LA ENFERMEDAD PERINATAL Y LA PREMATURIDAD
PERTENECEN A UN SÍNDROME CLÍNICO MULTIFACTORIAL: PARTICIPACIÓN DE LA HERENCIA DE
ENFERMEDAD VASCULAR, LA FLORA MICROBIANA VAGINAL
Y EL ESTADO NUTRICIONAL
Lilia Huiza1, Percy
Pacora2, Alvaro Santivañez2, Gladys Castro3, Máximo Ayala2.
. RESUMEN
.
INTRODUCCIÓN
.
MATERIAL Y MÉTODOS
.
RESULTADOS
. DISCUSIÓN
RESUMEN
OBJETIVOS: 1) Conocer las características maternas y la asociación de la flora
microbiana vaginal (FMV) en gestantes con riesgo alto de prematuridad (GAP); y, 2)
Determinar la asociación de la FMV y el resultado materno-perinatal en dichas gestantes.
DISEÑO: Estudio caso-control, desde enero 1994 hasta diciembre 1995. MATERIAL Y MÉTODOS:
El grupo de casos incluyó 238 madres con gestaciones simples, internadas por amenaza de
parto pretérmino, fluido vaginal aumentado, pielonefritis aguda e hipertensión arterial,
a quienes se realizó estudio directo en lámina de la FMV. El grupo control consistió en
3 850 gestantes con feto único que tuvieron parto a término en el mismo período. Las
gestantes del grupo de casos fueron separadas en aquellas que presentaron vaginitis
bacteriana (n=136), vaginosis bacteriana (VB, n=57) y trichomonas vaginalis (TV, n=45).
RESULTADOS: Las gestantes con TV y aquellas con VB tenían una pareja sexual. Los casos
presentaron mayor riesgo de malnutrición materna, peso materno bajo, un familiar
diabético/hipertenso crónico, prediabetes, anemia crónica, amenaza de aborto, cicatriz
uterina, fiebre puerperal y endometritis. Los neonatos de los casos presentaron mayor
riesgo de hiperbilirrubinemia, sepsis neonatal, prematuridad, dificultad respiratoria,
morbilidad neonatal, infante pequeño y grande para la edad de gestación. CONCLUSIONES:
La herencia y el medio ambiente determinan el estado de nutrición, el tipo de flora
microbiana vaginal y la respuesta inflamatoria del huésped (madre/feto). La respuesta del
huésped a varios factores estresores sería la responsable del síndrome del parto
pretérmino, la prematuridad y la morbilidad neonatal.
Palabras clave: Embarazo; atención prenatal; prematuro; vaginosis bacteriana; estado
nutricional.
BOTH PERINATAL DISEASE AND PRETERM BIRTH CORRESPOND TO A MULTIFACTORIAL SYNDROME:
PARTICIPATION OF VASCULAR DISEASE INHERITANCE, VAGINAL MICROBIAL FLORA AND NUTRITIONAL
STATE
SUMMARY
OBJETIVES: 1) To determine the association between maternal characteristics and the
microbial flora of the vagina in pregnancies with high risk of prematurity; and, 2) To
determine the association between the microbial flora of the vagina and the maternal and
perinatal outcome in pregnancies with high risk of prematurity. DESIGN: Case-control
study, between January 1994 and December 1995. MATERIAL AND METHODS: Case group comprised
238 singleton-pregnant women who were admitted because of preterm premature contractions,
preterm labor, increased vaginal fluid, acute pylonephritis and arterial hypertension. All
cases underwent a wet preparation to establish the microbial flora. The control group
included 3 850 singleton pregnant women who delivered a term neonate at the same
institution. Case group was further divided into women with bacterial vaginitis (n=136),
bacterial vaginosis (BV, n=57) and trichomonas vaginalis (TV, n=45). RESULTS: Women with
TV and BV had a single sexual partner. Case group had increased risk of maternal
malnutrition, low maternal weight, a diabetic/hypertensive direct relative, prediabetes,
chronic anemia, threatened abortion, uterine scar, puerperal fever, and endometritis.
Case-group neonates had increased risk of hyperbilirrubinemia, neonatal sepsis,
prematurity, respiratory distress syndrome, neonatal morbidity, small and
large-for-gestational age infant. CONCLUSIONS: Both inheritance and environment determine
nutritional status, vaginal microbial flora and the inflammatory response of the
maternal-fetal unit. The maternal-fetal response to various factors would establish the
pathogenic pathway for preterm labor syndrome, prematurity and neonatal morbidity.
Key words: Pregnancy; prenatal care; infant, premature; vaginosis bacterial; nutritional
status.
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El parto pretérmino constituye el
principal síndrome clínico responsable del 75% al 90% de las muertes neonatales no
asociadas a anomalías congénitas y a 50% de las secuelas neurológicas en la infancia,
tales como parálisis cerebral, ceguera y sordera (1).
Estudios de observación sugieren que las infecciones subclínicas participan en la
génesis del parto pretérmino espontáneo. Esta evidencia proviene de: 1) estudios de
inoculaciones transcervicales, intrauterinas y sistémicas en animales embarazados; 2)
estudios caso-control y de cohortes de mujeres con colonización microbiana cervicovaginal
con diagnóstico de amenaza de parto pretérmino, y 3) la alta tasa de corioamnionitis
histológica encontrada en los nacimientos pretérminos (2,3).
La colonización anormal por gérmenes incrementados, tales como la Gardnerella vaginalis,
micoplasmas, bacterias anerobias curvadas y mobiluncus desplazan a los bacilos de
Doderlain de la vagina, produciendo una alteración en las propiedades del fluido vaginal.
Esta entidad recibe el nombre de vaginosis bacteriana (VB) y tendría un importante efecto
en el parto prematuro (4-9). Aunque se postula que la VB es una condición endógena, se
ha encontrado que varios hábitos del comportamiento participan, tales como la
anticoncepción hormonal, los lavados vaginales y el hábito de fumar (10).
Aún más, cultivos microbiológicos del líquido amniótico en gestantes con amenaza de
parto pretérmino han demostrado microorganismos patógenos en cerca de 10% a 15% de los
casos (3). Los microorganismos con más fuerte asociación con el parto pretérmino
espontáneo han sido la Gardnerella vaginalis, Ureaplasma urealyticum, Chlamydia
trachomatis y Neisseria gonorrhoeae. También han sido involucrados el estreptococo grupo
B, Escherichia coli, Klebsiella spp, Haemophilus influenzae, Trichomonas vaginalis y
Mycoplama hominis (11-18).
Se postula, además, que existe una ligazón entre los hábitos del comportamiento
personal, el estado nutricional y la aparición de estos microorganismos anormales en la
vagina.
La presente investigación se realizó con dos propósitos:
1) Conocer las características
demográficas de la historia materna y su asociación con la flora microbiana vaginal en
gestantes limeñas con riesgo alto de prematuridad; y
2) Determinar la asociación de la flora microbiana vaginal y el resultado materno-
perinatal en embarazos con riesgo alto de prematuridad.
Se realizó un estudio
caso-control. El grupo de casos consistió en pacientes que fueron ingresadas al Hospital
Nacional Docente Madre Niño "San Bartolomé" desde enero de 1994 a diciembre de
1995, debido a que presentaban signos de riesgo de prematuridad, tales como contracciones
uterinas prematuras/amenaza de parto pretérmino, fluido vaginal aumentado, pielo-nefritis
aguda e hipertensión arterial. Se excluyó del estudio a gestantes con embarazos
múltiples, anomalías fetales, placenta previa, hemorragia del tercer trimestre, aquellas
que no consintieron voluntariamente a participar en el estudio y quienes no tuvieron parto
en la institución.
Procedimiento
Todas las gestantes del estudio fueron sometidas a la evaluación de la flora microbiana
de la vagina, determinándose las características demográficas, peso pregestacional,
ganancia ponderal, talla. Se les realizó análisis de sangre y orina, urocultivo,
antibiograma y la prueba de tolerancia oral a la glucosa con 75 gramos (PTOG). Se
practicó amniocentesis para estudio del líquido amniótico en las pacientes que
presentaban signos clínicos de corioamnionitis (fiebre materna >38ºC, sensibilidad
uterina, latidos cardiacos fetales >160 por minuto o fluido vaginal con mal olor).
El estudio de la flora vaginal consistió en la toma de muestra de fondo de saco vaginal
para determinación de pH, frotis en lámina para estudio por coloración Gram, estudio en
fresco y la realización de la prueba de aminas con solución de hidróxido de potasio al
10%.
El grupo control consistió en 3 850 gestantes con feto único que asistieron a control
prenatal y tuvieron parto en la misma institución durante el mismo periodo de estudio.
Luego de ocurrido el parto, se revisó la historia clínica materna y neonatal,
evaluándose el número de internamientos antenatales, la modalidad del parto, ganancia
ponderal en el embarazo, morbilidad en los primeros cinco días del puerperio. Se revisó
además la historia del recién nacido para determinar la morbilidad neonatal.
Se consideró contracciones uterinas prematuras a la presencia de por lo menos 6
contracciones uterinas dolorosas en una hora de observación, sin cambios cervicales en
una gestación de menos de 37 semanas. La amenaza de parto pretérmino consistió en la
presencia de contracciones uterinas prematuras asociadas con cambios cervicales
(borramiento y dilatación) en gestación de menos de 37 semanas.
Prediabetes se definió a la presencia de dos o más valores de glucosa mayor de 80 mg/dL,
130 mg/dL y 110 mg/dL, en ayunas, 1 hora y 2 horas, respectivamente, durante la PTOG (19)
Se consideró morbilidad neonatal compuesta a la presencia de más de una de las
siguientes complicaciones neonatales: Apgar bajo en un minuto (<7), tamaño pequeño
para el tiempo de gestación, tamaño grande para la edad de gestación, síndrome de
dificultad respiratoria, hiperbilirrubinemia, sepsis neonatal, prema-turidad (<37
semanas), traumatismo obstétrico, anomalía congénita e hipoglicemia.
Las complicaciones maternas y perinatales del grupo de casos fueron comparadas con un
grupo control. Se empleó el odds ratio y el intervalo de confianza al 95% (IC95%). Se
usó la prueba de chi-cuadrado para la determinación de la diferencia en la frecuencia de
las variables categóricas. Valor de p <0,05 fue considerado significativo
Se obtuvo un total de 238 gestantes
en el grupo de casos y se pudo recuperar 201 historias neonatales (61,8%) para su
evaluación. El grupo de casos estuvo constituido por vaginitis bacteriana (n=136),
vaginosis bacteriana (n=57) y tricomoniasis vaginal (n=45).
Características maternas
No hubo diferencia estadística significativa en los promedios de edades, estado civil,
grado de instrucción, frecuencia de historia de natimuerto y frecuencia de pelvis
estrecha entre el grupo de casos y el grupo control (Tabla 1). Los casos
presentaron mayor frecuencia de desnutrición, obesidad y malnutrición materna
(desnutrición y obesidad) y poca (<5 kg) o mucha (>15 kg) ganancia ponderal
gestacional. Las gestantes del grupo de estudio presentaron mayor riesgo de malnutrición
(OR 3,82 IC95% 2,90-5,03) y de peso bajo (OR 64,76 IC95% 40,71-103,42) comparado con el
grupo control.
Las gestantes con vaginitis bacteriana fueron significativamente más jóvenes y solteras.
Las gestantes con tricomoniasis vaginal y vaginosis bacteriana tuvieron mayor edad y
pareja sexual estable (casada/conviviente). No hubo diferencia en el
nivel de instrucción en los tres grupos (Tabla 2).
La desnutrición fue más frecuente en las gestantes con vaginitis bacteriana comparado
con las gestantes con VB y TV (p <0,01) . La obesidad (IMC >25) fue más frecuente
en las gestantes con VB (p <0,05) y TV (p <0,01). La malnutrición materna fue más
frecuente en la gestante con VB (p <0,01). Las gestantes con VB presentaron menor
frecuencia de malnutrición materna (NS) (Tabla 2)
Las gestantes con TV presentaron menor ganancia de peso en todo el embarazo (p <0,01).
La pelvis estrecha fue más frecuente en las gestantes con VB (NS) y TV (p <0,05)
comparado con las gestantes con vaginitis bacteriana.
Historia obstétrica
Las gestantes con vaginitis bacteriana fueron con mayor frecuencia nulíparas (p
<0,01).
Comparado con las gestantes con vaginitis bacteriana, las gestantes con VB y TV tuvieron
mayor paridad (p <0,01) y mayor número de abortos espontáneos (p <0,01). Las
gestantes con VB presentaron con mayor frecuencia historia de más de dos abortos
espontáneos (p <0,01). La historia de prematuridad fue más frecuente en las gestantes
con VB (p <0,01) comparado con las gestantes con vaginitis bacteriana. Las gestantes
con VB tuvieron mayor frecuencia de historia de natimuertos y pretérminos que las
gestantes con vaginitis bacteriana (p <0,01).
Comparado las gestantes con vaginitis bacteriana, las gestantes con VB y TV tuvieron mayor
número de hospitalizaciones antenatales. Las gestantes con TV tuvieron la mayor
frecuencia de internamientos antenatales comparado con las gestantes con vaginitis
bacteriana (p <0,01).
Comparado con las gestantes con vaginitis bacteriana, las gestantes con VB y TV
presentaban en forma significativa historia de cesárea previa (p <0,001). Las
gestantes con TV presentaron mayor frecuencia de desprendimiento placentario y displasia
cervical (p <0,001) comparado con las gestantes con vaginitis bacteriana. Las gestantes
con VB presentaron mayor frecuencia de parto pretérmino comparado con las gestantes con
vaginitis bacteriana (p <0,01).
Historia familiar de enfermedad vascular
En 209 gestantes del grupo de estudio, se encontró que 82 (39,2%) presentaban familiar
con enfermedad vascular: 43 (20,6%) presentaban un familiar con diabetes mellitus (madre,
padre, tios, abuelos y hermanos) y 39 (18,6%), un familiar con hipertensión arterial.
Comparado con el grupo control, el grupo de estudio presentó mayor riesgo de tener un
familiar diabético (OR 2,33 IC5% 1,61-3,36) y/o un familiar hipertenso crónico (OR 2,06
IC95% 1,58-3,28). No hubo diferencia significativa en la frecuencia de hipertensión
arterial, diabetes mellitus, natimuertos, muerte neonatal entre la familia de las
pacientes con vaginitis bacteriana, VB y TV en el grupo de casos.
Complicaciones antenatales
Las gestantes del grupo de estudio presentaron significativamente mayor riesgo de
prediabetes, contracciones uterinas pretérmino, anemia ferropénica, infección urinaria,
ruptura prematura de membranas, amenaza de aborto y preeclampsia frente
al grupo control (Tabla 3).
Las gestantes con VB presentaron en forma significativa menor frecuencia de infección
urinaria/ruptura prematura de membranas, y significativa mayor frecuencia de prediabetes,
hemorragia en el primer trimestre (amenaza de aborto/aborto), condiloma perineal,
hemorragia del tercer trimestre, desprendimiento placentario y parto
por cesárea, comparado con las gestantes con vaginitis bacteriana (Tabla 4).
Las gestantes con TV presentaron significativa menor frecuencia de ruptura prematura de
membranas/preeclampsia, y significativa mayor frecuencia de prediabetes, amenaza de
aborto, hemorragia del tercer trimestre, placenta previa, inducción fallida y parto por
cesárea.
Gestantes con vaginitis bacteriana
Las 136 gestantes con vaginitis bacteriana fueron internadas por pielonefritis aguda 59
(43,3%), hipertensión arterial 33 (24,3%) y amenaza de parto pretérmino 44 (32,5%).
Comparado con el grupo control, ellas presentaron mayor riesgo de oligohidramnios (OR 55,1
IC95% 21,2-146,5), incompetencia de orificio interno (OR 7,21 IC95% 1,6-27,82), amenaza de
parto pretérmino (OR 11,36 IC95% 6,35-19,47), infección intraamniótica-corioamnionitis
(OR 4,5 IC95% 2,27-8,76), infección urinaria (OR 4,37 IC95% 3,05-6,26), anemia
ferropénica (OR 4,09, C95% 2,85-5,87), mala presentación (OR 3,42 IC95% 1,49-7,56) y
polihidramnios (OR 3,06 IC95% 1,34-6,73).
Gestantes con vaginosis bacteriana (VB)
Las 57 gestantes con VB fueron internadas por amenaza de parto pretérmino 22 (38,6%),
pielonefritis aguda 19 (33,3%) e hipertensión arterial 16 (28,1%). Comparado con el grupo
control, ellas presentaron mayor riesgo de amenaza de parto pretérmino (OR 27,17 IC95%
10,59-67,81), oligohidramnios (OR 36,25 IC95% 8,87-138,14), leiomioma uterino (OR 8,72
IC95% 2,91-24,22), insuficiencia placentaria (OR 6,84 IC 95% 2,01-20,87), condiloma
perineal (OR 6,06 IC95% 1,44-21,39), hemorragia del tercer trimestre (OR 4,71 IC95%
1,61-12,73), anemia ferropénica (OR 3,55 IC95% 2,02-6,22), hiperglicemia (OR 3,3 IC95%
1,87-5,81), amenaza de aborto (OR 2,9 IC95% 1,26-6,50), ruptura prematura de membranas
fetales (OR 2,51 IC95% 1,25-4,95) e infección urinaria (OR 2,33 IC95% 1,31-4,14).
Gestantes con tricomoniasis (TV)
Las 45 pacientes con TV fueron internadas por amenaza de parto pretérminos 18 (40,0%),
fluido vaginal aumentado 13 (29,1%), amenaza de aborto 7 (14,3%), hipertensión arterial 4
(9,5%) y hemorragia del tercer trimestre 3 (7,1%). Comparado con el grupo control, ellas
presentaron mayor riesgo de infección intraamniótica (OR 44,51 IC95% 22,81-86,87),
inducción fallida (OR 11,60 IC95% 4,39-24,68), leiomioma uterino (OR 6,48 IC95%
1,54-22,91), amenaza de parto pretérmino (OR 4,36 IC95% 1,05-15,18), infección urinaria
(OR 2,92 IC95% 1,55-5,50), hiperglicemia (OR 2,52 IC95% 1,28-4,91) y anemia ferropénica
(OR 2,44 IC95% 1,25-4,73).
Modalidad del parto
Comparado con el grupo control, el parto por cesárea no estuvo significativamente
incrementada en las gestantes de casos (NS). Sin embargo, sólo las gestantes con VB y TV
presentaron mayor riesgo de parto por cesárea comparado con el grupo control en forma
significativa (OR 3,39 IC95% 1,95-5,91 y OR 2,01 IC95% 1,03-3,92, respectivamente).
Causa de cesárea
De los 75 partos por cesárea en el grupo de estudio, las principales indicaciones fueron
inducción fallida 27 (36%), sufrimiento fetal 17 (22,7%), cicatriz uterina 10 (13,3%) y
desproporción feto pélvica 9 (12%).
Comparado con el grupo control, las gestantes del grupo de casos presentaron mayor riesgo
de parto por cesárea debido a falla en la inducción del parto (OR 14 IC95% 7,49-25,87) y
a cicatriz uterina (OR 3,0 IC95% 1,26-6,05). Ellas presentaron menor riesgo de por
cesárea debido a desproporción cefalopélvica (OR 0,3 IC 95% 0,13-0,62).
Complicaciones puerperales
En el grupo control presentaron fiebre puerperal 193 pacientes (5%) y endometritis
puerperal 112 (2,9%). Comparado con el grupo control, el grupo de casos
presentó mayor riesgo de fiebre puerperal y de endometritis (Tabla 5).
Las gestantes con vaginitis bacteriana,
VB y TV por separado presentaron mayor riesgo de fiebre puerperal y endometritis comparado
con el grupo control (Tabla 5).
Hallazgos de laboratorio
En 216 gestantes del grupo de estudio se encontró que 52 (24,1%) presentaban desviación
izquierda, 34 (15,7%) leucocituria (>5 leucocitos/campo), 18 (8,3%) leucocitosis
(leucocitos >12,000/mL), 12 (5,6%) presentaron glucosa elevada en líquido amniótico
(>50 mg/dL), 11 (5%) glucosa baja en líquido amniótico (<15 mg/dL) y 9 (4,2%)
neutrofilia (>80% neutrófilo). Las gestantes con vaginitis bacteriana presentaron
leucocitosis en 12%, neutrofilia en 6,8% y desviación izquierda en 22,2% de los casos. El
14,5% de estas gestantes recibió corticoterapia.
Las gestantes con VB tuvieron significativa mayor frecuencia de desviación izquierda
(31%, p <0,05), niveles de glucosa anormales (<15 y >50 mg/dL) 12% de los casos
en líquido amniótico (p <0,01) e infección urinaria por bacterias poco comunes, como
la Klebsiella, el Estafilococo y Proteus. El 25,7% de las gestantes con TV tuvieron
leucocituria sin gérmenes bacterianos aislados en cultivos.
Comparado con las gestantes con vaginitis bacteriana, las gestantes con VB presentaron en
forma significativa mayor frecuencia de desviación izquierda en el hemograma (31% vs
22,2%, p <0,01), baja concentración de glucosa en líquido amniótico (9,5% vs 4,3%, p
<0,01), elevada concentración de glucosa elevado en LA (2,4% vs 0,9%, p <0,01) y
bacteriuria significativa (9,6% vs 2,7%, p <0,01) por gérmenes poco comunes, como
Klebsiella, estafilococo y proteus.
Se administró corticoides en la madre para maduración pulmonar fetal con mayor
frecuencia en gestantes con vaginitis bacteriana (14,5%), vaginosis bacteriana (28,6%) y
con menor frecuencia con tricomoniasis (8,6%).
Resultado neonatal
El peso promedio de los recién nacidos del grupo de casos fue menor en forma
significativa comparado con el grupo control (3114,5±563,1 g vs 3270±563,1 p <0,05).
Los neonatos del grupo de casos presentaron mayor riesgo de hiperbilirrubinemia (OR 5,20
IC95% 3,77-7,16), sepsis neonatal (OR 4,43 IC95% 3,16-6,21), prematuridad (OR 4,21 IC95%
2,70-6,53), síndrome de dificultad respiratoria (OR 3,83 IC95% 2,11-6,85), morbilidad
neonatal (OR 3,52 IC95% 2,54-4,87), pequeño para la edad de gestación (OR 2,50 IC95%
1,54-4,04) y grande para la edad de gestación (OR 2,21 C95% 1,46-3,33).
Los tres grupos de casos no presentaron diferencia significativa en los pesos promedio de
los neonatos, ni en la frecuencia de neonato pretérmino. Las gestantes con VB tuvieron
una mayor frecuencia de fetos grandes comparado con las gestantes con vaginitis bacteriana
(26,5% [11/42] vs. 0,9% [1/117] p<0,01) y menor frecuencia de neonatos de tamaño
adecuado (58 8% [25/42] vs. 87,1% [102/117] p<0,05).
La talla y el perímetro cefálico promedio de los neonatos de gestantes con vaginosis
bacteriana fue menor que la de los neonatos de los otros tres grupos de gestantes. Los
neonatos de gestantes con tricomoniasis tuvieron mayor talla y perímetro cefálico
promedio (NS).
El 56,2% (113/201) de recién nacidos del grupo de estudio fueron de sexo masculino y no
hubo diferencia significativa en la frecuencia de neonatos varones con el grupo control
(52,5%, 2021/3850).No se encontró diferencia significativa en la mortalidad perinatal
entre el grupo de estudio y el grupo control.
Morbilidad perinatal según flora vaginal
Los neonatos de madres con vaginitis bacteriana presentaron mayor riesgo de
hiperbilirrubinemia
(OR 7,10 IC95% 4,77-10,58), 4,6 veces mayor riesgo de síndrome de dificultad respiratoria
(OR 4,60 IC95% 2,25-9,18), 4 veces mayor riesgo de prematuridad (OR 4,36 IC95% 2,48-7,59),
4 veces mayor riesgo de sepsis neonatal (OR 3,94 IC95% 2,51-6,14) y 3 veces mayor riesgo
de morbilidad neonatal (OR 2,9 IC95% 1,92-4,37) comparado con los recién nacidos del
grupo control.
Los neonatos de madres con VB presentaron 6 veces mayor riesgo de traumatismo obstétrico
(OR 1,51-22,49), 5,6 veces mayor riesgo de prematuridad (OR 5,6 IC95% 2,37-12,98), 3,8
veces mayor riesgo de hiperbilirrubinemia (OR 3,81 IC95% 1,83-7,81), 3,5 veces mayor
riesgo de morbilidad neonatal (OR 3,48 IC95% 1,71-7,21) y 3 veces mayor riesgo de
sepsisneonatal (OR 2,98 IC95% 1,31-6,55) comparado con los recién nacidos del grupo
control.
Los neonatos de madres con TV presentaron 8 veces mayor riesgo de sepsis neonatal (OR 8,19
IC95% 4,21-15 86), 7 veces mayor riesgo de morbilidad neonatal (OR 6,96 IC95% 2,96-17,21)
y 2,6 veces mayor riesgo de hiperbilirrubinemia (OR 2,60 IC95% 1,15-5,70) comparado con
los neonatos del grupo control.
Esta investigación demuestra que
en los embarazos de un solo feto con alto riesgo de prematuridad existe una significativa
asociación entre la historia familiar de enfermedad vascular, el estado marital, el
estado nutricional materno y la alteración de la flora bacteriana vaginal. Estos
embarazos presentaron significativo mayor riesgo de complicaciones obstétricas
antenatales y puerperales, mayor número de internamientos antenatales, parto pretérmino
y morbilidad neonatal.
La mayor frecuencia de enfermedad vascular hereditaria (hipertensión arterial/diabetes
mellitus) en las pacientes con riesgo de prematuridad en nuestro estudio coincide con la
hipótesis que la prematuridad es el resultado de factores genéticos y medio ambientales,
los cuales estarían ligados al desarrollo de enfermedades vasculares en la progenie antes
del nacimiento y en la vida adulta. Así, estudios epidemiológicos en Inglaterra han
demostrado que la muerte por enfermedad coronaria en la edad adulta está asociada a la
historia de muerte perinatal en los niños que nacieron en la misma localidad geográfica
(20,21). Nuestro grupo ha encontrado que la historia de enfermedad vascular en la familia
se asocia a mayor riesgo de enfermedad perinatal. Así, los familiares de diabéticos
tienen mayor riesgo de ruptura prematura de membranas mayor de 24 horas (OR 1,66 IC95%
1,01-2,70) y los familiares de hipertensos arteriales se asocian a mayor riesgo de parto
pretérmino y nacimiento pretérmino (OR 1,37 IC95% 1,37-2,28 y OR 1,73 IC95% 1,34-2,22,
respectivamente) en comparación con las gestantes sin historia familiar de enfermedad
vascular (22). Además, Arias y col (23) han encontrado lesiones vasculares en las
placentas de 40% (96/235) de un grupo de recién nacidos pretérmino (23). Estos hallazgos
clínicos y epidemiológicos señalan que factores hereditarios (medio-ambientales y/o
genéticos) favorecen el desarrollo de la morbilidad y mortalidad del ser humano en la
vida intrauterina y posnatal. La traducción histológica de estos procesos se
manifestaría por lesiones vasculares y/o inflamatorias.
De acuerdo al tipo de flora microbiana vaginal, hemos podido diferenciar dos tipos de
pacientes: 1) mujeres jóvenes, solteras con gérmenes en la vagina indistinguibles de la
flora microbiana normal de la vagina, los que denominamos vaginitis bacteriana; y, 2)
mujeres de mayor edad, que han tenido gestaciones anteriores con mala historia
reproductiva (abortos, muertes fetales/neonatales, cesáreas previas), multiparidad,
pareja sexual estable, con aumento del flujo vaginal e internamiento prenatal en varias
oportunidades por sangrado vaginal, amenaza de parto pretérmino y en quienes se
descubrió la presencia de vaginosis bacteriana o trichomonas vaginalis.
Además, las gestantes con riesgo alto de prematuridad presentaron 4 veces mayor riesgo de
malnutrición y 60 veces mayor riesgo de peso bajo comparado con el grupo control. Estos
hallazgos revela la importancia de considerar el factor nutricional en los embarazos de
riesgo perinatal alto.
Las gestantes más jóvenes presentaron con mayor frecuencia desnutrición (IMC <20).
La obesidad (IMC >25) fue más frecuente en las gestantes con mayor edad y las
multíparas, quienes presentaron TV y VB con mayor frecuencia (p <0,01). La obesidad en
estas pacientes probablemente es consecuencia de la falta de una correcta orientación
nutricional durante la gestación que pueda evitar la obesidad gestacional. La pelvis
contraída o estrecha está asociada a la talla baja en el adulto y ésta es una
consecuencia de la desnutrición infantil crónica (24,25).
Un hecho interesante fue observar que las gestantes con TV durante el embarazo presentaron
desnutrición gestacional (poca ganancia ponderal en el embarazo) y el feto desarrolló
con mayor frecuencia infección congénita. Los neonatos de estas pacientes presentaron,
con mayor frecuencia, Apgar bajo en el primer minuto (<7), síndrome de aspiración
meconial y sepsis neonatal.
¿Cúál es la relación entre el estado nutricional y las infecciones perinatales? Los
neutrófilos polimorfonucleares (NPNs) representan la primera línea de defensa del
huésped, actuando para eliminar al microorganismo invasor en el lugar de la infección
(26). En respuesta al estímulo inflamatorio, los NPNs activados son reclutados, se
adhieren al endotelio, y migran al lugar de la inflamación durante el estadio temprano de
la inflamación. Más que los neutrófilos circulantes, los exudados de los NPNs juegan el
rol más importante en la defensa del huésped en el lugar de la inflamación. Estudios
recientes han revelado que, para el reclutamiento de los NPNs, se requiere de las
moléculas de adhesión en los NPNs y en el endotelio, al igual que las quimoquinas en el
sitio de la inflamación (27).
La restricción de proteínas durante el embarazo, manifestado por la poca ganancia
ponderal, condicionaría mayores complicaciones infecciosas por una falla en la exudación
de los NPNs en los lugares de inflamación, debido a la expresión inhibida de las
moléculas de adhesión sobre los NPNs circulantes y por la disminución en la producción
de quimoquinas en el lugar de la inflamación. Se ha demostrado que la recuperación
nutricional, aún en cortos periodos de tiempo, en individuos privados de alimentación
puede mejorar la función de los NPNs y la producción de quimoquinas en los lugares de
inflamación (28).
Por otro lado, varios estudios en animales han sugerido que la obesidad está asociada a
fallas en la inmunidad (29,30). Así, Tanaka y colaboradores (30) han reportado falla en
la función de las células T y B en personas obesas comparado con sujetos controles no
obesos. Nieman y colaboradores encontraron que la obesidad está relacionada con
elevaciones de la concentración de leucocitos, neutrófilos y monocitos totales (31), los
que han sido identificados como factores independientes de riesgo cardiovascular y riesgo
de trombosis (32-35). Además, la obesidad está asociada con función disminuida de las
células B y T, fagocitosis aumentada de granulocitos y monocitos y aumentada actividad
oxidativa y actividad normal de las células asesinas (36).
Aunque se desconoce el mecanismo responsable del mayor riesgo de la infección y la
alteración de la immunidad de personas obesas, este fenómeno parece estar ligado a los
efectos negativos de la hiperglicemia, hiperinsulinemia, e hiperlipidemia en la función
de ciertas células immunes (29). En el presente estudio, las pacientes con riesgo alto de
prematuridad presentaron 10 veces mayor riesgo de hiperglicemia en el embarazo
(prediabetes) comparado con el grupo control.
La malnutrición materna (desnutrición y/u obesidad) es una condición que permitiría la
colonización de la vagina por gérmenes polimicrobianos que pueden alterar el pH vaginal,
favoreciendo el desarrollo de flora aneróbica y aumentando la virulencia de los gérmenes
que se encuentran en la vagina.
Se ha encontrado que 90% de los líquidos amnióticos de gestantes malnutridas carecen de
actividad antimicrobiana, permitiendo la infección fetal (37,38). El feto es más
vulnerable al inhalar el líquido amniótico infectado antes de la semana 32 de
gestación. Después de la semana 32, los anticuerpos maternos IgG atraviesan la placenta
en cantidades importantes y pueden proteger al feto (39).
La respuesta inflamatoria del huésped (madre/feto) explicaría el hecho de que,
independiente del tipo de flora microbiana vaginal, todas las gestantes con riesgo de
prematuridad tuvieron mayores tasas de morbilidad neonatal compuesta (71,6%[144/201]),
comparado con el grupo control, siendo los más importantes los problemas metabólicos
(hiperbilirrubinemia), las infecciones congénitas que llevó a la sepsis neonatal (28,9%
[58/201]), la prematuridad (14,9%[20/201]) y el síndrome de dificultad respiratoria (7,9%
[16/201]). La mayor frecuencia de traumatismo obstétrico en mujeres con vaginosis
bacteriana estuvo asociada al mayor tamaño del recién nacido. Es necesario enfatizar que
la historia clínica materna constituye la más poderosa herramienta con que cuenta el
clínico para identificar al feto y al recién nacido con grave morbilidad perinatal.
Así, el 71,6% (144/201) de los recién nacidos de gestantes con alto riesgo de
prematuridad en nuestro estudio presentó morbilidad neonatal. Este hecho nos debe
recordar que cuando se identifica a una gestación con riesgo alto de prematuridad, no
sólo se debe tener en cuenta el riesgo de la prematuridad, sino también se debe
considerar el mayor riesgo del feto en presentar enfermedades metabólicas e infecciosas
en el periodo neonatal. El estudio morfológico de la placenta nos permite identificar y
comprobar los factores etiopatogénicos que intervienen en el estado de salud/enfermedad
del recién nacido (40).
En resumen, hemos encontrado que enfermedades genéticas y/o hereditarias, datos obtenidos
mediante la historia familiar y el estilo de vida de la madre, determinan el estado
nutricional y el tipo de flora microbiana vaginal. Estos factores (genes y medio ambiente)
determinarían la respuesta inflamatoria del huésped (unidad madre/feto) normal o
anormal. La alteración de la flora microbiana vaginal normal constituiría uno de los
mecanismos patogénicos para el desarrollo de una respuesta inflamatoria del huésped.
Esta respuesta inflamatoria sería la responsable del parto pretérmino
y del mayor riesgo de morbilidad neonatal (41) (Figura 1).
Varios estudios han señalado que por historia clínica sólo podemos identificar a 30% de
los partos que van a ocurrir prematuramente (42-44). Por lo tanto, es importante diseñar
una nueva estrategia para disminuir la morbimortalidad perinatal en nuestro medio.
Nosotros proponemos que toda gestante joven primigrávida o nulípara, con aparente riesgo
obstétrico bajo debe ser manejada adecuadamente desde el punto de vista nutricional,
mejorando el estado de ánimo y el desarrollo físico gestacional con adecuado aporte
nutritivo y apoyo social/ familiar. Se debe investigar en estas pacientes la presencia de
flora microbiana vaginal anormal, particularmente, la presencia de gérmenes de
trasmisión sexual.
En las gestantes con pareja sexual estable se hace necesario incorporar al esposo dentro
del cuidado prenatal, a fin de identificar situaciones de riesgo de contraer infecciones
de trasmisión sexual (ITS). En estas pacientes se debe tratar oportunamente las ITS y
evitar nuevas recurrencias de las infecciones que pueden ocasionar el parto pretérmino y
grave morbilidad neonatal.
Naeye encontró, por ejemplo, que el empleo del condón durante el coito en el embarazo
disminuía la frecuencia de inflamación de la placenta y las membranas fetales en el
momento del nacimiento (45).
Bibliografía
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1.2 Instituto de
Patología UNMSM,
1 Departamento de Anatomía Patológica y
2 Gineco-Obstetricia UNMSM.
1,2,3 Hospital Nacional Docente Madre-Niño "San
Bartolomé".
Correspondencia:
Dra. Lilia Huiza Espinoza
Instituto de Patología, Facultad de Medicina - UNMSM.
Av Grau 755. Lima 1, Perú
E-mail: anales@sanfer.unmsm.edu.pe
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