Informativo Mensual
Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía   -  Año IX  N.º 12    diciembre  2000

 

LA ACTIVIDAD MINERA Y LA DINAMIZACIÓN DE LA ECONOMÍA 
LOCAL DE CAJAMARCA

El caso de Yanacocha constituye un interesante ejemplo del modo cómo la inversión minera -al margen de los mayores ingresos por divisas de exportación- contribuye a promover el crecimiento económico nacional y regional. 

Sobre la base de esta experiencia, el lng. Carlos Santa Cruz, gerente general de Yanacocha y autor del presente texto, destaca la importancia de que las empresas colaboren en la tarea de diseñar planes concretos para los próximos años, a fin de no desaprovechar lo que constituye una importante oportunidad de desarrollo para las zonas menos favorecidas, sobre la base del aprovechamiento adecuado y responsable de nuestros recursos naturales.

En 1990, la actividad minera en Cajamarca se limitaba, en la práctica, a la explotación de las minas de plata en Hualgayoc, descubiertas y puestas a trabajar a finales de la Colonia. Así- en 1992, el 82,7% de la producción minera departamental correspondía a la plata producida por este distrito minero. Sin embargo, el potencial minero conocido -pero no explotado- del departamento, era particularmente notable a inicio de la década precedente, pues al antiguo yacimiento de cobre de Michiquillay, se había sumado el yacimiento de oro de Yanacocha. La minería podía ser, como en otros lagares del país, una vía para acelerar el crecimiento de la economía departamental y acortar la brecha que separaba el PBI por habitante del departamento, del PBl por habitante del país.

Al empezar la década del noventa, el PBI departamental tuvo una caída similar a la registrada en el PBI nacional. La recuperación empezó a partir de 1993. cura la explotación de Yanacocha, evento que aceleró el incremento, tanto riel PBl minero como del PBI departamental.

De hecho, el desarrollo de Yanacocha y de otras minas de oro han cambiado radicalmente los indicadores económicos del departamento. El PBI de Cajamarca creció 55,6% entre 1993 y 1906, cuando la economía nacional sólo había crecido 31.6%, de acuerdo con cifras del INEI. Esta diferencia en la tasa de crecimiento del PBI departamental y el PBI nacional ha aumentado en 1997 y 1998, años muy difíciles para la economía del país, pero buenos para Cajamarca. Según estimados del BCR, el PBI departamental creció 7% en 1997 y 15,3% en 1998; mientras que el PBI nacional creció 7% en 1997 y decreció en menos 0,4% en 1998.

El impacto económico de Minera Yanacocha

El ingreso en producción de Yanacocha coincidió con el fin del fenómeno terrorista y, además, con el inicio de la reactivación económica nacional.

La existencia de importantes recursos auríferos en Cajamarca concitó el interés de las principales compañías mineras del mundo, que iniciaron un acelerado proceso de exploración. Muchas geólogos e ingenieros visitaron Cajamarca en busca de oro y otros minerales, movilizando hacia el área importantes recursos humanos, técnicos y económicos cuya presencia se tradujo en una notable dinamización de la economía local.

En segundo lugar, la inversión realizada por Yanacocha en el departamento ha tenido un fuerte impacto regional y nacional. Entre el inicio de sus operaciones y el presente año, la empresa invirtió 750 millones de dólares para poner en valor sus yacimientos mineros y convertirlos en una operación productiva.








La explotación de Yanacocha en Cajamarca ha movilizado hacía el área, importantes recursos humanos, técnicos y económicos

El tercer aporte de Yanacocha es la producción y la exportación de oro, actualmente el mayor componente de la exportación minera del país. Desde el inicio de sus operaciones a la fecha, ha producido más de siete millones de onzas de oro, con un valor superior a los dos mil millones de dólares. Yanacocha es una de las empresas que más ha contribuido al fortalecimiento de la balanza comercial y la balanza de pagos del país en la última década. Si se curar píen las proyecciones establecidas para este año. Yanacocha contribuirá con más de 500 millones de dólares al esfuerzo exportador del país.

En cuarto lugar se debe mencionar el aporte de Yanacocha a la caja fiscal, con más de 55 millones de dólares calculados para al presente año. El Impuesto a la Renta pagado por la empresa permitiría cubrir algo menos que el costo anual del gobierno regional de Cajamarca, que es del orden de los 68 millones de dólares. Esta contribución al fisco sería aún mayor, si se suman los impuestos pagados por los contratistas de la empresa y, sobre todo, las contribuciones resultantes de la mayor actividad económica generada en la región. Al respecto, debemos señalar que los ingresos tributarios captados por la SUNAT en Cajamarca (Yanacocha y sus contratistas tributan en Lima) se han incrementado de manera permanente, incluso en 1998 y 1999, cuando caían en el resto del país.

En quinto lugar, tenemos el impacto directo de las actividades de Yanacocha en la ciudad y la provincia de Cajamarca; el cual se manifiesta a través de los desembolsos correspondientes al canon minero, las compras de bienes y servicios que la empresa efectúa, las remuneraciones pagadas por ésta y sus contratistas y las contribuciones a ESSALUD.

Aserradero instalado en la CAT Atahualpa, con apoyo de minera Yanacocha


Compra de bienes y servicios, y empleo en el mercado local

Las compras de bienes y servicios de Minera Yanacocha, en Cajamarca, alcanzan los 18 millones de dólares por año y podrán incrementarse en la medida que los empresarios locales amplíen su oferta de bienes y servicios. Yanacocha tiene relaciones comerciales con 413 proveedores de Cajamarca. De ellos se adquieren bienes dentro del rubro de materiales de construcción, artículos de ferretería, madera, materiales eléctricos, repuestos de vehículos, medicinas, artículos de escritorio y víveres. Y también servicios, dentro de los cuales podemos mencionar servicios de personal, catering, asesoría y consultoría, trabajos de ingeniería, obras de construcción civil, movimiento de tierras, trabajos metal mecánicos, mantenimiento de equipo liviano y equipo pesado, mantenimiento eléctrico, telefonía y radio comunicaciones, impresiones, restauración de áreas disturbadas, entre otros.

De otro lado, las remuneraciones pagadas a los trabajadores de Minera Yanacocha y sus contratistas tienen una excepcional importancia para el departamento de Cajamarca. Los 1300 trabajadores actualmente en planilla y los 4000 trabajadores que laboraban para las empresas contratistas perciben salarios que están entre los más altos del departamento y poseen la mayor capacidad de gasto y ahorro. Buena parte de estos salarios se gastan en alimentación, vestido, calzado, vivienda; entre otros productos y servicios que se adquieren a personas y a pequeños y medianos empresarios de la provincia.

Las remuneraciones pagadas a los 5,300 trabajadores que laboran para Minera Yanacocha superan los 43 millones de dólares anuales. A la cifra mencionada habría que agregar la participaron de los trabajadores de Minera Yanacocha en las utilidades, que oscila alrededor de 12 millones de dólares anuales. Así, los ingresos percibidos por los trabajadores de este conjunto de empresas se estiman en 55 millones de dólares anuales.

Los trabajadores de Minera Yanacocha y sus contratistas gastan en promedio el 60% de sus ingresos en la ciudad, por lo que sólo por este concepto se gastan 33 millones de dólares anuales en Cajamarca. Si consideramos que las compras locales de Yanacocha y sus contratistas fueron de alrededor de 30 millones de dólares en 1999, tenemos que la suma de éstas y de las remuneraciones gastadas en Cajamarca superarían los 60 millones de dólares por año. A modo de ejemplo, vale la pena señalar que la actividad láctea de Cajamarca, extraordinariamente bien integrada a Cajamarca, produce un promedio de 400,000 litros de leche al día; de este total 325,000 litros se comercializan a un promedio de 0.18 centavos de dólar, que equivalen a un movimiento comercial que reporta 21 millones de dólares por año.

Debo indicar que el 99,75% de los trabajadores de la empresa son peruanos y que, de este porcentaje, más del 90% reside permanentemente en la provincia de Cajamarca; aproximadamente un 56.7% son cajamarquinos. Los trabajadores de Minera Yanacocha representan el 9% de la población económica activa de los distritos de Cajamarca, Baños del Inca y La Encañada, que asciende a 60 mil personas según proyecciones del INEI. Si agregamos el impacto indirecto en materia de empleo, se podría decir que por lo menos el 25% de la PEA de los tres distritos depende de una u otra manera de las actividades de Minera Yanacocha.

En suma, Yanacocha ha favorecido el crecimiento del empleo, los ingresos y, en general, la actividad económica en Cajamarca. A su vez, esta mayor actividad ha estimulado el incremento del ahorro que, considerando las posibilidades de la provincia, se está canalizando hacia la ganadería, la agroindustria y el turismo. Si este proceso continúa y se refuerza en los próximos 20-30 años, esto es, durante el período de vida útil de la mina, Cajamarca habrá encontrado en la minería el factor externo que requería para impulsar el desarrollo y la modernización de su producción.

La presencia de la actividad minera en Cajamarca promueve el crecimiento de la producción regional


Perspectivas de desarrollo

El crecimiento sostenido de la región en el mediano y largo plazo dependerá en proporción significativa de la capacidad que tengan la economía y la sociedad de Cajamarca para aprovechar adecuadamente el desarrollo minero. Se trata de que los recursos que, directa e indirectamente, pueda generar la actividad minera favorezcan el avance de la agricultura, la ganadería, la agroindustria, el turismo, y la construcción de la infraestructura necesaria que soporte a la producción regional.

En la medida en que las empresas mineras puedan absorber niveles crecientes de fuerza de trabajo de la zona y de bienes y servicios locales, el auge minero podrá convertirse en un factor de estímulo para el desarrollo regional; como -a su modo- lo hizo la industria azucarera de los departamentos de La Libertad y Lambayeque entre fines del siglo XIX y principios del siglo XX.

De cara al futuro, la pregunta correcta no es: ¿qué pueden hacer las empresas mineras -cuya sola presencia ha reactivado ya la economía regional- por Cajamarca? sino ¿qué pueden hacer las empresas de Cajamarca junto a las empresas mineras? Incluso, la pregunta correcta podría ser ¿qué pueden hacer los cajamarquinos y las empresas de Cajamarca, juntamente con empresas nacionales y extranjeras, para proveer de bienes y servicios a las empresas mineras que operan en la región y aprovechar en proporciones cada vez mayores el importante flujo de capitales y tecnología generado por la minería moderna?

En Cajamarca, el factor más importante del dinamismo económico durante el próximo decenio seguirá siendo, como en los noventa, la búsqueda de nuevos yacimientos mineros y, sobre todo, la puesta en operación de los yacimientos conocidos. La diferencia puede estar, en contraste con la última década, en que Cajamarca debe estar mucho más preparada para ofrecer a las empresas mineras una gama mayor de bienes y servicios y una fuerza de trabajo cada vez más calificada.

En este sentido debo mencionar que Yanacocha, conjuntamente con SENATI y Ferreyros, ha preparado un proyecto para la creación de un Centro de Formación de Operadores y personal de Mantenimiento de Equipo Pesado en Cajamarca, con la intención de incorporar y preparar a la juventud cajamarquina para afrontar el desarrollo minero que nos espera.

El desarrollo de otros proyectos auríferos, así como de los proyectos cupríferos existentes, también debe cumplir un papel importante en el incremento de la demanda de mano de obra y de bienes y servicios locales. Aunque se trata de proyectos que emplean intensivamente capital, ello corresponde a una demanda nueva, determinada por factores ajenos a la región, que inyectará recursos frescos durante largo tiempo.

Entre los nuevos proyectos mineros en Cajamarca podemos mencionar a Minas Conga, con un inversión prevista de 800 millones de dólares; Tantahuatay, Michiquillay y Galeno, todavía en proceso de evaluación; y La Granja, en la provincia de Chota. Cuando estos yacimientos comiencen a operar, se espera que el valor de la producción minera sirva para duplicar o acaso triplicar el crecimiento registrado en la segunda mitad de la pasada década.

La evolución de otros sectores 

Ahora bien, el objetivo no sólo debe ser que la construcción, el comercio y los servicios alcancen su crecimiento y capitalización abasteciendo a la minería con bienes y servicios. Esto no es suficiente para generar un desarrollo sostenible en el departamento.

Para alcanzar esta meta es esencial que la agricultura, la ganadería, la industria forestal, el turismo y, en general, la agroindustria, reciban un impulso mayor mediante la transferencia de conocimiento y recursos. Este es un proceso que apenas ha comenzado, pero que se aprecia ya en las tasas de crecimiento de la agricultura. En segundo lugar, se precisa consolidar la presencia de empresas e instituciones que organicen la capacitación de los productores de leche en el manejo de pastos y ganado, actividad en la cual también hemos incursionando a través de la Asociación Yanacocha en convenio con Incalac y Adefor.

De otro lado, la actividad turística ha avanzado, por el incremento de la oferta hotelera, gracias a la mayor demanda generada por la actividad minera. El número de hoteles de tres y cuatro estrellas ha crecido, pero sus niveles de ocupación son todavía moderados. Para un verdadero desarrollo turístico, es indispensable que el sector privado mejore la calidad del servicio turístico, amplíe la oferta y se capitalice. Además, se requiere del concurso del Estado en el mejoramiento de la infraestructura de comunicaciones y servicios en la región. Sólo de esta forma el turismo podría convertirse en una actividad económica sostenible y fuente de ocupación e ingreso para la población de la zonas en los próximos años.

Yanacocha, como empresa interesada en el desarrollo de Cajamarca, ha efectuado una alianza estratégica con CENFOTUR, una de las instituciones más compro metidas con el desarrollo del turismo a nivel nacional. Con CENFOTUR, el aporte del BID y de Fon- do Empleo, se invertirá un total de 1.5 millones de dólares en un proyecto para la creación del Centro de Formación de Turismo de Cajamarca y de la Región Nor Oriental. Este centro operará con base en Cajamarca y con oficinas descentralizadas en Chiclayo, Jaén, Chachapoyas y Tarapoto. Se dedicará a la formación de trabajadores especializados en los servicios turísticos, brindará asistencia crediticia a las PYMES relacionadas, y desarrollará 10 nuevos productos turísticos para la Región Nor Oriental. 


La nueva demanda.

La nueva actividad minera y las actividades conexas pueden generar varios miles de puestos de trabajo permanentes, y aún más durante el período de construcción. Esto originará un cambio adicional en la estructura y el nivel de la demanda de alimentos, manufacturas y servicios en la provincia, tal vez más importante que el generado por Minera Yanacocha.
Se trata de que esta nueva demanda, así como la cristalización de los nuevos proyectos mineros, activen el desarrollo de un empresariado local, lo que es esencial para impulsar un crecimiento sostenido de la producción no minera y, por lo tanto, del desarrollo regional.

Recordemos que el empresariado local estuvo vinculado esencialmente a las actividades agrícolas, ganaderas y comerciales. La reforma agraria afectó la tierra -la base de acumulación de estos empresarios agropecuarios- limitando, por no decir impidiendo, sus posibilidades de desarrollo. Cajamarca, como muchos otros lugares del Perú, está obligada a crear prácticamente de la nada una nueva clase empresarial.

De otro lado, se trata también de que los requerimientos de vías de comunicación y energía por parte de las nuevas actividades mineras y de otra naturaleza se ubiquen en un contexto más amplio y sean incluidos en un plan regional de desarrollo. Si los yacimientos conocidos permiten asegurar la actividad minera por lo menos 20 a 30 años más, es indudable que se puede y debe planificar el largo plazo en materia de infraestructura vial, con financiamiento del canon minero.

En efecto, la transferencia al gobierno regional y a los gobiernos locales del 20% del Impuesto a la Renta pagado por las empresas mineras, debe posibilitar la realización de innumerables obras de infraestructura. Estas transferencias podrían ir aumentando a medida que la producción de las empresas mineras crezca, los precios de los minerales suban y la recaudación de los impuestos pagados al Tesoro Público sean mayores. En suma, lo principal es tener ideas claras y planes concretos para los próximos años, si se desea aprovechar plenamente el nuevo auge de inversiones mineras. Si este fuera el caso, la producción, el comercio y el turismo mejorarían ostensiblemente, incrementando los ingresos y el bienestar de la población. Si al cabo de los próximos 10 años la producción por habitante del departamento logra crecer a una tasa anual promedio de 7%, se habrá duplicado. Si así fuera, el nivel de vida del departamento habrá aumentado, hasta alcanzar el nivel promedio del país; todo ello gracias al aprovechamiento adecuado y responsable de nuestros recursos naturales. 

 


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