REORDENAMIENTO DE GENES BCR-ABL EN
EL ESTUDIO DE LA BIOLOGÍA MOLECULAR
DE LA TRANSLOCACIÓN t(9;22) EN LEUCEMIA MIELOIDE CRÓNICA.
APLICACIÓN DE LA NESTED RT-PCR.
Dra. Ivonne Guerrero Alva*
RESUMEN
El cromosonía Philadelphia "Ph" consecuencia de la
translocación o intercambio de material genético, entre los brazos largos de los
cromosomas 9 y 22, cuyo producto de fusión es una proteína quimérica, caracteriza a la
leucemia mieloide crónica (LMC), enfermedad clonal de la médula ósea.
Objetivo: estudiar a nivel molecular el ARN del transcrito quimérico del híbrido
Bcr-Abl, identificando el reordenamiento de los puntos de quiebre responsable del producto
quimérico de fusión: la proteína p210 ó la p190 de la translocación t(19;22) en
leucentia mieloide crónica.
Material y Métodos: se estudió la translocación Ph en 6 muestras de sangre periférica
(SP) y 4 de médula ósea (MO) de 10 pacientes con LMC, de las cuales se extrajo el ARN
para investigar exones involticrados-LMC. Se emplearon cebadores específicos bcr2, abl3
para el reordenamiento en la región mayor M-Bcr, b3a2 o b2a2; y bcrl, abl3 para la
región menor m-Bcr. En ambos casos se utilizó como herramienía molecular de mayor
sensibilidad para su identificación la reacción en cadena de la polimerasa de
transcripción reversa (RT-PCR).
Resultados: en los casos estudiados se identificó el reordenamiento de genes de la
translocación t(9;22) en las muestras de SP y MO a nivel de los exones Bcr2-Abl3. En 9 de
ellos se observó la forma quimérica M-BCR b3a2 y en uno la forma M-BCR b2a2
correspondientes ambas a la proteína de fusión p210; en ninguno de los casos se
identificó el rearreglo correspondiente a la región menor del conglomerado de puntos de
quiebre m-BCR p190. En cada caso estudiado se amplificó el gen normal Abelson y se
emplearon controles positivos y negativos conocidos.
Conclusiones: nuestro estudio corrobora el rol del punto de quiebre M-Bcr-Abl p210 en la
determinación y sostenimiento de la leucemia mieloide crónica en este grupo de casos y
sugiere la importancia de la RT-PCR en su identificación molecular especialmente en casos
en los cuales no puede ser detectada por la citogenética clásica, siendo necesaria su
aplicación para el diagnóstico de la enfermedad y para estimar la leucemia mínima
residual después de un tratamiento o de un transplante de médula ósea.
Palabras clave: t(9;22), b3a2, b2a2.
SUMARY
The Philadelphia chromosome "Ph" is the result of a
translocation or exchange of genetic material between the long arms of chromosomes 9 and
22 whose product of fusion ¡s a chimerical protein, that characterize to the chronic
myeloid leukemia (LMC), clonal disease of bone marrow.
Objective: to study to molecular level the RNA of chimerical transcript of the Bcr-Abl
hybrid, identifying the rearrangement of the break points responsible of the fusion
chimerical product.: the protein p210 or p190 of the translocation t(9;22) in chronic
myeloid leukemia.
Materia and Method: was studied Ph translocation in 6 samples of peripheral blood (SP) and
4 of bone marrow (MO) of 1º patients with LMC, of which was extracted RNA to research
exons LMC involved. Were applying specific primers bcr2, abl3 for the rearrangement in the
major region M-Bcr, b3a2 or b2a2; and bcr1, abl3 for the minor region m-Bcr. In both cases
was utilized as molecular tool of major sensibility for its identification reverse
transcriptase-polymerase chain reaction (RT-PCR).
Results: In the cases studied was identified the rearrangement of the genes of the
translocation t(9;22) in the samples of SP and MO to level of the exons Bcr2-Abl3. In 9 of
them was observed the chinmerical form M-BCR b3a2 and in one theform M-BCR b2a2
corresponding both to the fusion protein p210; in n one cases was detected the
rearrangement corresponding to the minor region of the break points cluster m-BCR p190.
Each case studied amplified normal Abelson gene and were used positive and negative known
controls.
Conclusion: Our study corroborates the roll of the break point cluster M-Bcr-Abl p210 in
the detection and maintaming of the chronic myeloid leukemia in this group of cases, and
suggest the importance of the RT-PCR in its molecular identification, specially in cases
where can't be detected by the classic cytogenetic, being necessary its application for
the diagnosis of the disease and for estimate the minimal residual leukemia after of a
treatment or bone marrow transplant.
Key words: t(9;22), b3a2, b2a2.
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INTRODUCCIÓN
Consistentes anormalidades citogenéticas han sido reportadas para muchos desórdenes
mieloides crónicos y agudos puntualizando en los loci cromosomales que contienen los
genes humanos los cuales pueden estar involucrados en la patogénesis de esas
enfermedades. Clonando y secuenciando esos puntos de quiebre indudablemente se ha
permitido el conocimiento de muchos genes los cuales juegan un rol crítico en el control
de diferenciación y proliferación en células mieloides. La ruptura de estos genes por
translocación cromosomal, mutación o delección presumiblemente alterarían su
estructura o expresión permitiendo el proceso de tumorigénesis. La utilización de
sondas y cebadores derivados de ellos ha facilitado y mejorado el diagnóstico y
clasificación de las enfermedades mieloides.
La caracterización genómica de la leucemia ha permitido identificar los genes
involucrados en los puntos de quiebre en desórdenes mieloides, revelando las bases
moleculares de estas malignidades mieloides. Una translocación cromosomal
consistentemente recurrente en malignidades de la línea mieloide ha sido bien
caracterizada a escala molecular: esta es la translocación del cromosoma (Ph)
philadelphia t(9;22)(q34;q11), dando lugar a un gen quimérico que codifica una proteína
de fusión con habilidad transformante (7). La aplicación de sondas moleculares y
cebadores derivados de los genes involucrados en la translocación Ph han definido las
bases biológica y molecular de las leucemias crónica y aguda con esta translocación y
han refinado el diagnóstico de estos desórdenes.
Se ha determinado a nivel molecular dos genes como consecuencia de la translocación Ph:
el proto-oncogen Abelson (c-abl) en el cromosoma 9 banda q34 y el gen Bcr mapeado en el
cromosoma 22q11. El cromosoma Ph es encontrado en el 95% de los pacientes con leucemia
mieloide crónica (LMC) y aproximadamente entre el 1-2% de adultos con leucemia mieloide
aguda (LMA) (8). El cromosoma Ph es también la anormalidad cromosomal que se presenta con
cierta frecuencia en leucemia linfoblástica aguda en la cual alrededor del 5% de niños y
el 20% o más de adultos son positivos.
Estructura de los genes Bcr y Abl en la translocación Phi de la LMC:
El proto-oncogen Abelson (c-abl) fue mapeado molecularmente sobre el cromosoma 9 banda q34
en el año 1983 (3) y se demostró inmediatamente que está involucrado en la
translocación del cromosoma Ph en LMC (3,6). Así mismo se demostró que este
proto?oncogen c-abl se fusiona a otro gen sobre el cromosoma 22 banda q11, referido como
el gen bcr (nombre derivado de las iniciales del inglés breakpoint cluster region) cuya
función en las células normales no está aun bien definida. Estudios posteriores
determinaron que el locus ber es muy complejo, y que son varios los genes bcr relacionados
en el cromosoma 22q11 (4).
El gen c-abl se expande sobre 230 kilobases (kb) y contiene 11 exones (10), y experimenta
splicing alternativos para generar por lo menos dos transcriptos ARNm de 6.0 y 7.0 kb en
células normales. El gen Bcr se extiende al menos sobre 100 kb y la región del
conglomerado de puntos de quiebre de 5.8 kb en LMC se ubica en la mitad de este gen.
Aunque la función del gen Ber normal es desconocida, éste codifica al menos 2
transcriptos de 4.5 y 6.7 kb, y se le ha identificado una proteína de 160 kd. Al
contrario de c-abl, el cual es expresado predominantemente en células hematopoyéticas,
el producto del gen Bcr es expresado en niveles constitutivos en muchas líneas (10).
LMC Ph+: el cien por ciento de los pacientes con LMC que
tienen cromosoma Ph demostrado por estudio citogenético, tienen la fusión molecular de
los genes Bcr y c-abl, la cual puede ser detectada por análisis molecular como Southern
Blot, PCR o RT-PCR.
LMC Ph-: un pequeño porcentaje de pacientes con
características morfológicas y clínicas de LMC son Ph negativo. A pesar de los estudios
citogenéticos negativos han demostrado tener la fusión de los genes Bcr y c-abl, es
decir esos pacientes tienen la LMC clásica definida por tecnologías moleculares aun
cuando el Ph no pudo ser detectado en los límites de resolución de la citogenética como
ha sido demostrado por muchos investigadores (10). Algunos de esos pacientes tienen la
translocación Ph compleja o variante que enmascara al Ph clásico. Han presentado cambios
intersticiales en una pequeña cantidad de material genético entre los cromosomas 9 y 22,
favoreciéndose la fusión de secuencias de Bcr y Abl que permiten una translocación no
evidente a nivel citogenético siendo necesario el empleo de métodos moleculares para su
detección. De los métodos moleculares conocidos, la reacción en cadena de la polimerasa
PCR es considerada como una prueba rápida y de gran poder para la detección de
secuencias específicas de ácidos nucleicos. Ha sido usada para amplificar transcriptos
Bcr-Abl después de la transcripción reversa del ARNm por la reacción en cadena de la
polimerasa (RT-PCR) mayormente empleando un set común de cebadores. El control de la
contaminación y la sensibilidad de esta prueba se ha visto incrementada por el empleo del
primer producto de amplificación de la PCR para un segundo round de amplificación
empleando sets de cebadores internos (nested) al primer segmento, N-RT-PCR, suficiente
para detectar una célula Bcr-Abl positiva en 10 a las siete células negativas a esta
translocación.
El objetivo del estudio fue investigar molecularmente, a nivel del ARN, el híbrido
Bcr-Abl del transcripto quimérico identificando el reordenamiento del conglomerado de los
puntos de quiebre responsable del producto quimérico de fusión: la proteína p210 ó
p190 de la translocación t(9;22) en diez casos de leucemia mieloide crónica.
MATERIAL Y MÉTODOS
Se ha investigado a nivel molecular el reordenamiento de los genes Bcr/Abl en seis
muestras de sangre periférica y cuatro de médula ósea provenientes de diez pacientes
con leucemia mieloide crónica respectivamente.
Ambos tipos de muestra, SP y MO, fueron recepcionadas en condiciones adecuadas de
esterilidad y correcta manipulación de las poblaciones celulares para el estudio
molecular.
Extracción de ARN.- las células de SP y MO fueron lisadas
con tiocianato de guanidio, tratadas con fenol y solventes orgánicos; el ARN fue
precipitado con acetato de sodio 2M y etanol a temperatura bajo 0°C. Posteriormente
secado y resuspendido para su cuantificación espectrofotométrica y corroboración
electroforética. El ARN debe ser cuidadosamente manipulado para prevenir su degradación.
Síntesis de cADN.- se preparó una mezcla de reacción con
0.5 ugr/ul de ARN, 1 ul de hexámeros, buffer 5x, 10 mM de DNTP, 0.1 M de DTT y 40U de
RNAsa, posteriormente se le adicionó 1 ul de transcriptasa reversa a temperatura ambiente
y se llevó a ciclar a 40°C durante 60 minutos, 99°C Y y 4°C 5'; finalmente se llevó a
-80°C.
Reacción en cadena de la polimerasa.- se preparó una
mezcla de reacción constituida por buffer 5x, dntp 10mM, MgC12 25mM, sentido/antisentido
(b3a2, b2a2, b1a3) 10pm/ul, taq polimerasa IU y agua 0destilada; esta mezcla fue sometida
a 35 ciclos de amplificación constituidos por 94°C 30", 65°C 30", 72°C
30", condiciones aplicadas también para la nested o segundo round de amplificación.
Electroforesis en geles de agarosa.- los productos de
amplificación fueron sometidos a análisis después del corrido electroforético
visualizado con bromuro de etidio y la ayuda de luz ultravioleta teniendo como parámetro
un marcador de peso molecular.
Controles.- en cada caso analizado se procedieron controles
positivo, negativo y blanco conocidos, lo cual determinó la veracidad y pulcritud del
estudio.
RESULTADOS.-
Los diez casos estudiados de LMC, mostraron un patrón de reordenamiento de genes
quiméricos, observándose en 9 de ellos la forma b3a2 y en uno la forma b2a2 responsables
de la proteína de fusión o quimérica p210 (Cuadro 1).
| Cuadro n° 1 . Phi+
en LMC: Formas quiméricas de fusión identificadas en sangre periférica y médula ósea
por PT-PCR vs. cariotipo |
LMC
muestra |
gen
Abl-n |
p210
b3a2 |
p210
b2a2 |
p190
E1A2 |
Ph
cariotipo |
SP1
SP2
SP3
SP4
SP5
SP6
MO7
MO8
MO9
MO10 |
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+ |
R
R
NR
R
R
R
R
R
R
R |
NR
NR
R
NR
NR
NR
NR
NR
NR
NR |
NR
NR
NR
NR
NR
NR
NR
NR
NR
NR |
Ph+
Ph-
Ph-
Ph+
Ph+
Ph-
Ph+
Ph-
Ph-
Ph+ |
| Abreviaciones:
R-reordenamiento, Nr-no reordenamiento |
Cada uno de los productos de la primera
amplificación de los casos investigados en los cuales se identificó la translocación
fueron sometidos a una nested de amplificación N-RT-PCR empleando una secuencia interna
específica a los exones en estudio en la cual se confirmó el reordenamiento b3a2 o b2a2.
El análisis molecular se realizó sobre la base de la medida de los productos de
amplificación establecidos previamente, para lo cual se tomó como referencia un marcador
de peso molecular, correspondiendo 417pb para b3a2, (Fig. 1) y 342pb para b2a2 en la
primera amplificación; y en la nested 360pb y 285pb respectivamente. En ninguno de ellos
se observó el producto de amplificación de 381 pb del reordenamiento quimérico para la
forma e1a3 correspondiente a la p190 que caracteriza a la LLA. Todos los casos mostraron
un producto de amplificación de 277 pb correspondiente a un segmento del gen Abelson
normal "Abl-n" (Fig 2).
 |
Figura 1. Amplificación
del cADN de SP del paciente SP1 analizado por N-RT-PCR. Línea Abl-n: amplificación del
gen normal Abelson, línea M: marcador de peso molecular, línea b3a2: amplificación del
transcrito Bcr-Abl mostrando la unión b3a2 del tipo p210, líneas c+: controles positivos
de Abl-n y b3a2 conocidos, líneas c-: controles negativos respectivos. |
 |
Figura 2. Gel
de agarosa mostrando el producto de amplificación del gen Abelson-normal Abl-n de 277 pb
correspondiente a las muestras de SP de 2 pacientes y a la Mo de 2 pacientes. Control
positivo conocido C+, control negativo conocido C- y marcador de peso molecular M. |
DISCUSIÓN.-
En esta investigación se ha identificado el gen quimérico Bcr-Abl a partir del
ARN extraído de sangre periférica y médula ósea de pacientes con leucemia mieloide
crónica, mediante la N-RT-PCR, procedimiento molecular cuya sensibilidad es suficiente
para detectar una célula Ber?Abl positiva en 10 a las siete células negativas a Bcr-Abl
(1). El producto del gen quimérico Bcr-Abl después de transcrito a ARN quimérico sufre
una serie de reordenamientos a nivel de intrones y exones, los cuales posteriormente son
traducidos a proteínas como la p210 que caracteriza a la leucemia mieloide crónica y es
capaz de inducir expansión de células pre-B de médula ósea in vitro o inducir LMC en
ratones in vivo. Por el contrario la p190 que caracteriza preferentemente a la leucemia
linfática aguda tiene el cromosoma Ph citogenéticamente idéntico al de la LMC, pero a
nivel molecular las diferencias permiten un diagnóstico más preciso entre el Ph+ de LLA
y el Ph+ de LMC. Es necesario tomar una decisión para elegir correctamente el probable
splicing alternativo que sufre el ARN después de ser transcrito considerando los ya
descritos para LMC por otros investigadores para las formas e6a2, a3a2, e1a2, b2a3, b3a3,
b3a2, b2a2 etc., estas dos últimas estudiadas por Hocchaus en 1996, aquellas que
involucran los exones bcr2, bcr3 y abl2 para el punto mayor de ruptura, investigados en
este grupo de diez casos, o la forma e1a3, exones bcr1 y abl3 para el punto menor de
ruptura que caracteriza a LLA, estudiados también en este grupo para confirmar su no
reordenamiento. Estudiar el reordenamiento genético a escala molecular espontáneo o
provocado por cofactores extra o intracelulares implica tener un conocimiento de los mapas
de los genes de interés, como en este caso lo son para la leucemia mieloide crónica Bcr
y Abl. Los mapas de los genes Bcr desde el centrómero a la porción distal del brazo
largo (q) del cromosoma 22 mantienen el siguiente orden: BCR2 -> BCR4 -> gen de la
cadena ligera 1 de las inmunoolobinas -> BCR1 -> BCR3 SIS (proto-oncogen PDGF-B),
genes a partir de los cuales se diseñaron los cebadores utilizados. Por otro lado el
proto-oricogen c-abl largamente conservado en la evolución, codifica una proteína
tirosina-quinasa, enzima que fosforila residuos de tirosina sobre proteínas celulares. La
tiros¡na-quinasa Bcr-abl está asociada con la cara citoplásmica de la membrana
plasmática en la célula maligna donde puede funcionar como una señal de transducción.
Sin embargo la proteína c-abl normal está localizada en el núcleo (14) y su rol
funcional total es aún desconocido. El producto del gen Bcr-Abl, después de transcrito
sufre una serie de reordenamientos a nivel de intrones y exones, evento que recibe el
nombre de splicing alternativo eliminando intrones y reordenando exones, lo cual nos
permitimos identificar en este estudio extrayendo el ARN. Estos rearreglos posteriormente
son traducidos a proteína, lo cual inferimos en estos diez casos estudiados en los que el
reordenamiento identificado b3a2 y b2a2 es responsable de la proteína 210 comúnmente
llamada p210 que caracteriza a la LMC y cuya frecuencia descrita para estas formas por
otros investigadores corresponde al 75 y 25% respectivamente. Para comprender mejor las
formas de fusión identificadas mencionemos que uno de los splicing se presenta con
frecuencia en el gen Abl entre los dos exones Ib sobre el primer set de exones comunes II,
alternativamente los dos exones Ia pueden también ser unidos sobre los exones comunes II,
generando un transcrito ARNm con un 5' final diferente, como observamos en la Figura A.
Cada ARNm tiene una secuencia 3' común que codifica el dominio tirosina quinasa
catalítico c-abl, si estos diferentes transcritos codifican proteínas con diferentes
funciones es la pregunta que está siendo estudiada. Sólo una proteína de c-abl de 145
Kd ha sido identificada en células normales. Los sitios de rearreglos dentro del gen
c-abl en diferentes pacientes con LMC son muy heterogéneos y pueden ocurrir en alguna
parte de las 100 kb del filamento superior del exón común II de c-abl como ha sido
reportado por Kurzrock (10). Por el contrario, el rearreglo dentro del gen bcr sobre el
cromosoma 22 en diferentes pacientes con LMC puede ocurrir dentro de una muy pequeña
región de 5.8 kb en el gen Bcr, atribuidos a la región del conglomerado de puntos de
quiebre de la LMC como se observa a continuación en la Figura B.
En la translocación Ph de la LMC, los genes c-abl y Bcr se fusionan de tal manera que uno
de los cinco pequeños exones en la región bcr de 5.8 kb de la LMC se fusiona al exón
común II en c-abl, creando un nuevo gen sobre el cromosoma Ph, el cual es una fusión
entre secuencias 5'Bcr y secuencias c?abl 3' identificada en esta investigación y
esquematizada en la Figura C.
Esta fusión de genes codifica un ARNm de
8.5 kb, cuyas secuencias 5'Bcr empalman directamente sobre el exón II común c-abl, que
codifica una proteína de fusión de 210 kd con secuencias Bcr sobre el amino terminal y
el dominio catalítico tirosina quinasa de c-abl sobre el carboxilo terminal. Esta
proteína de fusión de 210 kd con sus secuencias Bcr amino terminal tiene una actividad
tirosina quinasa enormemente elevada comparada a la proteína de 140 kd codificada por las
células c-abl normales. Presumiblemente, esta elevada actividad tirosina quinasa es la
responsable del incremento del pool de células progenitoras mieloides a perpetuidad que
continuarán a diferenciarse en la fase crónica de la LMC, resultando en una cantidad
elevada de células mieloides circulantes maduras, proteína que definitivamente
caracteriza al grupo estudiado, hecho que se infiere de los transcritos quiméricos b3a2 y
b2a2 identificados. Es importante resaltar que la LMC en niños y adultos tiene
esencialmente la misma localización del punto de quiebre en Bcr, patrón que difiere en
el caso de la leucemia linfoide aguda Ph positivo como fue reportado por Fioretos (5).
Recordemos estudios iniciales, quienes sugirieron que la precisa localización del punto
de quiebre dentro del conglomerado de puntos de quiebre de la LMC podría estar asociado
con diferencias en el pronóstico de los pacientes con LMC. Si estos puntos de quiebre
ocurren entre exones 2 y 3, entonces sólo los exones 1 y 2 en el conglomerado LMC bcr de
5.8 kb estarían involucrados en la fusión con c-abl, este tipo de punto de quiebre se le
asoció con la fase estable de la LMC y una duración larga de la fase crónica. Por otro
lado los puntos de quiebre después del exón 3 con una fusión de genes que contienen los
exones 1, 2 y 3 del conglomerado LMC bcr de 5.8 kb presumiblemente codificarían dos
proteínas con ARNm empalmados alternativamente, estas proteínas podrían variar sólo
por una pequeña secuencia codificada por el exón 3 y estar asociadas con el alto riesgo
para entrar en crisis blástica con una corta duración de la fase crónica o mantenerse
en fase estable, este controversial hecho obliga a seguir estudiándolo considerando las
variables clínicas, genéticas y moleculares para obtener su valor predictivo. Es
conveniente mencionar que se está postulando actualmente como ocurre en los procesos de
carcinogénesis de varios eventos la participación de otro gen celular en el desarrollo
de la LMC, el proto-oricogen CRK, localizado en el cromosoma 17p13, segmento
frecuentemente delecionado durante la fase de progresión en LMC, posiblemente involucrado
en la progresión de la enfermedad, así como la metilación del promotor Pa Abl
usualmente retenido en este oncogen quimérico y frecuentemente encontrado como marcador
de eventos tempranos de la LMC en precursores hematopoyéticos (13). Parece ser también
que algunos procesos de maduración y señalización de transmembrana están bloqueados
así como los efectores de apoptósis.
La identificación de la translocación a nivel molecular resulta de mayor importancia por
la contribución de Vickers quien postuló un modelo matemático el cual predice que se
requieren tres mutaciones en el stem cell para causar LMC (15). Por otro lado la
persistencia de las células que expresan ARNm-Bcr-Abl después de un transplante de
médula ósea alogénico también ha sido descrito (2,9,11,12).
En conclusión el rearreglo de los genes Bcr y Abl, la detección del transcrito de
fusión de 8.5 kb o la detección de la proteína de fusión de 210 kd constituyen el
sello diagnóstico molecular de la LMC. La ausencia de estas características puede
implicar que una enfermedad no sea LMC, pero imite un desorden mielodisplásico. Por lo
que el análisis molecular de LMC empleando la herramienta RT-PCR es considerada ahora el
diagnóstico estándar para esta neoplasia lo que nos permite sugerir su utilización en
el estudio del reordenamiento b3a2 y b2a2 de la t(9;22) en casuísticas nacionales más
grandes que la reportada que nos permitan correlacionar el hallazgo molecular con las
características clinicas y pronóstico del paciente.
Nuestro estudio corrobora también el hallazgo reportado por otros investigadores
moleculares en otras poblaciones sobre el rol del punto de quiebre M-Bcr-Abl, p210 en la
determinación y mantenimiento de la leucemia mieloide crónica en este grupo de casos,
puntualiza la eficiencia de la RT-PCR con su variante nested en su identificación
molecular y la utilidad en aquellos casos en los cuales no puede ser detectada por la
citogenética clásica siendo necesaria su aplicación para el diagnóstico y monitoreo de
la respuesta a la terapia, estimando la leucemia mínima residual después de un
tratamiento o de un transplante de médula ósea.
Ver
Bibliografía
*Correspondencia: Dra. Ivonne Guerrero,
Investigadora, Laboratorio de Investigación y Diagnóstico Molecular Oncológico MAMLAB,
Calle Montegrande # 109 Of. 208, Surco, Lima 32-Perú.
E-mail: MAMLAB@terra.com.pe
Telf. 7224890.
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