LA INVESTIGACIÓN BÁSICA EN AMÉRICA LATINA
Dr. Ricardo P. Deis 1
Laboratorio de Reproducción y Lactancia (LARLAC) Mendozá, Argentina
Los países latinoamericanos que no
desarrollan investigación básica, son países dependientes que integran el llamado
tercer Mundo.
Lo notable es que Latinoamérica se destaca por ser un importante proveedor de jóvenes
científicos bien formados que buscan oportunidades en países desarrollados, para lograr
los objetivos de su vocación. Pocos regresan, y de los que lo hacen, algunos vuelven a
emigrar decepcionados por la indiferencia de los gobiernos, que no demuestran interés en
apoyar su reinserción en los centros académicos. Un país es respetado por su desarrollo
científico-tecnológico que origina Industrias Regionales sin dependencia externa y por
la calidad de la educación en las universidades, que aseguran la competitividad a nivel
internacional.
Países europeos arrasados por la guerra lograron su recuperación priorizando la
educación, apoyando a las universidades, y la creación de Centros de Investigación para
fortalecer el desarrollo industrial y la competencia internacional a fin de intensificar
las exportaciones y asegurar su independencia económica.
Para algunos "latinidad" es sinónimo de pobreza intelectual, sin embargo,
Latinoamérica debe sentirse orgullosa de haber creado universidades como la de San Marcos
(1551), en Lima, Perú y la de Córdoba (1613) en Argentina que fueron fundadas antes que
la Universidad de Harvard en EE.UU (1636), la más antigua de América del Norte.
Es muy difícil poder establecer dónde y cuándo se detiene ese impulso progresista en la
educación de los países latinoamericanos. Nos quedamos con el recuerdo de la historia
sin capacidad de enfrentar y revertir nuestra decadencia.
Sin investigación básica no hay desarrollo tecnológico y si Latinoamérica no la
considera primordial, continuaremos siendo países dependientes. El apoyo a la
investigación científica básica y aplicada es una decisión política y una conducta
universitaria. En tanto no exista la decisión política de apoyarla, las universidades
serán indiferentes a la formación de jóvenes científicos. La decisión de un
profesional de dedicarse a la investigación básica es vocacional, pero la vocación debe
ser nutrida en las universidades.
En Latinoamérica, hay un poder intelectual importante que no encuentra los medios
necesarios para desarrollarse. Los pocos países latinoamericanos que se destacan hoy en
día en el desarrollo de las Ciencias son los que han invertido en forma progresiva y
constante en su apoyo a las instituciones científicas. Sin embargo, no siempre es un
denominador común que caracteriza a la mayoría de los países latinoamericanos.
Lamentablemente, no se observan actitudes políticas que indiquen un cambio de posturas.
Considerando la escasez de fondos que se dedican en Latinoamérica a la investigación,
debemos ser categóricos en asegurar la calidad y no la cantidad de científicos y
publicaciones en los grupos de trabajo.
Esa es también la norma lógica en los países más desarrollados, que fomentan la
competencia honesta, controlada por la evaluación de los productos a través de la
revisión por los científicos de primer nivel.
Uno de los dilemas que caracterizan la actitud política de los funcionarios de gobierno,
que confeccionan y deciden el presupuesto para la ciencia en los países latinoamericanos,
es decidir si se debe estimular y apoyar la investigación básica o jerarquizar una
investigación mal llamada aplicada.
En nuestros países no existe tradición de apoyo empresarial a la investigación básica
como ocurre en América del Norte y Europa. La creación de PROGRESAR, con sede en Chile,
ha significado un importante precedente para un cambio de actitud de los científicos
latinoamericanos sobre el futuro de la Ciencia. Tenemos buenos antecedentes de Programas
de Apoyo en América Latina. Los científicos con larga trayectoria dedicados a la
investigación recuerdan lo que significó la creación de PLAMIR y su excelente accionar.
Su heredero, PLACIRH es un Programa de apoyo a la formación de jóvenes profesionales de
países latinos menos desarrollados, en centros de investigación colaboradores de PLACIRH
con reconocida trayectoria en investigación científica. Lo destacable es que el apoyo
financiero de los tres Programas mencionados (Progresar, PLAMIR Y PLACIRH) proviene de
donaciones de fundaciones extranjeras.
Confiamos que en un futuro no muy lejano, la investigación básica sea apoyada por
Fundaciones Latinoamericanas. Ese anhelo requiere un gran cambio de mentalidad en el
concepto que tienen los empresarios sobre la importancia del desarrollo científico de un
país para asegurar un futuro de progreso intelectual y empresarial.
El distinguido físico catalán Enric Banda, Secretario General de la European Science
Foundation, especialista en política científica, sostiene que: "La investigación
básica no se puede cercenar y menos en los países con crisis económica".
Refiriéndose a la Argentina, manifiesta "que no se debe postergar la investigación
para resolver otros problemas que para los inteligentes políticos son prioritarios".
Pone énfasis al decir que si Argentina hubiera invertido en conocimientos durante los
últimos cuarenta años, hoy no estaría en crisis.
Define como "miopes a los políticos que consideran que como estamos en crisis no
podemos invertir en ciencia, cuando lo más rentable es invertir en educación y en la
generación de conocimiento. "
Cuando analizamos las diferencias entre Norte y Sur, encontramos una terrible evidencia de
la importancia del apoyo al desarrollo científico para jerarquizar y asegurar el futuro
de un país.
Muchas veces me pregunto si pertenecer al Hemisferio Sur nos marca únicamente como
proveedores de materia gris para los países del Norte. Las largas filas de jóvenes
profesionales esperando ser atendidos en los Consulados y Embajadas es un indicativo de la
indiferencia política de mi país por el desarrollo científico.
En el año 1961, el Dr. Bernardo Houssay, dio una conferencia en la Universidad de
Córdoba de Argentina. Rescato las siguientes palabras por ser muy apropiadas para el tema
que estamos tratando, Don Bernardo dijo: "Los países latinoamericanos estamos en
pleno desarrollo científico tecnológico... Hay cada vez más jóvenes que se interesan
por la investigación y por mejorarse. Debemos luchar intensamente por desarrollar las
Ciencias Básicas y Aplicadas para nuestro adelanto intelectual, económico, técnico y
cultural. Para ello, lo primero es formar buenos investigadores auténticos. Esa debe ser
nuestra tarea primera y principal". Deseo agregar que debemos poner nuestro mayor
empeño para que "los jóvenes que se interesen por la investigación y por mejorarse
" no abandonen definitivamente nuestros queridos países latinoamericanos.
Para que ese empeño sea exitoso, nuestros países deben apoyar la formación intelectual
a través de una educación calificada que permita erradicar a corto plazo la indiferencia
política que nos empobrece cultural y económicamente. Temo que las situaciones que hemos
tenido que soportar en mi país con relación al apoyo oficial a la investigación
básica, sea similar en otros países de Latinoamérica. No exagero si afirmo que muchos
políticos y funcionarios desconocen que Argentina tiene dos Premios Nóbel en Medicina:
los Dres. Bemardo Houssay y Luis Federico Leloir, y que además el Dr. César Mi1stein se
formó en una universidad Argentina logrando el Premio Nóbel por sus trabajos realizados
en Inglaterra. Lo que no fue apoyado políticamente en mi país fue premiado con el
máximo galardón que se otorga a la actividad intelectual.
No puedo borrar de mi mente etapas nefastas vividas en mi juventud cuando los gobernantes
de esa época tenían por lema "¡alpargatas si, libros no!". Curiosamente en
esa época, Houssay y Leloir realizaban sus investigaciones y formaban discípulos que
forjaron una actividad científica que permitió a las futuras generaciones tener la
posibilidad de una alternativa para su desarrollo intelectual y el mantenimiento de la
labor científica en mi país.
Muchos países latinoamericanos han tenido pioneros que apostaron a la investigación
básica y lograron establecer instituciones dedicadas a la ciencia que permitieron a
muchos jóvenes con vocación no tener que emigrar a otros países.
El libro "Historia de la Salud Reproductiva en América Latina" de Edgard Cobo
no sólo aporta información histórica sino que repara una cierta ingratitud de nuevas
generaciones de científicos que olvidaron involuntariamente por su condición humana a
aquellos valientes y esforzados pioneros de las Ciencias Médicas Latinoamericanas que
fueron maestros en la investigación científica básica. Bien lo dice Horacio Croxatto en
el prólogo del libro: "Como toda herencia, los hechos del pasado y las obras de sus
actores son una adquisición gratuita que en su mayor parte incita al agradecimiento, cuya
mayor expresión es vivir en !a certeza de que el futuro pertenece a nuestros discípuglos
y descendientes y a todas las sucesivas generaciones que de ellos emanen ".
He tratado de expresar en forma sincera algunos fundamentos que nos permitan analizar el
pasado y presente de las ciencias básicas en mi país. Cuando uno llega a cierta edad, el
pasado se hace presente y el futuro desaparece. Aparecen arrepentimientos y actitudes
egoístas y olvidamos que los que nos precedieron muy posiblemente tuvieron los mismos
sentimientos pero permanecieron en sus respectivos países y forjaron una tradición
científica en función del futuro y de la cual pueden sentirse muy orgullosos. Los que
emigraron seguramente alcanzaron un mayor éxito científico y mayor relevamiento
internacional. ¿Me pregunto cuán indiferente es ese éxodo para la sociedad considerando
que la ignorancia conlleva a la indiferencia?
Para evitar la fuga de neuronas y el doloroso desarraigo, nuestros países deberán tratar
de revertir esta situación con propuestas inteligentes y atractivas, y con actitudes
valientes e indiscutibles.
La genialidad de Santiago Ramón y Cajal y la fuerza de su ingenio y su talento quedan
plasmados en la siguiente cita: "Se ha dicho hartas veces que el problema de España
es un problema de cultura. Urge, en efecto, si queremos incorporamos a los pueblos
civilizados, cultivar intensamente los yermos de nuestra tierra y de nuestro cerebro,
salvando para la prosperidad y enaltecimiento patrios todos los ríos que se pierden en el
mar y todos los talentos que se pierden en la ignorancia". España y Ramón y Cajal
demostraron que lo expresado en 1922, no quedó en una mera cita utópica.
A los señores políticos muchas veces anestesiados en su gozosa vergüenza, les digo con
impetuosidad karamazoviana: ¡Depórtenme, mándenme al patíbulo, pero no me irriten
más, no diré nada más, sólo... por favor no abandonen a la Ciencia Básica!
1. Charla ofrecida por
el Dr. Ricardo Deis en el Hotel Sheraton de Lima, en setiembre del 2001 en el marco del
simposio "Salud Reproductiva en América Latina" desarrollado en homenaje al 40
aniversario de la Universidad Peruana Cayetano Heredia.
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