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Desde los albores de la historia, las mujeres de todas las culturas han utilizado los cambios de posición durante el trabajo de parto y el parto como un medio de acelerar, facilitar y hacer menos molesto el mismo
(1-9).
Siempre que se discute con fundamento científico el mecanismo del parto se plantea una y otra vez la muy debatida cuestión de cuál es la mejor posición de la mujer durante el mismo. No sorprende que hasta la fecha no haya podido darse una respuesta definitiva a la cuestión de si la posición vertical u horizontal del cuerpo es la más "natural", y con ello debe considerarse como la más favorable para el curso del parto
(10-15).
En muchas culturas la mujer utiliza la posición vertical para el parto. Hasta la fecha, no se conoce si la parturienta adopta esta posición de modo puramente instintivo (intuitivo) o si era la experiencia que había indicado esta posición en cuclillas, sentada, de rodillas o de pie como la óptima para el resultado del parto, habiéndose transmitido dicha experiencia de generación en generación (15).
De acuerdo a la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES, 1991), el 52% de los partos a nivel nacional es
extra-institucional, de este gran porcentaje muchas lo realizan en posición sentada o en cuclillas, especialmente en el medio rural (sierra, selva). El presente trabajo, se lleva a cabo para determinar las ventajas o desventajas de la posición sentada en el expulsivo.
El presente trabajo se llevó a cabo del 1 de julio al 31 de agosto de 1993. Durante el mes de julio, 35 pacientes tuvieron sus partos en posición de litotomía (decúbito-supino, convencional), y en el mes de agosto, 35 pacientes lo hicieron en posición sentada, para lo cual se confeccionó una silla obstétrica, al mismo tiempo se usó una mesa de examen ginecológico la cual se convertía en una silla obstétrica (ángulo de 90 a 100o), con el espaldar reclinable, la cual era usada luego del parto, recobrando los 180° iniciales. El grupo control y de estudio
debían cumplir con los siguientes parámetros: gestaciones a término, pelvis ginecoide, trabajo de parto con libertad de movimientos, partograma con curva de alerta, partos eutócicos.
Las madres fueron nativas de alturas por encima de 3000 m, y las edades promedios fueron de 27.02
(rango:17-38) años en los controles y 28.4 (rango: 18-43) años en las del grupo de estudio (P:NS).
Durante el control prenatal las pacientes fueron motivadas a participar de esta modalidad de parto. Se confeccionó una ficha para cada paciente, la cual consignaba la información necesaria para evaluar los resultados obtenidos, especialmente: duración del expulsivo, calidad de la dinámica uterina, grado de dolor en las contracciones, estimación de la pérdida sanguínea, presencia de desgarros y efectos en el neonato.
Los criterios de exclusión fueron: gestación múltiple, presentación podálica, pelvis límite o estrecha, RPNI>8 horas, prematuridad, óbito fetal, cesareada anterior, macrosomía fetal, pelvis asimétrica.
Los parámetros de evaluación del recién nacido fueron apgar, talla, peso, sexo, perímetro cefálico, moldeamiento de la cabeza fetal, hematocrito, examen neurológico.
El tiempo de gestación fue determinado por el método de Farr, por el de Ballard y por el tiempo de la última regla coincidiendo los resultados en todos los casos estudiados.
Los datos fueron evaluados a través de análisis no paramétrico (chi cuadrado), y la prueba t de Student. Se considera significativa una diferencia cuando p<0.05.
Maternos
La paridad fue similar en los grupos control y de estudio, predominando la multiparidad (57.1 y 68.6% respectivamente). El 31.4% y 22.8% de los casos fueron primigestas. La gran multiparidad se observó en el 11.4% de los controles y en el 8.6% en el grupo de estudio. El control prenatal fue adecuado en ambos grupos, siendo de 74.28% en las controles y 80% en las del grupo de estudio.
La duración del expulsivo fue en promedio de 21.43 minutos en la posición litotómica, y dé 12.06 en la posición sentada (P<0.05) (Figura
1).
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Figura 1.
Duración del espulsivo en el parto en posición santada
(estudio) y en posición litotómica (control)
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El porcentaje de episiotomía fue significativamente menor (22%) en el parto en posición sentada que en el de posición litotómica (37%) (P<0.05).
En opinión de las pacientes el 100% consideró que el parto en posición sentada era excelente; en tanto que los obstetras opinaron favorablemente sobre el método. El 100% de parturientas en posición sentada manifestaron que el dolor durante el parto fue escaso, especialmente las multíparas que podían comparar esta experiencia con el parto previo.
Neonatales
Los grupos fueron comparables en peso, talla y perímetro cefálico.
Las funciones vitales (frecuencia cardiaca, frecuencia respiratoria y temperatura
rectal) tomadas inmediatamente posterior al parto se encontraron dentro de límites normales, con sólo un caso de taquípnea transitoria del recién nacido.
En el grupo nacido por parto en posición sentada, la valoración del Apgar evidenció un caso de asfixia moderada al minuto superada a, los 5 minutos.
La policitemia neonatal fue significativamente mayor (30%) en el parto en posición sentada que en el control (3%); esta situación se revirtió en los últimos 15 casos estudiados donde al recién nacido se mantuvo por encima de la madre y esperar 1 a 2 minutos para pinzar el cordón umbilical; de esta manera la policitemia neonatal se redujo al 6%.
Se realizó la evolución y seguimiento durante las primeras 96 horas de vida determinando la
morbi-mortalidad, encontrando: TTRN 1 caso (2.86%) superado a las 76 horas, ictericia neonatal 9 casos (25.72%), 3 fisiológicas y 6 patológicas, 1 debido a incompatibilidad
A-0, 2 a policitemia neonatal, 3 de causa no determinada, policitemia neonatal en 7 casos. Los 6 casos patológicos recibieron fototerapia. La mortalidad fue del 0%.
De acuerdo a los resultados obtenidos, encontramos diferencia en la duración del expulsivo en el grupo de parto en posición sentada con respecto al grupo control (parto en litotomía convencional). Las contracciones uterinas fueron más eficaces, de mayor duración y menos dolorosas de acuerdo a lo observado por los obstetras y comentado por las pacientes. Esto ratifica observaciones de otros autores
(16-20)
La pérdida sanguínea no fue mayor que en el grupo control (observación subjetiva). La incidencia de desgarros no fue mayor que en el grupo control, Los resultados neonatales, muestran que no hay diferencia en los puntajes de apgar, parámetros antropométricos (talla, peso, perímetro cefálico), moldeamiento de la cabeza fetal, y presencia de caput entre ambos métodos (datos no mostrados).
La posición sentada determina un porcentaje elevado de policitemia neonatal,comparado con el grupo control, siendo de 30% en los primeros 20 casos y disminuyendo a 6% en los últimos 15 casos. Para el grupo control fue de 3%. Estos porcentajes fueron revertidos al cambiar de técnica de atención al recién nacido, ya que al colocar encima de la madre y espera 1 a 2 minutos para pinzar el cordón, se logró una significativa reducción. Esta policitemia, es debida probablemente a que en dicha posición, puede satisfacerse mejor la necesidad de un aporte sanguíneo óptimo al niño durante el parto que con la posición horizontal, ya que la placenta está situada por encima del niño. 1
El hecho de que en ambos grupos la duración del expulsivo haya sido relativamente corta es debido al gran porcentaje de multíparas en la ciudad de La Oroya.
Recomendamos el parto en posición sentada, sugiriendo realizar mayores investigaciones sobre el tema, como: cuantificar el volumen de pérdida sanguínea, tomar el tiempo entre el nacimiento del producto y el primer llanto, gases en sangre materna y fetal, en la labor como en el
post-parto, radiopelvimetría en el puerperio inmediato (decúbito-supino y sentada), parto en cuclillas, etc., particularmente, en la situación de baja presión barométrica en que vive un porcentaje importante de nuestra población.
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Hospital La
Oroya-IPSS, Perú
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