EDITORIAL
La emergencia y reemergencia de
enfermedades infecciosas en nuestro país, como en otros países, se viene presentando
desde hace varios años, condicionando que como sistema de salud desarrollemos nuevas
respuestas a este fenómeno. El diagnóstico oportuno es una de las piezas claves en la
estrategia de control de estas enfermedades, entendiéndolo como el diagnóstico rápido,
realizado en el nivel local, con una técnica de laboratorio que sea lo suficientemente
sensible y específica. El lograr este objetivo pasa por ciertas consideraciones. Primero,
debe existir una red de laboratorios organizada con diferentes niveles de complejidad en
su capacidad resolutiva y con un sistema de referencia y contrareferencia. Segundo, se
debe contar con técnicas de laboratorio de mediana a baja complejidad, pero con un
adecuado nivel de sensibilidad y especificidad, las cuales puedan ser implementadas en los
diferentes niveles de atención. Tercero, el personal de salud debe estar familiarizado
con estas técnicas de laboratorio para poder utilizarlas de manera oportuna y racional.
El Sistema de la Red Nacional de Laboratorios de Referencia en Salud Pública fue
establecido y oficializado en 1996. El Instituto Nacional de Salud (INS), a través de sus
laboratorios de referencia nacional, es la cabecera de la red. En las principales
provincias del interior del pais se encuentran los laboratorios de referencia regional,
que a su vez son las cabeceras de red de sus respectivas Direcciones de Salud. En esta red
de laboratorios también están incluidos todos los laboratorios de los establecimientos
de salud, cada uno con un diferente nivel de complejidad.
Las técnicas de laboratorio a ser utilizadas en la red de laboratorios deben ser
definidas de acuerdo al nivel de atención en el cual se van a aplicar. Por ejemplo, la
técnica de ELISA es una técnica muy versátil y conocida por los laboratorios, pudiendo
ser utilizada para el diagnóstico de muchas enfermedades como dengue, fiebre amarilla,
VIH, leptospirosis y otros. La mayoría de los laboratorios de referencia regional, así
como muchos de los laboratorios de los hospitales se encuentran equipados para desarrollar
esta técnica. Esto, y el hecho que sus costos sean relativamente bajos, la hace una
técnica de elección para la descentralización. Pero hay otros niveles de atención
donde se requiere contar con un diagnóstico de laboratorio, pero que no tienen las
condiciones técnicas ni de infraestructura y equipamiento y, sin embargo, son los niveles
más cercanos a donde ocurren los episodios de enfermedad. Los exámenes en lámina por
microscopía han demostrado ser muy útiles, como se ha demostrado en el diagnóstico de
la malaria y la tuberculosis. Otras técnicas útiles en estos niveles son las pruebas de
aglutinación, fáciles de realizar, y las tiras reactivas que últimamente han empezado a
extender su uso en el mundo. Sin embargo, la descentralización de estas técnicas de
laboratorio enfrenta algunos problemas. Las técnicas comerciales han sido desarrolladas
con antígenos de agentes infecciosos de otras procedencias, lo cual puede afectar su
sensibilidad y especificidad al aplicarlas en nuestro país. Además, han sido validadas
en otras poblaciones con probablemente prevalencias de enfermedades diferentes a las
nuestras. Otro problema es el costo de estos kits comerciales.
Frente a esto, el INS se encuentra desarrollando kits para el diagnóstico de las
enfermedades infecciosas más prevalentes, como dengue, fiebre amarilla, leptospirosis,
VIH, hidatidosis, cisticercosis y otros. Estos kits, con una adecuada sensibilidad y
especificidad, luego de su estandarización, se podrán producir en mayor escala para
disminuir sus costos e incrementar su disponibilidad. El Instituto se encuentra en una
etapa de consolidación de este proceso. Una pregunta importante es quién o quiénes
financiarán el abastecimiento de estos kits a los niveles regionales. La
corresponsabilidad del nivel central y el nivel local es importante, más aun en este
periodo de descentralización en que se encuentra el país. Para esto es necesario tomar
en cuenta el impacto social que tiene esta estrategia, por lo que consideramos que debe
ser un compromiso que el estado no puede eludir, dado que las enfermedades transmisibles
siguen afectando a los sectores menos favorecidos del país.
Comité Editor
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