ALBERTO HURTADO Y LA
ACTIVIDAD CIENTÍFICA PERUANA
Roger Guerra Garcia
LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA Y
TECNOLÓGICA EN PERÚ
El historiador peruano Marcos Cueto considera a los años treinta como el fin de una etapa
en la historia cultural y científica de Lima, y por extensión, del Perú. (1)
Creo que el inicio de la institucionalización de la ciencia y tecnología en Perú
ocurrió en la Universidad de San Marcos (USM) en 1930 con la creación del Instituto de
Biología Andina (IBA), iniciativa de Carlos Monge Medrano y realización del rector
Encinas; sin embargo, el IBA tiene como director a Monge recién en agosto de 1934, lo
cual le lleva a escribir:
"En 1928 nos alimentaba la ilusión de la organización de un Instituto para el
estudio de la patología y de la fisiología del hombre de los Andes. No ha sido así No
obstante lo cual nuestros trabajos prosiguieron, porque no solamente los colaboradores
voluntarios y desinteresados se ofrecieron sino que aun alguno de ellos el Dr.
Alberto Hurtado plantó su tienda de trabajo aparte en el Perú y en el extranjero y
ha hecho un aporte considerable".
A lo largo de esta exposición justificaré el postulado de que el año 1935, con la
reapertura de la USM se marca el inicio de una segunda época en la investigación
científica del país, cuyo término se puede estimar en 1960, al ocurrir el cisma de la
Facultad de Medicina, y la creación de la Universidad Cayetano Heredia.
En este artículo destacaré el papel desempeñado en esos 25 años por el Dr. Alberto
Hurtado, el médico que educado en Harvard, después de investigar la adaptación humana a
la altura viajó a un postgrado en la Universidad de Rochester, y retornó al Perú
precisamente el año 1935 para incorporarse como profesor de la recién reabierta Facultad
de Medicina e investigar en el flamante Instituto de Biología Andina.
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El Dr. Alberto Hurtado(izquierda) con el Dr.
Carlos Monge Medrano(derecha) en el
Instituto de Biología Andina |
LA INVESTIGACIÓN MÉDICO - CIENTÍFICA EN PERÚ DE LOS AÑOS 30
Era muy modesta actividad que se practicaba en la Facultad de Medicina de la USM y se
comentaba en las Academias Nacionales de Medicina y Ciencias; la revisión de las revistas
Anales de la Facultad de Medicina y de Ciencias permite una aproximación a la situación
entonces existente.
Hasta 1941 tuvo vigencia la Sociedad Geográfica de Lima que contaba con un centenar de
miembros y una biblioteca de 25,000 volúmenes, perdidos en el incendio de la Biblioteca
Nacional.
En esos años se publicaba el Boletín de la Sociedad Geográfica de Lima, institución a
la cual pertenecían varios médicos, ingenieros, marinos y militares. Hurtado asiste en
1940 al 8vo. Congreso Científico Americano en Washington como delegado oficial del Perú
y presenta una monografía titulada "Anoxemia Crónica" relacionada con
investigaciones llevadas a cabo en Perú sobre la vida en la altura. (2)
REVISTA DE CIENCIAS
Creada por Federico Villarreal en 1897, reaparece también en 1935 al reabrirse la USM
siendo decano de la Facultad el Dr. Godofredo García, quien fue presidente fundador de la
Academia Nacional de Ciencias.
La Revista órgano de la Facultad de Ciencias, tuvo entre sus colaboradores a varios
médicos peruanos como C. Monge, P. Weiss, A. Barton, E. Encinas, 0. Trelles y A. Hurtado.
Así el No. 428, de junio 1939 fue monográfico, y estuvo dedicado a la biomedicina de
altura con artículos de Monge, Hurtado y J.C. Pretto; sobre geografía de la verruga
peruana, lo hizo Raúl Rebagliati.
ACADEMIA NACIONAL DE CIENCIAS
Creada en 1938, tuvo como vicepresidente a Carlos Monge y en la directiva de la Sub
Comisión de Biología a A. Hurtado; presidía la de Física, 0. Soto; en 1942 incorporó
a Julio C. Tello; todos ellos fueron distinguidos médicos y profesores de la facultad de
Medicina.
La actividad de la Academia en los años 30 figura en la Revista de Ciencias; se limitaba
a incorporar como miembros honorarios a profesores extranjeros, cuyos discursos llenan sus
páginas.
LA ACTIVIDAD CIENTÍFICA EN LOS AÑOS 40
El censo realizado en 1940 encontró un país con 7 millones de habitantes y alto
porcentaje de analfabetismo; Lima era una capital con sólo 533, 000 habitantes donde
funcionaban dos universidades y las escuelas de ingeniería y agronomía; como
instituciones científicas: la Academia Nacional de Medicina, la de Ciencias, la Sociedad
Geográfica de Lima, la Sociedad de Ingenieros y algunas más que tenían membresía
cruzada, es decir, los ingenieros y médicos conformaban también la Academia de Ciencias,
y la Sociedad Geográfica; en suma una capital con escasas y modestas instituciones
dedicadas a la ciencia y la tecnología.
Dice Cueto:
"Uno de los cambios principales en el ambiente científico se produjo a partir de la
década del cuarenta cuando la cultura peruana empezó a teñirse de conservadurismo e
hispanismo, dos factores que restringieron la amplitud del discurso científico que había
surgido a comienzos de siglo. Entonces, la ciencia en el Perú se enclaustró en ciertas
instituciones especializadas, adquirió un lenguaje vedado para el público no iniciado y
se limitó a hablar de fenómenos específicos del mundo natural".
Es en este ambiente que Hurtado se desempeña como profesor en la Facultad de Medicina,
como director general de salubridad y también como médico de la Cía. Aviación Panagra
cuya oficina en Lima atendía a Sud América.
En la Facultad de Medicina, Hurtado realiza permanente actividad de investigación que se
evidencia en importantes publicaciones en revistas médicas extranjeras y peruanas,
siempre con sus colaboradores: Humberto Aste sobre afinidad de la hemoglobina por el O2 en
grandes alturas; César Merino sobre la influencia de la anoxemia en la hematopoyesis y
Andrés Rotta sobre circulación pulmonar.
En los Anales de la Facultad de Medicina aparece su clásica publicación sobre la
incapacidad causada por la neumoconiosis en la cual postula "la organización de una
entidad oficial provista del personal técnico y equipo necesarios para el peritaje
médico - legal de los casos de
neumoconiosis"(3); describía así Hurtado en 1944 al
Departamento de Higiene Industrial que él mismo creó cuando fue Ministro de Salud en
1947 con recursos que provenían de un gravamen a las empresas mineras, y que ahora lleva
su nombre.
LOS PRIMEROS DISCÍPULOS Y COLABORADORES DE HURTADO
Tres discípulos destacados fueron C. Merino, A. Rotta y H. Aste; de menor participación
por su desaparición temprana fueron J. Pons Muzo y Julio C. Pretto.
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Dr. Cesar Merino (centro)
rodeado de dos
de sus discípulos: el Dr. Luis Loret de Mola (izquierda) y el Dr. Celestino Sánchez
Díaz (derecha) |
César Merino se graduó de médico en 1939; becado por la Fundación Rockefeller se
especializó en hematología en la Universidad de Ohio, regresando al país en 1942 para
trabajar en el IBA. Merino fue el discípulo preferido de Hurtado en esa generación; así
en un homenaje que rinde a Hurtado; en el Hospital Loayza le dice:
"El año 1935 el profesor Hurtado es nombrado profesor interino de fisiopatología de
la Facultad de Medicina, pero su interés principal era la investigación, para lo cual
necesitaba ayudantes gratuitos, porque no había presupuesto para esos menesteres. Puso en
la vitrina de la Facultad un aviso llamando a médicos jóvenes o estudiantes de los
últimos años que quisieran dedicarse a la investigación; diariamente lo veíamos llegar
al Decanato y sentarse a esperar a los candidatos, pero éstos nunca llegaron. Mi
compañero Julio Pons Musso, y yo nos atrevimos a presentarnos como voluntarios, pero al
enterarse de que estábamos apenas en el segundo año de medicina nos rechazó; sin
embargo en ausencia de candidatos idóneos optó finalmente por aceptarnos".
"Como no sabíamos hacer nada, nos tuvo que enseñar desde lo más elemental. Un
pequeño cuarto del sótano del Hospital Loayza, donde ahora funciona Oftalmología fue
nuestro Laboratorio. Allí inició el profesor Hurtado un trabajo de investigación que
aún no termina... El profesor Hurtado es pues el responsable de haber creado una escuela
de investigación y de haber hecho conciencia que la investigación es parte indispensable
en las universidades".
En 1938 Hurtado publicó su importante investigación sobre "La anemia de la
enfermedad de Carrión" con los alumnos Julio Pons M. y César Merino M., ayudantes
del Laboratorio de investigaciones; este excelente trabajo constituye un clásico de la
investigación médica peruana que demuestra además el reconocimiento que Hurtado siempre
dio a sus colaboradores.
Considero a Rotta y Aste colaboradores de Hurtado de quien eran contemporáneos, así:
Rotta nació en 1902, estudió medicina en España y participó en varias investigaciones
iniciales sobre función cardíaca y pulmonar en la altura; es clásico su artículo sobre
circulación pulmonar a nivel del mar y en la altura publicado con Cánepa, Hurtado y
Velásquez en 1956. (4)
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Dr.
Andrés Rotta (izquierda) y colaboradores practicando un cateterismo cardíaco en el
Instituto
de Biología Andina,(Hospital Loayza) en Lima en
el año 1948 |
El Dr. Humberto Aste
estudió medicina en Lima y colaboró con Hurtado en estudios sobre la afinidad de la
hemoglobina por el 02 y el equilibrio ácido?base en la altura (5),
hizo estudios de postgrado en el Laboratorio de Fatiga de la Universidad de Harvard y fue
el iniciador en el Perú de la separación de proteínas y hemoglobinas por
electroporesis. El Dr. Aste trabajó en el IBA hasta 1961 y fue director del Instituto de
Investigaciones de la Altura de la UPCH entre 1961 y 1968.
HURTADO EN LA ACADEMIA NACIONAL DE MEDICINA
La revisión de las actas de esta Academia revela que el 4 de diciembre de 1936 con la
presidencia del Dr. Carlos Monge, tuvo lugar su incorporación; dice el acta textualmente:
"El Dr Hurtado ocupa la tribuna en medio de una ovación que le tributó el numeroso
público que había asistido al acto y los señores académicos, para dar lectura a su
discurso sobre "Investigaciones Biológicas en los Andes"; en el cual describe
el edema pulmonar agudo por exposición a la altura, entidad clínica que lleva su nombre
(Enfermedad de Hurtado).
"El orador expuso sus trabajos, sus opiniones sobre los tópicos relacionados con la
vida en las alturas, sobre las adaptaciones raciales, sobre los accidentes agudos y
crónicos que la perturban, acompañando sus palabras con documentos y esquemas
demostrativos. Al concluir fue nuevamente ovacionado.
El Dr. Monge, presidente, de pie, puso sobre el pecho del Dr. Hurtado la medalla
académica y dijo palabras que traducían su profunda estimación por el nuevo académico
y por los trabajos que venían a ampliar sus investigaciones sobre el particular. Fue
aplaudido.
El Dr. Rebagliati designado por la Academia para llevar la palabra oficial de saludo al
nuevo académico, pronunció un discurso que resume los trabajos del Dr. Hurtado y en el
que entró, en otras consideraciones, sobre la investigación científica.
Concluida esta lectura el Sr. Presidente levantó la sesión, eran las 9:10 p.m."
En esos años embargaban el quehacer de la Academia de Medicina, las presentaciones sobre
verruga peruana, los jurados para los Premios Unanue y Bignon; asistían con frecuencia
embajadores de otros países y se incorporó como miembros a médicos argentinos,
brasileños, colombianos, chilenos y mexicanos; sin embargo, asistían sólo 10 ó 12
académicos.
NUEVOS DISCÍPULOS EN LOS AÑOS 40
El prestigio de Hurtado y su grupo crecía año tras año; así fueron numerosas las tesis
de graduación en la Facultad de Medicina que trataron sobre la adaptación humana a la
vida en las grandes alturas; algunos de esos jóvenes médicos se incorporaron a fines de
los años 40, y salieron becados a adiestrarse en centros de investigación; de este
numeroso grupo sólo citaré a quienes a su retomo al país trabajaron a tiempo completo
en el IBA: César y Baltazar Reynafarje, Rodolfo Lozano, Emilio Picón Reátegui y Tulio
Velásquez. En el Archivo de Hurtado figuran las cartas cruzadas con ellos, sus
recomendaciones y consejos que trataban desde dificultades económicas y con el idioma,
hasta asuntos familiares.
César Reynafarje realizó un postgrado en hematología en la Universidad de San Luis,
Estados Unidos; allí se familiarizó con el uso de isótopos radioactivos en la
investigación biomédica; su primo Baltasar lo hizo en bioquímica en John Hopkins;
Lozano estuvo en Cornell adiestrándose en fisiología renal y Velásquez viajó a
Rochester, la segunda universidad de Hurtado, a perfeccionarse en respiración al lado de
Herman Rahn.
Escuchemos a Tulio Velásquez en octubre de 1977 cuando la USM hace profesor emérito a
Hurtado:
"Creo que puedo empezar afirmando que Hurtado fue fiel al apotegma de Unamuno:
"La primera de todas las profesiones es la de Hombre". Hurtado ha sido, en
determinados momentos, un hombre controvertido, porque en esta profesión de Hombre ha
respondido, con toda claridad, a su propio e intransferible sistema de valores. La ruptura
con el mundo externo debe haberlo hecho sufrir intensamente pero el que la Universidad lo
llame hoy y le otorgue el título de Profesor Emérito, significa que en el balance vital
sus altas calidades de hombre y de científico, han sido finalmente reconocidas.
Hurtado es, ante todo y sobre todo, un investigador científico. La escasez de hombres
preparados y con decisión, y los avatares, con frecuencia sorprendentes de la política
nacional, lo obligaron, honesta obligación de peruano, a brindar la generosidad de su
esfuerzo en terrenos que no fueron los suyos, y que, probablemente, le trajeron más
sinsabores que felicidad.
Es en el laboratorio donde encontró su plena realización. Pero Hurtado no se inicia como
un investigador puro. Al regresar de los Estados Unidos, donde termina su preparación
universitaria, va a La Oroya y enfrenta el problema, que será luego la vertebración de
su vida, con su mandil de médico. Es, pues, su amor al hombre el que lo empuja hacia el
estudio del gran problema del Ande y que después lo abstrae y lo reduce al laboratorio.
Es singular anotar que pudo alcanzar sitiales muy elevados en el campo académico del gran
país del norte y una situación económica digna; pero regresa para entregarse al
servicio del Perú, viviendo honestamente su pobreza para compenetrarse en la dimensión
humana de nuestra cordillera y sin otro propósito que echar luz sobre el camino de todos.
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Morocha - Laboratorio I.B.A
en construcción
. Dr. Alberto Hurtado y Sra. (1949) |
Hurtado introduce en la investigación biológica en el Perú el rigor de la
metodología moderna. Nuevas técnicas, nuevas formas de evaluar los resultados, nuevos
esquemas de aproximación a la esencia de los problemas. Hasta su llegada al Perú, la
medicina había heredado de la vieja Europa su altísima calidad de arte; la ciencia
empezaba a introducir sus especulaciones fundamentales. Hurtado trae los métodos de la
Fisiología moderna, pieza angular de la investigación del Hombre de las Grandes Alturas.
Hombre discutido, científico fecundo e infatigable, maestro en el aula y en el trabajo,
Hurtado es una de las más definidas personalidades de la cultura peruana. Vida casi
enteramente dedicada a la investigación biológica, trabajó por el hombre peruano con la
mirada vuelta a esa imagen última del hombre que vive en su propio interior. Su pasión:
en la búsqueda de la verdad tiene el acento de la mística con que los poetas crean el
misterio de su relación con lo ignoto. La Biología investiga un reino de orden superior
que nuestros sentidos perciben y al cual nuestro espíritu penetra en la profundidad con
que la pasión que ponemos en la empresa vital, nos permite. Hurtado ha debido, por esto,
penetrar muy hondo en la comprensión del hombre que habita en las grandes alturas de
nuestro continente, y es por eso también, que su mensaje es inmenso y determinante".
Aporte valioso de Hurtado en la década de los 40 fue la publicación del libro
"Métodos Estadísticos" que ayudó por décadas a quienes preparaban trabajos
médico?científicos y mereció una segunda edición. Todos los ejemplos que ofrece
Hurtado en este libro se refieren a las características antropológicas, hematológicas y
demográficas del hombre nativo de la altura. En el prólogo de su libro menciona Hurtado:
"Hemos creído útil, por estas razones, reunir las instrucciones necesarias para el
empleo de algunos de los métodos más usados en Medicina, desarrollándolos en una forma
elemental, eliminando en lo posible toda discusión matemática e ilustrando su
aplicación con ejemplos concretos. Además, se ha procurado que cada capítulo se
relacione, en forma independiente, con determinado aspecto estadístico, de tal manera que
el lector pueda satisfacer una consulta sin necesidad de referirse a los otros capítulos.
Estas consideraciones indican, claramente, que las páginas que siguen no pretenden
corresponder a un manual de estadística".(6)
LOS AÑOS 50
Es con ayuda de la Fundación Rockefeller y de la Escuela de Medicina de Aviación y de
los Institutos Nacionales de Salud (NIH) todos ellos de EEUU que en los años 50 se
intensifica la actividad de investigación de Hurtado y sus colaboradores; así Marcos
Cueto dice:
"Nunca estuvo el Perú más cerca de la ciencia internacional que entre los años
cuarenta y cincuenta. La abundante correspondencia con todas partes del mundo que
sostuvieron Alberto Hurtado y Carlos Monge Medrano y la cantidad de jóvenes de talento
que fueron a estudiar a los Estados Unidos, son pruebas fehacientes de ello. En esos años
el Perú tuvo un grupo selecto de investigadores de primera clase que bien podía ser
considerado como típico de la élite científica de un país desarrollado. La esperanza
de los líderes científicos peruanos de los años cincuenta era que creando algunos
centros de excelencia y siendo ellos mismos ejemplos de trabajo original y dedicado, se
creara un efecto multiplicador que incentivara a otros científicos a transformar la
estructura científica del país".
Las publicaciones peruanas sobre altura siguen aumentando y se habla ya en el extranjero
con respeto de la Escuela Peruana de Medicina de Altura; en esos años Hurtado continúa
publicando en el Perú y en revistas de los Estados Unidos y libros especializados, así
como en conferencias y congresos internacionales. Pero tiene una nueva obligación: en
1956 se le elige decano de la Facultad de Medicina y ello será su principal ocupación
para transformar la casa de San Fernando en una moderna facultad de medicina con
profesores a tiempo completo, con investigación original, nuevos laboratorios y buena
biblioteca, es la Facultad en la cual estudié, y de ello doy testimonio. (7)
La revisión de la correspondencia que su familia ha donado a la UPCH revela las numerosas
becas para médicos peruanos que pudo obtener de la Fundación Rockefeller y los
conferencistas extranjeros que expusieron en San Fernando, entre ellos premios Nobel como
Charles Best, Bernardo Houssay, Charles Huggins, Luis Leloir, Severo Ochoa y André
Cournand.
HURTADO BRILLANTE DECANO DE LA FACULTAD DE MEDICINA
Dice Octavio Mongrut; asistente suyo en el decanato, y posteriormente salubrista y
Ministro de Educación (8):
La Facultad de Medicina
"La Facultad de Medicina, depositaria y responsable de la educación médica
nacional, el baluarte universitario más representativo del país, como copartícipe de
esta crítica situación, también padecía de severas limitaciones para el cumplimiento
de sus elevados fines, por la masificación estudiantil y el intrusismo político, que
generó un grave escepticismo entre sus miembros y manifiesto deterioro en la calidad de
la enseñanza. Se requería entonces, con urgencia, llevar a cabo una inevitable y
profunda tarea de reformas para corregir, ordenar y modernizar su estructura y pedagogía
tradicionales y alentar el espíritu y vocación docentes".
El Decano
"Hurtado durante los cinco años como Decano de la Facultad de Medicina más antigua
del país, consiguió hacer de ella un genuino centro de estudios médicos de corte
moderno, comparable en muchos aspectos con las más prestigiosas universidades de países
más adelantados. De una Facultad estrictamente profesionalista y académica, supo hacerla
evolucionar hacia una corporación en la que empezaron a desarrollarse importantes
núcleos de investigación científica fundamental y técnica y de ampliación de la
cultura estudiantil hacia otros campos, como complementariedad a su formación médica.
Convirtió su Decanato en el centro promotor de una auténtica y fecunda relación entre
el rigor y objetividad de los estudios y prácticas médicas, con la necesaria
sensibilización espiritual del estudiante mediante diversas aportaciones humanísticas.
Su inextinguible afán de conocimiento y de saber, su claridad mental, su férrea
disciplina, su ejemplar honestidad y su indoblegable energía para formular y defender los
principios que consideraba justos, le otorgaron elevada jerarquía y unánime
reconocimiento en los círculos universitarios nacionales y extranjeros, que coincidieron
con sus propósitos de restaurar el verdadero espíritu universitario.
La labor de Hurtado en el decanato no tuvo carácter personal. Participaron en su
realización todos los profesores de San Fernando, pero, preferencialmente, la Comisión
de Reforma de la Educación Médica, conformada por los maestros Ovidio García Rosell,
Carlos Krumdieck, Hernán Torres y Jorge Voto Bemales, y el asistente del decano y
secretario de la Comísión, Dr. Mongrut. Las tareas fueron arduas, complejas y hazañosas
y se trabajó incesantemente por cumplirlas.
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| Dr. Alberto Hurtado y
miembros del Instituto de Investigación de la Altura 1965 |
Hurtado, desde sus primeros actos, se propuso dar categoría
y dignidad a su función de decano. Su actuación fue a dedicación exclusiva, como
ningún otro antecesor lo había hecho. Renunció voluntariamente a todo compromiso, para
entregarse entero a su función de conductor docente. Analizaba personalmente los diversos
acontecimientos de las cátedras y departamentos y resolvía con celeridad los problemas
más acuciantes. Nada de lo que acontecía en los laboratorios, salas hospitalarias, ni en
las aulas, le era extraño. Su empeño era atender con esmero los diversos requerimientos
educacionales con la oportunidad que permitían los recursos disponibles".
El mensaje Herediano
"La enseñanza de la medicina en el Perú requiere de un vigoroso impulso renovador.
Debemos conocer qué pasa en el universo, para ponernos a tono con las nuevas corrientes
pedagógicas." Para ello envió misiones especiales a las Facultades de Medicina de
Cafi y Manizales (Colombia), Riberao Preto y Porto Alegre (Brasil), Wisconsin y Johns
Hopkins (Estados Unidos), London Medical Hospital (Inglaterra), Hamburgo y Colonia
(Alemania) y al Instituto Karolinska (Uppsala, Suecia). Se logró una rica documentación
sobre la organización, programas, recursos, y tendencias pedagógicas de sus prestigiosas
Facultades que sirvieron de sustrato para revisar y reformar con la mayor propiedad los
currícula de estudios, la estructura de las cátedras y la dimensión y secuencia de los
estudios médicos, con la participación alborozada, constructiva y acrisolado patriotismo
de todo el personal docente. Jamás antes hubo tanta vocación y desprendimiento para
transformar la enseñanza de la medicina y el plan docente integral de la Facultad, con
misión de porvenir".
INTERÉS Y PRECAUCIÓN EN CREAR UN CONSEJO NACIONAL DE INVESTIGACIONES
Fueron muy claros los conceptos que Hurtado tenía acerca de la creación en el Perú de
un Consejo Nacional de Investigaciones, así, en carta al Dr. Eleazar Guzmán Barrón,
profesor peruano en la Universidad de Chicago; en julio de 1954 le dice:
"En principio, estoy de acuerdo con usted en su utilidad e importancia, pues en la
actualidad no hay posibilidad de obtener los fondos necesarios para llevar a cabo una obra
investigadora, a no ser aporte de instituciones norteamericanas, y es también difícil
canalizar la opinión a favor de esta obra. En otros países, tales consejos desempeñan
un rol sumamente útil. Sin embargo, y con entera franqueza, creo también fundamental,
rodear al funcionamiento de tal entidad, de todas las garantías y respeto que demandan
los esfuerzos individuales y las instituciones que con limitaciones o sin ellas, están
haciendo labor de investigación. En otras palabras, tal Consejo no pretendería absorber
o juntar los esfuerzos investigadores, sino ayudarlos desde el punto de vista económico,
y alentar su progreso, respetando su autonomía y la paternidad de su obra, tomando en
cuenta naturalmente la calidad y el mérito".
Continúa Hurtado:
"Las razones de estas orientaciones son sencillas. Me parece que la investigación
pasa en cada país por varias etapas. La primera, en la que todavía estamos y en una fase
muy temprana, corresponde al esfuerzo individual sea de persona, de institución o grupo
pequeño. Sería sumamente perjudicial pretender que estos esfuerzos y obra incipiente se
unan en una sola institución. Detendría el aliciente para entrar en este campo a los
verdaderos investigadores, en quienes el cariño y la inclinación por la tarea de
averiguar lo desconocido, están basados en la satisfacción de que su actividad responda
a una inquietud y pensamiento propio que recibirá, en caso de fructificar, un pleno y
justo reconocimiento, Creo que es importante alentar estos esfuerzos, proporcionando los
debidos medios, si así lo merecen, pero sin intentar en lo absoluto, unirlos bajo el
pretexto de proporcionarles orientaciones.
Los grandes institutos, que reúnen esfuerzos y combinan investigaciones, corresponden a
una segunda etapa de progreso, a la que no hemos llegado, y que supone que junto a estos
grandes institutos, prosiga la labor individual y aislada de la que nacerán otras grandes
instituciones.
En segundo lugar creo que es importante estas orientaciones generales, tomando en cuenta
la idiosincrasia de nuestro medio. Preciso es evitar que el apoyo extendido a un hombre o
institución, despoje artificial y engañosamente los méritos de quien realiza la obra, y
cree paternidades que no respondan a la realidad. Fácil es pensar; más difícil y de
verdadero mérito, es pensar y realizar
Tales garantías y orientaciones creo podrán ser incorporadas a la organización del
Consejo que usted piensa, en reglamentos y disposiciones adecuadas y mediante una clara
exposición de los objetivos perseguidos. Además, seda conveniente instituir períodos
limitados para los puestos dirigenciales de tal institución. El carácter semi?vitalício
de los cargos, situación hoy imperante, es funesto para quienes nos siguen y tienen
justas aspiraciones. También creo fundamental que el Consejo fuera completamente
independiente de la esfera estatal ".
SU PASO POR EL MINISTERIO DE SALUD
Director superior de salubridad durante cinco años, sus visitas a las minas de la Sierra
Central le llevaron a la creación del Departamento de Higiene Industrial, y obtener becas
para médicos en Salud Ocupacional. Es por ello que incluimos esta parte de su vida en un
artículo que trata sobre Hurtado y la actividad científica peruana.
CAYETANO HEREDIA EN EL SIGLO XIX, ALBERTO HURTADO EN EL XX
Son cuatro décadas de actividad de Alberto Hurtado en la ciencia y tecnología peruanas
en doble actuación de docente e investigador y es también doble su papel en la
educación médica: innovador, renovador de la Facultad de Medicina en la U. de San Marcos
que creara el Dr. Cayetano Heredia en 1854, Hurtado renuncia a ella con dolor y a los 60
años es el líder para la creación de una nueva escuela médica que adopta como epónimo
al ilustre médico de Catacaos.
A lo anterior se agrega los aportes de Hurtado a la investigación biomédica de los andes
peruanos en triple aspecto: la adaptación fisiológica a la altura, la verruga peruana y
las enfermedades de los mineros, todo lo cual lo coloca legítimamente como el médico
peruano más destacado del siglo 20 y uno de los investigadores originales de América
Latina, reconocido internacionalmente; de él dice el profesor Héctor Croxatto de
Santiago de Chile:
"Hurtado no sólo sigue viviendo, como todo hombre de ciencia, en el trabajo y los
discípulos que dejó. Hubo en su personalidad una fuente nunca faltante de acción moral
tan fuerte como la búsqueda de la verdad Ha rendido servicios inestimables a la
humanidad. Es reconfortante reconocer que su memoria permanecerá como una fuente de
esperanza inextinguible para quienes buscamos un mundo mejor".(9)
(1) "Apuntes"
No. 18:129?39,1986.
(2) Bol. Soc. Geográfica 58:146, 194 1.
(3) Anales de la Facultad de Medicina 27:1,1944.
(4) J. Appl. Kysiol 9:328.
(5)J. Appl. Physiol. 1: 304,1948.
(6) Métodos Estadísticos. Anales de la Facultad de Medicina,
Tomo 28, No. 3, Lima, 1945, pg. 1, U.
(7) Alberto Hurtado: Educador Médico, Lima, 2001
(8) Acta Herediana 28/29,2001.
(9) Héctor R. Croxatto. Acta Herediana, Vol. 28/29, Lima,
2001. p.70.
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