Anales de la Facultad de Medicina
Universidad Nacional Mayor de San Marcos
Copyright© 2002
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ISSN 1025 - 5583
Vol. 63, Nº4 - 2002
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PERCEPCIÓN Y COMPORTAMIENTOS DE RIEGO DE ITS /VIH, EN MUJERES
ADOLESCENTES INSCRITAS PARA OBTENER SU LIBRETA MILITAR EN LIMA Y CALLAO 2001
Dora Blitchtein-Winicki1, Luis
Paredes2,
Jorge Calero3, Marlene Magallanes4, eloisa Núñez1, Silvia
Pessah5, Miguel Escurra6,
Kenedy Alva1, Enrique Sweing7, Maribel Gonzáles1.
RESUMEN
Objetivo: Obtener información acerca de comportamientos y percepción de riesgo de
adquirir infecciones de transmisión sexual (ITS-VIH-SIDA) en mujeres adolescentes de 16 y
17 años que se inscriben al servicio militar. Diseño: Estudio aleatorio transversal
anónimo, realizado en Lima y Callao en el año 2001. Material y Métodos: Muestreo por
conglomerados en tres etapas, con probabilidades proporcionales al tamaño; la muestra
para el estudio resultó 755 adolescentes. Se utilizó un cuestionario autoaplicado.
El
análisis estadístico se desarrolló en tres etapas, descriptivo univariado, bivariado y
se desarrolló un modelo de ecuaciones estructurales.
Resultados: La media de la edad de
las adolescentes encuestadas fue 16,4±0,49 años, y la media de inicio de relaciones
sexuales 15,4 años. La proporción global de uso de condón fue 23,4%; 16% refirió haber
tenido dos o más parejas sexuales en el último año, 33% haber tenido síntomas
sugestivos de ITS, mientras que 88,3% percibió no tener algún riesgo de adquirir una
enfermedad de transmisión sexual con su vida sexual actual. Del total de adolescentes,
26% no reconoció el condón como una forma de prevención del SIDA. Conclusiones: Los
hallazgos de baja percepción de riesgo de ITS/VIH/SIDA y la alta referencia de signos de
ITS, señalan la necesidad de priorizar esta población para realizar estrategias de
prevención. El resultado del análisis de senderos subraya la importancia de considerar
factores racionales (nivel de información, número de parejas sexuales) y no racionales
(emociones y percepciones) en el desarrollo de estrategias de intervención para disminuir
comportamiento de riesgo.
Palabras clave: Enfermedades sexualmente transmisibles; infecciones por HIV;
adolescencia; conducta sexual; síndrome de inmunodeficiencia adquirida.
STD/HIV risk perception and behaviour in adolescent women inscribed to obtain military
identification card at Lima and Callao 2001
ABSTRACT
Objective: To obtain information about sexual transmitted diseases (STD) and human
immunodeficiency virus (HIV) behavioral risk factors and perceptions in adolescent women,
ages between 16 and 17 years, who subscribed to obtain their military identification card.
Design: Randomized anonymous, transversal study done in Lima and Callao during 2001.
Material and Methods: Auto applied questionnaire that used a structural equation model to
conduce a path analysis. Results: Seven hundred and fifty-five adolescent women
participated in this study, mean age 16,4±0,49 years, mean age at first sexual
intercourse 15,4 years. There were risk behaviors related to STD/HIV/AIDS in the
adolescents with reported active sexual life: 35,1% had an occasional sex partner, the
proportion of global condom use was low (23,4%) while 16% reported two or more sexual
partners in the past year, one third (33%) reported having STD signs and most of them
(88,3%) perceived low risk of acquiring STD/HIV/AIDS with their actual sexual life. The
use of condom as an AIDS method of prevention was not recognized by 26% of respondents.
Conclusions: The findings of low risk perception of STD-HIV and high reference of STD
signs point the need to target this population for prevention strategies of STD/HIV/AIDS
risk behaviors. The path analysis results highlights the importance of considering both
rational (level of information, sexual partners number) and non-rational factors (emotions
and perceptions) in developing STD-HIV risk reduction behavior strategies.
Key words: Sexually transmitted diseases; HIV infections; adolescence; sex behavior;
acquired inmunodeficiency syndrome.
|
INTRODUCCIÓN
El síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) ha surgido como el principal tema de
Salud Pública en los últimos veinte años, no sólo porque se ha convertido en la
principal causa de morbilidad y mortalidad en el mundo, sino porque involucra tópicos que
captan la atención y la imaginación de la gente, tales como miedo, sexo, muerte
prematura y relaciones íntimas. Internacionalmente, la prevención del contagio por el
virus de la inmunodeficiencia humana (VIH)/SIDA es un reto enorme, debido a que el
problema está incrementándose rápidamente, mientras que los recursos para resolverlo no
(1). Es necesario desarrollar mejores estrategias para prevenirlo. Los jóvenes son
particularmente vulnerables a las infecciones de transmisión sexual (ITS) /VIH/SIDA. Sin
embargo, son los jóvenes los que ofrecen la mayor esperanza para cambiar el curso de la
epidemia de VIH/SIDA.
El curso futuro de la epidemia depende de los esfuerzos que se emprenda ahora para
prevenir las ITS /VIH/SIDA entre los adolescentes.
La salud del adolescente es un proceso dinámico, en el que se interrelacionan aspectos
biológicos, psicológicos, sociales, culturales y ambientales, que se manifiestan en una
fase crítica del crecimiento. En ellos surgen necesidades durante el proceso
biopsicosocial que los conduce a ser adultos, tales como prepararse para la inserción
laboral, construir nuevos vínculos sociales y afectivos, procesar sus cambios biológicos
corporales y hormonales ligados a su recién adquirida capacidad de reproducción
biológica. Es así como el ejercicio de la sexualidad en esta etapa es un componente
básico del proceso salud-enfermedad y las distintas maneras de enfrentarlo pueden tener
implicaciones en el proceso reproductivo y en la salud biopsicosocial del adolescente (2).
Durante este período, el riesgo de efectos adversos sobre la salud asociados a la
actividad sexual se incrementa, debido en parte a la experimentación en un contexto
cultural de ambigüedad moral que promueve la actividad sexual sin proveer una educación
sexual con credibilidad. Las actitudes de los adolescentes respecto a su sexualidad
acentúan este fenómeno (3). Un gran número de jóvenes empieza su actividad sexual a
una edad relativamente temprana, no son monógamos y no utilizan condones con la
suficiente regularidad para asegurar la protección de ITS/VIH/SIDA.
En muchos países, una proporción significativa de jóvenes comienza su actividad sexual
antes de los 15 años. Además, la experimentación con el consumo de drogas es a menudo
una característica frecuente en la adolescencia (4).
En el Perú, se ha realizado estudios en adolescentes de zonas urbanas desde inicios de la
epidemia, identificándose algunas características que incrementan el riesgo de contagio
y transmisión de ITS/VIH/SIDA. Algunas persisten hasta la actualidad, tales como el que
la posibilidad de morir por una infección de un virus intangible de una enfermedad con un
largo periodo de incubación no representa un problema visible o concretizable por la
cotidianidad inmediata (5,6).
También se describe en varios estudios, acerca de ITS/VIH/SIDA, una elevada prevalencia
de comportamientos de riesgo y niveles bajos de conocimiento, así como de uso de condón
y otras medidas preventivas en adolescentes de ambos sexos (estudiantes de secundaria de
Lima (7,8), Chiclayo (9) y en adolescentes de zonas urbanas y rurales de Lambayeque (10).
En un estudio en adolescentes de El Agustino, a pesar de que se encontró mayor dominio de
conocimientos e información sobre el VIH/SIDA, persistió la práctica de comportamientos
de riesgo, asociada a la baja autopercepción de riesgo, la falta de percepción del uso
del condón como alternativa de protección y la asociación de riesgo de acuerdo al tipo
de pareja sexual (11).
Esta última característica coincide con los resultados de otro estudio en poblaciones
urbanas de Lima, donde las normas culturales restringen el uso de condón sólo al sexo
casual. Además, en este estudio se relaciona otros factores que facilitan la presencia de
embarazos no planificados y de ITS/VIH/SIDA, como la existencia de un contexto de
coerción y de intercambio de sexo por dinero, la combinación de sexo, consumo de drogas
y alcohol y el involucrar mujeres jóvenes (12).
Se sabe que aproximadamente una tercera parte de casos de SIDA en el Perú se produce
entre los 20 y 29 años de edad, notándose un incremento porcentual de los casos entre
los 20 y 24 años (13), considerando que el intervalo entre la infección primaria y el
desarrollo de las condiciones que señalan la evolución hacia el SIDA, en general, tiene
un promedio de 8 años (14). Estos casos se han infectado en algún momento de la
adolescencia. El cambio en la relación hombre mujer (de 14,5:1 en 1990 a 2,7:1 en el
primer semestre del año 2000) evidencia un incremento de transmisión heterosexual y,
consecuentemente, una mayor proporción de mujeres con SIDA. Así como la tendencia cada
vez más temprana de inicio de relaciones sexuales (la mediana de la edad a la primera
relación sexual cuando se entrevistó a mujeres de 20 a 49 años, en el 2000, fue 19
años (15), en 1996 19,1 y en la ENDES 1991/2 19,7) (13). Además de que, a pesar de que
la tasa de fecundidad global ha mostrado un descenso en los últimos 10 años, de 4,4 a 3
entre 1985-1990 y 1995-2000, las tasas de fecundidad por edad para el grupo de 15 a 19
años han mostrado reducciones menores. Debe considerarse que una gran parte de estos
embarazos en adolescentes no son planificados y son resultado de relaciones sexuales
desprotegidas (15).
Estas características nos muestran la vulnerabilidad de las adolescentes, que tienen
mayor probabilidad de sufrir consecuencias de las relaciones sexuales tempranas y que son
fisiológicamente más susceptibles a la infección por ITS/VIH/SIDA que las mujeres de
más edad. También tienen menos capacidad de negociar el uso de condones, especialmente
en las relaciones sexuales con hombres mayores. Estas últimas son más peligrosas que las
relaciones con personas de su misma edad, porque los hombres mayores habrán tenido más
parejas sexuales y, por consiguiente, habrán estado más expuestos al VIH y otras ITS, si
no se protegieron en esas relaciones (2).
La epidemia del VIH ha incrementado las ya de por sí graves repercusiones que pueden
tener para los adolescentes las relaciones sexuales sin protección, especialmente para
las mujeres, exponiéndolas al embarazo y a ITS. El embarazo en una adolescente conlleva
muchos otros riesgos para su salud y su bienestar psico-socio-económico. Cuando los
adolescentes tienen acceso a información y servicios de apoyo adecuados, también están
dispuestos a retrasar la edad de inicio sexual y se aseguran de evitar riesgos cuando
deciden comenzar su vida sexual (2).
Todo lo anteriormente señalado nos muestra la necesidad de conocer las principales pautas
del comportamiento sexual de las adolescentes, blanco sobre el cual se pretende impactar
con las estrategias de control y prevención de ITS/VIH/SIDA.
Es por ello que el Ministerio de Salud (la Oficina General de Epidemiología, la
Dirección General de Salud de las Personas a través del Programa de Control de
Enfermedades de Transmisión Sexual y SIDA), en coordinación con el Comité de
Prevención y Control de SIDA de las FFAA y PNP (COPRECOS), dieron lugar a la realización
de este estudio.
La finalidad del estudio fue determinar las principales características del
comportamiento sexual, la percepción de riesgo de contraer ITS/VIH/SIDA y los signos de
ITS referidos en mujeres adolescentes de 16 y 17 años, que se inscribieron al servicio
militar en Lima y Callao en el año 2001.
MATERIALES Y MÉTODOS
Durante el año 2001, se realizó un estudio transversal con una muestra
representativa de las mujeres adolescentes de 16 y 17 años que se inscribieron para
obtener su libreta militar en el Ejército Nacional, Fuerza Aérea, Marina Nacional
(58,695 inscritas). Se hizo un muestreo por conglomerados en tres etapas, con
probabilidades proporcionales al tamaño (PPT), donde en la primera etapa se seleccionó
los centros y, en la segunda y tercera etapa, se seleccionó aleato-riamente los días y
las personas a entrevistar, respectivamente (16). Se escogió al azar 10 días durante el
período de inscripción. Se obtuvo una muestra de 719 adolescentes, considerando un 5% de
no participantes, por lo cual se incrementó el tamaño muestral a 755, distribuidas
proporcionalmente al centro de inscripción. Este tamaño muestral garantiza la
representatividad con un nivel de confianza de 95%. Se elaboró listas aleatorias para
cada establecimiento y luego se entregó boletos a las adolescentes que acudían durante
los días seleccionados y, a las que estaban en la lista, se les invitó a completar el
cuestionario autoaplicado. En caso de encontrar adolescentes analfabetas, el cuestionario
les fue aplicado por una entrevistadora. Para controlar sesgos de selección, las
adolescentes que no quisieron completar en su totalidad el cuestionario pudieron llenar
una encuesta alternativa, con datos sociodemográficos y nivel de información acerca de
SIDA.
Los criterios de inclusión fueron mujeres adolescentes, cuyas edades oscilaban entre los
16 y 17 años y que se presentaron a los centros de inscripción de las fuerzas armadas
para tramitar su libreta militar. Fueron excluidas las personas omisas al servicio militar
que se presentaron en los días en los que se llevó a cabo el estudio.
El instrumento utilizado para el estudio fue creado al efecto, al cual a su vez- se
le adaptó preguntas validadas de otros estudios (PROCETSS-MINSA en 1998 (17) y ENDES
2000). Para decidir los contenidos a incluir en el cuestionario, se solicitó el criterio
de 7 expertos. Se aplicó un piloto a 20 adolescentes no incluidos en el estudio, a fin de
determinar el grado de dificultad y comprensión de cada ítem.
El cuestionario estuvo conformado por 65 preguntas, para conocer variables
sociodemográ-ficas, características de comportamiento sexual, antecedentes, percepción
de riesgo de adquirir ITS/VIH/SIDA y nivel de información sobre ITS/SIDA.
Previa elaboración de manuales de codificación y captura, la información recolectada
fue procesada en la Oficina General de Epidemiología, utilizando el paquete Epi Info 6.
El análisis cuantitativo de los datos fue procesado en tres etapas, utilizando una
combinación de estadística descriptiva y procedimientos multivariados. En la etapa I se
hizo un análisis descriptivo de las variables seleccionadas para el estudio. En la etapa
II se evaluó los potenciales predictores y medidas de criterio para determinar las
variables a incluir en el análisis. Y, en la etapa III, se utilizó un modelo de
ecuaciones estructurales para construir un análisis de senderos que investigara sobre
efectos directos e indirectos de las variables
seleccionadas con signos de ITS reportados.
El análisis de la información se realizó con los paquetes Epi Info 6, SPSS 10,0, para
estadísticas descriptivas y significancia t de Student X2 y con AMOS 4,01 (18,19) el
análisis de senderos. La información cualitativa fue analizada en su contenido y
agrupada en categorías por sinonimia, para su posterior análisis estadístico.
El cuestionario tuvo un carácter anónimo y se aseguró la confidencialidad de los
resultados del estudio. Se entregó un consentimiento informado a todas las participantes,
donde se les informó sobre los objetivos del estudio, riesgos y beneficios, dejando clara
la completa libertad de participar o no en el estudio.
RESULTADOS
Etapa I. Análisis descriptivo
De las 755 adolescentes a las que se les solicitó que completaran el cuestionario, 97,9%
(739) aceptó responder al mismo. La media de edad de las participantes fue 16,4±0,49
años. El mayor porcentaje de las participantes del estudio residía en Lima y Callao y
sólo 9,3 refirió vivir en alguna otra provincia.
De acuerdo al nivel de instrucción, sólo 0,3% refirió no saber leer ni escribir, 5,7%
tenía educación primaria (completa e incompleta), mientras que el 94% restante
manifestó tener educación secundaria (completa e incompleta) y/o estudios técnicos.
Con relación al nivel de información sobre la prevención de SIDA, un 26,2% de las
adolescentes tuvo dos o más conceptos erróneos acerca de cómo evitar el contagio por el
virus; mientras que respecto a la transmisión del VIH, 16,2% reconoció que es
transmitido por picaduras de insectos, 30,7% que es contagiado por hábitos inadecuados de
higiene -como uso de baños públicos- y 14,3% que el tocar a una persona que tiene VIH
puede transmitirles la infección.
Llama la atención -respecto al uso del condón como forma de evitar el contagio de SIDA-
que 26% de las adolescentes no lo percibe como tal.
Acerca de los comportamientos asociados al riesgo de infección por VIH en los últimos 2
años, del total de las adolescentes 4,2% refirió haberse realizado un tatuaje, mientras
que 1,2% señaló haber intercambiado jeringas para uso de drogas. Casi una tercera parte
de las participantes (29,6%) refirió consumir bebidas alcohólicas, de las cuales 17,9%
las había consumido en el último mes, 8,7% una vez a la quincena, 2,5% por lo menos una
vez a la semana y 0,5% diario.
Del 12,7% de las adolescentes que refirió tener vida sexual activa, la edad de inicio de
las relaciones sexuales se concentró entre los 15 y los 17 años de edad, para una media
de 15,4 años. En el último año, 69,2% refirió tener una pareja sexual estable y, de
ellas, 4,3% refirió tener relaciones homosexuales. En referencia a los motivos por los
cuales se iniciaron sexualmente, 58,5% refirió por amor a la pareja, 6,4% por presión de
la pareja, 4,3% que no fue decisión suya, 2,1% por placer y 1,1% por moda o actualidad.
Por su parte, de acuerdo al tipo de relación afectiva que existía con sus compañeros
sexuales, 61,7% refirió tener un vínculo de enamorado/ novio o pareja estable, 2,1%
familiar y 1,1% amigo, mientras que con la pareja sexual ocasional, 18,4% reportó tener
vínculo afectivo distinto a enamorado, familiar o amigo, 14,9% enamorado, 1% familiar y
1% amigo.
Respecto al número de personas con las cuales habían tenido relaciones sexuales en su
vida, 84% refirió tener una pareja única, mientras que 16% reportó tener 2 ó más
parejas sexuales. Llamó la atención que sólo 48,9% de las adolescentes que reportaron
tener o haber tenido más de una pareja sexual, refirió que suele cuidarse de alguna
manera cuando tiene relaciones sexuales. Cabe destacar que 45,7% no se cuida con pareja
ocasional, tampoco lo hace 39,4% con pareja estable ni 14,9% con trabajador sexual. Al
indagar cuáles son los cuidados que toman al tener relaciones sexuales, 23,4% refirió el
uso de condones, seguido en frecuencia de método del ritmo (22,3%), inyectables (10,6%),
píldoras (8,5%) y óvulos vaginales (1,1%).
Resulta alarmante que, con relación al uso del condón, más de la mitad de las
adolescentes con pareja estable (59,6%) refirió no utilizarlo nunca; mientras que en el
caso de aquellas que refirieron relaciones ocasionales, 47,9% señaló no haberlo usado en
la última relación sexual. El motivo más frecuentemente señalado para no usar condón
en la ultima relación sexual fue porque habían usado algún otro método anticonceptivo
(19,1%), a la pareja no le gusta usarlo (8,5%) o no se atrevieron a negociarlo con la
pareja (5,3%).
Al indagar si para ellas es fácil conseguir condones, 36,2% consideró que no lo es,
siendo la causa más comúnmente reportada vergüenza (6,4%) seguida de
nunca intenté conseguirlos (2,1%), no tengo dinero y sólo 1,1%
que es fácil, porque cuando vas a la posta en la consulta te los dan.
Sobre la percepción de riesgos ante el contagio de una ITS, resulta alarmante que 88,3%
de las adolescentes con vida sexual activa no percibe el riesgo de contagiarse con una
ITS, en su actual vida sexual, y tan sólo 11,8% percibe algún riesgo, pero compartido en
grados diferentes.
Referente a la presencia de signos que podrían estas asociados a ITS, los resultados
advierten sobre la presencia de éstos en 33% de las adolescentes que reportaron actividad
sexual. Los signos explorados aludieron a la presencia de lesiones, llagas y/o heridas
vaginales (6,4%) o anales (2,1%), así como descensos por enfermedad no atribuibles al
ciclo menstrual; 24,5% reportó esto último signo al momento de llenar la encuesta.
Un 8,5% refirió saber que su pareja sexual había tenido una ITS, mientras que 11,7%
había tenido o sospechado tener una ITS; 1,1% refirió haber tenido relaciones sexuales
con alguna persona sospechosa de tener una ITS.
En cuanto a si comentaron con su pareja el haber tenido síntomas o diagnóstico de una
ITS, 4,3% respondió afirmativamente, mientras que 6,4% no lo hizo, pero refirió haber
hecho algo para evitar que la pareja se contagie. Respecto al lugar donde buscaron
atención por síntomas o diagnóstico de ITS, 8,6% lo hizo con un profesional de la
salud, 1,1% con un curandero y 1,1% no buscó atención.
Entre los factores asociados al inicio de la vida sexual reportada, la ingesta de bebidas
alcohólicas se asoció significativamente, de manera directa, al inicio de la vida
sexual, especialmente a la ingesta más de una vez a la semana (OR 3,30 IC 1,76-6,14
p=0,00); y, de manera indirecta, con no haber consumido bebidas alcohólicas en los
últimos 12 meses (OR 0,52 IC 0,31-0,88 p=0,00).
Los signos de ITS reportados se asociaron significativamente a una baja percepción de
riesgo de adquirirlas (OR 34,8 IC 10,36-118,89 p=0,00), así como a la referencia de haber
tenido como motivo de inicio de relaciones sexuales el amor a la pareja (OR 3,5 IC
1,22-10,60 p=0,00) y haber tenido más de una pareja sexual en el último año (OR 3,9 IC
1,09-14,20 p=0,00).
Etapa II. Selección de predictores y medidas de criterio
El análisis de la matriz de correlación de las variables seleccionadas (Tabla 1) para el
desarrollo del estudio indica la presencia de correlaciones que fluctúan entre r= 0,666
(uso de condón con pareja ocasional en la última relación sexual y uso de condón con
pareja sexual estable) y r=0,000 (uso de condón con pareja estable y número de parejas
sexuales en los últimos 12 meses). Los resultados significativos sólo se presentaron en
4 del total. Destacó la alta correlación entre el uso de condón con pareja estable y el
uso de condón con pareja ocasional en la última relación sexual, lo cual indica la
relativa consistencia de esta práctica (Tabla 2). En el análisis de senderos y
regresión múltiple, es recomendable que no existan múltiples correlaciones
significativas entre las variables estudiadas (Medir un mismo concepto con diferentes
instrumentos) (20).
Tabla 1.-
Estadísticas descriptivas.
|
| |
Media |
DE |
n |
| Uso de condón con pareja sexual
estable |
0,2700 |
0,4500 |
77 |
| Uso de condón con pareja ocasional en la
ultima relación sexual |
0,2600 |
0,4400 |
61 |
| Grado de educación alcanzado |
4,4400 |
0,9000 |
94 |
| Nivel de información de cómo protegerse
del SIDA |
4,4681 |
1,8532 |
94 |
| Signos de ITS |
0,3298 |
0,5937 |
94 |
| Número de parejas sexuales en los últimos
12 meses |
1,1800 |
0,4400 |
94 |
| Ingesta de alcohol más de una vez a la
semana |
1,9700 |
0,1800 |
94 |
| Tipo de relación afectiva con pareja
sexual |
1,6300 |
1,1800 |
94 |
| DE: Desviación
estándar. |
Tabla 2.- Correlaciones entre
variables.
|
|
Tipo
RAI |
Uso de condón PS |
Uso de condón PS
ocasional en el URS |
Grado de educación
alvanzada |
Conocimientos de
proteción contra el SIDA |
Signos de
ITS |
| Uso de condón con PS estable |
Correlación de Pearson
Sig. (2-colas) |
1,000
-
77 |
0,666*
0,000
52 |
0,226+
0,048
77 |
0,016
0,892
77 |
-0,059
0,613
77 |
| Uso de condón en la URS |
Correlación de Pearson Sig.
(2-colas) |
0.666*
0.000
52 |
1,000
-
61 |
0,167
0,197
61 |
0,113
0,387
61 |
-0,046
0,726
61 |
| Grado de educcaión alcanzada |
Sig. (2-colas) |
0,226+
0,048
77 |
0,167
0,197
61 |
1,000
-
94 |
0,025
0,814
94 |
-0,011
0,920
94 |
| Conocimientos de protección
contra el SIDA |
Sig. (2-colas) |
0,0016
0,892
77 |
0,113
0,387
61 |
0,025
0,814
94 |
1,000
-
94 |
0,015
0,889
94 |
| Signos de ITS |
Sig. (2-colas) |
-0,059
0,613
77 |
-0,046
0,726
61 |
-0,011
0,920
94 |
0,015
0,889
94 |
1,000
-
94 |
| N.° de PS en el año |
Sig. (2-colas) |
0,000
1,000
77 |
0,123
0,346
61 |
-0,093
0,372
94 |
0,181
0,080
94 |
0,181
0,080
94 |
| Ingesta de alcohol |
Sig. (2-colas) |
-0,027
0,813
77 |
0,110
0,4000
61 |
-0,047
0,654
94 |
0,101
0,331
94 |
0,101
0,331
94 |
| Tipo de RA 0,212+ con PS |
Sig. (2-colas) |
-0,042
0,716
77 |
-0,249
0,053
61 |
-0,078
0,453
94 |
-0,267*
0,009
94 |
-0,267*
0,009
94 |
PS: pareja sexual
URS: última relación sexual URS: últime
relación sexual
ITS: infección de transmisión sexual RA: relación afectiva RA: relación afectiva
* Correlación significativa al 0,01 (2-colas).
Correlación significativa al 0,05 (2-colas). |
| |
N° de PS en el
último año |
Ingesta de alcohol |
Tipo de RA con PS |
| Uso de condón con PS estable |
0,000
1,000
77 |
-0,027
0,813
77 |
-0,042
0,716
77 |
| Uso de condón en la URS |
0,123
0,346
61 |
0,110
0,400
61 |
-0,246
0,053
61 |
| Grado de educcaión alcanzada |
-0,093
0,372
94 |
-0,047
0,654
94 |
-0,078
0,453
94 |
| Conocimientos de protección
contra el SIDA |
0,093
0,372
94 |
0,145
0,164
94 |
0,051
0,626
94 |
| Signos de ITS |
0,181
0,080
94 |
0,101
0,331
94 |
0,267*
0,009
94 |
| N.° de PS en el año |
1,000
-
94 |
-0,063
0,544
94 |
-0,055
0,596
94 |
| Ingesta de alcohol |
-0,063
0,544
94 |
1,000
-
94 |
-0,212+
0,040
94 |
| Tipo de RA 0,212+ con PS |
-0,055
0,596
94 |
-
0,040
94 |
-
94 |
Etapa III. Análisis de senderos
Para realizar el análisis de senderos (Path analysis), se utilizó como variable
dependiente el reporte de signos de ITS. Las variables independientes fueron uso de
condón con pareja sexual estable, grado de educación alcanzado, nivel de información de
cómo protegerse del SIDA, la ingesta de alcohol por lo menos una vez a la semana y el
tipo de relación afectiva con la pareja sexual. Como variables intervinientes, el uso de
condón con pareja ocasional en la última relación sexual, así como el número de
parejas sexuales en los últimos 12 meses. Los resultados revelan que el modelo propuesto
presenta una bondad de ajuste X2 de 6,48 que, con 13 grados de libertad, alcanza una
probabilidad de 0,927, lo cual es indicativo que el modelo es adecuado. Adicionalmente,
otras medidas de apropiación del modelo -como es el caso de la proporción entre X2 y el
número de parámetros- ascienden a 0,50, resultado que supera el criterio de alcanzar un
valor menor a 2 (21). Los índices de la normalidad de la forma (NFI) son de 0,995 y el
índice de ajuste de la forma relativa (RFI) asciende a 0,980. Adicionalmente, el
análisis de residuos (RMSR) obtiene valores inferiores a 0,000, lo cual confirma la
consistencia del modelo.
En el análisis de los efectos directos (Figura), los resultados revelan que los efectos
directos sobre los signos de ITS más consistentes (expresados en los pesos estandarizados
de regresión) se presentan en la relación afectiva con la pareja sexual (-0,27), el uso
de condón con pareja ocasional en la última relación sexual (0,18), número de parejas
sexuales en los últimos 12 meses (0,18), la ingesta de alcohol más de una vez a la
semana (0,08) y el uso de condón con pareja sexual estable. Cabe destacar que ni el grado
de educación alcanzado ni el nivel de información de cómo protegerse del SIDA tienen
una incidencia directa sobre los signos de ITS reportados, sino que actúan a través de
vías alternas.
Los resultados del análisis de efectos indirectos que actúan sobre la variable
dependiente (signos de ITS reportados) indican la presencia de múltiples efectos
indirectos. La ingesta de alcohol más de una vez a la semana influye tanto sobre el uso
de condón con pareja ocasional durante la última relación sexual (0,12) como sobre el
número de parejas sexuales en los últimos 12 meses (0,08). Otro caso corresponde al
conocimiento de cómo protegerse del SIDA, que también influye sobre las variables
mencionadas (número de parejas sexuales en los últimos 12 meses (0,10) y uso de condón
con pareja ocasional durante la última relación sexual (0,11)).
Respecto al grado de educación alcanzado, los resultados permiten observar que influye
sobre el uso de condón con pareja sexual estable (0,19) y el uso de condón con pareja
ocasional en la última relación sexual (0,18).
También se observa que el tipo de relación afectiva con pareja sexual es un elemento que
influye sobre el uso de condón con pareja ocasional en la última relación sexual
(-0,12) y el uso de condón con pareja sexual estable (-0,03)
Finalmente, como reporta la bibliografía, pueden existir diferentes modelos que, con los
mismos datos, puedan obtener resultados estadísticamente consistentes. Para ello se
analizó el modelo planteado con relación a un modelo saturado, que implica que todas las
variables incluidas están relacionadas entre sí, y un modelo donde todas las variables
estudiadas establecen únicamente efectos directos (son independientes). Los resultados
indican que el modelo propuesto alcanza resultados más relevantes que el modelo saturado
y el modelo independiente, lo cual permite validar los hallazgos obtenidos (21).
DISCUSIÓN
La adolescencia es un periodo de cambios entre la niñez y la adultez, en la cual
ocurren una serie de cambios biofisiológicos, psicológicos y sociales, que sitúan a los
adolescentes ante una nueva forma de vivenciarse a sí mismos y a todo aquello que los
rodea (22,23).
Muchos de estos cambios se encuentran relacionados con la salud sexual y reproductiva. El
interés que manifiestan las adolescentes por el otro sexo, las conduce a tomar decisiones
que, por falta de experiencia e información, no siempre son las más saludables, las
cuales constituyen la base de los problemas asociados a los embarazos no deseados o no
planificados, a la maternidad temprana y a las ITS, incluida la infección por el VIH, que
conduce al SIDA.
En nuestro estudio en particular, las adolescentes que iniciaron su vida sexual muestran
comportamientos estrechamente relacionados al riesgo de contraer ITS/VIH/SIDA, tales como
edad temprana de inicio de relaciones sexuales, escaso uso del condón y parejas sexuales
múltiples, lo que se relaciona con la baja percepción de riesgo de contagio de
ITS/VIH/SIDA, siendo congruente con el hecho de que más de la tercera parte de las
entrevistadas reportaran signos asociados a ITS. Estos resultados se encuentran en
consonancia con lo reportado por otros autores, tanto nacionales como extranjeros
(6,12,24,25).
A pesar del esfuerzo realizado por múltiples instituciones -tanto educativas como de
salud- para informar acerca del SIDA, el nivel de información en mujeres adolescentes
residentes Figura.- Análisis de senderos que muestra la asociación entre nivel de
información de cómo protegerse contra SIDA, grado de educación alcanzado, y
comportamientos de riesgo para ITS, con los signos de ITS reportados en las adolescentes
de 16 - 17 años.
En zonas urbanas de Lima y Callao que se inscriben al servicio militar es aún deficiente,
según se evidencia en esta investigación.
Cabe destacar que el modelo de análisis de senderos y de ecuación de medias
estructurales, ha sido utilizada también en otros estudios sobre comportamiento asociado
a riesgo de ITS/VIH/SIDA en adolescentes (26), adultos jóvenes (27), mujeres de nivel
socioeconómico bajo (28), en personas privadas de la libertad (29), en hombres que tienen
relaciones sexuales con hombres (30), así como en la comprensión del uso de condón
(31), patrones de uso de servicio (32) y evaluación del impacto de la consejería (33) en
poblaciones de riesgo alto para adquirir ITS-VIH-SIDA. Esta metodología de análisis
nos permitió probar simultáneamente las asociaciones entre la serie completa de las
variables medidas, estimando los coeficientes de sendero individuales, su significancia
estadística, la proporción de varianza explicada por cada medida independientemente y la
adecuación a los datos de procedencia.
El modelo resultante de este estudio nos sugiere
que existe un efecto modificador de la relación afectiva con la pareja sexual, el uso de
condón (con pareja ocasional y/o estable), el número de parejas sexuales en el último
año sobre los signos de ITS en las mujeres adolescentes inscritas al servicio militar en
Lima y Callao.
A pesar de la relación encontrada entre el consumo de alcohol y la presencia de signos de
ITS, éstos en realidad están asociados de manera indirecta a través del uso de condón,
asociación congruente con resultados de otro estudio (34), el número de pareja sexuales,
otros factores conductuales asociados no explorados en esta investigación y el nivel de
información acerca de cómo protegerse del SIDA.

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Figura.- Análisis
de senderos que muestra la asociación entre nivel de información de cómo protegerse
contra SIDA, grado de educación alcanzado, y comportamientos de riesgo para ITS, con los
signos de ITS reportados en las adolescentes de 16 - 17 años. |
El grado de instrucción
alcanzado y el nivel de información de cómo protegerse del ITS/VIH/SIDA, influyeron
directamente sobre el uso de condón con pareja ocasional, siendo la primera variable
mencionada una influencia directa sobre el uso de condón también con pareja estable. A
su vez, el tipo de relación afectiva estuvo relacionado al uso de condón, este último
en congruencia con otras investigaciones nacionales (35).
Por otra parte, el nivel de información de cómo protegerse del SIDA y la ingesta
frecuente de alcohol influyeron de manera directa sobre el uso de condón con pareja
ocasional y sobre el número de parejas sexuales en el último año, similar a resultados
de otros estudios (12,36).
Sin embargo, el grado de educación alcanzado y el tipo de
relación afectiva con la pareja sexual se encuentran asociados al uso de condón (con
pareja estable y ocasional).
La asociación entre la relación afectiva con la pareja y el uso de condón es
consistente con hallazgos de otros estudios, donde las mujeres con parejas estables
utilizan probablemente menos el condón que en relaciones casuales u ocasionales y que el
uso de condón disminuye conforme la relación se vuelve más estable e íntima (37),
debido a que no se percibe riesgo para adquirir una ITS/VIH/SIDA.
En cuanto a los motivos para no usar condón, incluyeron vergüenza para comprarlos, uso
de pastillas anticonceptivas y el no gustarles utilizarlo, a ella o a su pareja. La
asociación entre menor uso de condón con un mayor uso de anticonceptivos es consistente
con los resultados de otros estudios en adolescentes de secundarias nacionales (38) e
internacionales (25).
El que la mayor parte de las adolescentes entre los 16 y 17 años que se inscriben al
servicio militar en Lima y Callao no inician actividad sexual, que la mayor proporción de
las que refieren haberla iniciado reportan una sola pareja sexual (características
similares reportadas en otros estudios en el Perú (12,35)), además de que sólo la mitad
de las adolescentes que refirió tener vida sexual utilizó métodos anticonceptivos y el
uso de éstos fue menor que el reportado en mujeres no unidas sexualmente activas de entre
15 y 19 años en el país (15), considerando además la dificultad percibida por una
tercera parte de adolescentes con vida sexual activa para conseguir condones y baja
percepción de riesgo para contagiarse de una enfermedad venérea, señalan la oportunidad
de desarrollar en mujeres adolescentes con características similares, estrategias de
prevención de comportamientos de riesgo para embarazo no deseado y para evitar la
diseminación de ITS/ VIH/SIDA (4).
Seria conveniente estudiar la generalización del modelo propuesto, a través de la
ejecución de estudios que sirvan como réplicas del trabajo en contextos diferenciados al
de las adolescentes inscritas en Lima y Callao. Para el desarrollo de propuestas de
intervención en esta población, de acuerdo con los resultados de este estudio, se
debería considerar factores racionales y no racionales en la reducción de
comportamientos de riego de ITS-VIH-SIDA, puesto que la asociación de signos de ITS
-además del número de parejas sexuales y el uso de condón- se asoció con el grado de
instrucción y el nivel de información de cómo protegerse del SIDA (factores
racionales). También se asociaron al tipo de relación emocional con la pareja (factor no
racional). Además, es necesario considerar la complejidad de los valores culturales
relacionados a la sexualidad y el temor a la enfermedad. En el diseño de las estrategias
de salud se debe tomar en cuenta el nivel de desarrollo de esta población y la
correspondencia con su experiencia de vida. Algunos autores sugieren que, en el caso de
adolescentes que aún no son sexualmente activas, pudiera utilizarse mensajes preventivos
a través de los padres y otros modelos significativos, para incentivar el retraso en el
inicio de relaciones sexuales. Para el caso de adolescentes sexualmente activas, puede ser
dirigido a través de padres (39,40) y pares, modificando las tradicionales estrategias de
educación y comunicación diferenciadas por género (4,41-43), para dar soporte a
comportamientos más seguros respecto a ITS/VIH/SIDA (44).
La validez de los datos autorreportados (el caso de este estudio) es comúnmente
cuestionada en estudios donde los temas están sujetos a fuertes normas sociales y
particularmente en culturas donde la aceptación social es un buen predictor de respuesta
(45). Los aportes de este estudio, debido a las múltiples variables consideradas, pueden
ser útiles en el diseño de estrategias de intervención.
AGRADECIMIENTOS
La realización de este estudio no hubiera sido posible sin el apoyo, soporte y
decisión del Dr. Percy Minaya León, el Dr. Abel Contreras Gonzales, la Dra. Ana María
Morales y la Dra. Lourdes Kusunoki. Agradecemos las opiniones del Dr. Fernando Llanos,
Luisa Saldaña, Ada Valverde, Soledad Romero y Mónica Pun, además de la valiosa
cooperación de Bertha Gronerth, Patricia Pachas, María Incio, quienes ayudaron en la
recolección de la información, así como a la ayuda desinteresada para poder concluir
este trabajo del Dr. Jaime Landman y del Ing.Yomtov Levy.
Bibliografía
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Correspondencia:
Dra. Dora Blitchtein-Winicki
Los Nogales 765 Dpto 402. Lima 21, Perú
E-mail: dblit@terra.com.pe
1 Oficina General de Epidemiología, Ministerio de Salud.
2 Comité de Prevención y Control
de SIDA de las FFAA y PNP (COPRECOS).
3 Centro de Colaboración para las Investigaciones en
Reproducción Humana de la OMS en la Habana, Cuba.
4 Hospital Nacional Hipólito Unanue.
5 Facultad de Salud Publica y Administracion de la Universidad Peruana Cayetano Heredia.
6 Facultad de Psicología, UNMSM. 7Programa de Control de Enfermedades de Transmisión
Sexual y SIDA, Ministerio de Salud.
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