Centenario del Nacimiento del Dr.
Alberto Hurtado Abadía Roger Guerra-García
Titular de la Cátedra Alberto Hurtado. Facultad de Medicina. Universidad Peruana cayetano Heredia.
BIOGRAFÍA MÉDICA La labor científica del profesor Alberto Hurtado empieza en 1925, siendo residente en el Hospital Boston City, donde trabaja al lado de Francis Peabody, demostrando sincera devoción por la investigación clínica, lo que determina el aprecio de sus colegas y maestros, quienes le invitan a quedarse con ellos en la famosa Universidad de Harvard. Concluida su formación médica, retorna al Perú e inicia la investigación de los problemas locales; su tesis doctoral en la Universidad de San Marcos trata sobre el metabolismo basal del indígena peruano, trabajo que lo extiende después estudiando el efecto del ambiente hipóxico sobre el mismo. Incorporado a la Facultad de Medicina de la Universidad de San Marcos, en 1928, Hurtado organiza la primera expedición médica peruana a la altura, la cual fuera idea del profesor Monge; los resultados de esta expedición le deciden a dedicarse íntegramente a la investigación. Sus trabajos de entonces están dedicados al estudio de la antropometría y hematología del nativo de las grandes alturas, cuyo grupo control lo conforman estudiantes de medicina y los propios investigadores. Estas observaciones son publicadas en revistas médicas locales y en acreditadas revistas internacionales, que acogen la contribución científica que procedía de un alejado país. Para apreciarlas debidamente es necesario remontarse a tal época y considerar las dificultades que se presentaban: escasez de equipo, laboratorios y fondos, comunicaciones muy difíciles y, sobre todo, desconocimiento de la importancia de la investigación biomédica; fue éste el panorama que enfrentó el joven graduado de Harvard que, de haber escogido el camino del ejercicio profesional, hubiera asegurado prestigio y fortuna. En la década de los 30, junto con C. Monge fundan el Instituto de Biología Andina, en la Universidad de San Marcos, y Hurtado es nombrado director de investigaciones del mismo. Continúa allí su labor de investigación de los problemas de la hipoxia y neumoconiosis, así como de otras entidades, como la verruga peruana; son sus primeros colaboradores C. Merino, J. Preto y J. Pons. En esta época describe por primera vez en el mundo el edema agudo pulmonar durante la exposición a la altura, entidad "descubierta" posteriormente por autores norteamericanos e hindúes. Al Instituto de Biología Andina acuden estudiantes de medicina y graduados, quienes van aprendiendo de Hurtado las técnicas de investigación por él adquiridas en su estadía de algunos años en la universidad de Rochester, Nueva York, como becario de la Fundación Rockefeller. Así empieza en el Perú a formarse un núcleo de investigadores médicos, conformado por H. Aste Salazar, A. Rotta, E. Encinas y otros, grupo que se mantuvo y ha ido creciendo para beneficio del país. A las áreas inicialmente cultivadas de respiración y hematología se suman cardiología, bioquímica, nefrología y endocrinología, entre las principales. Otra de las virtudes de Hurtado es ayudar generosamente a todo joven atraído por la investigación; sus discípulos suman algunas decenas y hoy ocupan posiciones directivas en la docencia e investigación del país. Su contribución de esta época al conocimiento de la fisiología y patología del hombre en las grandes alturas es amplia; de ella remarcamos la de mostración de la menor afinidad de la hemoglobina por el oxígeno en ambiente hipóxico, realizada con Aste-Salazar en 1944. Poco después señala que la hipoventilación del paciente con mal de montaña crónico se debe a una menor sensibilidad del centro respiratorio al CO2. Ambos hallazgos, criticados inicialmente, han sido aceptados en los últimos años, cuando otros investigadores los verificaron. De su paso por el Ministerio de Salud queda el Instituto de Salud Ocupacional, dedicado a velar por el bienestar del trabajador peruano, en particular del minero, a quien Hurtado dio atención durante varios años como médico en Morococha y La Oroya, y cuyo esfuerzo diario se realiza en lugares elevados e inhóspitos. Su prestigio como investigador y docente lo llevan en 1956 al Decanato de la Facultad de Medicina de la Universidad de San Marcos, y en este difícil cargo se desempeña con acierto, innovando la docencia con la incorporación de profesores a dedicación exclusiva, sobre todo en las ciencias básicas, y actualizando el currículum de estudios, el cual se reduce a 8 años. Esta nueva obligación no lo hace descuidar la investigación de los problemas de la vida en las grandes alturas, la cual es proseguida por sus discípulos y colaboradores, entre los cuales debemos mencionar a César y Baltazar Reynafarje, Tulio Velásquez, Emilio Picón, Rodolfo Lozano y Carlos Monge, hijo. En 1961, en la Facultad de Medicina de la Universidad de San Marcos culmina una crisis determinada por la presión estudiantil politizada, y Hurtado y Delgado son líderes de un movimiento que buscaba se respete el principio de autoridad; lo que deviene en la renuncia de gran parte del profesorado para fundar una nueva escuela médica. Nace así la Universidad Peruana Cayetano Heredia, en la que, como su primer Decano hasta 1967 y luego Rector hasta 1970, Alberto Hurtado consolidó la nueva institución y reanudó las tareas de investigación en el Instituto de Investigaciones de la Altura que inició la Universidad Peruana Cayetano Heredia. En esta cuarta década de su actividad científica colaboran con él J. Arias-Stella, D. Peñaloza, F. Moncloa, L. Sobrevilla, J. Cruz, E. Pretell y muchos otros; dirigía el Instituto el Dr. H. Aste-Salazar. En los diez años transcurridos, el Instituto ha realizado valiosa investigación, que se plasma en más de 300 publicaciones en revistas médico-científicas. Su prestigio personal de equipo ha determinado que, desde 1971, junto con el Instituto de Biología Andina, sea reconocido como Centro Multinacional para la Enseñanza Avanzada de Fisiología y Patología de la Altura, lo cual permite que en sus laboratorios se adiestren becarios del Perú y países vecinos en los diferentes campos del conocimiento, y prosiga la investigación biomédica iniciada con base científica hace 40 años por Alberto Hurtado. Esta es una síntesis de la obra del profesor Hurtado, una vida dedicada a la investigación y docencia médicas, cuyos resultados son de beneficio para el país, la región andina y también para el conocimiento universal del hombre. El Dr. Hurtado falleció en Lima el 1º de noviembre de 1983; desde entonces, la Facultad de Medicina de la Universidad Peruana Cayetano Heredia lleva su nombre.
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