Anales de la Facultad de Medicina
Universidad Nacional Mayor de San Marcos
Copyright© 1999

ISSN 1025 - 5583
Vol. 60, Nº1 - 1999

 

EDITORIAL

El lunes primero de marzo último, mientras nos encontrábamos cerrando la edición de este número de Anales de la Facultad de Medicina, llegó hasta nosotros una triste noticia: el Dr. Carlos Lanfranco La Hoz, uno delos adalides de la Medicina Peruana, dejó de existir. El Dr. Lanfranco fue un egregio Decano y profesor denuestra Facultad de Medicina que durante el último medio siglo forjó una escuela cuya superación es un retopara sus ex–alumnos y colegas en general.

Preclaro representante de la escuela médica peruana, el profesor Lanfranco conjugó su formación profesional, humanística y científica con una innata vocación docente. Aún podemos recordarlo en las puertas del Hospital

Nacional Dos de Mayo cada día desde las 07:30 de la mañana esperando a sus alumnos de Clínica Médica para darles los Buenos Días, llamándolos por su nombre propio pero al mismo tiempo verificando que estuvieran "premunidos de su respectivo mandil blanco y estetoscopio", hecho a simple vista poco trascendente, pero que evidencia un avanzado concepto de la cultura organizacional, donde el llamar a las personas por su nombre es de por sí un valor de elevado rango en la tabla axiológica de las organizaciones.

Nos ha tocado asistir a una revolución en la Educación Médica, todos los docentes estamos inmersos en la nueva metodología de Educación por Problemas y en la práctica de Medicina por Evidencias. Sin embargo, nosotros, sus alumnos, los alumnos de Don Carlos –como todos lo conocíamos-, con el dolor que esta hora nos impone, reconocemos y afirmamos que él fue pionero al aplicar perfectamente esta metodología a la cabecera de la cama de los pacientes o conduciendo magistralmente los conversatorios clínico-patológicos en el Aula Sergio Bernales del centenario Hospital Dos de Mayo. Aún más, cuando hoy las Escuelas Médicas se preocupan por incluir cursos de Ética en el currículo de estudios, el profesor Lanfranco en la práctica, con su ejemplo, dio siempre una lección viva de Ética y Deontología a las innumerables generaciones de médicos a las que enseñó. Es por ello que, en su memoria, debemos rescatar la búsqueda de una medicina de primer nivel y con alto contenido humano.

Anales de la Facultad de Medicina, revista en la que publicara gran parte de su producción científica, se aúna al profundo pesar de su familia, Alma Mater, Cuerpo Médico Nacional y comunidad en general, y renueva el compromiso de mantener en el más alto nivel científico esta publicación que representa a la Medicina Peruana y que desde su reaparición en setiembre de 1995 mantiene una estricta periodicidad trimestral, habiéndose publicado 15 números consecutivos en 43 meses, hecho resaltante y acaso singular en publicaciones de este tipo en nuestro país. Esperamos que este afán por la constancia y nuestra permanente lucha por la difusión y educación científica puedan consumar sus ideales de una mejor medicina, Don Carlos.



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