Anales de la Facultad de Medicina
Universidad Nacional Mayor de San Marcos
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ISSN 1025 - 5583
Vol. 63, Nº2 - 2002
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NIVELES DE MAGNESIO EN PACIENTES VIH ESTADIO SIDA, QUE CURSAN CON TUBERCULOSIS,
CRIPTOCOCOSIS, Y SU RELACIÓN CON LA RESPUESTA AL TRATAMIENTO
Gerardo Ronceros, Luz Huaroto, CARLOS
ALVARADO-ORTIZ
Instituto de Investigaciones
Clínicas-Facultad de
Medicina-UNMSM.
RESUMEN
Objetivos: Demostrar que los pacientes con virus de inmunodeficiencia humana (VIH)
estadio síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), asociada a tuberculosis (TBC) o
criptococosis, tienen hipomagnesemia, que produce una inadecuada respuesta al tratamiento.
Diseño: Estudio prospectivo, longitudinal. Material y Métodos: Se estudió 300 personas,
divididos en seis grupos de 50 personas cada uno: pacientes VIH positivo, pacientes con
tuberculosis, pacientes en estadio SIDA con TBC, pacientes en estadio SIDA con
criptococosis, pacientes con enfermedades infecciosas agudas y una población normal
(donadores de sangre). Resultados: Los valores promedio de magnesio estuvieron
significativamente por debajo de los valores normales en los grupos SIDA+TBC,
SIDA+criptococosis y TBC. Se aprecia que existe diferencia estadísticamente significativa
en los niveles de magnesio en los grupos VIH, SIDA+TBC, SIDA+criptococosis y TBC. Con
respecto a la hipomagnesemia y respuesta al tratamiento, el grupo que menos respondió al
tratamiento fue el grupo de pacientes con SIDA+TBC (27%). Conclusiones: La hipomagnesemia
es prevalente en los pacientes con infecciones crónicas, con diferencia significativa de
los niveles de magnesio entre los grupos estudiados. El grupo VIH estadio SIDA+TBC es el
que cursa con mayor anormalidad en las diferentes variables estudiadas.
Palabras clave: Magnesio; síndrome de inmunodeficiencia adquirida; tuberculosis;
criptococosis; deficiencia de magnesio.
Magnesium levels in AIDS-associated tuberculosis or cryptococcosis patients, and
relationship with treatment response
SUMMARY
Objective: To demostrate that human immunodeficiency virus (HIV) patients in acquired
immunodeficiency syndrome (AIDS) phase associated with tuberculosis (TB) or cryptococcosis
have hypomagnesemia-related inadequate treatment response. Design: Prospective and
longitudinal study. Materials and Methods: We studied 300 subjects, divided in six groups
of 50 patients each: positive HIV patients, TB patients, AIDS patients with TB, AIDS
patients with cryptococcosis, no-AIDS patients with acute infections and a normal group
(blood donors). Results: Average magnesium values were below normal in the groups AIDS/TB,
AIDS/cryptococcosis and TB. There were important statistical differences in magnesium
levels in the groups HIV, AIDS/TB, AIDS/ cryptococcosis and TB. With respect to
hypomagnesemia, the group with less response to treatment was the AIDS+TB (27%).
Conclusions: Hypomagnesemia is prevalent in chronic infectious diseases with important
differences in magnesium levels among the four groups studied and AIDS/TB group showing
more abnormalities.
Key words: Magnesium; acquired immunodeficiency syndrome; tuberculosis; cryptococcosis;
magnesium deficiency.
INTRODUCCIÓN
Nuestro país ha ingresado al nuevo milenio con problemas de salud muy serios, propios de
la transición epidemiológica en que se encuentra, es decir, un incremento de las
enfermedades crónico-degenerativas, pero sin una disminución importante de las
patologías infecto-contagiosas (1). Se añade a esto un grave problema de desnutrición,
que afecta casi a 60% de la población (2).
Numerosos estudios, entre ellos los de Bianco, han demostrado la estrecha relación que
existe entre las diferentes infecciones, sobre todo las crónicas, y el grado de
desnutrición, lo cual incrementa el riesgo de morbilidad y mortalidad (3).
Por otro lado, algunas enfermedades infecciosas, sobretodo las crónicas -como la
tuberculosis (TBC) y actualmente la infección por virus de inmunodeficencia humana
(VIH)-, tienen dentro de sus complicaciones a la desnutrición, lo que establece un
círculo vicioso entre enfermedad, desnutrición, alteración del sistema inmune y el
aumento de infecciones oportunistas (4-7,8).
Se desprende entonces que, sin una adecuada nutrición hay mayor riesgo que se desarrollen
enfermedades infecciosas, tanto agudas como crónicas, existiendo la posibilidad de que
además no haya una adecuada respuesta al tratamiento y, por consiguiente, prolongar el
periodo de recuperación del paciente. Ello influye directamente en el aspecto económico,
tanto de los pacientes como de las instituciones que los albergan, que, por ejemplo, en el
caso de la tuberculosis es aproximadamente 50 millones de dólares (9).
Dentro de este contexto, se ha observado además una estrecha relación entre el
agravamiento de la enfermedad o su inadecuada respuesta al tratamiento y los niveles
deficitarios de algunos oligoelementos, especialmente, el magnesio (5,6). Existen diversas
publicaciones en las cuales se afirma que la hipomagnesemia estaría directamente
involucrada con una serie de enfermedades crónicas (10,11) y que ésta se produciría por
un déficit en las cantidades de magnesio que existen en los alimentos.
El magnesio es el segundo catión intracelular más abundante del cuerpo humano, siendo
esencial en gran número de procesos enzimáticos y metabólicos.
Se ha apreciado que la disminución de magnesio ocurre principalmente en pacientes
hospitalizados, en aquellos que están recibiendo diuréticos que inhiben la reabsorción
de sodio en el asa de Henle, en los pacientes que reciben aminoglicósidos, alcohólicos
crónicos, pacientes con diarreas crónicas, con reducción de la ingesta, aporte de
fluidos intravenosos sin magnesio.
Por otra parte, es importante señalar que la incidencia de algunas enfermedades se ha
incrementado sostenidamente en el transcurso de los últimos años. Las enfermedades, como
el VIH, la TBC y la criptococosis, son actualmente serios problemas de salud que se
agravan aun más por la íntima relación que existe entre ellas.
La infección por VIH se inicia como un cuadro agudo con características de tipo gripal.
Esta fase puede pasar inadvertida y la relación con la infección VIH, en muchos casos,
no está clara. A la fase aguda le sigue típicamente un estado de portador asintomático,
que progresa como promedio dentro de los diez años de la seroconversión hacia el
síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) clínico, en 50% de los individuos
infectados (12).
En nuestro país, las principales enfermedades oportunistas relacionadas con el estadio
SIDA son la TBC y la criptococosis (13).
La TBC es la enfermedad infectocontagiosa más prevalente en el ámbito mundial, invade a
los seres humanos sin distingo de edad, sexo o situación económica. Mueren más enfermos
por tuberculosis que por cualquier otra enfermedad; por eso es denominada la primera
amenaza de salud pública de la presente década. Desde 1993, la Organización Mundial de
la Salud (OMS) ha declarado la TBC como emergencia mundial.
Por esta razón, la TBC es el prototipo de las infecciones que requieren la respuesta
inmune celular para su control. A pesar que la infección está asociada con una rica
respuesta de anticuerpos, no se ha demostrado que éstos desempeñen algún papel en los
mecanismos de defensa del huésped (14).
La criptococosis es una micosis sistémica producida por un hongo levaduriforme
encapsulado
denominado Cryptococcus neoformans, descubierto hace aproximadamente cien años. Es una
enfermedad de distribución universal, que adquiere protagonismo con la aparición de la
epidemia de VIH, en la que existe una diseminación muy rápida al sistema nervioso
central (SNC), a consecuencia de una fase primaria pulmonar (15). Antes de la aparición
de la epidemia del VIH, era un padecimiento infrecuente y afectaba a pacientes con alguna
enfermedad de base que producía una depresión de la inmunidad celular. En la actualidad,
es la micosis sistémica más frecuente. Entre 80 y 90% de todos los casos de
criptococosis se producen en estos pacientes. Además, es la principal causa de las
infecciones fatales, con una frecuencia que varía entre 2 y 10% en Europa Occidental y en
Norteamérica, hasta alcanzar un nivel de 15% en ciertas regiones del África (16).
El diagnóstico de la criptococosis se basa en la detección microscópica de la levadura
capsulada, en el aislamiento de los Cryptococcus neoformans en cultivo y en la detección
de los antígenos capsulares en líquidos biológicos (17).
Estudios preliminares han establecido que pacientes VIH con tuberculosis o criptococosis
mostraban una inadecuada respuesta al tratamiento específico cuando presentaban
hipomagne-semia, lo cual prolongaba el tiempo de hospitalización y retardaba la mejoría
clínica.
El presente trabajo trata de demostrar que la hipomagnesemia de diferente etiología está
presente en los pacientes VIH estadio SIDA y, por esta razón, las enfermedades asociadas,
como son la tuberculosis y la criptococosis, no responden adecuadamente al
tratamiento.
MATERIAL Y MÉTODOS
El presente es un estudio prospectivo, longitudinal, que se realizó en los pacientes
mayores de 18 años de ambos sexos ingresados a los diferentes servicios de infectología
de los diferentes hospitales de Lima entre los meses de julio a diciembre del año 2000,
con los siguientes diagnósticos (50 pacientes por grupo):
Pacientes VIH positivo, con prueba de ELISA para VIH positivo y Western Blot
positivo.
Pacientes con tuberculosis, con frotis positivo para bacilo de Koch (BK).
Pacientes en estadio SIDA (con dosaje de CD4 menor de 200) con TBC.
Pacientes en estadio SIDA con criptococosis, con examen de tinta china positivo en
el líquido cefalorraquídeo y/o cultivo positivo y/o prueba de látex positiva.
Pacientes con enfermedades infecciosas agudas respiratorias, salmonelosis e
infecciones urinarias, todas con cultivo positivo.
Una población normal, donadores voluntarios de sangre.
Para la comparación de los diferentes grupos de estudio se utilizó el análisis de
varianza (ANOVA) y el método de mínima diferencia significativa (LSD) o método de
TAMHANE; adicionalmente se utilizó gráfico de cajas. Todas las evaluaciones fueron
realizados a un nivel de significancia del 95%.
A los pacientes se les dosó los niveles de magnesio utilizando como principio la XYLIDYLE
(Magon) por el método colo-rimétrico.
El diagnóstico de VIH positivo se realizó por la técnica de ELISA y el de criptococosis
por la técnica de aglutinación, que permite detectar los polisácaridos de la cápsula
del criptococo.
En el caso de los pacientes con diagnóstico de tuberculosis, se usó la baciloscopia como
técnica estandarizada (Ziehl Nielsen o tinción ácido alcohol resistente).
La muestra se tomó por punción venosa, en tubos al vacío y se centrifugó a 5000
r.p.m., evitando la hemólisis; cuando esto ocurrió, la muestra fue desechada.
RESULTADOS
Los valores promedio de magnesio estuvieron significativamente por debajo del valor normal
en los grupos de SIDA+TBC, SIDA+criptococosis y TBC, con cifras promedio de 1,6, 1,7 y 1,7
mg/dL, respectivamente. El nivel individual de magnesio más bajo se encontró en el grupo
de pacientes con SIDA+TBC y fue de 1,0 mg/dL. El nivel individual máximo de magnesio se
apreció en dos pacientes, uno en el grupo de pacientes normales y otro en aquellos con
infección aguda, y fue de 3,5 mg/dL.
Como se observa en la Figura 1, los niveles promedio de magnesio por grupo de pacientes
estudiados fue el siguiente: pacientes HIV positivos 1,9 mg/dL, pacientes con infecciones
agudas 2,5 mg/dL, sujetos normales 2,5mg/dL, SIDA + criptococosis 1,7 mg/dL, SIDA+TBC 1,6
mg/dL y TBC 1,7 mg/dL.
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Figura 1.- Nivel
sérico de magnesio (mg/dL) por tipo de sujetos. |
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| Figura 2.- Índice de
masa corporal (IMC) por tipo de sujetos. |
En la Tabla 1, Tabla de análisis de múltiples comparaciones de Tamhane, comparamos los
niveles de magnesio de cada uno de los grupos con el resto, apreciándose que no existió
diferencia estadísticamente significativa entre el grupo de sujetos normales y los
pacientes portadores de infecciones agudas, lo que sí se llegó a observar cuando
establecimos la comparación con los otros grupos VIH, SIDA+TBC, SIDA+criptococosis y TBC.
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Tabla 1.
Comparaciones múltiples: Tamhane Variable dependiente: Mg |
El índice de masa
corporal (IMC) refleja la relación que existe entre el peso y la talla y es un indicador
del estado nutricional de las personas. En este trabajo, el único grupo que tenía un
promedio de IMC por debajo del valor normal era el SIDA+TBC, con un valor de 18,1. En el
resto de los grupos, los valores promedio eran normales, aquellos de los pacientes con
SIDA+criptococosis y TBC con valores de 19,3 y 20,1, respectivamente, fueron
sustantivamente menores que los de VIH, normales y de infección aguda.
Los promedios de índice de masa corporal se aprecia en el Figura 2 y fueron los
siguientes: pacientes VIH positivos 23, pacientes con infecciones agudas 22,4, sujetos
normales 24, SIDA+criptococosis 19,3, SIDA+TBC 18,1 y TBC 20,1.
En la Tabla 2, se observa que según el análisis de
múltiples comparaciones, no existió diferencia estadísticamente significativa entre los
IMC de los sujetos normales con los de VIH y los pacientes portadores de enfermedades
agudas; por el contrario, se apreció que existía diferencia estadísticamente
significativa con el resto de los grupos SIDA+TBC, SIDA+ criptococosis y TBC.
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Tabla 2. Comparaciones
múltiples: Tamhane Variable dependiente: Índice de masa corporal |
En la Figura 3, evaluamos la respuesta al tratamiento al comparar cuatro grupos de
pacientes, aquellos que tuvieron una infección aguda de diferente etiología y en quienes
se utilizó antibioticoterapia específica contra el germen detectado.
Este grupo presentó una respuesta adecuada de 100% (50). Los pacientes tuberculosos
tuvieron una respuesta al tratamiento antituberculoso estándar en 76% (39) de los casos,
el grupo de SIDA+criptococosis 68% (34) de respuesta y el grupo que respondió menos al
tratamiento fue el de SIDA+TBC, en 46% de los casos (23).
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Figura 3.-
Respuesta al tratamiento por tipo de sujetos. |
En la Tabla 3, se aprecia la relación que
existió entre la respuesta al tratamiento y los niveles de magnesio, en cuatro grupos.
Los que tuvieron enfermedad infecciosa aguda presentaron hipomagnesemia en 2% (1), con una
respuesta adecuada al tratamiento de 100%. En el grupo de TBC, 60% (30) de los pacientes
presentó hipomagnesemia y de éstos 63,4%(19) respondió adecuadamente al tratamiento. Y,
de los normomagnesémicos, 100% (26) respondió al tratamiento. En el grupo
SIDA+cripto-cocosis, 62%(31) de los pacientes presentó hipomagnesemia y 48,4% (15) tuvo
buena respuesta al tratamiento; 38% (19) fueron normomagnesémicos, con respuesta adecuada
al tratamiento en 94,7% (18).
Finalmente, en el grupo SIDA+TBC, 74% (37) de los pacientes
presentó hipomagnesemia, con una buena respuesta al tratamiento en 27% (10). Y los
normomagnesémicos fueron 26% (13), de los cuales 84,6% tuvo una adecuada respuesta al
tratamiento (11).
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| Tabla 3. Magnesio y respuesta al
tratamiento. |
DISCUSIÓN
Desde 1921, con los estudios de Krieger realizados en pacientes tuberculosos y después
con una relación muy estrecha entre la cronicidad del proceso infeccioso y la
disminución de los niveles de magnesio, debido probablemente a la disminución de la
ingesta, a las pérdidas incrementadas a través del tracto gastrointestinal y a la
inadecuada reposición de magnesio en los pacientes que necesitan tratamiento con fluidos
por vía parenteral.
Es importante señalar que algunos de nuestros pacientes tenían niveles de magnesio por
encima de los valores normales, inclusive algunos con manifiesta hipermagnesemia, sin que
aparentemente tuvieran sintomatología clínica propia de la misma, como parálisis
neuromus-cular periférica, hipotonía, apnea o trastornos de la coagulación. Es probable
que la sinto-matología haya existido, pero por el poco conocimiento de la misma se haya
confundido con el cuadro clínico de fondo.
Por otra parte, los valores normales con lo que estamos trabajando se refieren a sujetos
europeos o norteamericanos, que tienen una realidad nutricional y patológica diferente.
Por eso sería conveniente establecer en nuestra población los valores normales con
respecto al magnesio. En nuestro trabajo, al evaluar los resultados del grupo de pacientes
normales con respecto a sus niveles de magnesio, apreciamos como límite mínimo 1,8 mL/dL
y como límite máximo 3,5 mL/dL con una media de 2,5 mL/dL.
El grupo de pacientes con infección por VIH tiene niveles de magnesio en el limite
inferior normal, comportándose de una manera diferente con el grupo de normales y
pacientes con infecciones agudas, a pesar que es un paciente que aún no tiene
sintomatología propia de la enfermedad; probablemente, al pasar estos pacientes al
estadio SIDA, la hipomagnesemia se establece rápidamente. De esta forma podríamos
establecer la relación entre infección crónica e hipomagnesemia, aunque no podemos aun
definir la relación causa efecto.
En cuanto al índice de masa corporal, los valores obtenidos estarían reflejando que es
en las enfermedades crónicas en donde se produce el mayor grado de desnutrición, lo que
se relacionaría con la menor ingesta de alimentos y probablemente con la mayor pérdida a
través del tracto gastrointestinal. A todo esto debemos agregar que en nuestro país
existe alto índice de desnutrición, que acompaña a la crisis económica, al alto grado
de desempleo y subempleo existente, que no permiten una adecuada alimentación. También
es importante señalar que el nivel educativo de la población impide que se aproveche
apropiadamente los recursos naturales existentes, lo que agrava el cuadro anteriormente
descrito.
Cuando analizamos la respuesta al tratamiento, apreciamos que la relación entre el
VIH-estadio SIDA y TBC es la que tiene mayor índice de fracasos. Es conocido que los
pacientes con infección VIH que adquieren la tuberculosis o hacen una recidiva y que no
responden al tratamiento, es por que el Mycobacterium tuberculosis causante de la
infección es una cepa que se ha hecho multidrogorresistente, al haber estado expuesta ya
al tratamiento estándar. Este hecho produce una gran mortalidad en este grupo de
pacientes y un problema epidemiológico, con respecto al contagio, que resulta muy
difícil de solucionar en el momento actual.
La relación entre la hipomagnesemia y la respuesta al tratamiento es la parte más
importante del presente trabajo, apreciándose que en los grupos hipomagnesémicos la
respuesta al tratamiento es menor, sobre todo en el grupo VIH estadio SIDA+TBC, en donde
74% de los pacientes hipomagnesémicos tuvo una mala respuesta al tratamiento. En el grupo
VIH estadio SIDA+criptococosis, 51% de los hipomagne-sémicos tuvo una mala respuesta al
tratamiento. No se puede establecer con claridad cuál es la causa de la relación entre
los niveles de magnesio y la respuesta al tratamiento, pero es evidente que el magnesio
debe cumplir alguna función en el ingreso o en el transporte de los antibióticos, o en
los procesos inmunológicos normales.
Es necesario, para demostrar realmente la existencia de una relación directa de la
hipo-magnesemia y la respuesta al tratamiento, diseñar un estudio en el cual se
administre magnesio como parte del tratamiento de la enfermedad infecciosa crónica de
fondo.
Se concluye que la hipomagnesemia es
prevalente en los pacientes del presente estudio con infecciones crónicas. Existe
diferencia entre los niveles de magnesio sérico de los diferentes grupos de pacientes. La
relación VIH estadio SIDA+TBC es la que cursa con mayor anormalidad en las diferentes
variables estudiadas. Existe diferencia estadísticamente significativa en la respuesta al
tratamiento de los grupos estudiados. Creemos conveniente introducir dosaje de magnesio
antes de la instalación de la terapia en todos los pacientes con infecciones crónicas.
En los casos de hipomagnesemia inicial sería recomendable la reposición de magnesio
hasta niveles normales.
Ver
Bibliografía
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