Consumo de Calcio Dietario en un Grupo de Estudiantes de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos 1998 IVONNE BERNUÍ, CARLOS ROJAS, ROSA
ORIONDO, RESUMEN OBJETIVOS: Evaluar la ingesta de calcio
en un grupo de estudiantes de la UNMSM y estimar el probable riesgo de salud al que están
expuestos. MATERIALES Y MÉTODOS: Se midió el consumo actual de calcio mediante un
recordatorio de 24 horas y el consumo de calcio habitual mediante una encuesta de
frecuencia de consumo semicuantitativa adaptada del International Vitamin A Consultative
Group, estableciéndose a través de ella niveles de riesgo a largo plazo. RESULTADOS: En
las 168 encuestas válidas, el consumo presente de calcio fue 557 ± 384 mg Ca+2/d,
mediana 473 mg Ca+2/d. El 86% de los estudiantes tuvo un consumo inadecuado de calcio. El
consumo de calcio fue similar en ambos géneros (p >0,05). La distribución de la
población según niveles de riesgo fue: riesgo bajo 0,6%, riesgo mediano 11% y riesgo
alto 88%. CONCLUSIÓN: El consumo de calcio estuvo por debajo de lo recomendado y la
mayoría se encuentra dentro del grupo de riesgo alto a largo plazo. SUMMARY La mayor parte del calcio corporal tiene
como función proporcionar al esqueleto la masa y densidad adecuadas para cumplir con las
funciones mecánicas del mismo. El calcio restante está en la sangre, líquidos
extracelulares y dentro de las células de los tejidos blandos, en los que tiene un papel
mediador de la vasoconstricción, vasodilatación, contracción muscular, transmisión
nerviosa y secreción glandular (1). Si el calcio se comportara como la mayoría de otros
nutrientes, su requerimiento estaría definido por la ingesta, que sustentaría sus
funciones metabólicas. Pero jamás se ha encuentrado una verdadera deficiencia en
humanos, y esto es porque el esqueleto sirve como una reserva muy grande de calcio para
las funciones bioquímicas críticas. Sin embargo, el consumo bajo de calcio se relaciona
con una mayor incidencia de osteoporosis (2), presión arterial alta (3) y se menciona al
adecuado consumo de calcio como factor protector contra el cáncer del colón (4). MATERIALES Y MÉTODOS El estudio fue tipo descriptivo y
transversal. El universo estuvo formado por los estudiantes universitarios entre los 16 y
24 años de edad, matriculados en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en el año
académico 1998. En el proceso de selección de la muestra se excluyó a los estudiantes
que por diversas razones de salud (i.e., cálculos renales, "les cae mal"), de
convicciones (i.e., vegetarianos) u otras razones, no consumían leche ni productos
lácteos; así como también a aquellos que estuvieran consumiendo suplementos de calcio. Determinación del consumo de calcio Las encuestas de consumo fueron aplicadas por estudiantes del tercer año de la Escuela de Nutrición, quienes fueron capacitados para dicha labor por el equipo de investigadores. Se empleó las siguientes técnicas: a) Recordatorio de 24 horas, para medir el consumo actual. Se interrogó al encuestado respecto a los alimentos fuente de calcio consumidos el día anterior (9). A partir de dicha información, se calculó la cantidad de calcio consumido, haciendo uso de la versión electrónica de la base de datos de la Tabla de Composición de los Alimentos Peruanos (10). b) Frecuencia de consumo de alimentos, para estimar el consumo habitual y el nivel de riesgo. Se adaptó la metodología de la International Vitamin A Consultative Group (11). Se interrogó al encuestado respecto de la frecuencia con la que consumía determinados alimentos fuente de calcio. Estos alimentos fueron seleccionados a partir de una encuesta piloto que se realizó con este objetivo. Para el análisis de los datos se asignó puntajes a los alimentos: 7,5, 2 y 1, según el contenido de calcio en una medida casera de ellos, fuera alto, medio o bajo, respectivamente. Obtenido el puntaje para cada alimento, se multiplicó este por 30, 12 ó 3 según haya sido la frecuencia del consumo diaria, semanal o mensual, respectivamente. Se calculó un Índice de Consumo Habitual (ICH) multiplicando la frecuencia de consumo por el alimento consumido, variando los puntajes entre 3 (3 x 1) y 225 (7,5 x 30). La persona tendría un riesgo bajo si al sumar los puntajes de los alimentos que consumía usualmente llegaba a 1500 puntos o más , lo cual equivaldría a un consumo diario de por lo menos 1000 mg 83% de lo recomendado según la RDA para este grupo etáreo (12). De otro lado, si el ICH estaba por debajo de 945 puntos, equivalente a menos de 625 mg de Ca+2/d, se consideró que dicha persona tenía un riesgo alto de sufrir las consecuencias de un consumo habitual de calcio bajo. Recolección de la información Cada encuestador debía recoger cinco encuestas en la Escuela Académico Profesional que les había tocado por sorteo. Ellos visitaron las escuelas asignadas acompañados de un profesor asesor. Los encuestados fueron abordados en los ambientes de sus escuelas, previa coordinación con el profesor asesor. Se les interrogó acerca de su consumo de productos lácteos y de suplementos de calcio, para establecer si reunían los criterios de inclusión y, si los cumplían, se procedía a realizar la encuesta. Análisis estadístico Los datos fueron procesados en el Laboratorio de Informática de la Escuela de Nutrición. Las encuestas fueron procesadas con el programa EPI INFO v6.04, obteniéndose las estadísticas descriptivas: frecuencia para las variables nominales (número de varones y mujeres, personas que consumían los diferentes alimentos), así como las medidas de tendencia central y de dispersión para las cantidades de calcio consumidos. Se aplicó una prueba t de Student para determinar si existía diferencia en el nivel de calcio consumido entre hombres y mujeres. RESULTADOS La distribución de la muestra según sexo y edad se presenta en la Tabla 1. En ella apreciamos que la proporción entre los géneros era cercana al 50%; 52% de los encuestados tenía entre 21 y 24 años.
En la Tabla 2 se presenta la distribución de los encuestados según lugar donde reciben sus alimentos. Muy pocos comen en pensión. De los 37 alumnos que almuerzan en el comedor, sólo 4 de ellos reciben allí su desayuno y 2 de ellos su cena. La gran mayoría desayuna y cena en casa (88% y 96%, respectivamente).
El consumo promedio de calcio obtenido con el recordatorio de 24 horas fue 558 mg, con una DE ± 386 mg (Tabla 3). El 86% de los estudiantes tuvo un consumo inferior a 1200 mg, ingesta recomendada para este grupo de edad (12). A pesar que las mujeres presentaron un consumo inferior al de los varones, no se encontró diferencia significativa (p >0,05) al aplicar la prueba t.
Los alimentos que contribuyeron en mayor proporción al calcio consumido por los estudiantes se muestra en la Figura 1.
Llama la atención la
presencia del pan en este grupo pues, a pesar de su contenido bajo de calcio (35 mg%), se
aprecia un consumo alto por los encuestados.
DISCUSIÓN A pesar del hecho que la herramienta empleada para recoger información sobre el consumo habitual de calcio en el presente estudio no ha sido validada, evidencias de estudios dietéticos refuerzan la conclusión que en nuestro país el consumo de calcio es muy bajo, lo cual implicaría un probable riesgo de salud en la población peruana. El consumo actual de calcio de los encues-tados fue bajo, aunque ligeramente superior a lo reportado por Linares y Ticerán (6) en una encuesta realizada en 45 estudiantes de la Facultad de Farmacia - UNMSM (386 mg ± 104 mg Ca+2/d). Al evaluar la dieta de estudiantes universitarios argentinos, Pacin, Martinez, Pita y col. comunicaron medianas de 585 mg y 736 mg para mujeres y varones, respectivamente, valores que también están por debajo de lo recomendado (13). Al parecer este consumo bajo de calcio es parte de los hábitos alimentarios en nuestro país, ya que estudios que evalúan el consumo familiar han encontrado también niveles de ingesta de calcio por debajo de las recomendaciones. Así, el Instituto Nacional de Nutrición (ahora CENAN) realizó entre 1951 y 1958 encuestas de consumo de alimentos en familias de la costa, sierra y selva, encontrando que entre 77% y 90% de las familias tuvieron consumo de calcio inferiores al 75% de lo recomendado (7). En 1991 Lopez y col., aplicando la metodología de pesado directo con dos días de observación, realizaron encuestas de consumo en familias de Cajamarca y Lima (8). Ellos concluyen que el consumo promedio de calcio no cubre las necesidades en ningún grupo de edad de ambas ciudades, a pesar que Cajamarca es una cuenca lechera. Los niveles de ingesta promedio del grupo de edad 18 a 29 años fue 34% de cobertura de las recomendaciones para quienes residen en Lima y 30% para las personas en Cajamarca. El calcio cumple funciones bioquímicas importantes en casi todas las células y su concentración sanguínea está bajo un control homeostático estricto, de manera que no se observa una deficiencia en el corto plazo, porque los niveles son mantenidos a expensas del calcio que se encuentra en los huesos. Bajo tales circunstancias, existe una inadecuada minera-lización en los jóvenes o el mineral es retirado del hueso con una consecuente reducción de la fuerza del hueso. Por ello, diversos estudios han encontrado que una ingesta crónica inadecuada de calcio es una de las causas importantes de una masa ósea reducida y de osteoporosis (14). Además, en el último decenio, un número considerable de estudios indica que el calcio de la dieta es un factor en la regulación arterial, aunque las opiniones y teorías aun son contradictorias (1). Se concluye que el consumo actual de calcio en la muestra de estudiantes universitarios fue bajo. Y no sólo eso, existe una tendencia preocupante de un consumo habitual bajo que, de no ser corregido, puede afectar la salud de los futuros adultos mayores.
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