OPINIÓN
LA DÉCADA DANTESCA DE FUJIMORI Y MONTESINOS
Martín Nizama-Valladolid* Introducción (Primera Parte) El Perú, país milenario con historia azarosa, esta superando lentamente la dolorosa década abominable (1990-2000) marcada por la vesania, perversidad, canibalización, iniquidad, sevicia y abyección impuesta por una dictadura cívico-militar, que con estrategia propia de una mafia se apoderó del aparato gubernamental del Estado y dio rienda suelta a su insaciable hambre de poder, avaricia y protervia; para lo cual creó una red de crimen organizado, institucionalizó la corrupción total y utilizó pérfidos operativos psicosociales, sometiendo a la población a sus mezquinos intereses mediante la inducción del miedo, el chantaje, la manipulación y la prepotencia autocrática, bajo el manto protector de la total impunidad. El clan mañoso que mantuvo virtualmente secuestrados a los 26 millones de peruanos durante el decenio ominoso, fue una cúpula cívico-militar bastarda liderada por un dueto con probable psicopatía maligna, el súbdito japonés Alberto Kenya Fujimori Fujimori y un ex-capitán EP (r), agente encubierto de la Agencia Central de Inteligencia (GA) de los Estados Unidos de Norteamérica, expulsado del ejército por delito de indisciplina grave contra su institución: Vladimiro Montesinos Torres. Ambos truhanes, su cúpula y su red de adeptos serviles saquearon la economía nacional y fueron los causantes de la abominable devastación ético-moral de la nación en la que prevalecían la ley del vale lodo, la ley del más fuerte o aquello de que hecha la ley, hecha la trampa. Simulando ser demócratas, se aprovecharon de la ingenuidad, del bajo nivel cultural, de ciertas taras y atavismos seculares que padecen las mayorías nacionales, principalmente en los segmentos sociales afectados por la inopía, para someterlos mediante el uso de las malas artes que manejaron con avezada habilidad, enmascarándose en un discurso falaz con ropaje de pragmatismo apolítico, modernidad, neoliberalismo y economía de libre mercado. El pueblo peruano en su conjunto no es ajeno a este infausto episodio de su historia reciente. Impulsado por un mayoritario inconsciente colectivo de perdedor; aferrado ancestralmente a creencias irracionales y debido a la escotosis (oscurantismo mental), anomalía y sentimientos de baja autoestima, suele fantasear y jugar con el providencialismo en busca de soluciones mágicas, lo cual da pie a la creación en el imaginario colectivo, infantil e irresponsable de personajes improvisados, oportunistas y encantadores de serpientes (19) que lo único que saben hacer bien es embaucarlo y endulzarle el oído con la música celestial de la etárea demagogia política (25). Experiencias tan degradantes como las que lamentablemente se ha tolerado, no se deben repetir nunca más en la historia nacional. La conciencia cívica de los peruanos debe tomar nota de su proclividad a la manipulación por parte de caudillos y caciques mesiánicos enquistados en la partidocracia y en los fugaces movimientos políticos Fabricados por el marketing electoral. También debe estar alerta para no volver a caer en la tentación del seguidismo envilecedor ni dejarse embelesar por aventureros de pelaje gris, mercaderes de ilusiones, que una vez que acceden al poder suelen sufrir una metamorfosis total, transformándose en dictadores fantoches, mabejados por intereses ocultos y rodeados de aduladores serviles que los inducen al autoendiosamiento y como tales, cautivos de la patología del poder (24). De esta manera, los prosélitos se convierten en posesos (poseídos mentalmente) de la creencia irracional de que los sátrapas son los únicos salvadores de la patria. En este trabajo descriptivo se conceptualizan y sistematizan algunos aspectos psicosociales de los diferentes momentos de la pretérita década dantesca del Perú. Con este propósito, se abordan en forma secuencial los siguientes temas: Perú patológico, síndrome del vladifujimorato (alusión despectiva al gobierno del poder siamés), imagenología del vladifujimorato, la corrupción, saneamiento moral del país el perfil del presidente que el Perú necesita, Antecedentes históricos Perú Patológico Conocer la evolución histórica del Perú, posibilita remontarnos a su origen prehistórico hace 20 000 años, en el lapso temporal conocido como período lítico. Posteriormente, el surgimiento de diversas culturas preincas con evidencias de un desarrollo Cultural superior, constituyó la antesala de la formación del vasto Imperio del Tahuantinsuyo. Fabuloso en los tiempos de los Incas (S. XII-1532), debido al gran desarrollo espiritual, moral, social, político, agrícola y a la expansión territorial que alcanzó, fue la época de mayor apogeo de nuestra historia milenaria (17). Sus tres leyes ético-morales: ama sua, no robar; ama quella, no ser perezoso y ama llulla, no mentir, aún en nuestros tiempos tienen plena vigencia. Asimismo, la bandera del incario, representaba el arco iris que simbolizaba la integración: azul, profundidad de origen; verde, esperanza; amarillo y rojo, voluntad de lucha. Seguidamente el Tahuantinsuyo fue sometido en forma cruenta al inicuo coloniaje español durante 289 lo que provoco la decadencia total del otrora poderoso imperio de los Incas para finalmente acceder, lince 180 años, a la vida independiente en medio de la incertidumbre de los principios tiempos del Perú Republicano. Del Perú Colonial, además de la religión católica, el idioma español y la cultura europea, heredamos una apologética frase hispánica: ¡Vale un Perú! en alusión a las ingentes cantidades de oro y plata extraídas de las entrañas telúricas del rico imperio quechua. A finales del S. IXX el sabio naturalista italiano Antonio Raimondi (Milán-San Pedro de Lloc), en un intento de gratificar nuestra idiosincrasia, nos definió certeramente con esta metáfora: "El Perú es un mendigo sentado en un banco de oro". Jorge Basadre, en el siglo pasado aportó el concepto socioeconómico y cultural de: "Perú Profundo''. José María Arguedas, refirió: "quien conoce al comunero peruano, no puede ser pesimista ''. Mario Vargas Llosa en su obra “Conversación en la Catedral” (1969), se preguntó mediante su personaje Zavalita. ''¿En qué momento se jodió el Perú?” Nuestro país, en los albores del tercer milenio de la era cristiana afronta graves problemas históricos, sociales, económicos, estructurales, coyunturales, espirituales y éticos; así como grandes retos, puesto que aún no somos una nación; no somos un país integrado. De otro lado, la era de las megatendencias, entre ellas la globalización y las inimaginables posibilidades de un portentoso aunque deshumanizado desarrollo tecnológico y científico, nos obligan a pisar tierra, afirmamos férreamente en la identidad propia, abrir la mente y evaluar concienzudamente nuestra realidad nacional material y principalmente espiritual. Esta percepción nos induce a preguntarnos con una visión de futuro: ¿Cuáles son las fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas del Perú al inicio del S. XXI?. Luego de estas sucintas reflexiones, cabe ensayar un diagnóstico psicosocial del Perú multicultural en el cual vivimos y que tanto sufrimos. Examinemos algunos de los principales rasgos del peruano derrotista; sin que estas observaciones pretendan ser generalizaciones ligeras. Tampoco se busca simplificar mediante el estereotipo y la caricatura, ni distorsionar, prejuzgar o descalificar la imagen del peruano optimista, laborioso, de éxito y triunfador que lucha tenazmente y sin tregua por el desarrollo del país, consecuente con la visión futurista de ser grandes en el contexto de las naciones de la aldea global. A continuación, se describen algunos desajustes psicosociales que, como una constante histórica, se evidencian en gran parte de la población Peruana ( 19). Síntomas 1. Discriminación Étnica Durante 469 años, en el Perú, el 5 por ciento de la población blanca ha dominado, controlado y marginado al 95 por ciento de la población indígena y chola (mestiza). La sociedad peruana práctica una ancestral exclusión étnica encubierta, que ha impedido la integración Social, Cultural y la unidad nacional, lo cuales acentuado por la multimedia. 2. lnmadurez El sujeto inmaduro individualista, ególatra, voluble, impulsivo, necio, manipulador y manipulable; asimismo es simulador, oportunista, fantasioso, inseguro, dependiente, indisciplinado, mendaz, influenciable y confianzudo. Con frecuencia se conduce con doblez e irrespeto. También, posee una identidad pobre y distorsionada; baja autoestima y desconsideración por sus semejantes a quienes a menudo maltrata. Además, tiende al derroche, hedonismo, improvisación e irresponsabilidad. Carece de iniciativa, no es protagonista ni trasciende. Sin proyecto de vida, vive el momento y nada más. Generalmente, asume el rol de victima. Motu proprio siente y piensa que tiene derecho al “pataleo” (conducta demandante regresiva). Al respecto, Honorio Delgado señaló: “y en cuanto a lo distintivo de la mentalidad peruana, me parece que, en el aspecto positivo, es la amplitud y la profundidad, y en el negativo, la dificultad y para preservar. De ahí que a menudo sean brillantes y precoces las improvisaciones, raras, en cambio, las obras originales, y las de largo aliento” (8). El infantilismo ha institucionalizado en el Perú la regresiva expresión popular “el que no llora no mama”, lo cual quiere decir que para conseguir lo que necesita, la persona debe acostumbrarse a inspirar conmiseración, más que obtener logros mediante el esfuerzo personal y el cumplimiento del deber. La viveza criolla (criollada) es otra conducta propia del individuo inmaduro que considera que es el único astuto y sabiondo que puede engañar a todos con su supuesto ingenio. Por tanto, la inmadurez contribuye a crear condiciones propicias para que los peruanos nos tratemos muy mal y nos desvaloremos con reprobable mezquindad e inquina. En consecuencia, la inmadurez es un lastre, un atavismo nacional que nos mantiene fijados en el atraso más ominoso y a menudo de espaldas al progreso social. 3. Desorganización Somos un pueblo donde reina el desorden organizado en muchos niveles del quehacer nacional. Nos caracterizamos por ser indisciplinados en las actividades de la vida diaria. Por ejemplo, en el transporte vial, diariamente sufrimos los efectos del caos vehicular: cuellos de botella, embotellamientos, ruido infernal ocasionado por el agresivo sonido del claxon (bocina), semáforos malogrados, choferes de microbús y combis que paran en cualquier lugar o compiten tempranamente en velocidad para ganarse los pasajeros, sin respetar los paraderos ni las señalizaciones; ómnibuses interprovinciales con paraderos informales que recogen pasajeros en cualquier lugar. En el ámbito burocrático, el odioso ”papeleo” o el clásico “peloteo”. En el campo comercial, mercados de abastos lúgubres, sórdidos e informales. En la educación- clamorosa ausencia de disciplina entre los estudiantes y ausencia de paradigmas positivos por arte de muchos docentes. En la política, mayormente carencia de integridad de la clase dirigente, ausencia de liderazgo consistente, de autoridad real, de planeamiento y de continuidad a largo plazo; así como descoordinación entre los funcionarios, disfunción de las instituciones, organizaciones sociales y populares. En la vida familiar: conflictos, distorsión de roles, desnaturalización de sus fines espirituales, desarmonía, desorganización y desintegración frecuente. Así, se cumple una ley ventajista: todos exigimos derechos, pero muy pocos cumplimos nuestros deberes. 4. Impuntualidad Con relación a la gerencia del tiempo, es un estigma nacional aquello de según esto es socialmente aceptable esperar hasta tres o cuatro horas a una autoridad para inaugurar una obra o presidir un acto oficial. Además, somos ritualmente impuntuales en la asistencia al centro laboral, a una cita o reunión social. No hemos aprendido ha respetar el tiempo de las otras personas e ignoramos las ventajas de la hora exacta. De esta manera, es común escuchar de quienes abusan del tiempo de los demás, la consabida frase: ¡que me esperen!. 5. Mediocridad En el Perú prevalece la cultura de imitación acrítica, la cultura bamba y la cultura chicha, debido a múltiples factores contingentes, algunos de los cuales mencionaremos a continuación: de la población económicamente activa, el 85% se encuentra subempleada o desempleada el 11.3% presenta analfabetismo: el 31.5 % de la población tiene educación primaria la extraña pobreza, el rechaza los valores oriundos, a la cultura propia y la pobre identidad nacional, al igual que los sentimientos de minusvalía, la huachafería, el chisme, la banalidad, lentitud mental, una escasa competitividad y magra productividad, son indicadores tangibles de esta decadente realidad. Los estamentos sociecónomicos pobres son los más afectados por el “agujero negro” de la desinformación e incultura masiva, caracterizados por los bajos estándares de calidad de la educación estatal, el periodismo amarillo, la cultura de la miseria y la televisión basura que envilece a los marginados sociales, sin posibilidad de acceso a la televisión por cable, a la lectura educativa, al cine, a la música ni a otras expresiones de la cultura creativa y de sano esparcimiento. Estos indicadores negativos hacen del Perú uno de los países con mayor retraso cultural en Latinoamérica, aunque paradójicamente posee 79 universidades, entre estatales y particulares, la mayoría de las cuales presentan deplorables estándares de calidad educativa. 6. Conformismo El conformista suele contentarse con poca cosa. Sus expectativas de superación personal son muv escasas. Se justifica con expresiones místicas como: "así lo ha decidido Dios”. En relación con sus oportunidades en el devenir, confiadamente afirma: "si Dios quiere", “ya se verá". Otras veces con resignación fatalista manifiesta: así es mi destino”. En una ocasión, se escuchó decir a un empresario nipón que la diferencia entre un trabajador peruano y uno japonés era que mientras el peruano adora a Dios, el japonés adora la excelencia. La escasa autoestima, sumisión, frustración y la monotonía son comunes en las personas conformistas, asimiladas por la cultura de la mediocridad. 7. Desesperanza El desesperanzado, es pesimista y derrotista. Cree irreductiblemente que: "este país no lo cambia nadie”. Con relación a los políticos afirma: "Todos son iguales. Roban ". Es el típico agorero. Su actitud ante la vida es negativista. La desesperanza es común en las sociedades de la miseria, donde se ha encontrado elevadas tasas de depresión y baja autoestima. 8. Facilismo El adicto al facilismo, tiende a ser ocioso, inmediatista, comodón y adherido a quien le pueda suministrar lo que necesita. Su leitmotiv es la ley del embudo, “lo ancho para mí y lo angosto para ti”. Le encanta que todo se le entregue servido para él disfrutarlo sin que le cueste ningún esfuerzo. Se muestra furioso cuando se le conmina a trabajar. Muy suelto de huesos se pregunta: "¿y por qué yo?". Detesta el esfuerzo y exige que otros trabajen o se sacrifiquen por él: “que otro lo haga”; ''yo no he nacido para trabajar”. 9. Desidia La tendencia al ocio es común en el Perú. Se piensa que todo es diferible. La ley del menor esfuerzo prevalece en este hábito pernicioso. El típico perezoso detesta el trabajo y siempre refiere estar cansado. La haraganería de muchos peruanos es reflejada por expresiones irresponsables tales como “después lo hago” “mañana será”; “no hay apuro”; “más tarde”. De esta manera, tareas elementales y básicas son incumplidas para luego hacer notar su falta en forma clamorosa. Fruto de la desidia es la inutilidad. 10. Machismo El machista cree que la mujer es un ser inferior; la trata como objeto sexual, domestico y sus derechos. A menudo es mujeriego, abusivo, maltrata físicamente y psicológicamente a su pareja. Es enamorador, hedonista, seductor, derrochador, peleador e histriónico. Es común comprobar que existen hombres con una o más partes simultáneas en las cuales procrean hijos por doquier sin asumir una paternidad responsable plena. Ante la sociedad un hombre con estas actitudes es aceptado y en algunos casos hasta ensalzado como ejemplo o líder de su grupo. 11. Oportunismo El oportunista es el artista de la figuración e indefinición. Se ubica en el medio y aparenta ser neutral, haciendo creer a todos que es imparcial. En forma reservada les da la razón a todos y de este modo logra ser acogido por ellos. Nunca se compromete con nada ni con nadie. Sin embargo, busca cuidadosamente su oportunidad y en el momento preciso se “sube al carro ganador". Carece de principios y de integridad. Cuando ve amenazada su situación privilegiada, es el primero en abandonar a sus aliados circunstanciales. Orgullosamente preconiza: " Yo siempre juego a ganador”. Una expresión de este comportamiento misérrimo, es el ejemplo vil de los tránsfugas, individuos que venden su conciencia al adversario a cualquier precio, traicionando la confianza de quienes los avalaron, apoyaron o eligieron. 12. Arribismo El arribista es el típico trepador sin escrúpulos. Su patrón de conducta común es ser: adulón, zalamero, seductor, sobón, manipulador avezado, teatrero, camaleón, artero y felón. En la cultura popular el aforismo que lo describe con exactitud es “Cría cuervos y te sacarán los ojos “. El arribista, en su propósito de avanzar, destruye a quien sea, llevado por su codicia. Es el típico “Serruchador de piso" “chupamedias”, “franela” solapado. Su ley maquiavélica es: divide y vencerás. 13. Envidia El envidioso es criticón. Para el todo está mal, nada lo convence a todo le encuentra defecto. Sufre con el éxito de quienes él considera sus adversarios, los maldice y les desea todos los males. Es mezquino, individualista, rencoroso, intrigante, pérfido y cobarde. Por culpa de este tipo de personas se suele pensar que en el Perú no se tolera el éxito. 14. Corrupción La corrupción es un cáncer que corroe las entrañas de la sociedad, desde el Perú Colonial hasta el actual Perú Republicano. Prácticamente no existe institución, grupo social o actividad humana libre de esta epidemia maligna. Tanto es así, que cada día es más certero el pensamiento de Manuel Gonzales Prada, quien al comienzo del S. XX afirmó que “en el Perú, donde se pone el dedo brota la pus”. Igualmente refiriéndose -a la pasividad cómplice y silenciosa con las fechorías y corruptelas de los poderosos y corruptos, Gonzáles Prada instó a los peruanos a que “hav que romper el pacto infame de hablar a media voz”. Hugo Neira, considera que el "tejido despótico” creado en la época colonial y preservado en el período republicano vicia los procesos democráticos; puesto que en el Perú es “una suerte de sociedad que autoprotege y que vacila en dar el salto a la intemperie de la modernidad en donde pesan los individuos y no la colectividad, las leyes y no quien eres "( 18). Sin ningún riesgo de equivocarse se puede afirmar que en nuestro país, el ciudadano honesto es un héroe cívico, porque día a día pone en riesgo sus legitimas aspiraciones de progreso, su seguridad y aún la propia vida y la de sus familiares en aras de la preservación de su integridad ética y moral. Actualmente, se ha puesto en boga una frase del humor criollo limeño, “promoción Azángaro”, para referirse a los falsos profesionales que han comprado sus títulos académicos y otros documentos en el jirón Azángaro, ubicado paradójicamente al costado del Palacio de Justicia, en el centro de Lima, pese a lo cual funciona con absoluta impunidad. 15. Violencia Si bien es cierto que la violencia es un fenómeno patológico de la sociedad global, no es menos cierto que durante las dos últimas décadas el Perú ingreso de lleno al espiral de violencia: violencia terrorista, violación de los derechos Humanos, discriminación étnica, explotación laboral inhumana, avasallamiento, abuso de poder, abuso de autoridad, extrema pobreza, exclusión social, violencia callejera, pandillaje pernicioso, violencia doméstica, violencia estudiantil, maltrato infantil, maltrato a la mujer, violación y acoso sexual, criminalidad, delincuencia, secuestros y adicciones masivas. Esta situación de violencia estructural, social y doméstica origina miedo, pánico y zozobra en la comunidad impactada y a veces, respuestas defensivas irracionales del Estado y la sociedad, lo cual convierte el problema en una epidemia de violencia incontrolable, con frecuencia, asociada a la impunidad ya la indolencia de no pocas autoridades públicas (9,10,23,29,3 1,32). Alternativa Si deseamos desarrollar nuestra sociedad, debemos aplicar de inmediato el aforismo que reza “a grandes males, grandes remedios". Para ello, sólo nos queda una alternativa a seguir: educación y reeducación humanista, lo cual es una misión infalible, mayormente a cargo de la familia comprometida y de los educadores concientes. La falta de una educación que se base en el respeto y la supresión de las lacras sociales descritas, es la principal causa de que estás se conserven a través de las generaciones. La escuela puede ser un corrector muy útil que puede ayudar no sólo a los alumnos sino también a los padres. Los objetivos a largo plazo pueden ser: Educar a los niños en
el hogar Reeducar el espíritu humano Dictadura cívico - militar Síndrome del Viadifujimorato Desde la perspectiva de la salud mental y la psiquiatría social, durante la década del vladifujimorato, el Perú sufrió un síndrome complejo, cuyo origen se debió al enquistamiento anético de la dictadura cívico-militar y sus mentores, el dueto maquiavélico conformado por Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos. Esta dupla de pillos causó graves secuelas al país en el campo político, social, económico, cultural, ético y moral. La crisis aguda fue vivenciada por los peruanos como una realidad alienante, tragicómica y al mismo tiempo se peguntaban sin poderse responder: ¿quo vadis Perú? Estado de derecho; orden constitucional, equilibrio de poderes, elecciones libres, justas y transparentes; institucionalidad, respeto a la opinión pública, derechos humanos; justicia social y gobierno democrático fueron las grandes caretas de fachada del vladifujimorato, que en los hechos practicaba lo contrario de lo que pregonaba con solemnidad farisea (4,5,6,13,22,33). En todo caso, cuando se detectaba o denunciaba un hecho flagrante contra los derechos humanos o el bien común; de inmediato Fujimori y sus voceros lo negaban cínicamente o repetían en coro que se trataba de un caso aislado" que iba a ser investigado "hasta las últimas consecuencias y que caiga quien caiga"(33). Durante esa década ningún funcionario o autoridad amoral del régimen fue sancionado; por el contrario, los transgresores y autores de actividades delictivas eran premiados sin ningún recato, decoro ni disimulo. Así, de manera descarnada y patética los peruanos hemos experimentado en la realidad, la maravillosa fantasía literaria que escribió Dante Alighieri en el medioevo: La Divina Comedia (1308-1321). La diferencia entre el argumento de esta obra maestra de la literatura universal y la reciente historia vivida a sangre y fuego por los sufridos peruanos, es que mientras Dante deambula perdido en las tinieblas, guiado a través de los círculos del infierno y del purgatorio por el reflexivo y sereno poeta Virgilio, hasta el seguro encuentro con el alma de su amada Beatriz en la puerta del cielo; la mayoría de peruanos transitamos por el infierno y el purgatorio del fatídico vladifujiimorato con miedo, impotencia. indignación, aflicción, desesperanza e infelicidad, principalmente en el último lustro del decenio del gobierno de Fujimori, quien manejó el país “manu militari”premunido de un poder onímmodo, con el cual sometió y avasalló a la población con estrategias maquiavélicas y acciones macabras protervas. Paradójicamente, esta experiencia aciaga, nos hizo recordar que la fe, la esperanza, el bienestar y la democracia, son bienes supremos que sólo se logran mediante la resistencia civil: lucha tenaz y perseverante de la población movilizada en las calles y plazas con participación activa de la opinión pública (29,33). Bien dijo Winston Churchill, que la democracia es el sistema dc gobierno menos imperfecto de todos. El derrumbamiento político y moral de la prolongada pesadilla vladifujimorista tuvo causas de fondo y trasfondo, contextuales y de coyuntura interna y externa, que provocaron su estrepitoso fin (2,4, 5,6,18,22,24,27,33). Síntomas 1.Maquiavelismo El fin justifica los medios, fue leitmotiv del pensamiento político de Nicolás Maquiavelo contenido en su obra El Príncipe ( 1513), cuyas ideas rectoras eran: El imperio de la fuerza, del poder, la negación de la moral y del derecho en la praxis política (15). El dueto siamés Fujimori/Montesinos privilegió en forma excluyente la "razón de Estado" a cualquier otra consideración de índole ético-moral. La astucia, estratagema, maquinación, el chantaje, la extorsión, intimidación, mendacidad, manipulación, el juego sucio, doble juego, guerra sucia, así como la artimaña, patraña, el contubernio, conciliábulo, la componenda, mecida, intriga y la perversidad caracterizaban las estrategias y tácticas que aplicaba el maquiavelismo del poder oculto en el manejo totalitario del Estado. Los vladifujirismo antepusieron la eficacia del trabajo a la gestión moral y sometieron a su caprichosa voluntad a la clase dirigente, sociedad civil, incluida la Iglesia y a la población en su conjunto, con utilización ventajista de los vacíos legales, triquiñuelas, argucias, intriga y las malas artes. En la aplicación de la estrategia maquiavélica, Montesinos no tuvo ningún reparo y procedió con total desparpajo. Comenzó intimidando y poniendo bajo su sujeción a Fujimori, para lo cual perpetró el atentado a Palacio de Gobierno consumado el 30 de abril de 1991; el mismo que fue ejecutado por el SIN, por entonces ya bajo su dominio absoluto. En efecto, en esa oportunidad un misil instalaza lanzado desde muy cerca impact6 en la sede del Ejecutivo. El hecho fue atribuido al Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA). El objetivo fue intimidar a Fujimori, que desde entonces comenzó a aproximarse cada vez más a su asesor en busca de seguridad. Desde esa fecha, el presidente casi no volvió a dormir en la residencia de Palacio de Gobierno. Pernoctaba en instalaciones militares; por ejemplo, en el SIN se le acondicionó un dormitorio. Los execrables genocidios de Barrios Altos (3 de noviembre, 1991 ), Penal Castro Castro (mayo 1991 ), La Cantuta (18 de julio, 1992), el asesinato de Pedro Huilca Tecse (18 diciembre 1992), la matanza de Angasmarca (1993) el descuartizamiento de la agente del Servicio de Inteligencia Nacional, Mariela Luz Barreto Riofano, la "jefa" (22 de marzo 1997), las ejecuciones extrajudiciales, el descubrimiento de cadáveres la tortura de Leonor La Rosa y del periodista Fabian Salazar; así como las desapariciones forzadas, los secuestros, las detenciones arbitrarias y la violación sistemática de los derechos humanos hechos luctuosos en los cuales estuvieron comprometidos, además de Fujimori y Montesinos, el ex Ministro de Defensa general EP (r) Julio Salazar Monroe, el general FP (r) Juan Rivero Lazo y el mayor EP (r) Santiago Enrique Martín Rivas, entre otros, fueron tan sólo algunos indicadores de esta obra mafistofélica y dantesca (3,6,3 1,33,34). Haciendo apología de esta alianza genocida, en su momento Montesinos manifestó: "Martín Rivas se la jugó, se la jugó, por el sistema. Mal o bien pero se la jugo”. La aplicación de esta política maquiavélica condujo al país a tener un presidente y un Congreso ilegítimos, carentes de autoridad ética, moral y de respetabilidad ciudadana. 2. Mendacidad La mentira contumaz fue una característica esencial del vladifujimorato para manipular a la población, mantener la popularidad y mejorar su imagen internacional. En la segunda vuelta electoral de 1990, Fujimori engañó al pueblo prometiéndole la política del “no shock” en contraposición a la política económica del shock, que con entereza y honestidad Mario Vargas Llosa anunció que aplicaría para revertir la hiperinflación y ordenar la catastrófica situación económica que padecía el país. Tras esta experiencia escarmentadora y los conocidos antecedentes de otros personajes de la clase dirigente del país, la población mayoritariamente perdió la credibilidad, confiabilidad y respeto a Fujimori y a la mayoría de políticos profesionales. Han mentido tanto que se han desacreditado de manera talvez irreversible; su imagen pública es muy negativa. En general los políticos han hecho de la mendacidad una doctrina política y un estilo de vida camaleónica: a tal punto que durante las campañas electorales demagógicamente ofrecen “el oro y el moro", luego se olvidan de todas sus promesas; y a menudo hacen lo contrario de lo que ofrecieron. Así, engañan al pueblo una y otra vez. La población suele motejar al político mendaz de ser “encantador de serpientes", “vendedor de echo de culebra", “el flautista de Hammelín”, “canto de sirena”, “música celestial", "endulza el oído”, “pico de oro” o “rey del floro". No pocos representantes del gobierno vladifujimorista eran verdaderos "cara dura”, “sin sangre en la cara”, que hacían gala de un desmesurado cinismo, al mismo tiempo que en la célebre sala de estar (antro de la corrupción) de los muebles de cuero del SIN con cámara escondida, cámara encubierta y audio, maquinaban la forma de "dinamitar" por dentro y "demoler" por fuera a sus opositores políticos con emboscadas, conspiraciones, complots e infiltraciones ("siembra") de adversarios en sus organizaciones partidarias. Incapaces de sentir culpa, desconocían la dignidad, el honor, la decencia y el decoro más elemental; gran misinas alimañas de mafias y artimañas. Sin duda que su leitmotiv era “miente que algo queda". Montesinos también sometió bajo su control total a la denominada prensa popular: amarilla, "basura” o chicha con doble propósito, por un lado demoler la imagen pública de los opositores políticos al región dictatorial mediante mensajes descalificadores o infamantes, por ejemplo la campaña contra los supuestos "'enemigos del Perú”; y por otro lado, incrementar la polularidad del dictador, propiciando su rereelección presidencial; verbigracia, durante la campaña electoral promovieron en forma frenética el baile de tecnocumbia con la pegajosa canción “el ritmo del chino” interpretada por Ana Kholer. Además de la mendacidad utilizó la injuria, difamación y el chantaje más vil de manera sistemática y malévola. Estos diarios eran o son: "Onda”, "Aja", “El Chato”, “El Tío”, “La Yuca”, “El Men”, “El Chino”, “El Mañanero”, “La Chuchi”, “El Diario Más", "La Repúdica”, “Repudio" y Referendum (segunda etapa); los mismos que permanecían colgados en los kioskos desde el amanecer hasta el anochecer en que eran recogidos. La especialidad de estos libelos es la implacable y repulsiva "guerra sucia" contra los adversarios políticos. Su blanco objetivo son los miles de lectores empobrecidos, que durante el día se paran frente a los kioskos de periódicos a leer gratis los titulares de la portada de los diarios que se encuentra colgados en los puestos de venta de la prensa escrita. Los capos de la mafia de la prensa chicha eran Angusto Bresani ("rey de los titulares”) y el argentino Daniel Borobbio Guedeico a quieries se sumaban los Wollenson, José Olaya Agurto, los Documet y Oscar Dufour entre otros. Los generales EP Juan Briones Dávila y Víctor Malca Villanueva fueron los padrinos iniciales de los dos capos ante Montesinos ambos militares fungieron de intermediarios presentando a Bresain y Borobbio ante el super asesor presidencial. Para sus campanas maquiavélicas emplearon la técnica de los titulares de portada, cuyo proveedor era el equipo psicosocial del SIN. La técnica era simple: poner llamativos titulares de portada en todos los diarios chicha, en el ámbito nacional y a muy bajo costo. Fue una de las numerosas campañas de manipulación psicosocial implementada por el tenebroso SIN para desinformar, desorientar e inducir subliminalmente la voluntad de la población de los segmentos sociales D y E en favor de estos anéticos y encubiertos intereses políticos. La intensidad del impacto de esta manipulación psicológica, era denominada por el SIN como efectividad del mensaje”. Este vil negocio fe altamente rentable para mafia de la prensa chicha. El costo de uno de estos panfletos era apenas 50 céntimos. El director de cada diario recibía entre tres y seis mil mares diarios. Los directores de esos entes mediáticos vendían los titulares de portada al SIN, que era el que les entregaba diariamente los titulares, notas de prensa y artículos. Así, recibían mil dólares por un titular "discreto", dos mil dólares por un titular de impacto -fuerte- y dos mil dólares por cada nota difamatoria ( 12). Por este motivo no interesaba si el periódico se vendía; sólo importaba su exhibición pública para el consumo visual gratuito. El pérfido Montesinos y la cúpula militar, diestros en la aplicación del pensamiento del general y estratega chino Sun Tzu que vivió hace más de 2500 años, cuya idea rectora era: "El arte de la guerra es el arte del engaño'', manipularon sin escrúpulos a la población mediante el arte del engaño mediático (6,25). 3. Mecida Entretener a las personas con engañifas y promesas, sin intención de cumplimiento, fue un arte manipulatorio que practicó con refinada maestría la aviesa estrategia vladifujimorista, con el fin de aferrarse al poder en su inviable Proyecto de gobernar el país durante dos décadas. Sin embargo, hubo no pocos dirigentes políticos de la denominada oposición que les encantaba estar en la “mecedora” haciéndole el juego a los embustes del vladifujimorato, por ejemplo, creer en la vocación democrática de los representantes de la dictadura y avalar su política truculenta. Así, aceptaron resignadamente que Fujimori se enquiste en el poder hasta el 2005; o en todo caso que presida el gobierno de transición democrática. El acomodo de siempre. Cuando Fujimori fugó subrepticiamente del país hacia Brunei en el avión presidencial, mediante la oficina de prensa de Palacio de Gobierno despistó a los periodistas destacados en la sede del Poder Ejecutivo, informándoles que salía a buscar a Montesinos a su casa de playa Arica ubicada al sur de Lima. Los periodistas partieron raudos hacia el sur mientras el enrumbó hacia el Grupo Aéreo N° 8 del Aeropuerto Jorge Chávez, llevando en su conciencia negra el pasivo de la década de la podredumbre que el presidió, en beneficio de si mismo y de sus secuaces, cual émulo moderno de Ali Baba y sus 40 ladrones, de los cuentos de Las Mil y Una Noches.
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