Anales de la Facultad de Medicina
Universidad Nacional Mayor de San Marcos
Copyright© 2001
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ISSN 1025 - 5583
Vol. 62, Nº4 - 2001
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Parálisis facial periférica congénita familiar
Roberto Portillo, Raquel Aldave, Juan
Reyes, CESAR CASTAÑEDA, José Vera
Hospital Guillermo Almenara Irigoyen - EsSalud. Lima, Perú.
Resumen
Objetivo: Investigar un grupo familiar de
cuatro generaciones con 29 personas, donde se pesquisó 9 casos de parálisis facial
periférica en 2 generaciones. Lugar: Servicio de Neurofisiología del Hospital Nacional
Guillermo Almenara Irigoyen. Material y Métodos: En 7 pacientes de los 9 (5 varones y 2
mujeres) se realizó examen clínico neurológico y estudios electrofisiológicos (EMG y
VCN), otorrinolaringológicos, radiológico, electroencefalográfico, dermatoglífico y de
laboratorio. Resultados: Se evidenció un caso de parálisis facial periférica derecha en
la segunda generación y 6 casos con parálisis facial periférica izquierda en la tercera
generación, todos asociados a enuresis prolongada desde el nacimiento. Conclusiones: La
evaluación realizada en un pedigree conformado por 29 personas, determinó que 9 de ellas
eran portadoras de neuropatía facial periférica de tipo familiar con carácter
hereditario, que podría ser dominante con penetrancia reducida.
Palabras claves: Parálisis facial; Enfermedades hereditarias; Enuresis; Genética
médica.
Familiar congenital peripheral facial paralysis
Summary
Objective: To study 29 individuals
belonging to four familiar generations in whom 9 cases of facial paralysis was found in 2
generations. Setting: Neurophysiology Service, Guillermo Almenara Irigoyen National
Hospital. Material and Methods: Neurological exam and electrophysiologic (EMG and VCN),
otorrhinolaryngologic, radiologic, electroencephalographic, dermatoglyphic and laboratory
studies were performed in 7 of the 9 patients (5 men and 2 women). Results: One case of
right peripheral facial paralysis in the second generation and 6 cases of left peripheral
facial paralysis in the third generation were found, all associated to prolonged
congenital enuresis. Conclusions: Study of the 29 persons pedigree determined that 9 of
them had hereditary familiar peripheral facial neuropathy, probably dominant type with
reduced penetrance.
Key words: Facial paralysis; Hereditary disease; Enuresis; Genetics, medical.
INTRODUCCIÓN
Se presenta una investigación efectuada en un clan
familiar de 4 generaciones, de 29 personas, en el que existen 9 casos de parálisis facial
periférica desde el nacimiento, de los cuales se estudió 7 pacientes pesquisados en 2
generaciones -segunda y tercera-, y se continúa evaluando a una cuarta generación, de la
que nació un niño sano. Este grupo familiar procede del distrito de Acarí, provincia de
Caraveli (Arequipa).
MATERIAL Y MÉTODOS
Siete pacientes (5 varones y 2 mujeres)
con parálisis familiar del grupo familiar fueron sometidos a los siguientes estudios:
A) Clínico neurológico.
B) Electrofisiológico: Electromiografía de los músculos frontal y borla del mentón
bilateral. Velocidad de conducción nerviosa de ambos nervios faciales en los segmentos
preauricular-frontal y preauricular-borla del mentón.
C) Pruebas otorrinolaringológicas: Examen funcional del VIII par, reflejo estapedial,
secreción salival y lacrimal bilateral.
D) Estudios radiológicos: Cráneo, macizo facial, mastoides, peñasco y conducto auditivo
bilateral.
E) Estudio electroencefalográfico.
F) Estudio dermatoglífico.
G) Estudios de laboratorio: hemograma, velocidad de sedimentación y glicemia.
RESULTADOS
A) Clínica neurológica.-
La edad de los pacientes varió de 7 años (caso 3) a 48 años (caso 1). Predominó el
sexo masculino, con 5 casos. Como antecedente patológico de importancia, destaca la
enuresis prolongada, pies planos (casos 4 y 5). Todos los pacientes presentaron parálisis
facial periférica desde el nacimiento. Un paciente de la segunda generación presentó la
parálisis facial en el lado derecho y 6, de la tercera generación, en el izquierdo. Con
relación a la función motora, en 5 pacientes el músculo frontal fue el más
comprometido, seguido del orbicular del labio, el elevador del ala de la nariz y la borla
del mentón. Y con relación a la función sensorial, sólo un caso presentó hipogeusia
bilateral (Figura 1).
Figura 1.-
Dos generaciones de pacientes del estudio. |
 |
B) Electrofisiología.-
La velocidad de conducción del nervio facial mostró inexcitabilidad, en 4 casos en el
segmento preauricular-frontal y un caso en el preauricular-mentoniano. Enlentecimiento de
la latencia preauricular-mentoneano en 6 casos y en 2 casos en el preauricular-frontal,
variando la latencia de 6,7 mseg a 11,1 mseg. En cuanto al estudio de electromiografía
(EMG), se objetivó ausencia de potenciales de acción muscular en el músculo frontal en
4 pacientes (casos 1, 2, 4 y 6), uno en el músculo mentoneano (caso 3). Potenciales de
acción muscular de voltaje bajo, de 50 a 500 uV de amplitud, con patrón de interferencia
incompleto en 4 casos en el mentoneano y uno en el frontal (Tabla 1 y Figura 2).
Tabla 1.- Estudio
Fisiológico |
| Velocidad conducción nerviosa |
Electromiografía |
| Casos |
Nervio facial |
Músculo frontal |
M. borla del mentón |
| (n) |
Latenc. PAF.
(mseg) |
Latenc. PAM..
(mseg) |
UM (uV) |
PI |
UM (uV) |
PI |
| |
I |
D |
I |
D |
I |
D |
I |
D |
I |
D |
I |
D |
| 1 |
0 |
3,2 |
8,2 |
2,6 |
0 |
N |
0 |
C |
100 |
N |
IC |
C |
| 2 |
2,9 |
0 |
3,8 |
11,1 |
300 |
0 |
IC |
0 |
700 |
500 |
C |
S |
| 3 |
|
8,5 |
|
0 |
|
50 |
|
S |
|
0 |
|
0 |
| 4 |
3,5 |
0 |
3,8 |
10 |
N |
0 |
N |
0 |
N |
200 |
C |
S |
| 5 |
2,8 |
4,1 |
3,4 |
6,7 |
N |
N |
C |
IC |
N |
N |
C |
CC |
| 6 |
2,2 |
0 |
3,9 |
6,8 |
150 |
0 |
IC |
O |
N |
400 |
C |
IC |
| 7 |
4,6 |
8,7 |
2,9 |
8,3 |
N |
N |
C |
CC |
N |
N |
C |
C |
| D = Derecho, I
= Izquierdo, N = Normal, Latenc = Latencia,
PAF = Preauricular- frontal, PAM = Preauricular-mentoneano,
UM = Unidad motora, PI = Patrón interferencia,
IC = Incompleta, C = Completo, S = Simple, CC = Casi completo, 0 = Ausente |
 |
 |
| Figura 2.- Conducción
nerviosa del nervio facial (2 casos). |
C) Pruebas otorrinolaringológicas.-
Se evidenció hipoacusia bilateral (caso 4), parálisis vestibular derecha (caso 1),
reflejo estapedial tomado a izquierda (paresia) (caso 6). En la secreción lacrimal,
paresia a la izquierda también en el caso 6. Secreción salival normal en todos los
casos.
D) Estudios radiológicos.-
Evidenciaron hiperostosis frontal izquierda (caso 1), opacidad del seno maxilar izquierdo
(caso 4) y aumento de la silla turca (caso 5).
E) Electroencefalografía.-
No se mostró alteraciones.
F) Prueba dermatoglífica.-
Informada como anormal en 5 casos (casos
1, 2, 3, 5, 7), por mostrar alteraciones dactilares, como incremento del contaje de TFRC
(contaje de los patrones de los 10 dedos), dado por la suma de torbellinos y asas, etc.
(Figura 3).
 |
 |
Figura 3.-
Dermatoglifia (2 casos). |
G) Pruebas de laboratorio.-
El hemograma, la velocidad de
sedimentación y la glicemia tuvieron cifras normales.
DISCUSIÓN
En la revisión de la literatura mundial
de los últimos años, se ha encontrado escasa información de grupos familiares con
parálisis facial periférica. Sin embargo, algunos estudios estiman que la parálisis
facial en el recién nacido tiene una incidencia de 0,23%, siendo la causa más común el
traumatismo obstétrico (80%), usualmente evidente por otros signos de injuria. La
parálisis facial congénita es menos frecuente. Jemec y col (1) encontraron que 27% de
los pacientes con parálisis facial congénita unilateral tuvo anormalidades del núcleo
del facial. El síndrome de Mobius consiste en un amplio espectro de cuadros clínicos,
los cuales pueden variar desde una parálisis facial unilateral aislada hasta la ausencia
bilateral del nervio facial y compromiso del VI nervio craneal. En este síndrome, el
nervio facial está formado, pero consiste solamente de un tracto fibroso. Los músculos
de la expresión facial pueden formarse en algunos casos, pero generalmente la
degeneración por fibrosis ocurre rápidamente. Otros nervios craneales pueden estar
comprometidos (III, IV, IX, X, XII) y, además, se registran anormalidades esqueléticas
(2).
Una causa rara de parálisis facial aislada del recién nacido es la disgenesia
intratemporal del nervio facial. La tomografía axial computa-dorizada (TAC) y los
hallazgos quirúrgicos muestran que el sitio más común de la lesión es la parte distal
del segmento mastoideo en el canal de Falopio. El nervio es usualmente muy delgado y
fibrótico en esta área.
Bergstron y col. (3) reportan la presencia de 35 casos de parálisis facial congénita en
1488 casos de otología pediátrica. La causa no se encontró, pero 2 probablemente
tuvieron disgenesia nuclear y uno pudo tener lesión intracanalicular. También se
presentaron asociaciones con microsomia hemifacial y paladar hendido.
Cotin y col. (4) reportan 44 niños con parálisis facial neonatal en París. En casi la
mitad de los casos, la etiología estuvo relacionada con aplasia nerviosa o muscular,
mientras que en los otros casos se relacionó con traumatismos, infecciones o etiología
dudosa. La cirugía reparadora se practicó en 13 casos, de los cuales sólo 4 mostraron
escasas secuelas, por lo que se llega a plantear la cirugía temprana como opción
terapéutica. En los pacientes que reportamos, la velocidad de conducción nerviosa y la
EMG de aguja resultó importante para demostrar la neuropatía periférica y descartar el
problema de carácter muscular.
Sellars y col. (5) describen una de 3 estirpes de indios que tuvieron sordera bilateral
severa, con malformaciones del oído externo, anomalías del estapedio y parálisis
facial. Sus madres fueron igualmente afectadas y la herencia de este síndrome es
evidentemente autosómico dominante. En el grupo de pacientes estudiados por nosotros,
sólo uno de ellos (14,3%) tuvo hipoacusia bilateral y otro tuvo alteración del reflejo
estapedial, no presentando ninguno de ellos malformaciones del oído externo.
Nicolai y col. (6) presentan un pedigree de 4 generaciones de una familia de cerca de 100
miembros, 9 de los cuales sufrieron una parálisis facial congénita, 3 con compromiso
auditivo y 3 con parálisis facial bilateral más compromiso de la audición. La herencia
fue definida como dominante, con penetrancia reducida.
Homish y col. (7) reportan casos de parálisis congénita familiar del nervio facial en 5
generaciones, las cuales tenían localizaciones diversas (2 lado derecho y 3 izquierdo).
Ades y col. (8) describen la presencia de hiperostosis endosteal en una madre y sus 2
hijos, todos de origen australiano, que tenían como cuadro clínico hipertensión
endocraneana y parálisis de nervios craneales. La resonancia magnética mostró
esclerosis simétrica de la boveda craneal y del conducto auditivo interno. El carácter
hereditario fue definido como una variante autosómica recesiva.
El grupo familiar que estamos reportando muestra que la hipogeusia estuvo presente sólo
en un paciente y correspondía al que tenía la lesión facial, con predominio de la rama
cérvico-facial. El primer caso que se reporta es quien presenta la hiperostosis craneal
izquierda.
El síntoma de enuresis estuvo presente en todos los pacientes, hallazgo que no ha sido
comunicado como síntoma asociado a la enfermedad; sin embargo, Elejalde (9), en 1979,
observó 7 niños con hidronefrosis, hidrouréter y una "expresión facial
peculiar", principalmente cuando sonreían o lloraban. Elejalde llamó a este
trastorno el "síndrome de Ochoa", en honor al médico que le había
proporcionado los casos y quien, conjuntamente con Gorlin (10), posteriormente describió
el "síndrome urofacial" en 36 niños con enuresis, infecciones de la vía
urinaria, en asociación con "inversión" de la expresión facial cuando reían.
En todos los casos, se demostró vejiga neurogénica leve. La ocurrencia del trastorno en
múltiples hermanos, con padres normales y consanguinidad incrementada, al igual que una
distribución igual según sexo, apoya la herencia autosómica recesiva. Ninguno de
nuestros pacientes fue sometido a estudios urodinámicos y, por lo tanto, no podemos
excluir ni probar la asociación de la enuresis con relación a vejiga neurogénica. Wang
y col. (11) encontraron que el marcador D10S677 estuvo vinculado y asociado con el
síndrome urofacial y sugirió un exceso de homocigocidad en los pacientes comparados con
los familiares no afectados, dentro del intervalo 1-cM del cromosoma 10q23-q24;
posteriormente estrechó la región crítica a un intervalo entre los marcadores D10S198 y
D10S2494, pero excluyó el gen para la glutamato-oxaloacetato transaminasa (12).
La localización de la parálisis fue diversa en nuestros pacientes, encontrando debilidad
izquierda en 6 de los 7 casos reportados. A todos se le realizó dermatoglifia, siendo
anormal en 5 de ellos (71,5%), que es expresión de anomalía genética asociada a la
parálisis facial periférica y enuresis. Punal y col. (13) reportaron 3 pacientes, no
relacionados entre sí, con parálisis facial congénita y deleción del cromosoma
22q11, asociado a malformaciones cardiacas y del sistema génito-urinario, recomendando la
investigación de deleciones de dicho cromosoma en pacientes con parálisis completa del
nervio facial.
El compromiso del reflejo estapedial y la paresia de la secreción lacrimal en las pruebas
otorrinolaringológicas reafirman la patología periférica del nervio facial.
Por tanto, concluimos que la evaluación realizada a un pedigree conformado por 29
personas determinó que 9 de ellas eran portadoras de neuropatía facial periférica de
tipo familiar, con un carácter hereditario que podría ser dominante, penetrancia
reducida y también relacionado con enuresis e hiperostosis craneal.
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