Anales de la Facultad de Medicina
Universidad Nacional Mayor de San Marcos
Copyright© 2001
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ISSN 1025 - 5583
Vol. 62, Nº4 - 2001
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Semblanza del Dr. Celso Bambarén
Ramírez
Celso Bambarén Alatrista
Ministerio de Salud
RESUMEN
Se presenta la vida y obra del Dr. Celso Bambarén Ramírez, considerado como uno de los
sabios peruanos del Siglo XIX. Bambarén fue Senador del Congreso de la República,
Vicerrector de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y fundador de la Academia
Nacional de Medicina. Este insigne médico fue discípulo y sucesor de Cayetano Heredia en
la cátedra de Anatomía Descriptiva de San Fernando. En el plano científico, fue
precursor del conocimiento acerca del movimiento de las válvulas aurículo-ventriculares
del corazón. En el plano institucional, fue permanente defensor de la autonomía
universitaria y la libertad de cátedra, y luchador por la libertad de cultos y la
igualdad de los derechos entre hombres y mujeres.
Palabras claves: Válvulas cardíacas; Perú. Historia de la medicina del siglo 19; Perú.
Educación médica; Derechos civiles.
Resemblance of Dr. Celso Bambaren-Ramirez
SUMMARY
The life and work of Dr. Celso Bambaren-Ramirez considered as one of the Peruvian wisemen
of the XIX Century is presented. Bambaren was Senator of the Congress of the Republic,
Vicerector of San Marcos and founder of the National Academy of Medicine. He was pupil and
successor of Cayetano Heredia in the class of Descriptive Anatomy at San Fernando. In the
scientific aspect he was predecessor of the knowledge about the movement of the heart
auriculo-ventricular valves. In the institutional aspect he was permanent defender
of the university autonomy and chair freedom as well as fighter for cult freedom and
rights equality between both men and women.
Key words: Heart valves; Peru. History of medicine, 19th century; Peru. Education,
medical; Civil rights.
Constituye el Dr. Celso Bambarén Ramírez una "figura gigante, aún no estudiada
como debiera serlo de nuestro retablo médico" (1) (Carlos E. Paz Soldán. Decanos,
Maestros y Médicos de la Facultad de Medicina de Lima). Al estudiar la vida y obra de
Celso Bambarén, debe hacerse estrechamente unida a su labor como discípulo de Cayetano
Heredia y maestro de San Fernando. Además, se debe valorar su amplia trayectoria como
científico, miembro y fundador de las primeras asociaciones médicas y su intervención
en el quehacer político del Perú del Siglo XIX.
Celso Bambarén Ramírez nació en la ciudad de Huaraz, el día 6 de abril de 1834. Cursó
sus estudios iniciales en el Colegio La Libertad de la ciudad de Huaraz. Posteriormente,
en 1853, se trasladó a la ciudad de Lima, para seguir estudios de medicina en el Colegio
de La Independencia. Cuando aún estaba cursando sus estudios de medicina, en 1855, es
enviado por Cayetano Heredia, junto con tres de sus compañeros de Ciencias Físicas y
Médicas, a Europa, para culminar sus estudios y realizar estudios de perfeccionamiento.
Cayetano Heredia, maestro y padre de los jóvenes estudiantes, seleccionaba entre sus
"hijos" a aquellos que él consideraba pudieran continuar su obra y convertirse
en los profesores que la nueva cátedra de la enseñanza de la medicina peruana necesitaba
para avanzar y desarrollarse (2). Al respecto, Casimiro Ulloa, en la "Nota
necrológica" publicada en la Gaceta Médica de Lima, refiere "... De esta
falange de jóvenes médicos que salían de los claustros del Colegio de la Independencia,
Cayetano Heredia se fijó en algunos, que por la especialidad de sus circunstancias,
además, de otras dotes, pueden aceptar la comisión de estudiar en Europa los ramos de
enseñanza, que aún no había sido posible implantar, y con tal objeto reúne sus pocos
recursos y envía a esos jóvenes a la Escuela de París. Los jóvenes profesores
regresaron cuatro años después..."
Efectivamente, Celso Bambarén regresó al Perú en 1859, después de haber realizado
los estudios de perfeccionamiento en la Universidad de París, en donde, debido a su
capacidad profesional, se le autorizó a ejercer su profesión como médico auxiliar
durante la lucha contra la epidemia del cólera que azotó a París y como médico externo
en el Hospital de La Piedad, que era dirigido por el Dr. Nonat, durante la guerra de
Crimea. Luego de rendir las pruebas de competencia profesional en la Facultad de Medicina
de San Fernando, alcanzó el Título de Médico, el 1 de agosto de 1859. En el mismo año,
alcanzó el Grado de Doctor en Medicina y Cirugía, mediante la sustentación de una tesis
acerca del ozono y sus aplicaciones médicas.
Inicia su vida profesional como médico auxiliar del hospital de Santa Ana, en el servicio
del Dr. Camilo Segura. En el campo médico asistencial, se distinguió por la rapidez y
precisión de sus diagnósticos. Caritativo y humanitario, asistía con igual interés al
rico y al pobre, inspirando fé y simpatía al enfermo, que veía en él no solo al
médico que cura, sino al amigo que consuela y alienta. Estas cualidades lo hacían
poseedor de una numerosa clientela y extendió su prestigio profesional a los países
vecinos.
En 1860, se inicia en la vida docente como profesor interino de la cátedra de
Fisiología. Desde sus inicios, Celso Bambarén comenzó a manifestar sus dotes como
maestro y orador, que tan distinguido lo hicieron en su larga carrera, sobretodo sus
lecciones clínicas, atrayentes por la novedad de sus doctrinas que deslumbraban a los
estudiantes que comenzaban a salir de las rutinas de la antigua enseñanza de la medicina.
En el concurso de provisión de puestos para la Facultad de Medicina realizado el 18 de
julio de 1861, obtiene una plaza en Ciencias Médicas. En este concurso, también obtiene
una plaza Miguel Colunge, en Ciencias Naturales, y Urbano Carbonera, en Ciencias
Quirúrgicas. Posteriormente, en 1862, al quedar vacante la cátedra de Anatomía
Descriptiva, debido al fallecimiento del Dr. Cayetano Heredia, se convoca un concurso para
cubrir esta vacante. El 3 de febrero de 1862, el Decanato de la Facultad año 1860,
fueron comunicados en el mismo año á la antigua Sociedad Médica, de que yo era miembro
y más tarde en 1867 á la Academia nacional, han sido plenamente confirmados por los
interesantes trabajos del por muchos títulos ilustre anatomista francés Dr. Mare See, el
cual ha publicado en 1875 un volumen sobre el asunto que nos ha ocupado...y llegó casi á
idénticas conclusiones á que yo había llegado quince años antes" (7).
Estas observaciones presentadas por Bambarén en 1860, lo convierten en un precursor de
las experiencias dinámicas de la función ventricular y valvular, y antecesor de las
experimentaciones que un siglo después se realizaron en los Estados Unidos de
Norteamérica y en Europa. Las múltiples investigaciones y disertaciones del Dr.
Bambarén lo ponen como uno de los primeros en el Perú que hablaron con autoridad de las
teorías de la evolución de Lamarke, las cuales posteriormente fueron ampliadas por
Darwin. Se ocupó de las fermentaciones en una época en que recién se iniciaban los
experimentos de Pasteur. También, se ocupó de la electricidad, de la unidad de las
fuerzas físicas y de la materia, en época anterior a la publicación de la obra del
Padre Secchi sobre "Unidad de las fuerzas físicas".
Sus estudios sobre la naturaleza y las propiedades de la electricidad, le permitieron
aplicarla en el campo médico para el tratamiento de diversas patologías, entre ellas: el
tratamiento con electricidad continua de las neuralgias, la corriente hidroeléctrica
continua de mediana intensidad para el tratamiento de los vómitos incoercibles de la
preñez, con resultados exitosos. Publicó, en la Gaceta Médica de los meses de noviembre
y diciembre de 1877, un artículo sobre "la electricidad en el tratamiento de los
aneurismas y várices" (8,9).
La manera de estudiar lo anatómico precedido de lo biológico y considerando las teorías
de la vida y de la evolución, provocaron la protesta del clero. El Arzobispo de Lima,
José Sebastián de Goyoneche, el 11 de enero de 1862, envió una nota al Gobierno,
denunciando que en algunos planteles se enseñaba doctrinas opuestas a la religión y a
las leyes de la Iglesia. En esta nota, se acusaba al Dr. Bambarén, aduciendo que durante
sus clases negaba la existencia de Dios y la existencia del alma.
A su vez, el Dr. Bambarén respondió que no podía acusársele públicamente sin antes
verificar los hechos y que el Arzobispo había olvidado el principio de caridad del
evangelio, al señalarlo públicamente que "...con dedo de la desconfianza a la faz
de un pueblo católico, ecce homo, sacrificarme moralmente, es decir, inmolar la oveja sin
intentar siquiera volverla al redil, dañando así mis intereses profesionales, a cuya
reparación tengo el más perfecto derecho, porque se trata de una calumnia lanzada
públicamente" (10).
Debido a este incidente, el Diario El Comercio, de fecha 12 de febrero de 1862, refiere
que se reunió a un grupo de estudiantes que recibía clases con el Dr. Bambarén, con el
objeto que declarasen si era verdad que el Dr. Bambarén les enseñaba doctrinas
materialistas. Los estudiantes respondieron que ignoraban cómo en una clase de Anatomía
se les podía enseñar doctrinas heréticas y que los textos utilizados en clase eran los
mismos que la Facultad utilizaba frecuentemente.
La vida docente de Bambarén siempre estuvo caracterizada por su lucha por el respeto de
la autonomía universitaria y por la libertad de cátedra. Sus ideas liberales y avanzadas
a la época le valieron muchas veces la tenaz oposición del clero y la incomprensión del
cuerpo médico, que aún seguía atrapado en "la espiritualidad romántica
castellana" (11). Estos ideales se ponen de manifiesto en el discurso de apertura, en
1866, del Año Académico de la Universidad de San Marcos, en el cual el Dr. Bambarén
señaló que: "La humanidad se halla en perenne lucha, semejante estado real, pero no
natural como lo creía Hobbes, prolongándose de una manera indefinida, mantiene al hombre
en una esfera anormal, le hace arrastrar una existencia mísera y le impide obtener
aquella felicidad compatible con su naturaleza. Toca a las Universidades trabajar con toda
abnegación que exige el alto cargo de conducir las generaciones por la instrucción y la
educación al advenimiento de la paz universal y perpetua. He allí el Mesías" (12).
Fiel a sus principios, protestó enérgicamente cuando, en octubre de 1884, durante la
dictadura del General Iglesias, mediante decreto supremo se despojó de la autoridad de
Decano de la Facultad de Medicina al Dr. Manuel Odriozola, cometiéndose una violación
del Reglamento de Instrucción. Bambarén, junto a otros catedráticos, firmó una
solicitud de reconsideración y de revocación del referido decreto, por considerarlo una
infracción a las leyes, ya que la Universidad gozaba de autonomía. Debido a este hecho,
Bambarén y otros catedráticos fueron destituidos.
Posteriormente, el 6 de febrero de 1886, es restituido como profesor principal titular,
mediante Resolución del Consejo de Ministros. En 1895, como símbolo de reconocimiento a
su labor docente, el Dr. Bambarén fue elegido para el cargo de Vicerrector de la
Universidad de San Marcos, siendo Rector Francisco García Calderón.
El Dr. Celso Bambarén en el desarrollo de las Sociedades Médicas
El 15 de agosto de 1854 se constituyó la Sociedad de Medicina de Lima, en la cual
participaban médicos y farmacéuticos. Fue fundada con el propósito del estudio y de la
exposición de las enfermedades endémicas, establecer relaciones con instituciones
similares de América y Europa y editar una publicación periódica. Sin embargo, debido a
la situación política, recién inició sus actividades en 1856.
Bambarén se desempeño como Secretario de la Sociedad de Medicina de Lima durante el
periodo 1862-1863, siendo Presidente el Dr. Francisco Rosas y Vicepresidente el Dr.
José Casimiro Ulloa. Como secretario de la sociedad, participó junto con José
Casimiro Ulloa y José Pro en la revisión del Proyecto de Código de Instrucción
Pública (13).
La primera etapa de la Sociedad finalizó en 1867, debido a problemas organizativos, bajo
la presidencia de Casimiro Ulloa. Por iniciativa de un grupo de médicos notables, se
decidió la reorganización de la Sociedad de Medicina, siendo reinstalada por iniciativa
de Bambarén. La segunda etapa de la Sociedad de Medicina de Lima se inició el 16 de
octubre de 1874 y estuvo orientada a propender el adelanto de la medicina, establecer
auxilios mutuos entre los asociados y fundar un periódico médico que fuera el órgano de
difusión oficial de la sociedad. Esta segunda etapa finalizó en 1881.
Bambarén fue presidente de la Sociedad de Medicina entre 1875 y 1876 y, posteriormente,
vuelve a ser elegido Presidente para el periodo 1878 1879. En el discurso de
clausura del Año Académico en 1875, Bambarén resalta los avances logrados, entre ellos,
la publicación de la nueva Gaceta Médica, que apareció el 15 de febrero de 1875, y a lo
largo de su primer año incluyó revisiones bibliográficas y trabajos originales sobre
diviesos (forúnculos) y ántrax, colerinas, falsas parótidas, fiebres perniciosas e
intermitentes, tifoideas de Lima o seudo tifoideas, y otras afecciones que son producto de
modificaciones atmosféricas, como la sífilis, raquitismo, tuberculización y fiebre de
la Oroya (14-16).
Además, durante el año 1877, Bambarén fue Presidente de la Comisión de Redacción de
la Gaceta Médica, acompañándolo en esta comisión Francisco Fuentes, Miguel Aljovin,
Manuel Barrios y Aurelio Alarco.
Posteriormente, a partir de la Sociedad de Medicina, surge, en 1885, la Academia Libre de
Medicina, que se estableció como un centro de trabajo y progreso de la medicina nacional,
desprovista de toda influencia política y religiosa. Después de ocho sesiones
preparatorias, quedó instalada el 29 de julio de 1885, pasando a reemplazar de esta
manera a la Sociedad de Medicina de Lima. La Academia tuvo una duración de 5 años, hasta
que fue transformada en la Academia Nacional de Medicina, en 1889. Durante su vida
institucional, la Academia Libre de Medicina estuvo presidida por Manuel Odriozola
(1885-1886), José Mariano Macedo (1886-1887), Leonardo Villar (1887-1888) y Celso
Bambarén (1888-1889).
Bajo la Presidencia de Celso Bambarén se produjo la oficialización de la Academia Libre,
transformada en Academia Nacional de Medicina. Esta transformación se inició con el
dictamen de la Academia Libre de Medicina firmada por Celso Bambarén, José María Romero
y Morales, todos ellos Senadores en el gran parlamento que modeló la República después
de la Guerra del Pacífico. Este dictamen sirvió de base para la expedición de la Ley
del 26 de octubre de 1888, promulgada el 2 de noviembre del mismo año, que creó la
Academia Nacional de Medicina. Bambarén fue presidente de la Academia Nacional de
Medicina entre 1895 y 1896.
El Dr. Celso Bambarén en el quehacer político nacional
La obra de Bambarén no se limitó al
campo de las ciencias; amante de la patria e interesado por su adelanto y progreso, tomó
parte de la política, mostrándose abnegado defensor de las buenas causas.
En 1865, se opuso abiertamente a la suscripción del Tratado Vivanco Pareja, motivo por el
cual el Gobierno del General Juan Antonio Pezet lo deporta del país. Posteriormente, con
el triunfo de la revolución acaudillada por el Coronel Mariano Ignacio Prado y el ingreso
de las tropas a Lima, el 7 de noviembre de 1865, Bambarén regresa al Perú. Durante el
Combate del Dos de Mayo presta sus servicios a los heridos en el Hospital de Sangre. Junto
con el Dr. Manuel Díaz participó en el reconocimiento del cadáver del Ministro de
Guerra, Dr. José Gálvez, muerto en el Combate del Dos de Mayo.
Su entrada a la política tuvo lugar en 1867. A partir del 15 de febrero de 1867,
participa en la Asamblea Constituyente, como diputado por Ancash. Educado en los
principios liberales y ardiente defensor de ellos, se distinguió en aquella ocasión con
motivo del proyecto de ley a favor de la libertad de cultos, muy combatido por el elemento
clerical. El debate sobre la Libertad de Cultos y de la protección a la Iglesia Católica
por parte del Estado, es considerado por algunos como la cumbre del desarrollo del
liberalismo en el Perú.
A Bambarén le resulta absurda la intolerancia de los cultos. No objeta el hecho de que la
mayoría de los peruanos profese la religión católica, ni tampoco critica la existencia
de la religión. Por el contrario, defiende la práctica de la religión y el apoyo que
debe brindar el Estado a los fieles: "La Nación tiene diversos y variados fines de
llenar y, entre estos, se encuentra el fin religioso; todo individuo al contemplar su
existencia y la del Universo concibe naturalmente la existencia de una causa primera, de
un ser superior, autor de todo lo creado. Todo individuo comprende las relaciones
existentes con ese ser y el conjunto de esas relaciones constituyen la religión; es pues
un fin individual y social el fin religioso y el Estado tiene el deber de prestar los
medios para su realización".
La intolerancia de otros cultos le resulta una injusticia y considera un crimen prohibir
el libre ejercicio de la conciencia religiosa: "Habrá en el Perú, señores,
personas que piensen de distinto modo que aquellos que forman la mayoría y se quiere
coactar la libertad de conciencia, se quiere prohibir la libre manifestación del
pensamiento y esto es altamente injusto; y si toda ley debe ser esencialmente justa, ésta
que no lo es no debe admitirse".
La mayoría de los discursos y propuestas de Bambarén están dirigidos a remover los
obstáculos que impiden, a su juicio, el desarrollo del progreso. Entre ellas está
eliminar el privilegio y el excedente militar, fomentar el ahorro de administración
pública y el deber del Estado de
velar por los intereses, tanto públicos como privados. Todas sus propuestas estuvieron
orientadas a lograr la absoluta libertad, ya que sin ella nada es posible.
Planteó la necesidad de otorgarles a las mujeres los mismos derechos políticos que los
hombres: "Yo quiero para la mujer la libertad, la ilustración, el goce de todos sus
derechos, deseo que piense por sí (...) Quien ama la libertad la quiere para todos y no
es liberal quien impone restricciones al derecho de pensamiento". A pesar de ser
defensor de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, un grupo de mujeres
concurrentes al Congreso, azuzadas por el cura Carassa, lo atacó lanzándole piedras. Al
respecto, Don Ricardo Palma escribió "...en un discurso hizo halago al candor de las
mujeres y ellas le dieron pago con alfalfa y alfileres...".
La absoluta libertad de imprenta fue
debatida en el Congreso en 1867, por iniciativa de Bambarén, quien afirmaba irónicamente
que aquellos que combatían el establecimiento de toda libertad, para ser lógicos,
debían pedir la creación del Tribunal de la Santa Inquisición.
Durante la Guerra del Pacífico, Bambarén tuvo una importante participación a través de
las sociedades e instituciones a las cuales pertenecía. La Sociedad de Medicina de Lima,
presidida por Bambarén, en sesión celebrada el día 30 de abril de 1878, acordó remitir
a la brevedad posible su aporte pecuniario a la Junta Receptora de Donativos (17). Estos
acuerdos emanaron de la propuesta hecha por el Dr. Ignacio Acuña. Asimismo, en esta misma
sesión, José Casimiro Ulloa propuso nombrar una comisión de tres miembros de la
Sociedad con la finalidad de estudiar y analizar los campamentos militares en lo
concerniente a la cirugía de guerra. Además, como docente de San Fernando participó y
se adscribió a los acuerdos alcanzados por la Facultad de Medicina en la Sesión
Ordinaria del 5 de abril de 1879. En esta sesión, se nombró una comisión encargada de
redactar un proyecto de organización de las "Ambulancias Civiles" y se acordó
que los profesores de la Facultad cedieran el íntegro de sus haberes mensuales para
destinarlos a los gastos que demande la guerra, y poner a disposición del gobierno los
servicios facultativos de los maestros y estudiantes.
Bambarén, dominado por un férvido sentimiento patriótico y anheloso de cooperar en
cuanto fuera posible, el 9 de diciembre de 1879 congregó en los salones del "Club
Literario" de la ciudad de Lima, del cual era socio, a más de doscientas (200)
personas notables, con la finalidad de organizar una sociedad patriótica destinada a
propender a la comunidad los ideales y coadyuvar al triunfo definitivo de las armas
peruanas en la Guerra con Chile. La sociedad patriótica logró celebrar tres sesiones y,
por falta de cohesión de sus adherentes y debido a la agitación política de la época,
no pudo continuar.
Sin embargo, el Gobierno de esta época, no vio con buenos ojos la organización de dicha
sociedad, porque veía en ella un peligro a los intereses personales de quienes dirigían
el Gobierno en esos momentos. En el año 1880, debido a sus ideas liberales y a su
oposición a la dictadura de Piérola, Bambarén fue deportado a Guayaquil, donde
permaneció por cinco años, siendo reemplazado en la cátedra de Anatomía Descriptiva
por Constantino Carvallo.
En Guayaquil, en donde se instaló y ejerció como médico, tuvo rápidamente una numerosa
clientela, haciéndose acreedor a la estimación general del pueblo ecuatoriano. Sobre la
base de esta amistad, influyó en la prensa ecuatoriana a favor de la causa peruana,
auxiliando a los peruanos desterrados, fundó una institución de beneficencia para
atender a sus compatriotas. El prestigio alcanzado y el aprecio que recibió del pueblo
ecuatoriano le valió que el Gobierno del Ecuador lo designara como su representante en el
Congreso Sanitario Americano, desarrollado entre el 2 de enero y el 11 de marzo de 1888.
En 1885, Bambarén regresa al país y es elegido Senador por el departamento de Ancash
para el Congreso Constituyente de 1886. Inicia sus labores y en varias legislaturas ocupó
la Vice
Presidencia del Congreso. Nunca desmintió en sus discursos ni en sus actos su credo
liberal, ni la severidad de sus principios. Integró la Comisión de Presupuesto,
orientando su trabajo a equilibrar una economía suficiente y necesaria, con una adecuada
salvaguarda de los intereses públicos y privados. Consideró que debe emplearse los
recursos suficientes para establecer los medios necesarios para velar por los intereses de
la población y del Estado (18).
Bambarén falleció en los últimos días del mes de junio de 1897, mientras ejercía el
cargo de Vicerrector de la Universidad de San Marcos. Durante el homenaje que rindió la
Universidad por el fallecimiento de Bambarén, el Dr. Chávez señaló en su discurso que
para Bambarén "la profesión había sido, irónicamente, un sacerdocio, ya que
había curado con igual interés a todos sus pacientes". En mérito a sus
contribuciones al progreso, años después, el Gobierno Peruano lo declaró Sabio
Nacional. Bambarén es considerado introductor en el Perú de las teorías de Carlos
Darwin, Augusto Comte y Carlos Marx, estando conceptuado como uno de los sabios peruanos
del siglo XIX (19).
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