Anales de la Facultad de Medicina
Universidad Nacional Mayor de San Marcos
Copyright© 2003
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ISSN 1025 - 5583
Vol. 64, Nº 1 - 2003
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OBESIDAD INFANTIL: SUS
CARACTERÍSTICAS ANTROPOMÉTRICAS Y BIOQUIMICAS*
Jaime Pajuelo, Jesús Rocca, Marco Gamarra
RESUMEN
Objetivo: Determinar las características antropométricas, bioquímicas y sus
relaciones en niños con obesidad exógena. Material y Métodos: Se estudió 50 niños y
adolescentes (25 varones y 25 mujeres) comprendidos entre los 6 a 18 años, que
presentaban un índice de masa corporal (IMC) por encima del 95 percentil para la
clasificación de Must y col. A todos se les tomó los pliegues tricipital y subescapular
y la cincunferencia de cintura; asimismo se dosó por venopuntura colesterol total (CT) y
triglicéridos (TG).. Los niveles diagnósticos para determinar dislipidemia fueron 200
mg/dL para CT y 100 mg/dL en menores de 10 años, y 130 mg/dL en mayores de 10 años para
TG. Al conjunto de niños se los dividió en dos grupos, de acuerdo al valor encontrado
del 50 p para el IMC, PT y CC. En cada grupo se determinó el promedio y su desviación
estándar, así como la correlación de Pearson, para los indicadores antropométricos,
bioquímicos. Resultados: El 32,6% y 55,6% de niños obesos presentaron
hipercolesterolemia e hipertrigliceridemia, respectivamente y 26,1% tuvo dislipidemia
mixta. La diferencia de promedio entre los dos grupos presentó significación
estadística (p< 0,05) para los indicadores antropométricos; lo contrario sucedió
para los bioquímicos. Conclusiones: El mayor problema que presenta el niño obeso es la
hipertrigliceridemia. La obesidad y las dislipidemias pudieran ser factores de riesgo
independientes y no necesariamente uno consecuencia del otro.
Palabras clave: Obesidad; salud infantil; hipertrigliceridemia; hipercolesterolemia.
Infantile obesity: anthropometric and biochemical characteristics
SUMMARY
Objective: To determine both anthropometric and biochemical characteristics and
relationship in children with exogenous obesity. Material and Methods: Fifty 6 to 18
year-old children and adolescents (25 male and 25 female) with body mass index (BMI) over
95 percentile according to Must et al classification were studied. Studies included
triceps and subscapular skinfolds, waist circumference, serum total cholesterol (TC) and
triglycerides (TG). Dyslipidemia was determined with TC 200 mg/dL and 100 mg/dL in
children less than 10 year-old and TG 130 mg/dL for persons above 10 years of age.
Children were divided in two groups according to 50 p values for BMI, TS and WC. Average
and standard deviation were determined in each group, as well as Pearson correlation for
both anthropometric and biochemical indicators. Results: A total of 32,6% and 55,6% of
obese children and adolescents presented hypercholesterolemia and hypertriglyceridemia,
respectively; 26,1% had mixed dyslipidemia. Statistic significant difference (p< 0.05)
was found for anthropometric indicators, as opposed to biochemical indicators.
Conclusions: Hypertriglyceridemia was the main problem in obese child. Obesity and
dislipidemias could be independent risk factors and not necessarily consequence of the
other.
Key words: Obesity; child health; hypertriglyceridemia; hypercholesteterolemia.
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INTRODUCCIÓN
En base a la gran documentación existente, la obesidad ha sido reconocida por la
Organización Mundial de la Salud (OMS) como un problema de Salud Pública. Sus
implicancias y su asociación con las dislipidemias, hipertensión arterial, diabetes
mellitus tipo 2 y algunos tipos de cánceres así lo han determinado. Por otro lado, el
costo social y económico que significa para los países, amerita una responsabilidad no
sólo institucional sino también estatal.
Si bien lo mencionado es muy representativo en los países en desarrollo, esto no implica
que los países identificados dentro del subdesarrollo estén al margen de este problema.
Estudios realizados en el Perú, tanto nacionales (1-3) y regionales (4-6), reportan altas
prevalencias de sobrepeso y obesidad, lo que indica una presencia importante de esta
patología.
No existe tanta información en los niños como en los adultos; sin embargo, reportes de
representación nacional (7) y local (8-10) muestran una mayor presencia en los niveles
socioeconómicos altos y en las áreas urbanas que en los niños de áreas rurales.
El hecho de que una gran cantidad de estos niños seguirán siendo obesos cuando adultos
(11) y, por otro lado, las condiciones que se da con el fenómeno de la transición
nutricional, permite pensar que el problema va a ser mucho mayor en el futuro, por lo que
corresponde elaborar estrategias preventivo- promocionales.
Se menciona que la obesidad generalmente está asociada a trastornos de los lípidos, lo
cual empeora el pronóstico, y no sólo eso, sino que ya a los niños se les considera
como riesgo cardiovascular (12-13). Lamentablemente, la percepción de la población
general, en relación a estas enfermedades en los niños, no posibilita el conocimiento
pleno de ellas. Por un lado, la obesidad la relacionan a la buena salud y, por otro
consideran, a las dislipidemias como enfermedad solamente de adultos.
El objetivo del estudio es conocer las relaciones antropométricas y bioquímicas del
niño obeso, como también determinar la prevalencia de dislipidemias y su respectiva
asociación.
MATERIAL Y MÉTODOS
Se estudió los 50 primeros niños y adolescentes de 6 a 18 años que concurrieron al
Servicio de Endocrinología del Hospital Nacional Dos de Mayo a consultar por obesidad, en
el primer semestre del año 2001. El 50% corresponde a cada género. El criterio de
inclusión para considerarlos dentro del estudio fue que su índice de masa corporal (IMC)
se encontrara por encima del 95 percentil de la población de referencia.
Se excluyó a todo niño que tuviese obesidad de etiología endocrina, así como aquellos
con patologías que pudieran alterar el peso y los lípidos en sangre.
A los niños del estudio se les tomó el peso y la talla, con la finalidad de determinar
el índice de masa corporal (IMC). Además, se midió el pliegue tricipital (PT).
Asimismo, el pliegue subescapular (PSE) y la circunferencia de la cintura (CC).
Para identificar a los niños con obesidad se usó la clasificación de Must y col. (14),
por encima del valor del 95 percentil.
Se dosó en sangre extraída por venopuntura, colesterol total y triglicéridos, de
acuerdo a los métodos establecidos.
Con fines diagnósticos se ha seguido lo recomendado por el Programa Nacional de
Educación para el Colesterol, específicamente de su Panel de Expertos para niños y
adolescentes (15).
Los niveles diagnósticos expresados en
mg/dL son los siguientes:
El análisis se realizó con el paquete estadístico SPSS, mediante medidas de tendencia
central y dispersión, correlación de Pearson.
| |
Deseable |
Riesgo potencial |
Riesgo alto |
| Colesterol total |
< 170 |
170 a 199 |
>= 200 |
| Colesterol total < 10 años |
< 75 |
75 a 99 |
>= 100 |
| Triglicéridos > 10 años |
< 85 |
85 a 129 |
>= 130 |
RESULTADOS
La Tabla 1 muestra el promedio y desviación estándar de las diferentes variables
estudiadas, de acuerdo a género. Se observa que los grupos son bastante homogéneos en lo
que respecta a su edad. El promedio de los indicadores del género masculino son mayores
que los del femenino, a excepción del pliegue tricipital y el colesterol sanguíneo.
Tabla 1.- Características
antropométricas y bioquímicas del niño obeso de acuerdo a género.
|
| |
Femenino(n=25) |
Masculino (n=25) |
| Edad (años) |
10,6 (3,7) |
10,8 (3,0) |
| Peso (kg) |
54,4 (16,8) |
63,9 (24,7) |
| Talla (m) |
1,39 (0,12) |
1,44 (0,16) |
| IMC (kg/m2) |
27,3 (4,4) |
29,6 (5,5) |
| Pliegue tricipital (mm) |
26,9 (6,7) |
26,2 (5,5) |
| Pliegue sub-escapular (mm) |
27.4 (7.3) |
30.2 (7.3) |
| Circunf cintura (cm) |
87,4 (16,3) |
94,6 (14,9) |
| Colesterol total (mg/dL) |
182,9 (33,0) |
179,9 (44,7) |
| Triglicéridos (mg/dL) |
133,9 (67,7) |
142,6 (62,6) |
La mayor prevalencia, dentro de lo que se considera riesgo alto, la tiene el 55,6% de
niños con hipertrigliceridemia y el 32,6% con hipercolesterolemia. El 30,4% y el 24,4% de
niños presentan un riesgo potencial de colesterol y trigliceridos altos (Tabla 2).
Tabla 2.-
Prevalencia de dislipidemia.
|
| |
n |
Deseable |
Riesgo
Potencial |
Riesgo Alto |
| Colesterol total |
46 |
17 (37,0) |
14 (30,4) |
15 (32,6) |
| Triglicéridos |
45 |
9 (20,0) |
11 (24,4) |
25 (55,6) |
Los tipos de dislipidemias se los observa mejor en el Figura 1.
 |
Figura 1. Prevalencia de dislipidemias en niños obesos |
La población estudiada fue dividida en dos grupos, de acuerdo al valor de la mediana de
IMC, PT y CC. Para cada uno de estos grupos se calculó el promedio y desviación
estándar de los indicadores antropométricos, bioquímicos y se los comparó.
Prácticamente todos los promedios de los niños que se encuentraban por encima del 50
percentil eran mayores, pero estas diferencias sólo fueron estadísticamente
significativas (p < 0,05) para los indicadores antropométricos (Tabla 3).
Tabla 3.- Comparación de promedios
de acuerdo a dos grupos divididos por el valor de la mediana.
|
| |
|
< 50 p |
> 50 p |
SE |
| IMC |
PT
PSE
CC
CT
TG |
22,9 (4,0)
24,1 (6,1)
81,3(6,0)
182,9 (39,8)
134,0 (70,4) |
30,2 (5,6)
33,4 (5,3)
100,8(16,7)
184,4 (40,9)
136,7 (59,1) |
< 0,05
< 0,05
< 0,05
NS
NS |
| CC |
PT
PSE
IMC
CT
TG |
23,5 (4,2)
23,5 (5,5)
25,2 (2,0)
183,4 (39,6)
132,8 (74,3) |
29,6 (6,1)
33,7 (5,2)
31,8 (5,1)
184,0 (41,1)
134,0 (53,6) |
< 0,05
< 0,05
< 0,05
NS
NS |
| PT |
PSE
CC
IMC
CT
TG |
23,9 (5,8)
83 (8,0)
25,6 (2,3)
181,9 (37,4)
148,1 (73,0) |
33,7 (5,1)
99,7 (17,8)
31,6 (5,4)
185,5 (43,1)
122,2 (5,1) |
< 0,05
< 0,05
< 0,05
NS
NS |
Siguiendo la misma metodología, para la división de los grupos mostrados en la tabla
anterior, la Tabla 4 muestra los niveles de correlación. En ese sentido, existe
correlación estadísticamente significativa, en ambos grupos, para los indicadores
antropométricos, pero esto no sucede para con los indicadores bioquímicos.
Tabla 4.- Niveles de
correlación entre los diferentes indicadores de acuerdo a dos grupos divididos por el
valor de la mediana.
|
| |
|
< 50 p |
> 50 p |
| IMC |
PT
PSE
CC
CT
TG |
0,508 **
0,661 **
0,712 **
0,314
0,116 - |
0,644 **
0,641 **
0,749 **
0,017
0,298 |
| CC |
PT
PSE
IMC
CT
TG |
0,394
0,606 **
0,591 **
-0,100
-0,097 |
0,545 **
0,539 **
0,747 **
0,058
-0,369 |
| PT |
PSE
CC
IMC
CT
TG |
0,502 *
0,293
0,423 *
0,053 -
0,239 - |
0,557 **
0,542 **
0,682 **
0,129
0,262 |
* p< 0,01
** p< 0,05 |
DISCUSIÓN
Existe una amplia evidencia que la obesidad en los niños está asociada a factores de
riesgo cardiovascular, entre ellos las dislipidemias.
Dentro de las dislipidemias, la de mayor prevalencia encontrada es la
hipertrigliceridemia; prácticamente uno de cada dos niños presenta valores dentro de lo
que se considera riesgo alto: uno de cada tres presenta hipercolesterolemia y uno de cada
cuatro dislipidemia mixta. Esto debe llamar la atención, por cuanto el riesgo para la
salud de los niños se ve incrementado no sólo por la obesidad sino también por la
alteración en los lípidos, y estos riesgos se potencian por la edad que tienen.
En The Bogalusa Heart Study (16) se reportó que la prevalencia de lesiones en la
coronaria se incrementaba conforme avanzaba la edad y esta asociación se hacía más
objetiva en aquellos que presentaban factores de riesgo, entre los cuales están el IMC
elevado y colesterol y triglicéridos altos, entre otros.
Existen algunos estudios que muestran prevalencias mucho menores de dislipidemias; por
ejemplo, un estudio realizado en niños Saudi de 1 a 6 años muestra una prevalencia de
1,55 y 1,20% de hipercolesterolemia e hipertrigli-ceridemia, respectivamente (17). En este
estudio tomaron los mismos criterios diagnósticos. Es necesario remarcar que los niños
fueron producto de una muestra poblacional y no una dirigida, como la del presente
trabajo. Sin embargo, se debe pensar que debe encontrarse prevalencias más altas si sólo
se hubiera estudiado a los obesos.
En el estudio RICARDIN (18) se encontró un valor promedio de colesterol total de 164
mg/dL; este estudio se hizo en niños de 6 a 18 años, sin discriminar su situación
nutricional. Un hecho similar se reportó en un estudio en Valencia (España) (19). La
razón fundamental por lo cual sus valores son menores a los reportados en este estudio es
que ambos estuvieron dirigidos a toda la población, sin tener en cuenta su situación
nutricional.
Existen estudios realizados en niños obesos que reportan prevalencias de
hipercolesterolemia (>200 mg/dL) de 25% (20) y 24,5% (21). Lamentablemente, estas
prevalencias no pueden ser comparadas, por cuanto el criterio diagnóstico empleado para
identificar la obesidad es diferente; en el primero se hizo siguiendo la clasificación de
adecuación porcentual (peso mayor al 10% del peso ideal) y en el segundo utilizando el
>de 85 percentil de la clasificación de Must y col. (14)
El problema de la obesidad no sólo se encuentra relacionado a las enfermedades crónicas
no transmisibles, sino que lo hace también con los micronutrientes, específicamente con
las vitaminas antioxidantes que son solubles en grasa, como el alfatocóferol y los
betacarotenos. Decsi (22) demostró que los valores de estas vitaminas eran menores en
niños obesos que en los no obesos. Strauss (23) confirmó los hallazgos de Decsi e
hipotéticamente atribuyó que esto podría deberse a que la mayor cantidad de tejido
graso secuestra este tipo de vitaminas, lo que incrementa el riesgo de las
enfermedades cardiovasculares.
No sólo las vitaminas mencionadas se encuentran disminuidas en los obesos. Moor de Burgos
y col. (24) reportaron lo mismo, sino que además incorporaron a su estudio otras
vitaminas, señalando que el ácido ascórbico disminuía conforme se incrementaba el
índice de masa corporal, o sea que a mayor severidad de la obesidad menos concentración
de ácido ascórbico en el suero. Lo interesante de este estudio es que las diferencias
encontradas con las vitaminas hidrosolubles entre obesos y no obesos no tiene
significación estadística.
Wortsman y col. (25) investigaron sobre la respuesta, entre obesos y no obesos, de la
radiación ultravioleta y de la suplementación con 50 000 UI de vitamina D2, encontrando
que la respuesta en el grupo obeso era mucho menor que en el grupo control.
Si bien estos dos últimos trabajos han sido realizados en adultos, no llamaría la
atención que lo mismo sucediera en niños.
Por otro lado, el niño obeso no está al margen de presentar anemia nutricional; este
hecho que como primera impresión, pareciera paradójico, no lo es, dado que ya ha sido
reportado en un estudio que se hizo dentro de un nivel socioeconómico bajo, en el que se
encontró una prevalencia de anemia nutricional de 29,4% en niños con sobrepeso y
obesidad (26).
Otro riesgo potencial que presentan los niños obesos es que sus indicadores grasos se
encuentran incrementados en una forma lineal, de acuerdo a la severidad de la obesidad. En
ese sentido, la grasa visceral es la metabólicamente más activa, por cuanto produce una
lipólisis muy rápida que contribuye al incremento de los triglicéridos.
Este incremento lineal no se aprecia con los indicadores bioquímicos. Esta diferencia del
comportamiento de los indicadores también se manifiesta cuando se investiga el nivel de
asociación entre ellos, dado que si bien existe una correlación, solamente presenta
significación estadística la que se da entre los indicadores antropométricos, mas no
con los bioquímicos, lo que podría hacer suponer que esta coexistencia es independiente.
Una situación similar ha sido reportada por Valdivia (27), quien tampoco encontró
significación estadística entre el IMC y el índice cintura/cadera con los indicadores
bioquímicos lipídicos.
En conclusión, la presencia de dislipidemias, en especial la hipertrigliceridemia, en los
niños obesos es muy preocupante, ya que el riesgo de su salud se ve incrementado. Por
otro lado, existen otros tipos de riesgos demostrados en diversos estudios, que ameritan
medidas preventivas como el mejor camino para mejorar los factores de riesgo
cardiovascular y por ende una mejor calidad de vida.
Bibliografía
Hospital Nacional Dos de Mayo
Correspondencia:
Dr. Jaime Pajuelo Ramírez
Hospital Nacional Dos de Mayo
Parque de la Medicina s/n. Lima 43, Perú
E-mail: saturse@terra.com.pe
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