservantes de granos de almidón. Esta zona es delimitada por el cámbium vascular y los
vasos primarios del xilema que sin embargo, no lo encierran completamente, sino que
permiten a la médula estrecharse gradualmente hacia la zona distal del órgano
reservante; en esta zona, paralelamente al estrechamiento de la corteza, el cilindro
vascular se reduce por desaparición completa del parénquima medular y su reemplazo por
el xilema secundario. A este nivel, los vasos del xilema se presentan
contraídos longitudinalmente y presentan una bifurcación en forma de "Y" en el
tramo inferior próximo a la zona distal (Fig. 8); de ahí en adelante esta zona presenta las características de una raíz de estructura secundaria, con el xilema
completamente lignificado (Fig. 9).
Descripción de la estructura interna foliar
En las secciones transversales, las hojas basales de la maca presentan una estructura
bifacial, con una gruesa cutícula en su lado adaxial. El parénquima en empalizada se
presenta hasta en tres capas celulares y su aspecto no difiere mayormente de las del
parénquima esponjoso, que presenta más bien escasos espacios intercelulares. A nivel de
la nervadura central, la epidermis presenta células alargadas y
orientadas paralelamente, presentando además tricomas cónicos
unicelulares de característico recubrimiento cuticular (Figs. 10 y11). La hoja presenta estomas en ambas superficies (anfiestomática) y son
mayormente de tipo anisocítico (Fig. 12).
Acorde con Metcalfe y
Chalk (1950) y León (1964), la raíz primaria de la maca presenta una estela diarca, lo
cual determinaría una raíz muy delgada o de escaso grosor en un posterior crecimiento
secundario. Por lo general, muchas especies herbáceas de la familia Brassicaceae
presentan este tipo de estela (Simonds, 1938). Según Esaú (1959), los mayores diámetros
en el desarrollo de la raíz están asociados a estelas de tipo pentarca, hexarcas y
heptarcas. Sin embargo es evidente que durante el temprano desarrollo de la maca, se
produce en la estela diarca una proliferación importante del parénquima asociado a un
orden regular de los tejidos. A diferencia del rabanito (Raphanus sativus) y la zanahoria
(Daucus carota), los mayores diámetros alcanzados por el órgano reservante de la maca,
son el producto de una constante actividad cambial secundaria, es decir, cámbiumes
anómalos de desarrollo posterior al cámbium vascular, que localizados en la corteza son
los que determinan una masiva proliferación de parénquima y con ello el mayor grosor del
órgano reservante.
Sería difícil afirmar si el órgano reservante es un tallo (hipocótilo) o raíz sin
emprender un adecuado estudio de su ontogenia, es decir del proceso de formación del
órgano, desde sus estadios iniciales. Probablemente ambos términos aplicados al órgano
reservante de la maca son discutibles, dado que el primero sólo es válido cuando se
emplea en los primeros estadios de una plántula, mientras que en el segundo no tiene en
consideración el porte arrosetado de la planta adulta, y por tanto, que posee una región
de tallo, aunque muy reducida, en unión con la raíz. En este tallo, la presencia de una
definida zona parenquimatosa en la zona apical representaría la yema apical de una planta
acaule, en contacto estrecho con los primordios de hojas y flores. Sin embargo, el
contorno del cámbium vascular en la estela, estrechándose desde la zona apical hacia la
distal, la presencia de la médula parenquimatosa y los vasos xilemáticos primarios
señalan la posibilidad de ser la región de transición entre el tallo y la raíz quien
asumiría la mayor parte del engrosamiento del órgano de reserva; la raíz propiamente
dicha ocuparía la zona distal del órgano con una típica estructura secundaria. No
obstante, en el desarrollo secundario alcanzado, la disposición radial de los vasos
xilemáticos junto con la masiva producción de parénquima reservante de almidón harían
ver a esta región con la apariencia de una raíz reservante. Es posible señalar
puntualmente la transición entre la estela caulinar parenquimatosa de las zonas media y
apical y la estela radical completamente lignificada de la zona distal del órgano
reservante: desde la zona distal hacia la parte superior del órgano los vasos
xilemáticos divergen en dos ramales desde el inicio de la zona engrosada, mostrando
entonces la aparición de la zona medular (Fig. 8).
Por otro lado, la presencia de vasos xilemáticos contraídos en el comienzo de la zona
distal es característica de una región de transición (Esaú, 1959) y el aspecto
arrugado que presenta externamente el órgano reservante es una clara evidencia de la
contracción de los tejidos desde un temprano desarrollo. Probablemente durante los
estadios iniciales de su crecimiento, la parte superior del eje (hipocótilo) asumiría la
mayor parte del engrosamiento como producto de una contracción generalizada de la zona
radical; según esto la región de transición en la maca sería mas bien corta (Esaú,
1959). Al mismo tiempo, la temprana aparición de la actividad cambial secundaria en la
corteza determinaría la formación de un cuerpo carnoso a escasa profundidad del suelo.
Diversos autores consideran hipocótilo a esta región engrosada (Genyi et al., 2001;
Tello et al., 1992; Quiroz y Aliaga, 1997).
El desarrollo de haces conductores corticales representa un modelo particular de
crecimiento anómalo en donde la actividad cambial secundaria se da exclusivamente en la
zona cortical del órgano reservante. Este tipo de crecimiento se presenta en tallos y
raíces de diversas especies vegetales y generalmente se presenta en el interior de la
estela como una variedad de cámbiumes supernumerarios. Sin embargo, los haces vasculares
corticales en especies de Brassicaceae han sido reportados sólo para Lepidium latifolium
(Metcalfe y Chalk, 1950).
En secciones transversales realizados en plantas de maca cultivadas en la costa y que, sin
embargo, no desarrollaron un órgano reservante, ha sido posible observar una disposición
similar de los tejidos, con la diferencia de presentar una estrecha zona cortical, sin
haces corticales, y más bien la zona medular es amplia en su parte apical; la zona distal
presenta el característico desarrollo secundario. Dado el reporte de León (1964) acerca
del crecimiento anómalo en la maca desde su temprano desarrollo, es probable que ésta
sea favorecida por las condiciones del medio ambiente propio de su hábitat altiplánico.
Por otro lado, la dificultad en observar claramente un felógeno en la cubierta externa de
células y la forma y aspecto de las mismas determinaría que se tratase de una epidermis
suberificada, conjuntamente con las células corticales primarias que serían empujadas
hacia el exterior por el crecimiento secundario y finalmente terminarían por
suberificarse. Su finalidad sería la de proporcionar protección externa; esto es típico
en plantas herbáceas que no alcanzan un completo desarrollo secundario con formación de
peridermis (Esaú, 1959; Quiroz y Aliaga, 1997). Además, estas células presentan una
forma diferente de la de una típica célula suberosa y en los ejemplares jóvenes de maca
cuya cubierta externa es de color morado, curiosamente presentan un contenido de
antocianinas, pigmento que difícilmente se encuentra en una capa suberosa; compuesta por
células muertas y que presentan además suberina en sus paredes. Sin embargo, en algunos
ejemplares de maca en plena floración, se ha podido observar el desarrollo de una
incipiente capa peridérmica por debajo de estas células corticales suberificadas, lo que
presumiblemente puede interpretarse como una continuación del desarrollo secundario de
los tejidos en esa etapa del desarrollo.
Finalmente, la presencia de los tricomas unicelulares cónicos en la superficie foliar es
el primer reporte para esta planta y, sin embargo, son usuales este tipo de estructuras en
las Brassicaceae (Metcalfe y Chalk, 1950; Simonds, 1938). Asimismo, conforme a lo
observado en las hojas de la maca, parece ser característico del género Lepidium la
presencia de un mesófilo uniforme, conformado por cortas células parenquimáticas en
empalizada y escasa diferencia con el parénquima lagunar (Simonds, 1938). La presencia de
idioblastos de mirosina, característicos de la Brassicaceae, no pudo verificarse en las
secciones transversales efectuadas.
AGRADECIMIENTOS
Al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, CONCYTEC, por el financiamiento de la
investigación, y a la Dra. Eleucy Pérez T. por la revisión del manuscrito original.
Bibliografía
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1 Laboratorio de
Anatomía y Farmacognosia Vegetal, Facultad de Ciencias Biológicas, Universidad Nacional
Mayor de San Marcos, Ciudad Universitaria. Av. Venezuela s/n, Lima 01, Perú.
E-mail: Manuel Marín: mmarinb@unmsm.edu.pe
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