ECOECONOMÍA Y DESARROLLO
SOSTENIBLE COMO CONCEPTOS CENTRALES PARA UNA PROPUESTA SERIA AL PERÚ Sólo la Paz Social posibilitará el
Desarrollo,
INTRODUCCIÓN La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, llevada a cabo del 3 al 14 de junio de 1992, permitió comprobar el crítico momento en que estuvo y aún continúa estando el planeta Tierra como producto de la intensa actividad humana. La sobreexplotación de los recursos y la contaminación ambiental están produciendo daños a escala mundial. La creciente tasa de deforestación y extinción de especies, así como el aumento del bióxido de carbono y el debilitamiento de la capa de ozono en la atmósfera están propiciando cambios climáticos globales tales como el sobrecalentamiento y el crecimiento de la penetración de radiación exógena. Algunos de sus efectos ya se dejan sentir en diferentes puntos del planeta en la forma de inundaciones y sequías prolongadas, lo que permite avizorar un futuro global próximo definitivamente comprometido, de no mediar radicales modificadores del comportamiento humano. En la mencionada Conferencia se suscribió, entre otros, documentos tales como la Carta de la Tierra, en la que se enuncian los principios fundamentales que deberán regir la conducta económica y ecológica de las naciones y los pueblos; la Agenda 21, que viene a ser un programa de acción presente y futuro para las principales áreas que involucran la relación ambiente-economía; así como los Convenios, entre los que destacan los referentes al Cambio Global del Clima, al Mantenimiento de la Biodiversidad (CBD) y el referente a la Gestión Forestal. El Perú, presente en la cita cumbre, suscribió esos documentos en un acto esperado dentro de los círculos científicos nacionales si se tiene en cuenta que se reconocen en el mundo a solo diez países que poseen megabiodiversidad, entre los que se encuentra el nuestro y como uno de los primeros. El reto que representa para el país, poseer y conservar tal biodiversidad lo obliga a contar con una estrategia que permita colocar sus ingentes recursos naturales, en disposición de ser utilizados de manera sostenida por las actuales y futuras generaciones de peruanos y, por extensión, en beneficio de las de la humanidad. Es imprescindible tener muy clara esta idea, tanto a nivel de gobierno como de cierto sector de científicos que sienten temor ante el movimiento conservacionista (con base científica y positivo), que es cualitativa y cuantitativamente distinto del superado proteccionista (instintivo, negativo y hasta prostituido), pues aquél por definición no puede ser un freno a ninguna aspiración legítima de crecimiento individual. Considera sí que para que éste sea trascendente, debe efectuarse dentro de un marco de referencia de responsabilidad, solidaridad y consideración con el resto del mundo, esto es, con la multiplicidad de seres que lo habitan. Los peruanos podemos ubicarnos en el sentido positivo de la Historia, si de una buena vez incorporamos a nuestra política gubernamental y a nuestro diario accionar las recomendaciones y planteamientos de esa nueva concepción del mundo que es el Ecodesarrollo. Por éste se entiende al proceso que permite alcanzar el desarrollo económico de pueblos y naciones, en armonía con su ambiente. En esencia, más que un conjunto de acciones científico-políticas, debe ser idealmente producto de una ecosofía: una filosofía de vida en la que el respeto al entorno puede estar presente hasta en la más elemental de las acciones humanas (Arne, 1981; Arhem, 1990). En las actuales circunstancias su aplicación alcanza ribetes singulares, pues de no ceñirse a sus preceptos no podremos según lo estiman algunos técnicos radicales evitar nuestra propia destrucción y dejarlo para otra ocasión; sería quizá demasiado tarde. Para los más moderados y prácticos, significa perder una de las últimas potencialidades-oportunidades si no la última de poder mejorar en favor de países como el nuestro, las actuales relaciones de cambio que se tienen con las grandes potencias del Hemisferio Norte, cuyos programas de asistencia y planes de desarrollo no se rigen en su mayor parte por el principio del desarrollo sostenible siendo por ello discontinuos e ineficientes. Aunque en la actualidad existen organismos tales como el Programa de las Naciones Unidas para el Medio ambiente (PNUMA), el Banco Mundial y la Agencia Interamericana para el Desarrollo (AID) para otorgar apoyo económico, son cada vez más exigentes respecto a la existencia de claras, definidas y favorables decisiones políticas conservacionistas-ambientalistas en los gobiernos solicitantes. Sea como fuere, parece imperativo y urgente no mantener el actual estado de cosas, y debe tenerse una visión a futuro del Perú y hacer el esfuerzo de dar a nuestro país la oportunidad de encontrar un camino que le permita alcanzar finalmente el bienestar al que por su riquísima historia tiene legítimo derecho y cuya Constitución Política, además, propugna. IDEAS FUERZA El proceso de aplicación del Ecodesarrollo se sostiene en cuatro pilares fundamentales: la Economía, la Conservación, el Derecho y la Educación. Estos elementos deben actuar concurrentemente. Si alguno fallase, no debe esperarse ecodesarrollo. Un proceso que complementa a los cuatro pilares, es el de la descentralización vía una regionalización con criterio científico. La Economía es básica, por cuanto debe ser la encargada de hallar capitales, suministrar los recursos económico-financieros que demanda «implementar» el ecodesarrollo, así como su correcta administración. También debe ser el área encargada de determinar la relación costo-beneficio de las accciones conservacionistas. Por tales atributos, en su conjunto bien puede ser calificada como una moderna disciplina ad-hoc: la Ecoeconomía. La ciencia de la Conservación y Manejo de Recursos Naturales renovables fase final o aplicada de los estudios sobre biodiversidad nos provee de propuestas científicas para el mantenimiento y uso sostenible de los mismos, en tanto que el Derecho nos otorga el marco legal o legislación ambiental dentro del cual las acciones de conservación, manejo y uso de recursos se llevan a cabo. Es la parte que permite exponer las reglas del juego, entre otros, para la inversión nacional y/o extranjera en materia de recursos naturales. Importante será que tal legislación sea promotora. La Educación, si está sintonizada con la modernidad, resultará esencial en el cambio en la manera de pensar de la sociedad peruana y, en consecuencia, en el de sus futuros gobernantes. Necesariamente la educación a nivel inicial, primario, secundario y superior debe acompañar a las acciones conservacionistas, justamente para que éstas se entiendan cada vez mejor en cada nueva generación de peruanos. La sociedad debe estar persuadida que el desarrollo sostenible es la mejor alternativa para alcanzar el bienestar y finalmente, la paz social. A la vez, se precisa de un margen sustancial de paz para que tal desarrollo pueda despegar. Así, paz y desarrollo sostenible aparecen como elementos virtualmente indisolubles. El proceso de descentralización a través de una regionalización es, sin duda, muy complejo para una realidad como el Perú. Aquí existe un conflicto entre las delimitaciones artificiales de las regiones formuladas hasta la fecha (por criterios políticos) y las naturales. Dos opciones destacan entre éstas últimas: el de las distribuciones geográficas etnolingüísticas y las que se establezcan por biorregiones. Serios indicadores señalan que una regionalización natural es la que pasaría por la línea de menor resistencia en su aplicación y la que brindaría los mayores logros en el menor lapso. CONCEPTOS BÁSICOS Un ecosistema es definido como una unidad funcional básica de la naturaleza, que comprende a un grupo de organismos vivos (componentes bióticos) y al ambiente físico y químico (componentes abióticos) donde ellos viven. Según los especialistas modernos, la Ecología y la Economía tienen grandes semejanzas, puesto que ambas se ocupan de la dinámica de productos valiosos que circulan en una compleja trama de productores y consumidores. Así como la Economía funciona en base al dinero, un ecosistema lo hace en base a la energía, toda ella proveniente en principio del Sol. Un ecosistema no cuenta con un flujo de capital energético ilimitado como podría imaginarse, sino que depende de un presupuesto relativamente reducido, debido a que los organismos vivos utilizan la energía solar indirectamente, teniendo acceso sólo a una pequeña fracción de ella, que es convertida en una forma de energía química almacenada (materia orgánica) por las plantas verdes, mediante el proceso conocido como fotosíntesis. Este producto almacenado (las plantas son los productores primarios) es utilizado en parte por las mismas plantas para su propio mantenimiento, en tanto que la cantidad restante es aprovechada por los animales herbívoros (o red de consumidores primarios) que se alimentan de ellas. Así mismo, éstos son devorados por los animales carnívoros (o red de los consumidores secundarios) dentro de los que está la especie humana. Cuando muere alguno de los anteriores, sus restos son aprovechados por los organismos desintegradores (o red de los detritívoros o consumidores terciarios), los cuales recirculan sus productos como moléculas elementales (red de elementos orgánicos) que se encargan del reciclaje natural, pues parte de tales moléculas son transferidas al ambiente, cerrando así el ciclo de la transferencia energética. Pero otra de las cosas que se sabe bien, es que toda la materia orgánica que se asimila y que no es utilizada en los procesos de crecimiento individual es virtualmente quemada por el proceso esencial de la respiración, que mantiene el metabolismo de plantas y animales, generando el calor necesario para que tal proceso se realice. Esta forma de energía (el calor) se pierde hacia el ambiente, siendo la razón principal por la que todo ecosistema necesita un flujo continuo de energía proveniente del Sol y, por supuesto, de las plantas verdes (Gosz et al., 1978; Ricklefts, 1998). De lo expuesto no debe inferirse que el mensaje es no ingresar a o no utilizar ecosistemas recién descubiertos o no conocidos por algún grupo humano extraño a él, sino que si se decide hacerlo, debe ser iniciado por personal especializado a fin de no romper los delicados procesos existentes en ellos. Si un ecosistema posee componentes biológicos de utilidad para la especie humana, lo ideal sería potenciarlos, así se los podrá tomar o cosechar sin temor ni peligro futuro alguno, pues se estaría extrayendo sólo excedentes de tal ecosistema. Si no se pudieran potenciar, se los podría extraer racionalmente, es decir, en cantidades tales que no comprometan la supervivencia de especie alguna. Ecoeconomia: inevitable y moderna disciplina para el diseño de una eficiente política de gobierno
Todo individuo o agrupación social que
aspira a ser trascendente, debe estar inspirada en una visión a futuro de lo que
considera debe ser aquella realidad en la cual se alcanza el bienestar de sus semejantes.
Para ello se debe partir de la premisa de que el Perú existe como una entidad afectada
por la globalización, es decir, que está influenciada por sus relaciones con el resto de
entidades semejantes del globo terrestre y en donde los países no pueden ser considerados
meras islas capaces de alcanzar cada uno de ellos de manera independiente su
propio bienestar o desarrollo sin considerar el de los restantes. En esta parte se comenta un conjunto de hechos que evidencian que aún estamos soportando un considerable lastre que impide el ingreso del país a la senda del desarrollo sostenible. Recientemente se publicó el documento Perú: Estrategia Nacional sobre Diversidad Biológica (ENDBP), que fue promovido y editado por el Consejo Nacional de Ambiente (CONAM). El primer autor (JHC), como integrante de la CONADIB, tenía la esperanza de que este documento consagrara propuestas audaces y trascendentales que originalmente contenía, pero en la redacción final prevalecieron algunas posiciones conservadoras, y así se ve que la versión publicada difiere notablemente de su último borrador en aspectos centrales. Aunque como toda Estrategia Nacional, no debería ser un corsé o una camisa de fuerza para el país, sino más bien disponer de veloces mecanismos para perfeccionarse, parece que tendrá los atributos de los primeros, al menos por algún tiempo. Veamos por qué. En primer lugar, ha variado sustancialmente la visión a futuro para el Perú. El último borrador a este respecto decía que al 2015: Se aprovechan las oportunidades que ofrece la enorme Diversidad Biológica del Perú para su desarrollo económico, social, tecnológico y ambiental, teniendo como base la utilización sostenible de sus componentes. Se proyectan como Unidades de Planificación Sostenible y de Manejo, las Bio-Regiones autónomas, descentralizadas, democráticas y articuladas, a fin de robustecer una estructura exportadora agroindustrial, pesquera y ecoturística. Lo que se publicó dice: Al 2021 el Perú es el país en el mundo que obtiene para su población los mayores beneficios de su Diversidad Biológica conservando y usando sosteniblemente, y restaurando sus componentes para la satisfacción de sus necesidades básicas, el bienestar y la generación de riqueza para las actuales y futuras generaciones. El texto de la ENDBP se siente laxo (retórico) y nada comprometido, y se aleja en aspectos de fondo del citado borrador. Una primera concesión que se desprende del texto aprobado, es haber retrasado en más de un quinquenio (del 2015 al 2021) el alcanzar el desarrollo sostenible y el bienestar de los peruanos, justo cuando los plazos de las metas a corto, mediano y largo plazo se han reducido a la mitad, dado que virtualmente existe una revolución global cada dos años. La segunda concesión es no mencionar en absoluto lo imperativo de la descentralización del Perú al menos por biorregiones, como un derrotero para orientar la Economía Nacional y sus prioridades. Fuera de la visión, se aprecia algo que puede ser fuente de futuros problemas y tiene que ver con un concepto esencial de un tema emergente: el de especie exótica. No se entiende cómo se ha podido aceptar la afirmación que figura en la pág. 104 (Glosario ENDBP), que dice: el término exótico se utiliza para los organismos que no son originarios del país. Hay que recordar aquí el texto del Informe Nacional del Perú presentado en Brasil en la Reunión de Trabajo sobre Especies Exóticas Invasoras (Del Río et al., 2001, citado por Ojasti, 2001) a nivel de la Comunidad Andina de Naciones (CAN). Tal texto dice a la letra:Es pertinente hacer algunas reflexiones alrededor de este punto, como profilaxis académica (teórica) y legal (práctica). El uso del término exótico en el Perú no significa lo mismo para instituciones que tienen que ver con la problemática fito y zoosanitaria, como es el caso del Instituto Nacional de Sanidad Agraria (SENASA) que es entendido como oriundo o procedente de otro país, y se estaría aplicando sólo para aquellas especies en las que la especie humana es su vector intencional o involuntario. Otras instituciones, más vinculadas al Convenio sobre Diversidad Biológica, consideran que un concepto de especie exótica debe ser más amplio, adoptándose aquel que precisa que debe recibir tal denominación toda especie que se halla fuera de su área de distribución natural (UICN, 2000). Este concepto, prescinde de los límites políticos que tienen las naciones y aparece como el más aparente. De cualquier modo, es necesario llegar a tener un único y satisfactorio concepto de especie exótica, a fin de evitar peligrosas confusiones futuras. El párrafo inmediato dice: Surge la pregunta aquí si en casos de determinados fenómenos naturales, como avalanchas, inundaciones, huracanes, o como se indica desde el punto de vista del SENASA, que existen especies exóticas que se diseminan en forma natural, como son hongos, virus y bacterias a través de vectores como insectos, nemátodos y aquellos insectos que tienen poblaciones migrantes como las langostas, existen suficientes evidencias de que innumerables especímenes no nativos son transportados desde lugares lejanos, o simplemente desde ciertos hábitats, hacia otros donde antes no existían, convirtiéndose en colonizadores o fundadores de nuevas poblaciones y desde nuestro punto de vista, naturales. En cualquier caso parecerían tener el derecho (y hasta la necesidad) de ser denominados también exóticos pero de hábitat. Para el SENASA lo que tenemos como nativo dentro de un país simplemente no podemos considerarlo exótico. Juhani Ojast (2001), experto internacional en el tema, ha aceptado la definición de especies exóticas que dio el Artículo 8h de la CBD que se ajusta a lo expresado en la concepción precedente, y significa que nuestra estrategia debe, al más breve plazo, rectificar su definición y optar por la propuesta de la CBD-CAN, y lo argumentado en nuestro Informe Nacional sobre Especies Exóticas Invasoras (Del Río et al., 2001). Otra situación inconveniente tiene que ver con el carácter de corsé o camisa de fuerza que para el Perú tendrá la presente Estrategia. Dos de sus Principios Rectores así lo sugieren pues dicen lo siguiente: La Estrategia Nacional sobre Diversidad Biológica es el documento formal y guía para la planificación y gestión de la Diversidad Biológica del país y el que le sigue precisa: Todas las estrategias relacionadas a la Diversidad Biológica tendrán como marco orientador la Estrategia Nacional sobre Diversidad Biológica. La lectura detenida de la Estrategia no señala cómo ésta se va a perfeccionar rápidamente. Se espera que los organismos competentes empiecen por este último inconveniente y se lo supere en el plazo más breve en función de los más elevados intereses nacionales. Una Estrategia Nacional para la Diversidad Biológica y el Desarrollo Sostenible que hubiera recogido los aspectos medulares de las Estrategias Biorregionales debió ser el instrumento o marco ideal dentro del cual se hubieran llevado a cabo todas las ramas trascendentes de la actividad humana, con la certeza de que la variable salud del entorno estaría asegurada, y se convertiría, además, en un inmejorable indicador de la decisión política como país de ir hacia el ecodesarrollo. No obstante, en el estado actual es posible que la Estrategia Nacional ubique al Perú en una posición favorable para acceder al apoyo de entes financieros internacionales que ayudan a los países que exhiben una política ambiental sostenible y definida, pero que a la vez vienen siendo celosos vigilantes de los desvíos que al respecto pudieran ocurrir. No se debe olvidar que una Estrategia ampliamente participativa, necesariamente la harán suya todos los que participaron en su elaboración, pues sentirán que pasarán del grupo de los señaladores de obstáculos y problemas al de los formuladores y ejecutores de sus soluciones. Esto significa en suma, que dentro del siguiente quinquenio, se deben sentar las más sólidas bases para alcanzar el ansiado desarrollo económico pero con respeto al ambiente y a las culturas nativas que se mantienen aún en nuestro Perú en significativa armonía o integración con su entorno y de las que se tiene aún mucho que aprender. Se ha mencionado que el proceso de descentralización deberá rehacerse en el Perú. Más que una simple opción, es un imperativo para alcanzar un genuino Desarrollo Sostenible. El mecanismo utilizado ha sido y será a través de una regionalización que aparece muy compleja por las características del Perú. Si ésta se intenta hacer tal como se hizo en el pasado, nuevamente se producirán conflictos e impasses dentro y entre esas delimitaciones artificiales que reciben el actual nombre de regiones. Ellas fueron hechas basadas fundamentalmente en criterios políticos y aún puede decirse que algunas subsisten hasta la fecha. Conflictúan también con las regiones naturales cuyos criterios para definir límites todavía son materia de estudio. En áreas como las de nuestra Selva, una hipótesis por explorar debe ser la delimitación en base al criterio de las distribuciones geográficas etnolingüísticas. Las primeras evaluaciones al respecto parecen más que satisfactorias. Para otras áreas de nuestro país, la opción alternativa puede ser una delimitación por biorregiones, para las cuales ya existen estrategias. Existen cinco y pertenecen a sendas Macro Regiones. Por razones que no entendemos, cinco también son los departamentos que no están incluidos en ninguna: Amazonas, Apurímac, Huánuco, Ica y Pasco (ENDBP 2001). Parece necesario exponer esta forma de entender al mundo y a los pueblos que lo conforman entre los que está el nuestro, dado que hasta el presente en el Perú, los políticos no han dado señales de conocer a cabalidad la Ecoeconomía. Y ésta es definitivamente una alternativa política novedosa, inédita para nuestra realidad, que por su carácter de emerger naturalmente, se aproxima mucho más que las políticas ya probadas y caducas, a lo que como país precisamos y aspiramos para nuestros hijos. Con seguridad esta disciplina hallará las soluciones que se requieran porque posee las herramientas necesarias. Por otro lado, se dice que es propio de los jóvenes intentar lo nuevo y el asumir riesgos. Si nos consideramos uno de ellos ya sea de cuerpo y/o de mente, no se debe reincidir apostando por propuestas trilladas cuyos fracasos ya se conocen. Debe enfatizarse que esta visión de desarrollo para nuestro país sólo se alcanzará cuando exista la decisión política gubernamental de que para aprovechar las oportunidades que brinda la Diversidad Biológica en el marco de la globalización de los mercados, de la información y de la problemática ambiental, se debe promover alianzas estratégicas entre el Estado y sectores privados comprometidos y proactivos. No queremos concluir sin entregar una cita textual de Ráez-Luna (2001) por considerarla muy pertinente, actual y válida para lo que aquí hemos querido presentar: el reto de gestión consiste en obtener un balance reflexivo e informado entre el principio de precaución y los derechos humanos. Para alcanzar dicho balance necesitamos una perspectiva integradora que articule economía, ecología y etnología, asumidas en sentido amplio pero frente a realidades concretas. Esta integración exige un esfuerzo intelectual consciente por parte de investigadores y administradores, un verdadero repensamiento de nuestras respectivas funciones. En particular, debemos entender la gestión como conjugación de lo social y lo ecológico, abandonando la tendencia miope a reducir lo social a amenazas y lo ecológico a impactos. En buena cuenta, hablamos de balancear el derecho humano a la vida con la conservación de la naturaleza.. Más adelante agrega: A una alianza sólida entre investigación y gestión no se llega por defecto, ni por edictos, ni por acumulación de doctorados y publicaciones; se llega a través de esfuerzos intelectuales conscientes y voluntades concertadas entre investigadores y administradores. Este es un llamado al diálogo. Agregaríamos que el diálogo debería ser inmediato y las acciones tomarse en seguida, pues el inicio del proceso hacia el bienestar del Perú no puede ni debe esperar más tiempo. Referencias Anexo __________________________________ 1. Museo de Historia Natural-Instituto de Ciencias Biológicas Antonio Raimondi. Facultad de Ciencias Biológicas-UNMSM. Integrante de la Comisión Nacional de Diversidad Biológica (CONADIB)2. M & C Consultores Asociados 3.Correspondencia a J. H. Córdova S. G. , correo electrónico: d190072@unmsm.edu.pe |